solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

martes, 7 de diciembre de 2021

[265] Posible es mi segundo nombre

 

“Call me Maybe”, de Carly Rae Jepsen (2012) y “Conillet de vellut”, de Joan Manuel Serrat (1970)

 

Hoy cierro la serie “Pegame un tubazo”, sobre canciones telefónicas, en la que exploramos la llamada telefónica como símbolo de incomunicación, como metáfora de una relación y como herramienta de control y acoso.

Pero hoy ni siquiera llegaremos a la llamada telefónica, sino que vamos a ver dos canciones en las que apenas se da el paso previo: alguien le da (o le recuerda) a otra persona su número telefónico, dándole la posibilidad de que llame y eso establezca, o reestablezca, una relación entre ellos. Esa invitación le deja el poder a la otra persona, y es una contrapartida evidente de lo que pasaba en las canciones previas, en la que el enamorado o la enamorada llamaba al otro para exigirle o declarar su amor, incluso en forma de amenaza.



La primera canción es un típico hit pop, alegre, cuadradito y simpático en 4/4 y tono mayor, cantado por una también simpática canadiense, Carly Rae Jepsen, que consiguió con esta canción su hasta ahora único hit (aunque fue un gran gran hit, pues la canción ganó en 2012 montones de premios, fue número uno en casi todos los rankings y vendió muchos millones de copias).

Al igual que en “Blank space” de Taylor Swift (posteo 140), aquí la cantora ve a un chico hermoso que se cruza en su camino (ella justo estaba queriendo enamorarse y justo pasó él y no hay remedio, como diría Guamán Poma) y, mientras ella se babea, le dice algunos piropos (nivel obrero de la construcción) y le plantea:

Hey, recién te conozco, y es medio loco,

pero acá está mi número,

así que llámame quizás.

En esa frase final del estribillo, que es también el título de la canción, se condensa toda la gracia del tema: ella le propone que quizás podría llamarla (“llámame, quizás”), pero la frase también se puede leer sin esa coma, y entonces lo que ella dice es: “mi nombre es Quizás”, “llamame PuedeSer”, “soy lo Posible”.

Me gusta esa frase, “llámame Quizás” (que a mi hermana la tercera, incorregible, le recuerda el “Call me Ishmael” con que empieza la novela Moby Dick). Por más que está obviamente entusiasmada por la posibilidad de establecer algún tipo de relación con ese bombonazo, ella no se está regalando, no asegura nada: no es fácil, solo es posible. Y le deja a él la decisión de si avanzar o no, si realizar o no el llamado telefónico que podría ser la llave de ese futuro vislumbrado.

El videoclip de la canción es muy gracioso, el chico lindo (supongo que es un modelo) corta el pasto del jardín vecino (debe haberse mudado recién al barrio) y ella lo ve desde su ventana y se babea (se ven, sobre la mesita de luz, las novelas románticas que está leyendo), en especial cuando él, innecesaria pero efectivamente, se quita su camiseta para mostrar más carne. Luego ella ensaya con su banda en el garage, él está arreglando su auto y los amigos de la banda la impulsan a ella a que lave también su propio auto, como para producir una excusa de acercamiento. Ella hace todo lo posible para que él le preste atención, pero él ni bola. Hasta que él de pronto la mira y ella, impactada por esa mirada, se cae del capó de su auto y él se acerca y la ayuda, y finalmente pueden conversar. Ella anota su número de teléfono en un papelito para dárselo... pero en ese momento él entra al garage y le da su propio papelito con el teléfono a uno de los chicos de la banda, mientras le hace el gestito de “pegame un llamado” y le guiña un ojo.

https://www.youtube.com/watch?v=fWNaR-rxAic


 

Call me Maybe

 

I threw a wish in the well

Don't ask me, I'll never tell

I looked to you as it fell

And now you're in my way

 

I trade my soul for a wish

Pennies and dimes for a kiss

I wasn't looking for this

But now you're in my way

 

Your stare was holdin'

Ripped jeans, skin was showin'

Hot night, wind was blowin'

Where you think you're going, baby?

 

Hey, I just met you, and this is crazy

But here's my number,

so call me maybe

It's hard to look right at you, baby

But here's my number, so call me, maybe

 

And all the other boys try to chase me

But here's my number,

so call me maybe

 

You took your time with the call

I took no time with the fall

You gave me nothing at all

But still, you're in my way

 

I beg and borrow and steal

I have foresight, and it's real

I didn't know I would feel it

But it's in my way

 

Before you came into my life,

I missed you so bad

I missed you so, so bad

and you should know that

So call me maybe

Llámame Quizás

 

Lancé un deseo a la fuente:

no me preguntes, nunca lo diré.

Te miré mientras lo pedía

y ahora estás en mi camino.

 

Cambié mi alma por un deseo,

moneditas por un beso,

no estaba buscando nada de esto,

pero ahora estás en mi camino.

 

Tu mirada se queda fija,

jeans rotos, la piel se muestra,

noche calurosa, el viento sopla,

¿adónde crees que vas, nene?

 

Hey, recién te conozco, y es medio loco,

pero acá está mi número,

así que llámame quizás.

Es difícil mirarte, nene,

pero acá está mi número,

así que llámame quizás.

 

Y todos los demás chicos intentan atraparme

pero acá está mi número,

así que llámame quizás.

 

Te tomaste tu tiempo con el llamado,

yo no tardé nada en caer;

no me diste nada de nada,

pero igual estás en mi camino.

 

Ruego y pido prestado y robo,

tengo una intuición, y es de verdad.

No sabía que podía sentir algo así,

pero está en mi camino.

 

Antes de que llegaras a mi vida

ya te echaba tanto de menos

Te extrañaba tanto, tanto

y deberías saberlo,

así que llámame quizás.

 

Se hicieron montones de covers, de esta canción, probablemente al final de este posteo ponga los que más me llamaron la atención (que son aquellos que no siguen tal cual la onda de pop simpático y facilongo que emana de todos los poros del tema).

 

Esta canción me lleva mentalmente a otra mucho más antigua y en catalán, pero que tiene una onda que a mí me parece semejante. Maybe.

Es una canción de mi tío Joan, y me pareció adecuado incluirla en este posteo porque hace un par de días él anunció que a fin de año hará su última gira, es decir que vendrá (ojalá) por última vez a la Argentina a dar un recital antes de retirarse de los escenarios. Conseguir entradas será la batalla de Leningrado, así que no creo que mi padre Josep pueda lograr que Joanito le dé 16 entradas gratis para toda la familia, como la vez pasada (me remito a mi posteo 117, “Ta fresc pa chomb”, sobre lo que pasó aquella vez).

No es una de las más conocidas del tío, ni siquiera entre las cantadas en catalán. Aunque la musicalización es casi de circo, diría que es un tema pop antes de tiempo. Aunque muchos dicen que ese cantor en primera persona es el mismo Serrat y que la canción está dedicada a su novia modelo nórdica de esos años, mi hermana la tercera me enseñó que la ficción es ficción, así que no parece, para nada, necesario asignar nombres reales a los personajes.

La canción está protagonizada por un adolescente enamorado, confundido y bastante bajoneado, que cuenta la historia de su primer noviazgo y su abrupto final. Era muy feliz con la noviecita, a quien llama “conejito de peluche” (o “de terciopelo”, si prefieren), hasta que ella comienza a triunfar, vertiginosamente, como modelo, y la fama, el dinero y esa nueva vida la impulsan a tener un nuevo amante. Es muy gracioso que él cuenta que entonces “tuvo que elegir: o rajar (“tomarse el 2”) o hacer un ménage à trois”, pero esta última opción no resulta posible porque él es un tipo “como hay que ser”: ibérico, macho y cristiano.

Así que se separan y él queda solo, jodido y, lo peor, aún enamorado. Le hace algunas recriminaciones a ella, pero más con tristeza que con enojo:

Elle, Vogue y Harpers Bazaar

te fusilan en cada ejemplar;

dicen que te puso un piso

Richard Avedon en Nueva York.

No te puedes quejar,

ya tienes a mano todo lo que soñabas:

te conoce la gente,

te ama un adolescente

y un abuelito te quiere adoptar.

¿Eres feliz con tu nuevo amante,

conejito de peluche?...

Pero en la estrofa final él encuentra una vuelta para intentar reconquistarla: ve en una vidriera un libro de fotografía y piensa que eso podría suceder si él mismo se vuelve un fotógrafo famoso (“en un mes seré mejor que Pomés”, dice, envalentonado; Pomés era un famosísimo fotógrafo catalán de la época). Y ya lleno de confianza en el futuro, le avisa a ella que cuando él sea famoso, ella ya sabrá dónde encontrarlo, y ahí es que le recuerda su número telefónico (203-8282) y le dice que no habrá entre ellos necesidad de ningún cuento o excusa, ni se pasarán ninguna factura por todo lo sucedido.

Es una canción muy de época, y que seguramente no cantará Joan en su próximo (último, snif) recital, pero que me sigue resultando encantadora.

 


Conillet de vellut

 

Era suau com el vellut

I poregosa com un conill menut

En Snoopy era el seu heroi

I li agradava jugar com un noi

I de la mà

Em duia amunt i avall sense parar

Com un estel

Fent tombarelles pel cel

És maco el temps d'estimar

I no va ser aquell un temps perdut

Conillet de vellut

 

Però el conill fora del niu

M'enganyava amb qualsevol objectiu

Se'm perdia en el forat

D'una Nikon o una Hassenlblad...

Calia triar

O tocar el dos o fer

Un ménage à trois

Però això és immoral

Quan s'és un home com cal

Ibèric, mascle i cristià

I em vaig quedar sol i fotut

Conillet de vellut

 

L'Elle, el Vogue i el Harpers Bazaar

T'afusellen en cada exemplar

Diuen que t'ha dat un lloc

Richard Avedon a New York

No et pots queixar

El que somniaves ja ho tens a la mà

Et coneix la gent

T'estima un adolescent

I un iaio et vol adoptar

Ets feliç amb el teu nou drut?

Conillet de vellut...

 

Però avui he vist el cel obert

Déu, que és bo i que sap el que sofert

M'ha deixat els seus consells

En un aparador de can Castells

I m'he comprat

el llibre "La fotografia és un art"

I abans d'un mes

Seré millor que en Pomés

Ja saps a on em trobaràs...

Dos-zero-tres, vuit-dos, vuit-dos

Conillet poregós

 

Sense un romanço ni un rebut

Conillet de vellut

Conejito de peluche

 

Era suave como el peluche

y temerosa como un conejo pequeño.

Snoopy era su héroe

y le gustaba jugar como un niño

y de la mano

me llevaba de acá para allá sin parar

como un barrilete

dando volteretas por el cielo,

qué copado es el tiempo de amar...

Y no fue aquel un tiempo perdido,

conejto de peluche.

 

Pero el conejo, fuera del nido,

me engañaba con cualquier objetivo;

se me perdía en el agujero

de una Nikon o una Hasselblad,

había que elegir:

o tomarse el palo o hacer

un ménage à trois.

Pero eso es inmoral

cuando se es un hombre como hay que ser: ibérico, macho y cristiano.

Y me quedé solo y jodido,

conejito de peluche.

 

Elle, Vogue y Harpers Bazaar

te fusilan en cada ejemplar;

dicen que te puso un piso

Richard Avedon en Nueva York.

No te puedes quejar,

ya tienes todo lo que soñabas:

te conoce la gente,

te ama un adolescente

y un abuelito te quiere adoptar.

¿Eres feliz con tu nuevo amante,

conejito de peluche?...

 

Pero hoy he visto el cielo abierto:

Dios, que es bueno y sabe lo que sufrí,

me dejó sus consejos

en una vidriera de casa Castells,

y me compré

el libro “La fotografía es un arte”;

antes de un mes

seré mejor que Pomés.

Ya sabes dónde me encontrarás:

203-8282,

conejito temeroso.

 

Sin ningún cuento y ninguna factura,

conejito de peluche.

 

Y eso es todo por hoy. Cierro el día y la serie con algunos covers de “Call me Maybe”, como bonus tracks:

 

- Cover como canción jazz de los años 20 (de los del siglo pasado):

https://www.youtube.com/watch?v=q1D6qWO-JzQ



- Cover emo deprimente, por Ben Howard:

https://www.youtube.com/watch?v=sPU8V-nvUEk



- Cover metalero debajo de una frazada, por Leo Moracchioli:

https://www.youtube.com/watch?v=90b6I2Pkde8


Y eso es todo. Ya saben adónde llamarme, si me necesitan. Si no les contesto, es muy posible que sea porque estoy durmiendo: cuelguen.

 

DJ Vago

lunes, 29 de noviembre de 2021

[264] Romántico mal


“I Just Called To Say I Love You”, de Stevie Wonder (1984)


Este hit ochentoso fue el mayor éxito en la exitosa carrera de Stevie Wonder, y además de llegar a ser número 1 en casi todos los rankings del mundo, se ganó un Golden Globe y un Oscar, como canción de la malísima película “La mujer de rojo” (recordada por la icónica escena en la que Kelly Le Brock, totalmente vestida de rojo en un estacionamiento de autos, baila encima de una rejilla en el suelo de la que sale aire y le levanta la pollera, sin darse cuenta de que desde un auto cercano la está viendo Gene Wilder con la boca abierta y babeando; pero en esa escena no sonaba esta canción, sino otra olvidable tonada con sintetizadores).

https://www.youtube.com/watch?v=ZukN1KpIy6M


 

La canción de Stevie es, sin dudas, mejor que la película. Es alegre, optimista, simpática y más fácil que la tabla del dos, lo que explica su instantáneo éxito. La idea es ultrasencilla, y puede sintetizarse con la frase del título. Él la llama a ella, su amada, por teléfono, y cuando ella atiende, él le dice, rodeado de sintetizadores y haciendo sonar todas las alarmas de incendio cursi: “No es año nuevo ni tu cumpleaños, no es navidad ni River salió campeón, no pasa nada particular ni tengo ningún otro motivo: solo llamo para decirte que te quiero”.

(El videoclip también es sencillo: Stevie, en medio de un recital y sentado frente al piano, toma un teléfono rojo y con el tubo en la oreja canta la canción mientras hace sus semigiros icónicos de torso y cabeza.)

https://www.youtube.com/watch?v=VtPLdL5GWDg


I Just Called To Say I Love You

 

No New Year's Day to celebrate

No chocolate covered candy hearts

To give away

No first of spring

No song to sing

In fact here's just another ordinary day

 

No April rain

No flowers bloom

No wedding Saturday

within the month of June

But what it is, is something true

Made up of these three words that I must say to you

 

I just called to say I love you

I just called to say how much I care

I just called to say I love you

And I mean it from the bottom of my heart

 

No summer's high

No warm July

No harvest moon

To light one tender August night

No autumn breeze

No falling leaves

Not even time

for birds to fly

to southern skies

 

No Libra sun

No Halloween

No giving thanks to all the Christmas joy you bring

But what it is, though old

so new to fill your heart

Like no three words could ever do

 

I just called to say I love you

I just called to say how much I care, I do

I just called to say I love you

And I mean it from the bottom of my heart

Solo llamé para decir “te amo”

 

No hay año nuevo que celebrar,

no hay corazones de chocolate

para mandar.

No hay primer día de primavera,

ninguna canción que cantar.

De hecho, acá es solo otro día común.

 

No hay lluvia de abril,

no hay pimpollos en flor,

no hay sábado de boda

en el mes de junio.

Pero lo que hay es algo verdadero,

hecho de estas tres palabras que debo decirte:

 

Solo llamé para decir “te amo”.

Solo llamé para decir cuánto me importa.

Solo llamé para decir “te amo”

y lo digo desde el fondo de mi corazón.

 

No hay entusiasmo de verano,

no hay calor de julio,

no hay luna de cosecha

que ilumine una tierna noche de agosto.

No hay brisa de otoño,

no caen las hojas,

ni siquiera es tiempo

para que los pájaros vuelen

a los cielos del sur.

 

No hay sol de Libra

ni Halloween,

no hay acción de gracias por toda la alegría navideña que brindas.

Pero lo que hay, aunque viejo,

es tan nuevo que llena tu corazón

como ningunas otras tres palabras podrían.

 

Solo llamé para decir “te amo”.

Solo llamé para decir cuánto me importa.

Solo llamé para decir “te amo”

y lo digo desde el fondo de mi corazón.

 

Como la mayoría de los hits pops, esta canción mejora mucho si uno está distraído y no presta demasiada atención a la letra. Porque si uno hila un poquito (no digo ir muy profundo, sino apenas rascar la superficie) se da cuenta de que eso, llamar a alguien para decirle “te quiero”, es algo que no se hace. No está bien.

Mucho menos por un teléfono de línea (que, como vimos en la canción de Blondie del posteo anterior, implica que estamos comprobando/controlando la ubicación de quien recibe la llamada).

¿Es romántico? Ponele que sí. Pero lo es en el mal sentido, diría. Si esa persona a la que estás llamando por teléfono corresponde tus sentimientos, si te ama también y ambos están ya juntos en una relación, entonces se supone que o viven juntos, o al menos pueden verse en persona con cierta frecuencia, ¿para qué necesitás llamarla por teléfono para decirle lo que (se supone) ella ya sabe? E incluso si estuvieran muy lejos y distanciados por algún motivo, cuando llamás a tu amada, si ella te ama también, no la llamás solo para decirle “te quiero”. La llamás para hablar un rato, para escuchar su voz, para preguntarle cómo está, oír lo que sea que tenga para decirte... Llamarla solo para decir “te quiero” es más bien una forma de control, un recordatorio romántico-mafioso, como si te llamara Don Corleone para recordarte que estás metida en una relación sentimental y que no te ocurra olvidarlo, o te enviaremos un amable recordatorio en la forma de una cabeza de caballo o un piquete de ametralladoras.

Y si los dos no están en una relación (si ella es una ex o si simplemente él la ama pero ella a él no), entonces es mucho peor, la canción, pues llamarla por teléfono para decirle “te quiero” resulta mucho más desubicado y amenazador. Salvo que tengas catorce años o estés provisto de otra excusa excelente (por ejemplo, que sos ciego como Stevie Wonder y entonces la llamás por teléfono porque no podés verla).

O claro, podemos hacer oídos sordos, además de cerrar los ojos, y quedarnos pegados solo a la melosa melodía empalagosa: no seremos los primeros ni los últimos, no se preocupen.


Como bonus track, va otra balada ochentosa-telefónica-romántico-psicópata, “867-5309 Jenny”, de Tommy Tutone, en la cual él la llama porque vio el número de teléfono de ella en un graffiti en la pared del baño de varones (“para pasarlo bien, llamá a Jenny...”), y la halaga-amenaza diciéndole: “no soy como todos los demás que te llamaron antes, ahora que tengo tu número tengo que hacerte mía, no se te ocurra cambiar tu número de teléfono; no me conocés pero me hiciste muy feliz” [supongo que está haciendo una referencia a las veces que se masturbó pensando en ella], y termina su arenga repitiendo mil veces el número telefónico en cuestión y reflexionando que “por solo una moneda puedo romperte las bolas y acosarte cada vez que se me da la gana” (no lo dice exacto con esas palabras, pero la idea es esa).

https://www.youtube.com/watch?v=tHL2XeuA6Yg


 

Eso es todo por esta semana. Si les llega a sonar el teléfono y es un número desconocido, atiendan que soy yo, que tengo que decirles algo.

DJ Vago

viernes, 5 de noviembre de 2021

[263] Colgá pero no me cuelgues

 

“Hanging on the telephone”, por The Nerves (1976) y Blondie (1978)

 

Retomo aquí la serie “Pegame un tubazo” sobre canciones telefónicas, que dejé colgada (cuac) unas semanas atrás.

Vamos hoy con la canción “Colgando del teléfono”, que habla de colgados pero en una forma menos dramática que el tema de la semana pasada (cuac de nuevo, estoy re chistoso hoy, pero no se vayan porfi).


Este “estar colgado del teléfono” se refiere a un aspecto de las comunicaciones telefónicas de antaño: cuando vos realizabas un llamado, tenías que quedarte quieto, pegado al teléfono fijo, esperando a que te atendieran del otro lado de la línea. Estabas clavado en el teléfono (o colgando de él), a la espera de que la comunicación se concretara. 


La canción fue compuesta en 1976 por Los Nervios (The Nerves), un trío californiano de rock filo-punk (como, por ejemplo, Green Day, a quienes influenciaron) y formó parte de su primer y único disco, titulado... (sí, adivinaron:) The Nerves. El disco tenía solo cuatro canciones (cada una duraba dos minutos como máximo) y tuvo un éxito que podríamos llamar moderado, si fuéramos bastante mentirosos, porque fue un fracaso rotundo. “Hanging on the telephone” fue compuesta y cantada por el guitarrista de la banda, Jack Lee.

La intro dura exactamente un segundo, y es un tono de llamada telefónica, tras el cual empieza así, de lleno, la voz del cantor que le habla mentamente a su amada y le cuenta que la está llamando desde ahí nomás, desde la cabina telefónica que está cruzando su calle, y le pide que atienda y no lo deje colgado del teléfono o va a dejar que el teléfono suene y suene hasta el infinito. A diferencia de lo que pasaba en las canciones que vimos antes (las de ELO, Kraftwerk y el Paz Martínez), aquí él SABE que ella está en la casa, pero igual, en vez de cruzar la calle y tocar el timbre, la llama por teléfono. Por lo tanto, él SABE que si ella no contesta es porque imagina que es él quien la está llamando y no quiere hablar con él.

Eso hace que rápidamente nos demos cuenta de algo: él es un acosador. Como pasa con “Every breath you take”, de The Police (posteo 106) o “Brown sugar” de los Rolling Stones (hablé de ella un par de semanas atrás), la musiquita alegre y pegadiza hace que muchas veces no nos demos cuenta de lo mal que está eso que estamos escuchando. Este tipo ronda a la chica que era su novia, y aunque ella no quiere atenderlo él la llama y la llama mientras vigila dónde está, y quién entra y sale de la casa de ella (en la segunda estrofa él ve, desde la cabina, que la mamá de ella sale por la puerta de calle y él entonces se pregunta si la vieja va al trabajo o solo al almacén, porque eso definirá si la chica estará sola en la casa por un rato o durante horas. Y le recuerda a la chica, aún mentalmente, que le había ordenado que olvidara todas las cosas (evidentemente malas) que esa madre había dicho sobre él.

No sé qué les parecerá a ustedes, pero para mí, en este contexto, el “No me dejes colgando en el teléfono” que repite él suena más a amenaza que a ruego. Y cuando él pregunta “¿Por qué no podemos volver a hablar?”, suena a que nunca va a aceptar un “no” como respuesta: vas a hablar conmigo o vas a hablar conmigo.

Llegamos entonces a la tercera estrofa y todo cambia, porque ella hace caso, levanta el tubo del teléfono y atiende el llamado. Él entonces sigue hablando con ella, pero ahora de verdad, no solo en su mente. Le dice “qué bueno es escuchar tu voz” pero enseguida le recrimina que pasó demasiado tiempo sin que hablaran y sin que ella lo llamara, lo que hace que “todo le salga mal” a él (culpa de ella, obvio). Y como cierre de la estrofa, le dice: “Quiero contarte algo que sabés desde siempre”. Probablemente, que la ama, aunque no es la única posibilidad. En todo caso, si ella lo sabe, no es necesario que él se lo repita, ¿no? Salvo que quiera repetirlo para que a ella no se le olvide más, que no se retobe. A esta altura de la canción todo me suena bastante siniestro, qué quieren que les diga.

Y en la cuarta estrofa se da un nuevo giro: él, que tan desesperado estaba porque ella lo atendiera, ahora que lo atendió le dice que tiene que cortar, porque la voz de ella le produce “una extraña sensación” (calentura, supongo) y por eso le gustaría seguir hablando con ella pero presencial y sin barbijo, para “mostrarle su afecto”, pues él ya “no puede controlarse”. Y la canción cierra con una nueva orden hacia ella: que cuelgue el teléfono y corra hacia él (se supone que ya le contó que está a pocos metros, cruzando la calle).

En fin: es un rock pegadizo, cuasi punk (pero no punk), cuasi ska (pero no ska) y cuasi Beatles (pero no Beatles), lo que unido a esta letra bastante ambigua, explica para mí que casi nadie le haya dado bola a esta canción.

Dos años después de la salida de esta canción, su autor, Jack Lee, estaba en la ruina. No tenía un mango. Era el mediodía del viernes, y a las seis de la tarde de ese mismo día le iban a cortar la luz, el gas y el teléfono, porque no los había pagado. Entonces recibió un llamado telefónico: atendió rápido. Era Debbie Harris, la cantante de Blondie, que le preguntó si podía grabar un cover de su canción.

Imagínense que Jack Lee le dijo que sí tan rápido y tantas veces que casi la asusta, a Debbie. En los años siguientes, Jack dijo, más de una vez, que ese llamado inesperado le había cambiado la vida.

Así fue como “Hanging on the telephone” formó parte de Paralell Lines ("líneas paralelas"), el disco más famoso de Blondie, y la canción llegó al top ten en todos los charts, y así Jack Lee pudo evitar que le cortaran el teléfono y pudo pagar la luz.

Como suele pasar (recuerden, por ejemplo, “Las chicas solo quieren divertirse”, de Cindi Lauper, posteo 174), cuando una mujer hace un cover de una canción originalmente hecha por un varón, esa canción puede cambiar bastante, aun sin que cambie su letra ni su música. Debbie solo cambió un pronombre, en toda la letra: “Sé que él está [en la casa], pero igual tengo que llamarlo”, dice, en lugar de “ella está”. Mantiene todo el resto de la letra y mantiene la música tal cual, aunque los de Blondie la hacen un poco más punk e informal, un poco menos prolijita y más divertida y nerviosa que la original de Los Nervios.

O sea: sigue siendo un stalkeo, pero no es lo mismo que un tipo acose a una chica que no le da más bola a que una chica rubia y de ojos claros acose a un muchacho. Está igual de mal, quizás, pero suena bien distinto, aunque más no sea porque es más difícil imaginar que Debbie Harris te va a agarrar a puñaladas si no le atendés el llamado.


Hicieron un clip, además. El clip de la versión de Blondie es más que sencillo: vemos a los integrantes de la banda llegando al estudio de grabación y preparándose para cantar esta canción, y luego cantan esta canción. Le ponen onda, eso sí, y mucha energía: solo miren las caritas y gestos que van haciendo Debbie Harris y Jimmi Destri (el de saco violeta que sostiene durante largo rato sobre su cabeza un teléfono rojo, antes de decidirse a tocar el teclado durante unos segundos). Hacia el final, mientras va diciendo “Colgá y corré hacia mí”, Debbie hace el clásico gestito de “vení para acá” con los dedos que luego perfeccionaría Meatloaf en “Dead Ringer for Love” (vean el posteo 26, si no saben de qué hablo).

Y esto explica por qué la versión de Blondie es la que se hizo memorable y se sigue cantando aún mucho después de que ya no existan más las cabinas telefónicas de Entel.

 

https://www.youtube.com/watch?v=emy5mA8Ixtc



https://www.youtube.com/watch?v=uWhkbDMISl8



Hanging on the telephone

 

I'm in the phone booth,

it's the one across the hall

If you don't answer,

I'll just ring it off the wall

I know she (he)'s there,

but I just had to call

 

Don't leave me hanging on the telephone

 

I heard your mother,

now she's going out the door

Did she go to work

or just go to the store?

All those things she said,

I told you to ignore

 

Oh, why can't we talk again?

 

Don't leave me hanging on the telephone

 

It's good to hear your voice,

you know it's been so long

If I don't get your calls,

then everything goes wrong

I want to tell you something you've known all along

 

Don't leave me hanging on the telephone

 

I had to interrupt

and stop this conversation

Your voice across the line

gives me a strange sensation

I'd like to talk when

I can show you my affection

 

Oh, I can't control myself

Don't leave me hanging on the telephone

 

Hang up and run to me.

Colgando en el teléfono

 

Estoy en la cabina de teléfono,

esa que está cruzando el salón.

Si no contestás

voy a arrancarlo de la pared a rings.

Sé que ella (él) está ahí,

pero igual tenía que llamar.

 

No me dejes colgando en el teléfono.

 

Escuché a tu mamá,

ahora está saliendo por la puerta,

¿va a trabajar

o solo a comprar al almacén?

A todas esas cosas que ella dijo

te dije que las ignoraras.

 

Oh, ¿por qué no podemos volver a hablar?

 

No me dejes colgando en el teléfono.

 

Es bueno oír tu voz,

sabés que pasó tanto tiempo.

Si no recibo tus llamados,

entonces todo sale mal.

Quiero contarte algo

que sabés desde siempre.

 

 

No me dejes colgando en el teléfono.

 

Tengo que interrumpir

y detener esta conversación.

Tu voz a través de la línea

me produce una extraña sensación.

Me gustaría hablar cuando

pueda mostrarte mi afecto.

 

Oh, no puedo controlarme,

no me dejes colgando en el teléfono.

 

 

Colgá y corré hacia mí.

 

Y eso es todo por hoy. Cortémosla de una vez, que tengo que ir a dormir la siesta. Cuelguen, pero no ME cuelguen, por favor.

DJ Vago