solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

lunes, 16 de septiembre de 2013

[47] ”Duérmete viking, duérmete ya


“Anoche me soñé un sueño” (“Drømte mig en drøm i nat”), anónimo danés del siglo XII, por Valravn


A Patricio Killian y Laura Linzuain, 
que se sientan a la mesa de Erik el Rojo 
y se limpian la boca con la manga.

Para terminar de visitar a mi familia europea, tuve que cruzarme hasta Rudkøbing (la ø se logra poniendo la boca como para pronunciar una “o”, pero largando una “e”), en una pequeña isla de la provincia de Langeland, reino de Dinamarca. Aquí vive la mayor de mis tías del lado materno, Indignación Iturraspe.
Para entrar al país tuve que declarar bajo juramento que Dinamarca era “por lo menos, uno de los tres mejores reinos del mundo” y aprenderme con un 70% de aproximación el himno nacional danés, que comienza con los versos “Der er et yndigt land / det står med brede bøge” (“Este es un hermoso país / pero algo huele mal aquí”).
Al llegar, tras un interminable recorrido a la triangular cabaña de mi tía, me atendieron con ciertos recaudos. Es que mi tía Indignación se escapó muy joven de su casa, y se alejó tercamente de su familia. De hecho, aquí se hace llamar Inga Irstårp, y a todos sus hijos (5 varones) les dejó solo el apellido de su marido, Koster-Waldau.
Lo primero que me dijo mi tía cuando me abrió la puerta fue, susurrando en un español algo oxidado: “Ojo que soy danesa, eh”.
Yo respondí que sabía que no, que era vasca hasta la médula, de Fuenterrabía.
Ella replicó casi sin separar los labios, susurrando como una cascabel y con furia en la mirada: “Soy más danesa que las galletitas de manteca y que las boinas”.
Estuve a punto de responderle que sabía de buena fuente que las boinas eran un invento vasco, pero mi herencia catalana batalló en mi interior y venció, al grito silencioso de “¡consensuemos!”.
“Por supuesto, tía: sos danesa”, respondí, y recién entonces Inga abrió la puerta y me presentó a mi tío político, Wilhelm, y a mis cuatro primos presentes.
El que no estaba en casa era el mayor y el más famoso, Niko (a quien conocemos, en la familia, como “El Feo”); él es actor, y está grabando una película, o una serie, o no sé qué.
Mi tía no me dio mucha conversación (en presencia de su marido, se hacía la que no entendía el castellano, la caradura); el único que me dio bola fue mi primo Søren, un pibe con largas rastas rubias, barbita candado desgreñada y cara de perdido en la neblina, que se puso contento al saber que yo era algo así como un especialista en música, y me confesó, en su inglés rudimentario, que él también es músico, pues toca el bajo medieval en una banda llamada Krauka, con la que hace giras musicales por todos los mercados y ferias vikingas del país. Y me invitó a ver el ensayo.


Después de dormir durante 36 horas, tuve que ir nomás a ver a la banda de mi primo. Los amigos de Søren le dicen, cariñosamente, Zederkopf, “Cabeza de Alcornoque Hueco”, pero la verdad, él es el más formal de los integrantes de Krauka. Aparentemente, aquí el mundo vikingo es una industria floreciente, y hay pueblos enteros que se dedican concienzudamente a soñar que siguen viviendo en el año mil y que están por descubrir América antes que nadie.

Pero en el ensayo escuché una bella  y antigua canción vikinga, “Drømte mig en drøm i nat” (“Anoche me soñé un sueño”), que es la elegida de esta semana. Aquí va en la versión de la banda de mi primo:





Sin embargo, esa no es la versión que prefiero. La que elegí es la del grupo danés Valravn (“Cuervo Sangriento”, hace referencia a los cuervos que, tras alimentarse del corazón de un guerrero caído en combate, adquirían memoria, conciencia y mañas humanas).

La cantante de Valravn, Anna Katrin Egilstrød, es de las islas Feroe (colonia danesa, al igual que Groenlandia; unas islitas bien arriba de Escocia, rumbeando para Islandia). Ella canta con una onda parecida a la de la islandesa Björk Guðmundsdottir (más conocida como Björk). En los países nórdicos muchos cantan así, en forma descarnadamente íntima, tonante y ensimismada. Es la forma en que uno canta, por ejemplo, cuando está parado en la costa de un fiordo, frente a uno de los paisajes más bellos del mundo, pero a la vez cagándose de frío, porque corre un viento helado que te la voglio dire. La acompañan con flauta feroica, guitarra cámbrica, percusión nórdica y laúd eléctrico (no sé por qué Youtube no me deja incluir las pantallas, hay un complot mundial anti-vikingo, me parece):


Drømte mig en drøm I nat

Drømte mig en drøm i nat
om silke og ærlig pæl,
bar en dragt så let og glat
i solfaldets strålevæld,
nu vågner den klare morgen.

Til de unges flok jeg gik,
droges mod sang og dans,
trøstigt mødte jeg hans blik
og lagde min hånd i hans,
nu vågner den klare morgen.

Alle andre på os så,
de smilede, og de lo.
Snart gik dansen helt i stå,
der dansede kun vi to,
nu vågner den klare morgen.

Drømte mig en drøm i nat
om silke og ærlig pæl,
bar en dragt så let og glat
i solfaldets strålevæld,
nu vågner den klare morgen.

Nu vågner den klare morgen,
nu vågner den klare morgen.
Anoche me soñé un sueño

Anoche me soñé un sueño
de seda y rica piel,
llevaba un vestido tan liviano y brillante
en la luz del anochecer;
ahora se despierta la clara mañana.

Fui hacia la joven multitud,
atraída por la música y la danza,
llena de confianza enfrenté sus ojos
y puse mi mano en su mano;
ahora se despierta la clara mañana.

Todos los demás nos miraban,
murmuraban y sonreían.
Pronto la danza se detuvo,
pero los dos seguimos bailando;
ahora se despierta la clara mañana.

Anoche me soñé un sueño
de seda y rica piel,
llevaba un vestido tan liviano y brillante
en la luz del anochecer;
ahora se despierta la clara mañana.

Ahora se despierta la clara mañana,
ahora se despierta la clara mañana.

La canción “Anoche me soñé un sueño” es del siglo XII, aproximadamente. Y se hizo famosa por aparecer, como una nota final, en el Codex Runicus, un manuscrito escrito en runas vikingas del año 1300 en el que aparece la ley danesa más antigua, la Ley de Scania (no, no es una ley de camioneros, tipo “el acompañante ceba” o “no sé frenar, vos arreglate”). Es la canción nórdica no religiosa más antigua que se conozca. La letra está en danés antiguo.



Y a pesar de ser tan antigua, qué actual suena, ¿no? Porque presenta algo que ya existía (me dijo mi hermana la tercera) en la antigua poesía griega, pero era poco común en la lírica medieval: un yo poético fuerte y femenino que se atreve, en vez de rezar o callarse, a cantar que tuvo un sueño erótico.
Tal vez no les parezca muy erótico, el sueño, pero les recuerdo que estamos en pleno siglo XII: por menos que esto, en muchos pagos te quemaban vivo, en la época. En especial si eras mujer.
En el sueño, lleno de imágenes sensoriales (y sensuales) ella está vestida con ricos ropajes, que se sienten suaves y livianos sobre su piel, mientras brillan a la luz de la luna. Sin embargo, “ahora se despierta la clara mañana”, es decir: ella se despierta de su sueño. Ese verso pesimista es el que cierra todas las estrofas, oponiendo la magia del sueño a la cotidiana realidad, que, suponemos, debe ser mucho menos glamorosa y copada.
Volviendo al sueño; es importante el “me” de “me soñé un sueño”, porque remarca lo íntima y personal que fue la experiencia onírica. Tal vez toda la vida será un sueño, Calderón, pero los sueños no solo sueños son.
Ella, vestida de gala, escucha música, y va sin miedo hacia la multitud que baila y canta. Allí, sin esperar a que le cabeceen, ella misma encara al muchacho de su elección, le pone la mano encima (de la mano de él, malpensados) y lo saca a bailar. Y siguen “bailando” aún después de que se acaba la música (ahora sí tienen razón, malpensados).
Pero llega lamentablemente la mañana y ella, cual cenicienta vikinga, se despierta de su sueño.


Como bonus track, aquí tienen el tema “Cortes de papel” (“Papirsklip”), por el cantor-actor danés Kim “Galletita de Agua” Larsen. En la canción, él habla de su amigo (el hermano danés del tenista Del Potro), que es mudo, pero que se comunica cortando papelitos y armando figuras con ellos, como Itsvansch (al nivel que imagino tendría Itsvansch en salita de 4). Mientras tanto, Kim intenta, sin resultados inmediatos, levantarse a la rubia.

https://www.youtube.com/watch?v=IG6hEXotvAY




Se despide, dormido y bostezando desde siglos,

DJ Viggo


lunes, 9 de septiembre de 2013

[46] El pájaro pájaro se voló voló


“Txoria Txori”, de Mikel Laboa, en su álbum Bat-Hiru (1974)


Escribo este posteo desde el pueblito de Fuenterrabía, lugar donde nació mi madre Condescendencia Iturraspe. Vine a visitar a mis tías Improvisación y Desmoronamiento, que aún viven en el antiguo solar de los Iturraspe (en la foto se ve a mi tía Desmo; mi otra tía, Impro, decidió esconderse detrás del paredón de piedra justo cuando yo estaba por sacar la foto).



Fuenterrabía es un hermoso pueblo vasco sobre la bahía de Txingudi, a una veintena de kilómetros de la frontera con Francia, entre los montes y el mar. Como antes había arenales en la zona, en 1989 mis tías vascas consiguieron, tras 35 años de enviar cartas al municipio, que se cambiara el nombre del pueblo a Hondarribia (“vado de arena”); aunque salvo mis tías y algunos vecinos, todos siguen llamando al pueblo Fuenterrabía, por inercia.



En honor de mis ancestros y anfitriones, aquí va “Pájaro pájaro” (“Txoria txori”), de Mikel Laboa.

Mikel es como un prócer de la música vasca. En los años 50 se recibió de médico, y en los 60 se pasó a la música y formó, con Benito Lertxundi y otros, “No hay 13”, un grupo fundante de la “nueva canción vasca”. En Cataluña, paralelamente, Serrat, Llach, Bonnet y otros varios formaban “Los 16 jueces” y la “nueva canción catalana”. El movimiento musical vasco, también imbuido en un nacionalismo basado en el idioma y en el rechazo al franquismo, es similar a la movida contemporánea catalana, pero mejor. Por lo tanto, Mikel Laboa en Euskal Herría sería una especie de equivalente de Joan Manuel Serrat en Catalunya, pero mejor.

[Los “pero mejor” no son opinión mía, sino una obligación familiar: mi madre Coné nos tiene terminantemente prohibido, a todas sus hijas y a mí, comparar cualquier aspecto cultural, paisajístico, artístico, lingüístico o misceláneo del País Vasco con cualquier otro fenómeno externo a él, sin aclarar expresa e invariablemente que la versión vasca es mejor. O si no.]

“Txoria txori” es una de las canciones vascas más famosas. La llegó a cantar, para que se den una idea, Joan Báez (¡en vasco! Va link abajo). Su letra presenta algunas características típicas de las canciones vascas:
· es profundamente filosófica,
· es a la vez muy sencilla,
· repite cada idea al menos dos veces (costumbre vasca para que todo quede bien claro).

Comenzando por el título: “Pájaro pájaro”, que significa simplemente “pájaro”, a lo vasco. También podría interpretarse “pájaro en serio”, “pájaro de verdad”. Si lo prefieren así, adelante.



La melodía es sencilla también, limpia. Se notan las influencias de Atahualpa Yupanqui y de Violeta Parra, muy admirados por Laboa. Mikel nació, vivió y murió (en 2008, a los 74 años) en San Sebastián, muy cerca de aquí: un bello pueblito costero blanco, que parece una antigua aldea griega, pero mejor.

La canción elegida esta semana forma parte del disco Bat-Hiru (“uno-tres”), de 1974, primer disco de Laboa y proclamado unánimemente como el Mejor Disco Vasco de la Historia (lo que equivale, por supuesto, a decir que es el mejor disco de la historia de la humanidad y, si se presentara competencia alienígena, del universo también).
Los títulos de los discos de Mikel están todos numerados (como los de Adele y Luz Casal, pero mejor). “1-3” se llama así porque es un LP doble. Paralelamente a 1-3, iba a salir el disco “2”, con canciones armadas a partir de poemas de Bertoldt Brecht, pero fue prohibido por la censura franquista.
Después, Laboa sacó, en los años siguientes, los discos “4-5”, “6”. “7” a “12” inclusive; “14” (se salteó el trece, en homenaje a su antiguo grupo “No hay trece”) y siguió hasta el “17”, cuando, por desgracia, se detuvo.

Aquí consideran que, al igual que el queso, los trabalenguas, la boina, la cabra y el exilio, la canción filosófica es un invento vasco. Y tal vez tengan razón (no voy a ser yo quien se los discuta). A “Txoria txori” le alcanzan, para servir de argumento, sus siete versos cortos.

Esta brevísima canción presenta una idea que ya aparece en montones de textos y canciones, pero lo hace muy suscinta y poéticamente (y por lo tanto, mejor). Se relaciona con la libertad, con el amor, con la renuncia a intentar poseer a otro ser vivo (porque dominar a otro implica limitarlo y, en algunos casos, destruirlo). Y con la naturaleza (particularmente, la humana).

La letra se explica sola, no necesita que yo, simple hijo de vasca, se las explique ni la comente (más). Además, así aprovecho para descansar un poco después de mi larga nota de la semana pasada, y de mis extensos viajes.

Que la disfruten disfruten.



Txoria txori

Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.

Hegoak ebaki banizkio
nerea izango zen,
ez zuen aldegingo.

Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango.

Bainan, honela
ez zen gehiago txoria izango.

Eta nik...
txoria nuen maite.

Eta nik...
txoria nuen maite.
Pájaro pájaro

Si le hubiera cortado las alas
sería mío,
no se habría escapado.

Si le hubiera cortado las alas
sería mío,
no se habría escapado.

Pero así
ya no sería pájaro.

Pero así
ya no sería pájaro.

Y yo…
amaba al pájaro.

Y yo…
amaba al pájaro.


Van un par de versiones más:
a) Con orquesta:


b) Por Joan Baez (con una melodía ligeramente distinta):


Y como bonus track, un auténtico “chamamé vasco” (porque los vascos inventaron también el chamamé): “Txanpon baten truke” (“Por una moneda”). Si no intuyen el vasco, les cuento que la canción habla de un viejito en el pueblo que, por cinco guitas, cuenta historias sorprendentes, como qué pasó el último día de la Bella Durmiente en el viejo bosque, cómo se divorció Caperucita Roja, cómo se suicidó el Lobo o cómo abandonaron al Príncipe Azul; pero la gente va muy apurada y no tiene tiempo para escuchar esas historias de tiempos y lugares lejanos (o tal vez no tienen ganas de desprenderse de una moneda).



Se despide, cual pájaro sin alas (pero mejor),

DJ Vago




lunes, 2 de septiembre de 2013

[45] Bouquet garni de lo imposible

“Scarborough fair”, anónimo del siglo XVII


Escribo desde acá, en el pueblo de Scarborough, Yorkshire. Como sabe cualquiera que haya leído La vuelta al mundo en 80 días (o que haya visto la película, como yo), al cruzar el meridiano de Greenwich se gana un día, así que acá aún es lunes, y por lo tanto no estoy atrasado en mi posteo semanal.

La canción elegida hoy es “Scarborough fair”, es decir, “la feria de Scarborough”. Al igual que sucede con “El testament d´Amelia” y “Tu cuello verde” (vean lejanas notas anteriores), siempre que una canción sobrevive durante 400 años o más, es porque algo bueno debe tener. Digo, si hay seres humanos dentro de cinco siglos, no me los imagino escuchando reguetón o desempolvando los discos de Arjona y pensando “a la mierda con la gente del pasado, qué música espectacular que oían”.

Muy probablemente hayan escuchando alguna vez esta canción. Más que probablemente, en la versión de Simon & Garfunkel, que suena en la película “El graduado” (mientras un jovencísimo Dustin Hoffman viaja a la universidad de Berkeley para buscar a una muy divina Katharine Ross):

https://www.youtube.com/watch?v=7Y_EMhWIcy4



Por más que es buenísima y genial la versión de S&G, no es, ni cerca, la original.Ellos tomaron la versión más conocida de la melodía, con una versión abreviada de la letra, y la mezclaron con “Canticle”, otra canción de letra antibelicista, que va cantando en canon Art Garfunkel (con su facha de John McEnroe en ribotril), mechando los versos entre los de “Scarborough fair” (cantados por Paul Simon).

Pero aquí yo voy a elegir la versión original del tema. Bah, hay tantas versiones, que es imposible decir cuál es la original; pero me refiero a la versión completa.

Si ponen “scarborough fair” en Youtube, les van a salir millones de versiones, desde cantadas por tenores de ópera hasta por el equivalente a las trillizas de oro de la música celta; pero el 90% son re-versiones hechas a partir de la versión de Simon & Garfunkel. Y casi todas, siguiéndolos a ellos, le imprimen a la canción una onda muy lánguida, llena de añoranza y más bien tristona, que hay que cantar entornando los ojitos y quebrando la voz.

Bueno: nada que ver, la canción original. Esta es una canción bastante alegre, más pícara que melancólica, que cuenta una historia y que se canta a dúo: un varón y una mujer. Sería una típica canción de Pimpinela, si ellos hubieran nacido en Inglaterra durante el renacimiento.

Hay tres personajes en esta historia: él, ella, y el cadete (un viajero, que les hace de correo a los dos). De entrada, él le pregunta al viajero si va para la feria, y larga un listado de cuatro especias: perejil, salvia, romero y tomillo (ese verso se repetirá luego en todas las estrofas de la canción, formando una especie de sub-estribillo dentro de cada una).

Leí montones de interpretaciones sobre esas especias, y por qué se las eligió. Algunos proponen, incluso, que el bouquet garni simboliza las virtudes que deben tener (el y/o ella) para llegar a conseguir el “amor verdadero”. En esa línea, perejil es igual a alegría; salvia significa salud y longevidad; romero representa lealtad y tomillo, valentía. Pero eso me suena medio ridículo, porque como veremos, ni la lealtad, ni la alegría ni la valentía los ayudará en nada, para cumplir las tareas que se piden uno al otro…



Otros, más sensatamente, dicen que el nombre de la feria le recuerda a quien canta los aromas de las especias. Puede ser. Pero mi teoría es que el viajero es un mercader, que va a la feria precisamente para comprar al por mayor y vender luego al menudeo, y que por lo tanto lo que el yo poético hace es, básicamente, la lista de la compra: “¿Vas para la feria? Traeme perejil, tomillo, romero y salvia”.

Y ya que estás, de paso, mandale mis saludos a ella, la que vive allá.

Todos los que escuchan la canción dan por sentado que ella es una ferianta, es decir, que vive en la feria. Pero tengo buenas razones, ahora que viajé acá en Yorkshire e hice mi investigación de campo, para proponer que no, que ella no vive EN la feria sino en el camino a la feria (además, como todos sabemos, casi nadie moraba dentro de las ferias renacentistas, eran focos comerciales). El “allá” tiene que ir acompañado (en mi versión, al menos), por un dedito señalando el lugar indicado: “Dale saludos a la que vive allá” [señala con el dedo un punto lejano en la costa].



Para que se entienda bien, dibujé un mapa:



Entonces, él le pide al viajero que le mande saludos a ella que alguna vez fue “un amor verdadero de mí” (como traduciría el maestro Yoda). La mayoría de los intérpretes-traductores ponen acá “mi amor verdadero” (y entornan los ojitos), pero le están pifiando fiero, porque acá no se habla de amores platónicos, sino de amores bien concretos: ellos fueron amantes. Amantes de verdad, no de mentiritas (como en el amor cortés, donde todo eran suspiros, pañuelos de encaje y te toco pero no te toco).
Y él manda decirle a ella que, si quiere ser de nuevo su amante, que le haga una camisa:

¿Vas a la feria de Scarborough?
Perejil, salvia, romero y tomillo.
Salúdame a aquella que vive allá,
porque ella hace tiempo fue mi amante.

Dile que me haga una camisa cámbrica
(perejil, salvia, romero y tomillo)
sin ninguna costura ni fino bordado,
y entonces volverá a ser mi amante.

La camisa es cámbrica, pero eso no tiene nada que ver con los dinosaurios, sino con el material: debe estar hecha de fino lino de Cambrai. Ahora bien, la tiene que hacer, a la camisa, sin coser ni bordar.

No sé mucho de costura, pero le pregunte a mi hermana la segunda y me confirmó que eso es imposible: no se puede hacer una camisa de lino sin costuras.

Pero además, él pide más: a esa camisa de fuerza, hay que lavarla en un pozo seco de toda sequedad, y luego secarla (es decir, la camisa debe salir mojada, del pozo seco) en un espino que tiene miles de años pero que nunca floreció.

Tampoco sé mucho sobre botánica, pero mi hermana la mayor me confirmó que no es posible, que haya una planta de espino que haya vivido miles de años, y mucho menos, sin florecer periódicamente.

Dile que la lave en aquel pozo seco
(perejil, salvia, romero y tomillo)
de donde jamás surgió agua ni cayó lluvia nunca,
y entonces volverá a ser mi amante.

Dile que la seque sobre aquel espino
(perejil, salvia, romero y tomillo)
que nunca ha florecido desde que Adán nació,
y entonces volverá a ser mi amante.

Entonces, estamos en presencia de un ramillete de tareas imposibles. Él le pide lo imposible, para que vuelvan a ser amantes. Entonces, está diciéndole a ella, pareciera, que NUNCA van a volver a estar juntos: que no se haga ilusiones.

Por supuesto que si él no tuviera ningún interés en el asunto, no hay nada más fácil que no mandar ningún mensaje… Más bien, él le está coqueteando, al pedirle esas tareas imposibles.

En la segunda mitad de la canción, ella recibe el mensaje de él. Después de comprarle al viajero-mercader su cuota de especias surtidas (“¿Venís de la feria? Dame tomillo, salvia, etc.”), le pide también que le haga, por segunda vez, de mensajero, para llevarle la respuesta a aquel “que vive allá” [señala con el dedo la casa de él].

¿Estuviste en la feria de Scarborough?
Perejil, salvia, romero y tomillo.
Salúdame a aquel que vive allá,
porque él hace tiempo fue mi amante.

[Nótese cómo ella no puede vivir en la feria, porque entonces no tendría sentido que le preguntara al viajero si viene de allí.]

En algunas versiones, aquí hay una (innecesaria) estrofa de transición, en la que ella hace un recuento de lo sucedido y anticipa lo que vendrá:

Ahora que él me hizo tres pedidos
(perejil, salvia, romero y tomillo)
espero que me responda otros tantos
antes de que vuelva a ser mi amante.

Y entonces ella, espejando las primeras estrofas, le pide a él también tres tareas imposibles. Mientras que las tareas que se le piden a ella están relacionadas con la costura (labor femenina si las había, en el siglo XVII), las tareas de él se relacionan con trabajar la tierra (tarea, tradicionalmente, masculina).

Ella le pide, como paso uno, que le encuentre una parcela de tierra ubicada entre el borde de la costa y el agua del mar (“¡Es imposible!”, diría Juan Carlos P., de Capusotto).

Pídele que me encuentre un acre de tierra
(perejil, salvia, romero y tomillo)
entre el agua salada y la línea de la costa
para que vuelva a ser mi amante.

A esa tierra imposible, él debe ararla con un cuerno de oveja (o de carnero, en otras versiones: o sea, con un cuerno inexistente o con uno todo encorvado hacia adentro; ambas opciones son bastante impracticables) y sembrarlo todo con un solo grano de pimienta; después, debe segarlo con una hoz de cuero (blandita) y reunir toda la cosecha con una sola pluma de pavo real (o con una soga hecha con los finos y quebradizos tallos de brezo, en otras versiones).

Pídele que lo are con un cuerno de oveja
(perejil, salvia, romero y tomillo)
y que lo siembre todo con una sola pimienta,
para que vuelva a ser mi amante.

Pídele que lo siegue con una hoz de cuero
(perejil, salvia, romero y tomillo)
y que lo reúna con una pluma de pavo real
para que vuelva a ser mi amante. 

Y llega aquí una estrofa de conclusión (aunque en algunas versiones no es la última), en la que ella anuncia, pícara: “Cuando él termine su trabajo, que venga nomás a buscar su camisa sin costuras”, y seremos amantes todo lo que quiera.

Cuando lo haya hecho y acabe su tarea
(perejil, salvia, romero y tomillo)
dile que venga a buscar su camisa,
y entonces será mi amante.

Digamos, pues, que ella le sigue el juego, y coquetea también.

En algunas versiones, hay una estrofa más, que cantan los dos juntos, y en la que se refuerza la idea de que las tareas imposibles son en realidad una excusa, o una invitación velada y elegante, para el reencuentro; y que no es importante cumplir esas tareas, sino más bien intentarlo o, mejor dicho, tener ganas:

Si dices que no puedes, entonces responderé:
(perejil, salvia, romero y tomillo)
oh, hazme saber que al menos lo intentarás,
o nunca serás mi amante.

Hay, en las infinitas versiones, algunas pacatas, o filosóficas, donde un tercero que no es él ni ella plantean reflexiones del tipo “la puta, qué manera de pedir imposibles estos dos enamorados, pero ¿no son acaso imposibles todas las tareas que nos plantea el amor?”. Pero la mejor versión (para mí) es esta que elegí.

No hubo forma de conseguir una grabación de esta versión, así que le pedí a mi nuevo amigo Geoff Tootlin, vendedor de mermeladas y vecino de acá de Scarborough, que me la cantara, acompañado por su ukelele:


Geoff es muy buena onda, pero no es un gran cantor. Aquí va, por lo tanto, otra versión, menos completa, pero con más onda, por el grupo Folkal Point:



Y para que vean que hay muchas versiones, aquí les paso también esta de Joel Frederiksen, con melodía completamente diferente (muy bella también), y tan grave que algunas notas solo pueden escucharlas las ballenas:



[He:]
Are you going to Scarborough Fair?
Parsley, sage, rosemary and thyme.
Remember me to one who lives there,
for she once was a true love of mine.             

Tell her to make me a cambric shirt
(parsley, sage, rosemary and thyme)
without any seam nor fine needlework
and then she'll be a true love of mine.            

Tell her to wash it in yonder dry well
(parsley, sage, rosemary and thyme)
which spring never water nor rain ever fell
and then she'll be a true love of mine.

Tell her to dry it on yonder thorn
(parsley, sage, rosemary and thyme)
which never bore blossom since Adam was born
and then she'll be a true love of mine.

[She:]
Now he has asked me questions three,
(parsley, sage, rosemary, and thyme)
I hope he'll answer as many for me,
before he shall be a true lover of mine.          

Have you been to Scarborough Fair?            
Parsley, sage, rosemary and thyme.
Remember me from one who lives there,
for he once was a true love of mine.               

Ask him to find me an acre of land
(parsley, sage, rosemary and thyme)
between the salt water and the sea-strand,   
for then he'll be a true love of mine.

Ask him to plough it with a sheep's horn
(parsley, sage, rosemary and thyme)
and sow it all over with one peppercorn,      
for then he'll be a true love of mine.

Ask him to reap it with a sickle of leather
(parsley, sage, rosemary and thyme)
and gather it up with a peacock feather,
for then he'll be a true love of mine.

When he has done and finished his work,    
(parsley, sage, rosemary and thyme)
tell him to come and he'll have his shirt,
and then he'll be a true love of mine.

[Both:]
If you say that you can't, then I shall reply  
(parsley, sage, rosemary and thyme):            
oh, let me know that at least you will try,      
or you'll never be a true love of mine.

[Él:]
¿Vas a la feria de Scarborough?
Perejil, salvia, romero y tomillo.
Salúdame a aquella que vive allá,
porque ella hace tiempo fue mi amante.

Dile que me haga una camisa cámbrica
(perejil, salvia, romero y tomillo)
sin ninguna costura ni fino bordado,
y entonces volverá a ser mi amante.

Dile que la lave en aquel pozo seco
(perejil, salvia, romero y tomillo)
de donde jamás surgió agua ni cayó lluvia nunca,
y entonces volverá a ser mi amante.

Dile que la seque sobre aquel espino
(perejil, salvia, romero y tomillo)
que nunca ha florecido desde que Adán nació,
y entonces volverá a ser mi amante.

[Ella:]
Ahora que él me hizo tres pedidos
(perejil, salvia, romero y tomillo)
espero que me responda otros tantos
antes de que vuelva a ser mi amante.

¿Estuviste en la feria de Scarborough?
Perejil, salvia, romero y tomillo.
Salúdame a aquel que vive allá,
porque él hace tiempo fue mi amante.

Pídele que me encuentre un acre de tierra
(perejil, salvia, romero y tomillo)
entre el agua salada y la línea de la costa
para que vuelva a ser mi amante.

Pídele que lo are con un cuerno de oveja
(perejil, salvia, romero y tomillo)
y que lo siembre todo con una sola pimienta,
para que vuelva a ser mi amante.

Pídele que lo siegue con una hoz de cuero
(perejil, salvia, romero y tomillo)
y que lo reúna con una pluma de pavo real
para que vuelva a ser mi amante.

Cuando lo haya hecho y acabe su tarea
(perejil, salvia, romero y tomillo)
dile que venga a buscar su camisa,
y entonces será mi amante.

[Ambos:                ]
Si dices que no puedes, entonces responderé:
(perejil, salvia, romero y tomillo)
oh, hazme saber que al menos lo intentarás,
o nunca serás mi amante.



Aunque no lo parezca, escribí este posteo en cinco minutos, lo arreglé con el corrector ortográfico del word y lo subí al blog sin conectarme a internet.

Agotado de cumplir lo imposible, se despide desde estas hermosas playas,
y hasta cuando vos quieras,

DJ Vago