solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

domingo, 4 de octubre de 2015

[142] Tan solo en tu compañía



“Somebody I use to know”, de Gotye (2011)



Solo para molestar, de jodido que soy, adelanto mi posteo semanal, continuando con la serie “Tango/Drama”. Vamos hoy con una canción (cero tango, por cierto) que el cantautor belga-australiano Gotye sacó en 2011, en su álbum Making mirrors (“haciendo espejos”), y que se titula “Alguien a quien conocía” (en internet se ve mucho la traducción “alguien a quien solía conocer”, que es literal pero en castellano no tiene sentido; incluso sería mejor “alguien que (yo) conocía”, pero bueno, me da fiaca ponerme quisquilloso).


El tema es interpretado a dúo por Gotye y Kimbra, una cantante neozelandesa. Fue un gran hit a nivel mundial, y Gotye ganó con él más de un millón de dólares, y parte de eso lo utilizó (espero) para arreglarse los dientitos desparejos. Igual, tuvo que entregarle unos cuantos cientos de miles a los herederos del brasileño Luiz Bonfá, a quien le afanó (perdón, cierto, se dice “homenajeó y olvidó mencionarlo”) la base rítmica y armónica de su ultrasesentoso y pegadizo tema instrumental “Seville” (1967):


Porque sí, esta canción de Gotye es una especie de rock-indie-abossanovado-emo, una mezcla difícil de digerir, y sin embargo le salió bastante bien, pues la canción se deja escuchar, es pegadiza y, sobre todo, se distancia de los insufribles temas popeados-reguetoneados-featuringzados-calcados-ladrados con que nos vienen bombardeando las radios y los ex canales de música en los últimos años.

La letra de la canción es, por supuesto, lo único que conecta (“conecta”, bueno, es un decir) este tema con un tango: una canción de amor que pintaba bien pero terminó mal, entre mutuos reclamos y lamentos.



Las diferencias con el tango:

a) Él (el cantor) tiene demasiados sentimientos. Es un blandito. En especial cuando dice “pero (ahora) me tratás como a un extraño, y se siente tan duro”, frase que, de ser pronunciada por un tanguero de ley, generaría el escarnio y la burla eternos en cualquier barrio de tango (mucho más que, por ejemplo, ir a misa e hincarse a rezar). Un tanguero puede tener uno, a lo sumo dos sentimientos a la vez: esta marea de sensibilidad que presenta Gotye mataría de un infarto al milonguero promedio.

b) La relación amorosa no es recordada como algo positivo. En todo tango, el amor (mejor dicho: el amor pasado) es lo más, incluso en los casos en que se basó en engaños y traiciones. Pero aquí, él se alegra de que la relación de ellos dos terminara, pues los dos juntos “no tenían sentido” y él, cuando estaba con ella, se sentía solo: “me sentía tan solo en tu compañía”.

c) Aparece la voz de ella, cosa que falta en el 90% de los tangos. Y la voz de ella presenta su versión de los hechos, cosa que falta en el 99,9% de los tangos (no estaría mal, por ejemplo, saber qué piensa ella de él, mientras él canta temas como “Chorra”, “Mala suerte”, “Rencor”, etcétera). En “Alguien que conocía”, la onda de él es depresiva y melancólica, pero la de ella es tajante y directa: lo deja a él bastante mal parado, y no precisamente por blandito, sino por psicópata (él la jodía todo el tiempo y encima le echaba la culpa a ella por todo, y ahora que no están juntos la sigue persiguiendo y volviéndola loca).


La gran pregunta sería: si él está tan conforme con que la relación terminara, y no siente nada por ella, y ni siquiera quería que siguieran siendo amigos (como ella sugirió cuando cortaron), entonces: ¿a qué viene tanta protesta, tanto “no tenías que caer tan bajo” y demás? Todo el tema es como una protesta por las formas, por las formalidades: “No es el hecho, ¿entendés? Es la actitud”. Como quien dice: “No me molesta que me afanaran la billetera, pero podrían haberme devuelto el DNI cuando se los pedí”. Si hacemos caso a la versión de él, no queda del todo claro cuál sería el motivo de este tan dolido reclamo amoroso, por un amor que casi no existió excepto como el recuerdo de un dolor, como una especie de moretón. A menos que la versión de ella esté más cerca de la realidad, y él es realmente un psicópata siempre dispuesto a enredar todo con las palabras, a echar sutilmente sobre ella la culpa de todo y a no dejarla en paz ni siquiera después de que por fin ella se lo pudo sacar de encima (y tuvo que hasta cambiar su número de teléfono, para que él no la persiguiera y la volviera loca). Pero no sé: eso imagino nomás.



El videoclip, al igual que la canción, se destaca a partir de elementos sencillos. Es una propuesta casi conceptual: aparece él desnudo (no es precisamente un fisicoculturista, Gotye), extra-vulnerable con sus dientitos desparejos y su peinadito semi-emo, y mientras va cantando su lamento de frente a la cámara, por detrás se empieza a dibujar, por sí mismo, un cuadro abstracto, hecho de líneas y colores. El cuadro (hecho sobre una obra del papá de Gotye, que es pintor) primero llena el fondo, pero luego se dibuja también sobre el cuerpo y la cara del cantor. Hacia la mitad de la canción, aparece ella, de perfil, también pintada, y empieza a contestarle de perfil: los dos quedan con la típica “postura ABBA”, uno de frente, otro de perfil y cantándose mutuamente. Hacia el final, mientras terminan de repetir lo de “ahora ya solo sos alguien que conocía”, ella se va despintando, como para remarcar que se sale - se va de ese cuadro que ya no es el de ella.




Somebody I use to know

Now and then I think of when we were together
Like when you said
you felt so happy you could die
Told myself that you were right for me
But felt so lonely in your company
But that was love and it's an ache I still remember

You can get addicted to a certain kind of sadness
Like resignation to the end, always the end
So when we found
that we could not make sense
Well you said that we would still be friends
But I'll admit that I was glad that it was over

But you didn't have to cut me off
Make out like it never happened
and that we were nothing
And I don't even need your love
But you treat me like a stranger
and that feels so rough

No you didn't have to stoop so low
Have your friends collect your records
and then change your number
I guess that I don't need that though
Now you're just somebody that I used to know.
Now you're just somebody that I used to know.

Now and then I think of
all the times you screwed me over
But had me believing it was always something that I'd done
But I don't wanna live that way
Reading into every word you say
You said that you could let it go
And I wouldn't catch you hung up on somebody that you used to know

But you didn't have to cut me off
Make out like it never happened and that we were nothing
And I don't even need your love
But you treat me like a stranger and that feels so rough

No you didn't have to stoop so low
Have your friends collect your records and then change your number
I guess that I don't need that though
Now you're just somebody that I used to know
Now you're just somebody that I used to know
Alguien a quien conocía

De vez en cuando pienso en cuando estábamos juntos,
como cuando dijiste
que te sentías tan feliz que podrías morir.
Me dije a mí mismo que estabas bien para mí,
aunque me sentía tan solo en tu compañía.
Pero eso era amor y es un dolor que aún recuerdo.

Puedes hacerte adicto a cierta clase de tristeza,
como la resignación al final, siempre el final.
Así que cuando nos dimos cuenta
de que no teníamos sentido,
bueno, dijiste que igual podíamos ser amigos,
pero admitiré que me alegré de que se terminara.

Pero no tenías que cortarme así,
hacer como que nunca pasó
y que no fuimos nada.
Y ni siquiera necesito tu amor,
pero me tratás como a un extraño
y resulta tan duro.

No, no tenías que caer tan bajo,
hacer que tus amigos fueran a buscar tus discos
y luego cambiar tu número de teléfono.
Igual supongo que no lo necesito,
ahora solo sos alguien a quien conocía.
Ahora solo sos alguien a quien conocía.

De vez en cuando pienso
en todas las veces que me jodiste
Y me hacías creer que siempre era
por algo que yo había hecho.
Pero no quiero vivir así,
leyendo en cada palabra que dices.
Dijiste que podías dejarlo atrás
y que no te vería obsesionado con alguien
a quien conocías.

Pero no tenías que cortarme así,
hacer como que nunca pasó
y que no fuimos nada.
Y ni siquiera necesito tu amor,
pero me tratás como a un extraño
y resulta tan duro.

No, no tenías que caer tan bajo,
hacer que tus amigos fueran a buscar tus discos
y luego cambiar tu número de teléfono.
Igual supongo que no lo necesito,
ahora solo sos alguien a quien conocía.
Ahora solo sos alguien a quien conocía.


Bueno, eso es todo por esta semana. Espero que les haya gustado el posteo, pero si no es así, escucharé atentamente todos sus reclamos y me dispondré a no contestarlos a la brevedad. Porque ya me conocen, así soy, jodido.

Pero pueden ponerle “me gusta” al posteo, no hace falta que me eviten así.


DJ Vago

martes, 29 de septiembre de 2015

[141] No me expliquen el amor



“Qué me van a hablar de amor” (1946), de Homero Expósito y Héctor Stamponi, por Roberto Goyeneche y por Julio Sosa


Ya en la segunda mitad de esta larga serie titulada “Tango/Drama”, vuelvo al tango (de los cuatro lectores de este blog, tres me protestaron por haber incluido a Taylor Swift la semana pasada: gente ingrata) con “Qué me van a hablar de amor”, de Expósito (Homero) y Stamponi (Héctor), un tango de mediados de los cuarenta que me permitirá incluir y contraponer a dos grandes cantores: Goyeneche y Julio Sosa.

La música de Stamponi está muy bien: el contrapunto funciona a tiempo completo, y los violines y bandoneones se acomodan, como carreteando, a los recovecos de la historia; pero la letra de Homero (Expósito) “se come” el tango, porque presenta, en pocos rasgos, el prontuario entero de un personaje que, aunque quiere mostrarse recio y “más allá del bien y del mal”, termina generando algo así como un sucedáneo de la simpatía, y una cierta especie de penita.



Toda la letra es como la reacción del protagonista ante las “enseñanzas” de algún/os gil/es que se agranda/n y pretende/n darle lecciones (a él, justo a él) sobre el amor. Y entonces él, que hasta entonces se había mantenido tranquilo con su ginebra espantosa en el bar de mala muerte, se saca el cinto mental y comienza su protesta: “A mí no me vengan a contar cómo se cuecen las habas, porque mientras ustedes van, yo fuivinefuivinefuivine”. Así sería la letra si la hubiera escrito yo: por suerte la escribió Homero (Expósito), un grande de verdad, que ya apareció un par de veces en el blog (cuando hablé de “Fangal”  (entrada 80) y luego, en el último posteo de la segunda temporada (entrada 100), sobre el bolero “Vete de mí”.

De entrada en la canción, el protagonista del tango se presenta como alguien que se ganó lo que tiene (su experiencia) a fuerza de golpes y esfuerzos:

Yo he vivido dando tumbos
rodando por el mundo
y haciéndome el destino...
Y en los charcos del camino,
la experiencia me ha ayudado
por baquiano y porque ya
comprendo que en la vida
se cuidan los zapatos
andando de rodillas.

Él ya sabe cómo son las cosas, y entonces larga la conclusión del argumento:

Por eso
me están sobrando los consejos,
que en las cosas del amor
aunque tenga que aprender
nadie sabe más que yo.

No dice “Me las sé todas”, sino “también tengo cosas que aprender… pero menos que todos ustedes”. El final de la línea argumental sería que NADIE sabe todas “las cosas del amor”, que todos tenemos que aprender todo el tiempo. De alguna manera, todos somos ignorantes del amor, todos somos iguales; pero algunos, aclara el cantor, somos más iguales que otros, y yo (el cantor, no yo-yo) sé lo suficiente como para darles consejos a ustedes, gilastrunes, porque…

Yo anduve siempre en amores,
¡qué me van a hablar de amor!

O sea: la experiencia está de su lado, pareciera. Él se declara Gardel sin sonrojarse.
Sin embargo… inmediatamente empieza a desbarrancar. A desbarrancar mal, contando la verdadera historia: él habrá andado “siempre en amores”, pero en realidad tuvo UN amor en serio, y lo dejó turulato:

Si ayer la quise, qué importa...
¡qué importa, si hoy no la quiero!

Dice él “no importa”, como la zorra dice “están verdes” ante las uvas que no alcanza. Dice “ya no la quiero”, pero se hace difícil creerle, aunque utilice una metáfora extraña para definir los ojos de su ex(?)amada: Pequeño Saltamontes, no te recomiendo utilizar “sos un ancla” como línea seductora. Ni siquiera si aclaran “sos un ancla linda”.

Eran sus ojos de cielo
el ancla más linda
que ataba mis sueños;

Pero en el tango, el cantor zafa, porque enseguida aclara qué quiso decir: ella “ataba sus sueños”, y luego ella se fue “de mis cosas” (es decir: de su vida) y “entró a ser recuerdo” (ella entró en su pasado, como pasa en “Los mareados”, ¿se acuerdan?). Y él quedó desanclado, a la deriva, sin rumbo, llevado por mil corrientes (mil amores que no llegan, entre todos, a opacar a aquel, al verdadero, el que le duele).

Era mi amor, pero un día
se fue de mis cosas
y entró a ser recuerdo.
Después rodé en mil amores,
¡qué me van a hablar de amor!

Y la conclusión de esa historia de amor doliente es: “yo me las sé todas”, pero a esta altura ya no le cree nadie. O mejor dicho: uno le puede creer que sabe de “las cosas del amor”, pero más por aquel amor perdido que por los otros mil amores por los que rodó (desanclado y sin detenerse).



La siguiente estrofa es muy bella, nos recuerda por qué Homero es Homero y nosotros no: el Invierno asesino le echa al cantor “la soga del recuerdo” al cuello, como para ahorcarlo, y utiliza la ausencia como una viga desde la cual echarle la soga. Pero él se suelta, como se suelta “un potro mal domado” (otro tanguero que se compara con un caballo, como en “Por una cabeza”), mañero. Y nuevamente suelto (desanclado, sin rumbo) rompe “las cosas del pasado” como quien rompe una rosa entre las manos… y se clava al hacerlo todas las espinas, claro: no le es gratuito, ese “sabérselas todas”:

Muchas veces el invierno
me echó desde la ausencia
la soga del recuerdo,
y yo siempre me he soltado
como un potro mal domado,
por mañero y porque yo,
que anduve enamorado
rompí como una rosa
las cosas del pasado.

Ahora, en el presente, él declara “estar viviendo en otra aurora” (pero quién le cree), y pide, suplica: “No me expliquen el amor”. Está muy bien, ese verso: no hay que explicar el amor, es inútil. O se sabe o no se sabe, o se tiene o no se tiene, explicarlo sirve tanto como definirlo: es decir, no sirve para nada. Y él, dolido como está (desanclado), y aunque solo sabe que no sabe nada, igual le alcanza para saber que sabe más que cualquiera:

Y ahora
que estoy viviendo en otra aurora
no me expliquen el amor,
que aunque tenga que aprender,
nadie sabe más que yo.

Es, bajo la apariencia de una historia de puro canchereo, un tango que va bailando por la cornisa del desencanto, pero no se cae.

Hay, al menos en shutub, dos grandes versiones de este tango: la de Goyeneche y la de Julio Sosa. La de Julio Sosa exhibe su enorme voz, y él (“El Varón del Tango”) era muy canchero, así que la parte del canchereo la hace muy bien. No es mi versión preferida, porque él como que la canta medio enojada, a la canción, como diciendo “Rajá de acá, perro” (onda “Walk”, de Pantera). Y hace otra cosa que odio pero que a él le encantaba: el recitado. Cómo le gustaban los recitados, a Julio Sosa. Acá el recitado (empieza en el minuto 2:05) lo único que hace es parafrasear lo que ya dice la letra de la canción. O sea: te escuché la primera vez, ¿para qué me lo decís de nuevo? Pero si no hubiera la versión siguiente, esta sería, sin dudas, la elegida, porque Julio tenía esa voz que no hay con qué darle.

Por Julio Sosa:


Pero mi favorita es esta otra, del Polaco Goyeneche. Él podría haber sido un cantor onda Julio Sosa, porque voz tenía (tal vez no tanta como Julio, pero…). Eligió, sin embargo, otro estilo, el de “decir” el tango, lo que significa, supongo, esa forma de cantar dándole a cada palabra su espacio, su tono y su tiempo. Como hacen, por ejemplo, Ute Lemper, o Billie Holiday: cada sílaba vale por sí misma, en un tango cantado por Goyeneche. Nada se desperdicia. Y eso le permite, cuando llega el salto final de dominante-tónica (el chaaaan-chán que cierra todo tango), haber dicho mucho más que la letra. 



Solo por dar un ejemplo, cuando el Polaco canta por primera vez la línea “qué me van a hablar de amor” la hace como riéndose, como que le causa gracia que otros vengan a querer explicarle algo que él ya se sabe de memoria. Y cuando reafirma “no me expliquen el amor”, la palabra “expliquen” (eSpliquen) la hace con una entonación de hastío, de impaciencia, como diciendo “no sean nabos, qué es lo que se creen que son, para querer eSplicarme lo que no tiene eSplicación, porque si la tuviera, yo sería el primero en saberlo”. Y todo eso, metido en la palabra. Eso me parece a mí, al menos, y por eso Goyeneche es mi cantor de tangos favorito. Sus discípulos nunca lograron igualarlo, y está sin dudas en el selecto grupo de los tangueros más inolvidables.

Por Goyeneche:



Qué me van a hablar de amor

Yo he vivido dando tumbos
rodando por el mundo
y haciéndome el destino...
Y en los charcos del camino,
la experiencia me ha ayudado
por baquiano y porque ya
comprendo que en la vida
se cuidan los zapatos
andando de rodillas.
Por eso
me están sobrando los consejos,
que en las cosas del amor
aunque tenga que aprender
nadie sabe más que yo.

Yo anduve siempre en amores,
¡qué me van a hablar de amor!
Si ayer la quise, qué importa...
¡qué importa, si hoy no la quiero!
Eran sus ojos de cielo
el ancla más linda
que ataba mis sueños;
era mi amor, pero un día
se fue de mis cosas
y entró a ser recuerdo.
Después rodé en mil amores,
¡qué me van a hablar de amor!

Muchas veces el invierno
me echó desde la ausencia
la soga del recuerdo,
y yo siempre me he soltado
como un potro mal domado,
por mañero y porque yo,
que anduve enamorado
rompí como una rosa
las cosas del pasado.
Y ahora
que estoy viviendo en otra aurora
no me expliquen el amor,
que aunque tenga que aprender,
nadie sabe más que yo.


Bueno, voy terminando nomás. Como despedida, una pastillita de color: mientras buscaba versiones de este tango, descubrí que Cristian Castro (de quien no voy a opinar, pero imagínense) tiene una canción a la que le puso exactamente el mismo título: “Qué me van a hablar de amor”. El tema es tan malo (música somnífera, letra sin gracia ni sentido, canto “very forgettable”) que para lo único que sirve es para contrastar: nos enseña a apreciar cómo se puede hacer con una misma idea dos canciones tan nadaquever.



Y con esto me despido y me voy a dormir una larga siesta hasta la semana que viene. Porque ¿sabés, piscuí?: en las cosas del dormir nadie sabe más que yo.


DJ Vago 

martes, 22 de septiembre de 2015

[140] Puedo mostrarte cosas increíbles


“Blank space”, de Taylor Swift (2014)


A mitad de camino en la serie “Tango/Drama”, voy con un pop de lo más comercial pero que tiene su gracia. Obviamente no es un tango: pero sí es una canción con drama, una buena cuota de humor y una protagonista que, al igual que el infeliz del tango de la semana pasada, es capaz de verse a sí misma y autocriticarse, mientras le da con un caño al otro.

La canción es de Taylor Swift, una de las mayores ídolas del pop juvenil estadounidense actual, pero a pesar de ese nefasto status, la chica sí tiene alguna idea de cómo hacer canciones decentes (más que, por ejemplo, Katy Perry, Miley Cirus, Niki Minaj o Ariana Grande: si no conocen a ninguna, ¡bienaventurados ustedes!). El tema de hoy se titula “Espacio en blanco”, pertenece a su álbum 1989, editado en 2014, y fue top de los charts en Estados Unidos y en varios países del mundo. Cuando veas el videoclip, pasarás a ser uno más en el listado de 1.164.000.000 de visualizaciones (aprox.) del mismo. No es que lo vieron más de mil millones de personas, pero igual supongo que el clip tiene más visualizaciones que este blog. Probablemente.

En la canción, Taylor se burla de la fama de vampiresa-yegua ligera de cascos que le atribuyen los programas de chimentos del espectáculo. Y lo hace en la mejor forma, al estilo Meat Loaf: si todos me critican y cargan por ser un rockero gordo, entonces me pongo “Pan de Carne” como nombre artístico. Como diciendo: soy gordo y qué. Taylor, en la misma línea, larga esta canción en la que declara que tiene “una larga lista de ex amantes” dispuestos a jurar que es una loca, y efectivamente en la canción ella pasa de una situación idílica y tranquila, un romance de cuento de hadas, a un drama lleno de violencia con cuchillos que rasgan palos que rompen automóviles y rímel corrido. Taylor parece decir: “Soy loca, y a mucha honra: loca de atar. ¿No te encanta?”.



La canción traza la parábola del noviazgo fugaz: en la primera mitad de la canción, la gráfica sube desde el primer encuentro, el deslumbramiento y el comienzo de un amorío idílico, perfecto; en la segunda mitad, se baja de esas alturas a un pozo de celos, peleas, amenazas y odio, hasta llegar a la separación.

De entrada, al verlo, ella no disimula con esas paparruchadas de “lo que importa es el interior” ni nada por el estilo: “¡Oh mi dios, mirá esa carita!”, declara, porque él podría tranquilamente ser modelo (supongo que el pibe del videoclip lo es). 



Ella, más o menos como haría un obrero de construcción ante una chica que pasa por la calle, le empieza a tirar frases babosas, tipo “¿pero dónde te habías escondido todo este tiempo, bombón?”, “vení que tengo algo para mostrarte”, “ay dios mío mirá lo que es eso”, “si el amor es un juego quisiera tenerte en mi equipo”, y demás. Ella, cual diablo tentador, le promete “Puedo mostrarte cosas increíbles” (lo que no significa, por supuesto, que sean todas cosas lindas y buenas): magia y locura, cielo y pecado. Lo más más y lo menos menos. Ella “puede leerlo como a una revista”, y sabe que él escuchó rumores sobre su pasado (el de ella). Y la estrofa termina con ella pidiéndole que agarre su pasaporte y le tome la mano, porque lo va a llevar a volar: “puedo volver buenos a los chicos malos por un fin de semana”.

Ella maneja dos posibles finales para esa nueva relación: o es para siempre, o se pudre todo. Ella tiene curiosidad y ansiedad por que comience el juego del amor. Pero ella no juega (como él) solo por jugar: simplemente le gustan los jugadores. Anticipa que, como son jóvenes imprudentes, “irán demasiado lejos”. “Todos mis ex amantes”, dice ella, “te dirán que estoy loca, pero tengo un espacio en blanco, y escribiré tu nombre”. Puede parecer una pavada, pero me gusta la imagen de tener un espacio interior en blanco y escribir un nombre allí. Está bien, no será Discepolo, pero no cualquier cantante pop puede salirte con una imagen de esas, que tienen una cierta poesía. Yo la banco a Taylor.


En la segunda parte de la canción, claramente se llega a uno de los dos posibles finales anticipados: se pudre todo. Lo que era un lecho de rosas se vuelve corona de espinas, la roja manzana de la tentación se escupe agria y agusanada. Ella está vestida como un sueño, pero en realidad es una pesadilla, celosa y fatal, dispuesta a llegar (en el videoclip) al mayor pecado, al nonplusultra de la crueldad: destrozarle el auto nuevo (un Porsche de lujo) con un palo de golf. Todo con mucha lágrima, mucho grito y cosas que vuelan por el aire y cuchillos que rasgan lo que sea que se cruza por su camino.

Hacia el final, la cantora propone que “los chicos solo quieren amor si es tortura”, declaración con la que no acuerdo para nada, pero que le permite tirar la pelota del otro lado de la cancha: “Yo estaré loca, pero los que adoran la locura y el drama son ustedes, los varones. Así que… no digas que no te dije que no te lo advertí” (es un poco confusa esta última frase, pero bueno, considerando que ella está reloca, más o menos se le entiende).

Y aun así, aunque sabe que todo se irá al carajo, ella termina la canción reafirmando que, por todo y a pesar de todo, escribirá (como en un tiquet para el sorteo o como en una condena) el nombre de él en el renglón en blanco del libro de su vida.



Blank space

Nice to meet you, where you been?
I could show you incredible things
Magic, madness, heaven, sin
Saw you there and I thought
Oh my God, look at that face
You look like my next mistake
Love's a game, wanna play?

New money, suit and tie
I can read you like a magazine
Ain't it funny, rumors fly
And I know you heard about me
So hey, let's be friends
I'm dying to see how this one ends
Grab your passport and my hand
I can make the bad guys good
for a weekend

So it's gonna be forever
Or it's gonna go down in flames
You can tell me when it's over
If the high was worth the pain
Got a long list of ex-lovers
They'll tell you I'm insane
'Cause you know?, I love the players
And you love the game

'Cause we're young and we're reckless
We'll take this way too far
It'll leave you breathless
Or with a nasty scar
Got a long list of ex-lovers
They'll tell you I'm insane
But I've got a blank space, baby
And I'll write your name

Cherry lips, crystal skies
I could show you incredible things
Stolen kisses, pretty lies
You're the King, baby, I'm your Queen
Find out what you want
Be that girl for a month
Wait, the worst is yet to come, oh no

Screaming, crying, perfect storms
I can make all the tables turn
Rose garden filled with thorns
Keep you second guessing like
"Oh my God, who is she?"
I get drunk on jealousy
But you'll come back each time you leave
'Cause, darling, I'm a nightmare
dressed like a daydream

So it's gonna be forever
Or it's gonna go down in flames
You can tell me when it's over
If the high was worth the pain
Got a long list of ex-lovers
They'll tell you I'm insane
'Cause, you know?, I love the players
And you love the game

'Cause we're young and we're reckless
We'll take this way too far
It'll leave you breathless
Or with a nasty scar
Got a long list of ex-lovers
They'll tell you I'm insane
But I've got a blank space, baby
And I'll write your name

Boys only want love if it's torture
Don't say I didn't say, I didn't warn ya
Boys only want love if it's torture
Don't say I didn't say, I didn't warn ya

So it's gonna be forever
Or it's gonna go down in flames
You can tell me when it's over
If the high was worth the pain
Got a long list of ex-lovers
They'll tell you I'm insane
'Cause you know I love the players
And you love the game

'Cause we're young and we're reckless
We'll take this way too far
It'll leave you breathless
Or with a nasty scar
Got a long list of ex-lovers
They'll tell you I'm insane
But I've got a blank space, baby
And I'll write your name
Espacio en blanco

Encantada de conocerte, ¿dónde estabas?
Puedo mostrarte cosas increíbles:
magia, locura, cielo, pecado.
Te vi ahí y pensé:
“¡Oh dios mío, mirá esa carita!”.
Tenés pinta de ser mi próximo error.
El amor es un juego, ¿querés jugar?

Dinero nuevo, traje y corbata,
puedo leerte como a una revista.
¿No es gracioso cómo vuelan los rumores?
Y sé que escuchaste de mí.
Así que seamos amigos,
me muero por ver cómo termina este asunto.
Agarrá tu pasaporte y mi mano,
puedo hacer buenos a los chicos malos
por un finde.

Así que será para siempre
o se derrumbará en llamas.
Podés decirme, cuando se termine,
si el viaje valió la pena.
Tengo una larga lista de ex amantes
que te dirán que estoy loca,
porque, ¿sabés?, yo amo a los jugadores,
y vos amás el juego.

Como somos jóvenes e imprudentes
iremos demasiado lejos,
te dejaré sin aliento
o con una fea cicatriz.
Tengo una larga lista de ex amantes
que te dirán que estoy loca,
pero tengo un espacio en blanco, nene,
y escribiré tu nombre.

Labios cereza, cielos cristal,
puedo mostrarte cosas increíbles.
Besos robados, lindas mentiras,
Sos el rey, nene, y yo tu reina.
Descubrir lo que quieres,
ser esa chica especial por un mes.
Esperá, lo peor aun no llegó, oh no.

Gritos, llanto, tormentas perfectas,
puedo dar vuelta todas las tortillas,
jardín de rosas llenas de espinas,
Te dejo preguntándote onda
“Oh mi dios, ¿quién es ella?”.
Me emborracho de celos,
pero volvés cada vez que te vas,
porque, querido, soy una pesadilla
vestida como un sueño.

Así que será para siempre
o se derrumbará en llamas.
Podés decirme, cuando se termine,
si el viaje valió la pena.
Tengo una larga lista de ex amantes
que te dirán que estoy loca,
porque, ¿sabés?, yo amo a los jugadores,
y vos amás el juego.

Como somos jóvenes e imprudentes
iremos demasiado lejos,
te dejaré sin aliento
o con una fea cicatriz.
Tengo una larga lista de ex amantes
que te dirán que estoy loca,
pero tengo un espacio en blanco, nene,
y escribiré tu nombre.

Los chicos solo quieren amor si es tortura.
No digas que no dije que no te lo advertí.
Los chicos solo quieren amor si es tortura.
No digas que no dije que no te lo advertí.

Así que será para siempre
o se derrumbará en llamas.
Podés decirme, cuando se termine,
si el viaje valió la pena.
Tengo una larga lista de ex amantes
que te dirán que estoy loca,
porque, ¿sabés?, yo amo a los jugadores,
y vos amás el juego.

Como somos jóvenes e imprudentes
iremos demasiado lejos,
te dejaré sin aliento
o con una fea cicatriz.
Tengo una larga lista de ex amantes
que te dirán que estoy loca,
pero tengo un espacio en blanco, nene,
y escribiré tu nombre.



Y con esto termina mi posteo de hoy. La semana que viene volveré al tango, aunque seguirá, conceptualmente, una onda similar a la de esta canción. Digo yo. Pero no me hagan caso, porque me chifla el moño.



No digan que no les dije que no se los advertí.

Hasta entonces,


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