solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

lunes, 28 de noviembre de 2016

[168] No me defiendas más, gracias


“Avec” de Charles Aznavour (1965)


La gente, jefe, es mala y el mundo, un desatino.
Mire: sin ir más lejos, este sujeto
vendería a su madre por un cartón de vino.
¡Siéntate aquí, Benito, y estate quieto!
Joan Manuel Serrat, en “Benito”

Con todo y a pesar de todo,
mi amor, yo quiero vivir en vos.
María Elena Walsh, en “Serenata para la tierra de uno”


El sistema de trabajar los días hábiles nunca me convenció. Lo entiendo, no es que no lo entienda, pero qué sé yo, no sé, como que no me hallo, no me cierra. Así que estoy probando otras alternativas. Por ejemplo, trabajar los feriados y descansar el resto de las jornadas. Voy a ver cómo me resulta y les cuento.

Así que hoy me toca trabajar, y sigo con la interrumpidísima serie “Romant... bué, ponele sí, romántico masomeno”, en la que ya presentamos un tema en portugués y otro en inglés, y aquí seguimos con una vieja chansón francesa del famosísimo Charles Aznavour.



Cuyo verdadero nombre es Shahnourh Varinag Aznavourian (facilito no? nombre de pila con tres haches, ideal para prueba de ortografía), y si bien nació en París, es hijo de armenios, y se lo considera el mayor representante de la canción armenia. Y de la canción francesa también. Es que nació en 1924, y todavía sigue caminando de este lado del muro, con sus 92 casi 93 añitos. Empezó su carrera a los 11 años, así que es de las pocas personas que puede o pudo o podrá decir que tiene más de 80 años de carrera musical en sus espaldas. Recibió incontables premios y honores, como ser declarado Héroe Nacional (de Armenia) o Legionario de Honor (de Francia), Ciudadano de Honor de Montreal (Canadá) y Caballero de la Orden de la Corona (de Bélgica), y estar en el Hall of Fame de los Songwriters (de algún lugar donde hablen inglés)... La discografía de Aznavour es prácticamente infinita, e incluye no solo discos en francés, sino también en inglés, alemán, castellano y armenio. Y como le quedaba tiempo, también escribió seis libros autobiográficos. O sea: un exceso. Para que comparen: yo me cansé solo con escribir este párrafo.

La canción de hoy se titula con una preposición (yo hubiera dicho “con una palabra cortita”, pero mi hermana la tercera me exigió que fuera específico o dejaba de cebarme mate). La preposición, entonces, es “avec”: con.

Es, sin dudas, una canción de amor. Es también, sin dudas, una típica canción de los sesentas, de esa línea musical de la canción cantada que cerraba los ojos al rock naciente, a las influencias del jazz y el blues, y a todo lo que fuera nuevo o se viera lejanamente revulsivo (lo que hoy sería, digamos, el pop de intérpretes lindos “featuring” raperos millonarios, y el reguetón: ningún riesgo por esos lados, todo ya escuchado un millón de millón de veces).

Musicalmente, por lo tanto, la canción es simpática pero pomposa, pesada a fuerza de trompetas y cuerdas, con una batería reducida apenas a un redoblantito solitario y un platillo acariciado con franca modorra. No hay nada memorable allí, excepto tal vez la añoranza o la curiosidad de recordar o conocer cómo eran las canciones europeas mainstream hace cincuenta años.

Lo más interesante está, pues, en la letra. Tampoco es que sea una letra memorable ni un poema inmortal, pero el tema tiene algo que me llamó siempre la atención y que me hizo recordarlo cuando armaba (con pachorra) esta serie de canciones románticas pero no tanto.

La idea general es sencilla: el cantor le dice a su amada (no hay duda alguna aquí de que él es varón y ella mujer) que la quiere así como es. La quiere con todo, y la quiere con todo lo que ella trae, con todas sus particularidades, con todas sus virtudes y defectos. El paquete completo, sin cambios ni devoluciones (“'Cause you're amazing / just the way you are”, diría Bruno Mars en una versión actual de la misma propuesta).

Lo interesante o gracioso es que el cantor, a diferencia de Bruno Mars, no se enfoca solamente en los aspectos positivos de su amada, sino que empieza a enumerar todo. Y quiero decir TODO, sin ahorrar casi ningún aspecto de la personalidad, incluyendo montones de cosas negativas o, si lo decimos a lo Cobos, “no positivas”: que el corazón de ella tiene partes vulnerables, que se enfurece a cada rato, que tiene una risita socarrona de esas que tuercen solo un costado de la boca, que tiene ojos de loca afiebrada, que habla en jerga y se hace la “chica de hoy”, que a veces parece un ángel y otras veces un demonio, que tiene un pudor que es casi indecente, que grita, que se deprime, que se ríe como una nena, que se pone a hablar de repente y sin parar de cualquier boludez... Él dice que en esas particularidades, que todos los demás ven como defectos o diferencias, él encuentra “toda una armonía”, y que en la sumatoria de todo eso (algo puesto de relieve en la repetición del “avec” = “con”, a lo largo de la canción) él está muy a gusto con ella y querría seguir con ella siempre.

Me la imagino a ella escuchando esta canción y deprimiéndose o enfureciéndose (ya sabemos cómo es), porque la verdad, él podría haberle dicho todo eso sin remarcar tanto lo que no hay necesidad de remarcar, y sin hacer el listado completo de sus mil formas de no encajar. Me hace acordar a esos sketchs de “El chavo del ocho” en el que para defender a alguien, se termina diciendo de él cualquier barbaridad. Tipo “Así como lo ves, con esos ojos de becerro muerto, él es un tipo bastante inteligente. Bueno, no es muy inteligente la verdad, pero que es bueno, es buenísimo. Y aunque no llegue a nada en la vida, siempre tendrá muchos amigos. ¿Que algunos serán sus amigos solo por lástima? Puede ser, pero...” y así, hasta que el aludido dice “Qué pasó qué pasó vamosáhi” y “No me defiendas más, compadre, gracias”.



O sea: pareciera que no es una buena estrategia la de él, si quiere hacerse el galante con la enamorada. Mejor que él no le cante mucho la canción esta, porque ella le va a meter la trompeta donde ya nos imaginamos.

Y sin embargo, con todo y a pesar de todo, al terminar la canción nos damos cuenta de que ella, al ser descripta con sus luces y sombras, es un personaje mucho más atractivo y más real que la gran mayoría de las receptoras de las canciones de amor: podemos conocer a alguien así, o si no, podemos imaginar que existe. Ella es real, se vuelve real a través de (con) la canción. Y eso no es tan fácil de lograr, así que me sacaría el sombrero ante Charles. Si usara sombrero.

https://www.youtube.com/watch?v=NVxRNAZ2DTw


Avec

Avec ton sourire au coin de tes lèvres
Avec ton regard comme rempli de fièvre
Tu sembles sortir des mains d'un orfièvre
Et je ne peux que t'aimer mon amour

Avec dans ton cœur des points vulnérables
Avec les fureurs dont tu es capable
Tu es tour à tour l'ange ou bien le diable
Qui vient troubler mes nuits et mes jours

Ceux qui disent des sottises
Et prédisent notre échec
Je les ignore et t'adore
Plus encore avec

Avec tes façon de fille à la page
Avec tes curieux écarts de langage
Le peu de printemps qui compte ton âge
Je voudrais bien te garder toujours

Avec dans ta tête un grain de folie
Avec dans ton corps le goût de la vie
J'ai trouvé en toi toute une harmonie
Et je ne peux que t'aimer mon amour

Avec ta pudeur mêlée d'indécence
Avec ta candeur frôlant l'inconsciense
Ta maturité si près de lénfance
Je voudrais bien te garder toujours

Avec tes chagrins
Tes éclats de voix
Ton rire enfantin
Ta manière à toi
De parler soudain
De n'importe quoi...
Et qui vont si bien
Avec toi

Con

Con tu sonrisa ladeada en los labios
con tu mirada como volando de fiebre
pareces la obra de un orfebre
y no puedo evitar amarte, mi amor.

Con tu corazón de zonas vulnerables
con las furias de que eres capaz
eres alternadamente ángel o diablo
que viene a alterar mis noches y días.

A esos que dicen estupideces
y predicen nuestro fracaso
yo los ignoro y te adoro
con todo y más.

Con tus modos de chica a la moda
con tus curiosos giros de lenguaje
el aire de primavera que cuentan tus años
yo querría tenerte conmigo siempre.

Con el toque de locura en tu cabeza
con el sabor de la vida en tu cuerpo
hallé en ti toda una armonía
y no puedo evitar amarte, mi amor.

Con tu pudor mezcla con indecencia
con tu candor que bordea la inconsciencia
tu madurez tan cerca de la infancia
yo querría tenerte conmigo siempre.

Con tus penas
tus gritos
tu risa aniñada
tu forma particular
de hablar de repente
de no importa qué...
qué bien se está
contigo.


Charles, que no da puntada sin hilo, también hizo una versión en castellano de esta canción. Como su traducción requería un acomodamiento importante de sílabas, el sentido de los versos cambia un poco, en la versión en castellano (no queda tan “limpia” la idea como en francés).

Igual agrego aquí el link a la versión castellanizada por el propio Aznavour, para que comparen si tienen ganas.

https://www.youtube.com/watch?v=xz4Oeobruuw


Y con tanto trabajo ya me chansé, así que con esto y un biscuit, hasta la próxima, piscuí.


DJ Vagour