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viernes, 15 de octubre de 2021

[259] Faulkner le dio un “me gusta” (y Espert un corazoncito)

 

“Southern man” (1970) + “Alabama” (1972), de Neil Young, y “Sweet home Alabama” (1974), de Lynyrd Skynyrd

 

Empiezo hoy una serie nueva (que se irá alternando con la que empecé el posteo anterior sobre canciones telefónicas) titulada “No aclares que oscurece”, sobre canciones malinterpretadas, o deliberadamente ambiguas, sobre temáticas complejas.

Como el racismo, que es un problema grave en todas partes, pero un gran gran problema en los Estados Unidos, enraizado (por más que intenten negarlo) en lo profundo de su historia y de su ser nacional. 

La existencia de razas en la especie humana es un concepto ya completamente refutado por la ciencia desde hace décadas: no existen, las razas (digresión: avísenle a Espert, candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires en estos días, que quiere seguir “festejando” como cualquier “persona normal” el “Día de la Raza” el 12 de octubre, cuando ya casi ningún país en el mundo lo hace con esa denominación, ni siquiera España).

No hay ninguna justificación biológica para la discriminación por el aspecto o el origen de las personas: son solo prejuicios. Ya se sabe, sí, pero las sociedades nunca lo supieron y no lo aprendieron todavía: los prejuicios son, ya lo vemos, mucho más fuertes, resistentes y perdurables que las razones.

En 1970, Neil Young (cantautor canadiense) sacó un tema titulado “Southern man” ("hombre del Sur") en el que trataba el siempre espinoso tema del racismo en el sur de los Estados Unidos y la creciente resistencia de los “blancos” sureños (incluyendo gobernadores e intendentes) a aceptar el final de la segregación y que la “gente de color” pudiera viajar, estudiar, ir a comercios o  simplemente caminar a la par de ellos sin que los golpearan, insultaran o mataran.

 

La canción no es muy buena, la verdad. En un ritmo más bien moroso y machacón, quien canta le advierte al hombre blanco del sur (y a la mujer del sur también) que está llegando a su fin su época de esclavizar, torturar y explotar a los negros en los campos de algodón para mantener su estilo de vida opulento de oligarquía agraria. Es hora de pagar las deudas (las cruces del KKK se queman más rápido), pero aún se siguen escuchando gritos y ruido de látigos, lo que hace que el cantor se pregunte “¿hasta cuándo?” y, de paso, “¿cómo?” (va a terminar esta situación).

 

https://www.youtube.com/watch?v=m5FCcDEA6mY


Southern man

 

Southern man, better keep your head
Don't forget what your good book said
Southern change gonna come at last
Now your crosses are burning fast

Southern man, I saw cotton and I saw black
Tall white mansions and little shacks
Southern man, when will you pay them back?
I heard screamin' and bullwhips cracking
How long? How long? How?

 

Lily Belle, your hair is golden brown
I've seen your black man comin' round
“Swear by God I'm gonna cut him down”

I heard screamin' and bullwhips cracking
How long? How long? How?

 

Hombre del Sur

 

Sureño, mejor cuidá tu cabeza.

No olvides lo que dice tu “buen libro”.

El cambio del Sur llegará al fin.

Ahora tus cruces se queman rápido.

 

Sureño, veo algodón y veo negro,

altas mansiones blancas y pequeñas casuchas.

Sureño, ¿cuándo vas a pagarles?

Oigo gritos y látigos que restallan.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo? ¿Cómo?

 

Lily Bel, tu pelo es rubio castaño,

veo a tu negro que llega,

“Juro por dios que voy a derribarlo”.

Oigo gritos y látigos que restallan.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo? ¿Cómo?

 

 

En 1972, en su disco más famoso, Cosecha (Harvest), Neil abundó con un refrito de “Southern man”, una especie de canción-continuación, “Alabama”, en la que ubicaba con mayor especificidad el problema (según él, eligió Alabama sin ningún motivo particular, solo porque ese nombre de Estado cuadraba en la descripción; aunque no parece tan casual esa elección, porque Alabama fue un estado clave en la reacción contra el movimiento de Derechos Civiles que buscó, y finalmente consiguió, que se abolieran las leyes de segregación racial, en los sesentas).

Tampoco es una gran canción, por cierto. El cantor se dirige, en un ritmo apenas menos machachón pero bastante moroso también, a Alabama en segunda persona, dándole consejos y diciéndole que está a mitad de camino de superar su eterno problema de racismo (“tenés una rueda en la cuneta y otra en la ruta”), pero de inmediato se describe que no, que las cosas siguen siendo como eran, suenan los banjos a través de las ventanas rotas y los viejos se disfrazan en sus túnicas blancas del Ku Klux Klan para quemar vivos a niños de color (esto sucedió en Alabama en esos años, no lo estoy inventando). Se le dice a Alabama que se ponga las pilas, que tiene al resto de la Unión para que la ayude a superar “su tema”.

La forma en que el cantor (un “hombre del norte”) le explica a todo el Sur lo que debería hacer resulta, a la vez, condescendiente y un poco denigrante. El mismo Neil Young lo reconoció, hace pocos años: “No me gustan mis palabras, cuando escucho esta canción hoy. Son acusadoras y condescendientes, no están bien pensadas y son muy fáciles de malinterpretar”.

 

https://www.youtube.com/watch?v=EVG7U9UDi2E


Alabama

 

Oh, Alabama

The devil fools with the best laid plan

Swing low, Alabama

You got the spare change

You got to feel strange

And now the moment is all that it meant

Alabama, you got the weight on your shoulders

That's breaking your back

Your Cadillac has got a wheel in the ditch

And a wheel on the track

Oh, Alabama

Banjos playing through the broken glass

Windows down in Alabama

See the old folks tied in white robes

Hear the banjo

Don't it take you down home?

 

Oh, Alabama

Can I see you and shake your hand

Make friends down in Alabama

I'm from a new land

I come to you and see all this ruin

What are you doing?

Alabama,

You got the rest of the union to help you along

What's going wrong?

Alabama

 

Oh, Alabama,

El demonio entrampa aun con el mejor plan.

Vuela bajo, Alabama:

tienes la rueda de auxilio,

tienes que sentirte extraña,

y ahora solo importa el momento.

Alabama, llevás sobre tus hombros el peso

que te rompe la espalda,

tu cadillac tiene una rueda en la cuneta

y una rueda en la ruta.

 

Oh, Alabama,

los banjos suenan a través de vidrios rotos

Ventanas abajo en Alabama,

mirá a los viejos con sus túnicas blancas,

escuchá el banjo,

¿no te hace viajar a casa?

 

Oh, Alabama,

¿Puedo verte y estrechar tu mano?

Hacer amigos allá en Alabama.

Soy de una tierra nueva,

vengo a verte y descubro este desastre,

¿qué estás haciendo?

Alabama, tenés al resto de la Unión para ayudarte.

¿Qué es lo que no funciona?

 

Estas dos canciones de Neil Young generaron una respuesta musical directa, la canción “Sweet home, Alabama” (“Alabama, dulce hogar”), del grupo Lynyrd Skynyrd (deformación burlona del nombre Leonard Skinner, un profesor de secundario que obligaba a sus estudiantes, entre ellos los músicos de la banda, a llevar el pelo corto) .

Y esta canción sí es buena, pegadiza y memorable, ya desde el riff inicial. Es un tema de rock country alegre, y aunque la melodía no es gran cosa, claramente funcionó, y se convirtió, junto con “Free bird”, en el mayor hit de la banda. Ninguno de los músicos de Lynyrd es de Alabama, sino que son todos de Florida; pero son sureños, en todo caso.

Los cantores le dedican a Neil Young una estrofa entera, la segunda (en la primera estrofa cuentan que van volviendo en camioneta a su casa, para ver a sus parientes y porque extrañan mucho a Alabama). En esa segunda estrofa dicen que escucharon al señor Young cantando sobre Alabama y diciendo pestes de ella, y quieren recordarle que ningún hombre del sur necesita de su opinión, así que se la guarde donde ya sabe. (Neil Young no lo tomó a mal: sabía que se lo merecía. Los de Lynyrd tampoco quedaron enojados con Neil Young, en absoluto).

Se llega así al estribillo, que es sencillo como el de una canción infantil, e igualmente efectivo: “Alabama, dulce hogar / donde los cielos son tan azules / Alabama, dulce hogar / Señor, vuelvo a casa junto a ti”.

Creo que si hubieran terminado la canción ahí, otra sería la historia. Pero la siguieron, y la tercera estrofa y la última repetición del estribillo le dieron otro tono a la respuesta musical e hicieron que esta canción se convirtiera en una especie de himno de los rednecks racistas sureños.

La tercera estrofa dice:

En Birmingham aman al gobernador (bú, bu, bu).

Pero todos hicimos lo que pudimos.

Ahora bien, Watergate no me molesta,

¿tu conciencia te molesta, a vos? Decí la verdad.

La referencia es al famoso gobernador de Alabama George Wallace, quien estuvo casi 20 años en funciones, entre los sesentas y los ochentas. Wallace fue un segregacionista recalcitrante; ganó sus primeras elecciones con el lema “segregación hoy, segregación mañana, segregación siempre”, y se opuso a que se aceptaran estudiantes negros en los colegios y universidades: incluso se paró frente a la puerta de la universidad de Alabama para evitar físicamente que entraran los únicos dos estudiantes afroamericanos que se habían anotado para estudiar allí (y fue desalojado por las fuerzas federales que respondían al presidente Kennedy). Wallace fue reelecto varias veces, e incluso llegó a ser candidato a presidente en varias oportunidades, siempre abogando por el regreso de la segregación racial...Qué decirles.


(En la foto, Wallace, del lado derecho [obvio] se planta frente a la puerta de la universidad y se niega a obedecer la orden del jefe de la Guardia Nacional (del lado izquierdo), que le está pidiendo que se corra a un costado para dejar entrar a los estudiantes de color).

Aquí el cantor sureño dice que aman al gobernador y que “todos hicieron lo que pudieron” (para que triunfara, se entiende). Y que los norteños tienen sus propios problemas (como el Watergate, referencia al escándalo de corrupción del presidente Nixon) y que deberían examinar su conciencia por ellos en vez de meterse con los problemas del sur. En la repetición final del estribillo (tras una estrofa que elogia a la Muscle Shoals, un sello musical del que salió el “sonido pantanero”, una serie de grupos y canciones de country sureño) se modifica un verso para redundar: “Dulce hogar, Alabama / ... / donde el gobernador es fiel. / ... / Montgomery [la capital estadual] tiene la respuesta.

Durante muchos, muchos años, Ronnie Van Zant, cantante principal de la banda, negó que su intención fuera declararse a favor del racismo. Dijo que el verso sobre el gobernador Wallace había sido malinterpretado, pues no se le había dado importancia al abucheo que acompañaba al verso y que lo volvía irónico: en realidad no aman todos al gobernador, sino que lo abuchean. Y dijo que la reacción a Neil Young no era por estar en contra del racismo, sino por achacarle al Sur entero un prejuicio que solo es de unos pocos. “Young le dispara a todos los patos para darle solo a uno o dos”. La línea de “donde el gobernador es fiel” es irónica también, según Van Zant, quien dijo no estar de acuerdo con el pensamiento del gobernador Wallace.

Bueno, es por lo menos confuso, ¿no? Si hay que dar tantas explicaciones, y si todo el mundo la “malinterpreta”, habría que pensar que quizás todo el mundo podría tener razón, y la canción está (como parece) a favor del punto de vista redneck racista, considerado “una tradición” sureña, parte esencial del ser “blanco” en esa región tan bella y de cielos tan azules.

Uno de los autores de la canción lo expresó, incluso. Ed King, contradiciendo a sus compañeros de banda, declaró que la canción no es nada irónica y no fue malinterpretada un carajo, que el abucheo al mencionar a Wallace no es de ellos los sureños, sino que repite lo que los norteños hacían cada vez que escuchaban su nombre. Y que el "hicimos lo que pudimos" fue votar a Wallace una y otra vez, para que llegara a presidente. Y que Wallace “tenía sus fallas”, pero “reflejaba el pensamiento promedio del hombre del sur”. Chan.

 

https://www.youtube.com/watch?v=ye5BuYf8q4o


Sweet home Alabama

 

One, two, three, Turn it up.

Big wheels keep on turnin'

Carry me home to see my kin

Singin' songs about the south-land

I miss Alabamy once again

and I think it's a sin, yes

 

Well I heard Mister Young sing about her

Well I heard ol' Neil put her down

Well I hope Neil Young will remember

A southern man don't need him around anyhow

 

Sweet home Alabama

Where the skies are so blue

Sweet home Alabama

Lord I'm comin' home to you

 

In Birmingham they love the governor (boo-hoo-hoo)

Now we all did what we could do.

Now, Watergate does not bother me,

Does your conscience bother you?

Tell the truth

 

Now Muscle Shoals has got the Swampers

And they've been known

to pick a song or two (yes they do)

Lord they get me off so much

They pick me up when I'm feelin' blue

Now, how about you?

 

 

Sweet home Alabama (oh, sweet home)

Where the skies are so blue

And the governor's true

Sweet home Alabama

Lord I'm comin' home to you, yeah, yeah

Montgomery's got the answer.

Alabama, dulce hogar

 

Uno, dos, tres: subilo.

Ruedas grandes, sigan girando,

llévenme a casa a ver a mi gente.

Cantando canciones sobre el Sur,

extraño a Alabama una vez más

(y creo que es un pecado, sí).

 

Bueno, escuché al señor Young cantar sobre ella.

Bueno, escuché al viejo Neil tirarla abajo.

Bueno, espero que Neil Young recuerde

que un sureño no lo necesita cerca,

de todas formas.

 

Alabama, dulce hogar,

donde los cielos son tan azules.

Alabama, dulce hogar,

Señor, vuelvo a casa junto a ti.

 

En Birmingham aman al gobernador

(bú, bu, bu).

Pero todos hicimos lo que pudimos.

Ahora bien, Watergate no me molesta,

¿tu conciencia te molesta, a ti?

Di la verdad.

 

Ahora los de Muscle Shoals tienen a los Pantaneros

y son conocidos por elegir una canción o dos

(sí, eso hacen).

Señor, ellos me hacen volar tanto,

me levantan cuando me siento triste.

¿Y qué hay de ti?

 

Alabama, dulce hogar (oh, dulce hogar)

donde los cielos son tan azules.

Y el gobernador es fiel.

Alabama, dulce hogar

Señor, vuelvo a casa junto a ti.                         

(Montgomery tiene la respuesta).

 

Y bueno, aquí cierra esta extraña historia ("Strange fruit", casi digo) de discusiones, prejuicios y canciones ambiguas y falladas. Los prejuicios y las discusiones seguirán, por supuesto, lo único que cierra (al menos por una semana) es este blog. Así que no hay moraleja: sacá tus propias conclusiones, negri.

Y me voy, por el pasillo que me asignaron,

DJ Vago (siempre del lado oscuro)

jueves, 7 de octubre de 2021

[258] Equivocado: no es aquí, señor

 “Telephone line”, de Electric Light Orchestra (1977), “Der Telefon-Anruf”, de Kraftwerk (1987) y “Una lágrima sobre el teléfono”, del Paz Martínez (1990)

 

El apagón mundial del wasap y demás porquerías internéticas logró que mucha gente se diera cuenta de que el teléfono sirve también para hacer llamadas telefónicas: quién lo diría. Y me recordó una época en la que eso no era la excepción sino la regla, la única posibilidad que teníamos de conversar con una persona que estaba lejos.

No era tan fácil: se requería que cada uno tuviera un teléfono (un aparato, enchufado a la pared y a una línea telefónica, un cable especial), que ambos teléfonos funcionaran, que la línea anduviera bien y hubiera tono, que el discado hubiera sido correcto, que el llamado no se ligara con el de otra línea o se cortara de improviso y, por supuesto, que la persona a la que se estaba llamando (y no otra) estuviera allí, cerca del teléfono, para levantar el tubo y atender.

Para recordar esos tiempos y, de paso, enseñar a las nuevas generaciones a que tengan un poco más de respeto por lo que debimos superar los mayores, empiezo una serie titulada “Pegame un tubazo”, para canciones relacionadas con llamadas o números de teléfono.

[Ya hubo una canción sobre esto en el blog: la bizarra pero memorable “53 53 456”, de Rafaella Carrá, posteo 161]

Empiezo hoy la serie con tres canciones, cada una emitida en un idioma diferente y en una década distinta, pero que dan vueltas (discan) una misma problemática: la incomunicación, la soledad, la imposibilidad del encuentro con otra persona (ni siquiera con su voz), mediante la imagen poética (“metoninimia”, me chanta mi hermana la tercera por el wasap, que graciadió ya funciona) de una llamada telefónica que se ansía mucho pero no se concreta.

La primera canción está en inglés y es de la Electric Light Orchestra, la ELO, grupo inglés de rock progresivo liderado por Jeff Lynne que tuvo su mayor auge entre el 75 y el 80. En esta canción, “Telephone line”, el cantor llama a la persona que ama (de quien se distanció) y anticipa la conversación que tendrá con ella (o con él, la canción es unisex, como suele suceder en inglés); pero la conversación no se produce, porque ella (o él) no levanta el tubo del teléfono, sino que deja que suene y suene el ring. Y él, que está solo y desesperado, no tiene nada mejor que hacer que quedarse allí, en las sombras de la noche, dejando que el teléfono suene eternamente sin que nadie responda la llamada.

Una canción súper melancólica y desesperanzada, que empieza con los ruiditos que hacía la línea telefónica cuando se estaba conectando un llamado (ruidos imitados con las guitarras y los sintetizadores de la banda) y que desgrana su sarta de lamentos hasta llegar al semi alegre pero muy deprimente estribillo, que suena casi como el machacón final de “Hey Jude”, en el que el cantor pasa a hablarle directamente a la línea telefónica, rogándole que le dé más tiempo, porque está viviendo en penumbras: un pedido que, anticipamos, tampoco tendrá respuesta.


https://www.youtube.com/watch?v=77R1Wp6Y_5Y


Telephone Line

 

Hello, how are you?

Have you been alright

Through all those lonely, lonely, lonely, lonely, lonely nights?

That's what I'd say, I'd tell you everything

If you'd pick up that telephone, yeah yeah

Hey, how're you feelin'?

Are you still the same?

Don't you realise the things we did, we did, were all for real,

not a dream?

I just can't believe they've all faded out of view

 

[Blue days, black nights]

 

I look into the sky

(The love you need ain't gonna see you through)

And I wonder why

(The little things you planned ain't coming true)

Oh, oh, telephone line, give me some time

I'm living in twilight

 

Okay, so no one's answering

Well, can't you just let it ring a little longer, longer, longer

Oh, I'll just sit tight

In shadows of the night

Let it ring forevermore.

 

I look into the sky

(The love you need ain't gonna see you through)

And I wonder why

(The little things you planned ain't coming true)

Oh, oh, telephone line, give me some time

I'm living in twilight

Línea telefónica

 

Hola, ¿cómo estás?

¿Estuviste bien

durante todas estas solitarias, solitarias, solitarias, solitarias noches?

Eso mismo digo, te lo contaré todo

si levantás ese tubo, sí, sí.

Ey, ¿cómo te sentís?

¿Seguís siendo la misma?

¿No te das cuenta de que lo que hicimos fue todo de verdad,

no un sueño?

No puedo creer que se desvaneciera

de la vista.

 

[Días azules (tristes), noches negras]

 

Miro al cielo

(el amor que necesitás no te va a alcanzar)

y me pregunto por qué

(las pequeñas cosas que planeaste no se harán realidad).

Oh, línea telefónica, dame un poco más de tiempo,

vivo en penumbras.

 

Okey, así que nadie contesta.

Bueno, podés dejarlo sonar un poco más.

Oh, solo me sentaré aquí quieto

en las sombras de la noche

dejare que haga ring para siempre.

 

Miro al cielo

(el amor que necesitás no te va a alcanzar)

y me pregunto por qué

(las pequeñas cosas que planeaste no se harán realidad).

Oh, línea telefónica, dame un poco más de tiempo,

vivo en penumbras.

 

La segunda canción de hoy es alemana, de la banda tecno-pop-electrónica Kraftwerk (“usina eléctrica”). “Der Telefon-Anruf” (“la llamada telefónica”) fue lanzada en el 87, diez años después de la canción que oímos recién de ELO, pero tiene mucho en común con ella.

Los ruiditos de la línea telefónica, en principio. Aquí además se incorpora otro elemento, la operadora (no me pregunten por qué, pero por lo general era una mujer), alguien que ayuda a establecer la comunicación entre ambos aparatos telefónicos o, como en este caso, te avisa que la comunicación no se puede concretar. Vemos también, en el clip, la operación de discado, algo totalmente ajeno a los menores de treinta pero esencial para conectar con un número específico de línea. Aquí los ruiditos del ring y la línea pasan a formar parte del riff tecno de la canción, que es pegadiza y alegre, a pesar de que la letra no lo es en absoluto. Y el clip nos muestra, en blanco y negro, a los integrantes de la banda esperando, con el tubo en la oreja, que se concrete la llamada, pero del otro lado nadie contesta, así que, de nuevo, la comunicación, aunque aparentemente al alcance de la mano gracias a las modernas tecnologías, se demuestra humanamente impracticable.

https://www.youtube.com/watch?v=uQpbH8iMQDo

 


Der Telefon-Anruf

 

Dieser Anschluss ist vorübergehend nicht erreichbar

 

Ich geb' dir meine Zuneigung und meine Zeit

Ich muß dich wiederseh'n,

wann ist es soweit?

 

Du bist mir nah

und doch so fern

Ich ruf' dich an,

ich hör' dich gern

 

Dieser Anschluss ist vorübergehend nicht erreichbar

La llamada telefónica

 

[Esta terminal se encuentra momentáneamente fuera de alcance.]

 

Te di mi afecto y mi tiempo.

Tengo que volver a verte,

¿cuándo podrá ser?

 

Estás tan cerca de mí

y a la vez tan lejos.

Te voy a llamar,

tengo ganas de escucharte.

 

[Esta terminal se encuentra momentáneamente fuera de alcance.]

 

Y para cerrar esta oda a la incomunicación telefónica, una balada romántica del Paz Martínez, “Una lágrima sobre el teléfono”, que se hizo famosa por ser utilizada aquí (escribo en la Argentina, ya saben) en la apertura de la recordada telenovela de 1990 “Una voz en el teléfono”, de Alberto Migré, protagonizada por Carolina Papaleo y Raúl Taibo.

Aquí el cantor, en vez de intentar él llamar, espera que ella lo llame a él, como acostumbran. Pero a ella le pasó algo (se da a entender que ella está casada o algo así, porque “una prisión” le impide que llame a su amante con libertad). Pero él no sabe qué es lo que le pasó a ella, y no puede llamarla él (probablemente, porque contestaría el marido). En un momento el teléfono suena y él va desesperado a atender, pero, oh ironía del destino, no es ella quien llama, sino un desconocido que discó mal (o se le ligó la línea), y él responde lo que había que responder en esos casos: “Equivocado. No es aquí, señor”. Así que ella está con él pero solo como un fantasma, como una sombra de su propia ausencia, el hueco de silencio que queda en el corazón de él mientras espera y espera el llamado que no llega nunca.

 

https://www.youtube.com/watch?v=yZ-485wAU98


Una lágrima sobre el teléfono

 

Hoy no me llamó, ¿qué pasará?

¿Por qué esta vez no me llamó?

Estoy pendiente del teléfono y no.

Esto me empieza a preocupar.

¿Qué le sucedió? Tal vez no pudo escapar de su prisión.

Hay un misterio que le apresa el corazón

y no la deja respirar.

 

Suena el teléfono y voy como loco a su encuentro,

tengo la boca reseca y estoy sin aliento...

¡No!... ¡No!... Equivocado: no es aquí, señor.

 

Hay una lágrima sobre el teléfono, sobre mi corazón.

Hoy no me llamó y es como una visión,

un fantasma en mi habitación.

Sobre el teléfono gira mi corazón en un mundo sin sol

malherido de amor, necesito escuchar su voz.

 

Con los ojos muy abiertos me sorprende la mañana

y el desorden de mi cuarto es menor que el de mi alma.

¡Ay, amor! ¡Ay, amor!

 

Sobre el teléfono gira mi corazón, hoy no me llamó

y es como una visión, un fantasma en mi habitación.

Sobre el teléfono gira mi corazón, en un mundo sin sol

malherido de amor, necesito escuchar su voz.

 

Ya ven que no es tan fácil, esto de convivir con la tecnología: ni ahora ni nunca. La semana que viene les seguiré contando cómo era todo. Ustedes esperen nomás junto al teléfono, que yo los llamo.

DJ Vago