solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

sábado, 5 de diciembre de 2020

[248] Perpetua cadena perpetua

 

“Romance del prisionero” (anónimo medieval)

 

Ya se va terminando esta quinta temporada del blog (en el que “temporada” es un concepto más vago aún que yo, pues la presente ya está por cumplir tres años). Este es el posteo 248, y en el 250 terminará la temporada, y andá a saber cuándo vuelvo, si es que vuelvo.

Así que decidí no comenzar ninguna serie, sino simplemente improvisar.

E improviso hoy con un tema medieval y anónimo, el “Romance del prisionero”. Ya hablé en este blog de los romances, cuando comenté el “Romance del enamorado y la muerte” (posteo 102, diciembre de 2014), así que vayan allá si quieren saber qué es un romance y quién gana cuando se enfrentan la muerte y el amor en tiempo de descuento.

Este romance tiene todo lo que amamos de las composiciones medievales: una gran capacidad de síntesis (se dice mucho con muy pocas palabras), un ritmo imparable y atrapante (que te aprisiona y no te suelta) y un desenlace sorprendente y súbito, que te corta el aliento. O sea: hace 700 años sabían hacer poemas y canciones. Dale toda una vida de plazo a un reguetonero y esperá a ver si te da una letra como esta.

Si este romance tenía música allá en el siglo XIV, no nos llegó, no lo sabemos. Las musicalizaciones que tiene (son varias) son todas modernas. Entre ellas, elegí una vez más la de Joaquín Díaz, un estudioso de la música medieval que además es un genial compositor y tiene una bella voz. Pero hay otras versiones interesantes de Paco Ibáñez, de Amancio Prada, del grupo español Candeal y del grupo folk Alalumbre (al final del posteo las agrego, por si les interesaran).

La letra está formada por 16 versos octosílabos, sin estrofas, y está dividida en dos partes: en la primera mitad, el narrador (que es el preso, aunque aún no lo dijo) habla de lo que está pasando en el mundo, y lo que está pasando en el mundo es que llegó la primavera. Es mayo, hace “la calor”, los campos están llenos de flores, los pájaros cantan entusiastas y los enamorados “van a servir al amor” (me encanta ese verso, que iguala a los enamorados con quienes sirven a otros señores, los sacerdotes a Dios, los soldados al rey, etcétera; me imagino a los enamorados fichando en la oficina, trabajando para el amor a cambio de un romántico [pero también escaso] sueldo).

O sea: si fuera por esta primera mitad, tenemos casi un cover (presagiante) de “Bienvenido amor” de Palito Ortega (“esperaba que llegaras / te esperaba primavera”, etcétera). Pero en la segunda mitad de la letra llegamos, bien de golpe, al meollo del asunto:

Sino yo triste, cuitado,

que vivo en esta prisión,

que ni sé cuándo es de día

ni cuándo las noches son


O sea: llegó la primavera para todos, pero no para mí. Aquí nos enteramos de que el narrador es un prisionero (y esta es, por lo tanto, una canción medieval carcelaria, como la francesa “Dans les prisons de Nantes” [posteo 53] o la catalana “Cançó del lladre” [“La justicia me apresó / y me trajo a prisión oscura / La justicia me apresó / y me hará pagar con la vida”]).

Y él no solo está preso, sino que está además en una celda oscura y sin ni siquiera una mínima ventana: lo que en las pelis llaman “el pozo” o “el hoyo” y se usa solo como castigo terrible a los presos revoltosos. Y a los reguetoneros.


A partir de eso, resalta con énfasis el contraste absoluto entre la luz, el color y la alegría de la primavera enamorada y la total negrura constante y soledad de él en la celda, donde ni siquiera tiene manera de diferenciar el día y la noche...

... salvo por el canto, allá afuera, de un pajarito (probablemente la calandria mencionada en el comienzo), que con sus trinos le anuncia que allá afuera amaneció:

sino por una avecilla

que me cantaba al albor.

 

Ese canto del pajarito es el único punto de contacto del prisionero con el mundo exterior, el único átomo de belleza que recibe. Es la única señal de que aún existen la libertad, el amor, los colores y la tibieza primaveral, allá afuera, y aunque él no pueda disfrutarlos, allí están y eso consuela ("Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando", dice el poema de Juan Ramón Jiménez).



Uno podría pensar que aún hay espacio para el final feliz: estamos mal, pero podríamos estar peor.

Bueno, no, nada que ver: el final es tan súbito como devastador:

Matómela un ballestero;

déle Dios mal galardón.


O sea: un cazador mató al pajarito (para comérselo, probablemente, o por conseguir las plumas, o simplemente por deporte, lo que sería ciertamente criminal) y él se quedó otra vez, además de a oscuras, en total silencio.

No sé qué crimen habrá cometido ese prisionero, pero no me van a negar que el castigo es terrible. Lo más probable es que nadie salga vivo, de una celda así; pero si alguien saliera, seguro que no será reformado y para reincorporarse feliz a la sociedad medieval y ser un aporte constructivo para su feudo.

Aún así, tan terrible criminal no debía ser este infeliz, si solo pide, para el ballestero que le quitó la única mínima alegría en su desgracia, que lo castigue Dios y ahí termina, y se calla para siempre, de nuevo en el silencio oscuro de su celda en la que ya cumplió setecientos años de condena y de la que no saldrá nunca.


Elegí como versión principal, como ya mencioné, la de Joaquín Díaz, musicalizada solo con una guitarra. Arma una especie de estrofas cada dos versos, y agrega un mínimo estribillo (con “laralalá” o “mmmmmm” como letra). Con estribillo improvisado y todo, la canción dura menos de dos minutos (un límite que no debería cruzar ninguna canción punk ni ninguna versión de este romance). Es una gran musicalización esta, bastante alegre, lo que le queda perfecto a este romance, para que el final desolador nos caiga de improviso y como un mazazo, sin aviso.

https://www.youtube.com/watch?v=OeiCluwd3oo



Romance del prisionero

 

Que por mayo era por mayo,

cuando hace la calor,

cuando los trigos encañan

y están los campos en flor,

cuando canta la calandria

y responde el ruiseñor,

cuando los enamorados

van a servir al amor.

Sino yo triste, cuitado,

que vivo en esta prisión,

que ni sé cuándo es de día

ni cuándo las noches son

sino por una avecilla

que me cantaba al albor.

Matómela un ballestero;

déle Dios mal galardón.

 

Agrego aquí, por si les interesara, las demás versiones que mencioné.

- El cover del grupo folk Alalumbre, a partir de la musicalización de Joaquín Díaz, con un clip ambientado en un espectacular castillo medieval (y se escucha a los pajarillos, en el comienzo del clip), consiguen que esta canción sub-dos minutos se extienda hasta casi cinco. Está muy bien la versión y la musicalización, pero sigo prefiriendo la versión de Joaquín, porque a él sí puedo imaginármelo solito y cantando adentro de una celda oscura, como debería ser este romance, qué tanto.

https://www.youtube.com/watch?v=qelEOPqetms


 

- Por Candeal, con una versión mucho más extensa de la letra (pero no por eso mejor), en la cual tenemos tres pajarillos en lugar de uno, y toda una explicación del cazador acerca de por qué mata a los pajarillos:

https://www.youtube.com/watch?v=r-KyKG51JQM


 

- Por Amancio Prada, muy linda voz, aunque un poquitín lenta para mi gusto, su versión (igual le sobran los dos minutos para llegar al “mal galardón”).

https://www.youtube.com/watch?v=KiuIOTUAPIQ


 

- La versión de Paco Ibáñez, con una onda más española y dramática, prácticamente a capella:

https://www.youtube.com/watch?v=lcD98oVpWMw


 

Y eso es todo por hoy. Vuelvo a encerrarme en mi celda, donde me duermo unas siestazas medio medievales. No me trinen, que me despiertan.

DJ Vago

domingo, 29 de noviembre de 2020

[247] Que descanses en revuelta

 

“Me das cada día más”, por Valeria Lynch (1984)

 

A Diego Armando Maradona le dedicaron muchas canciones, a lo largo de su corta vida; la mayoría son bienintencionadas pero bastante malas (como la de Los Cafres) algunas son apenas simpáticas (como la de Calamaro), un par son buenas (como la de Los Piojos) y una sola es muy buena (la de Rodrigo).

(Todo esto es discutible, por supuesto; pero para qué me tomé el trabajo de armar este blog si no es para opinar lo que se me canta, después de todo).

Pero ahora que Maradona murió (y me pone triste, por más que soy algo así como el anticristo del deporte), ahora que terminó con él toda una época (y no solo en la Argentina), ahora que se fue del escenario el último ángel caído, el final héroe fallado y plebeyo (pero nunca lacayo), pienso que la mejor canción para homenajearlo y recordarlo es esta, la del Paz Martínez y Víctor Yunes, “Me das cada día más”, inmortalizada en la versión de Valeria Lynch. que fue utilizada como parte de la banda de sonido de la película Héroes, en la que se relata el recorrido de la selección argentina durante el mundial de fútbol en México en 1986 (para los extremadamente despistados que saben incluso menos de deportes que yo, a ese mundial lo ganó el equipo argentino, con Maradona como capitán y figura indiscutible).

(Digresión: quizás (seguro) sea yo poco objetivo, pero creo además que la actuación de Maradona en México 86 fue la más memorable de cualquier futbolista en cualquier mundial (solo podrían competirle Pelé en el 58 o Cruyff en el 74, pero igual perderían por varios cuerpos).

“Me das cada día más” quizás no sea una gran canción: musicalmente no estaría inventando la pólvora, y poéticamente la letra no estaría siendo una obra de Szymborska, Pizarnik o Glück (la delantera de Polonia en el 82). Pero en la voz impresionante de Valeria Lynch, te atrapa desde el primer verso, te lleva tranquilo y al llegar al primer “Más” del estribillo (apenas forzado, como si la palabra “más” tuviera una erre escondida en alguna parte), con una potencia de sonido que solo obtienen (pocas veces) Metallica o la filarmónica de Viena, qué decir, ese “Más” te pone la carne de gallina: porque una voz así no se consigue en el mercado. Si esta canción alcanzó tanta fama fue porque se le pudo poner al lado de la figura de Maradona y estuvo a la par: la voz de Valeria brilla maradoniana en esta canción, rebelde con causa, tan insaciable como se declara y más, y parece que la letra hubiera sido compuesta especialmente para el Diez (no es una balada romántica, es un cantito de fulbo, ¿me entendés?).

Ideal para recordar a Diego y dedicarle una lagrimita a su memoria, como volveré a hacer cada vez que mire el clip.

 

https://www.youtube.com/watch?v=0sSIppyqrSw


Me das cada día más

En las buenas y en las malas

a mi lado siempre tú

de una forma sobrehumana

a mi lado siempre tú.

No es tan fácil convivir conmigo,

sin embargo siempre al lado mío:

mi buen amor, mi gran amor,

siempre conmigo.

 

Más,

me das cada día más,

aleluia por el modo

que tienes de amar.

Más,

tú eres para mí la cumbre del amor,

la tierra, el fuego, el sol, la lluvia en el trigal

por esa forma tierna que tienes de amar.

Más,

tu cuerpo con el mío no hace falta más,

te quiero al lado mío cada día más,

yo soy una insaciable, quiero siempre más.

En las buenas y en las malas

a mi lado siempre tú,

al dolor le das la espalda

y a mi cuerpo, tu calor.

Qué manera tienes de quererme,

de abrazarme y de protegerme,

mi buen amor, mi gran amor.

siempre conmigo.

Más,

me das cada día más,

aleluia por el modo

que tienes de amar.


 Adiós, Diego. Que descanses en revuelta, como dice el poema. En los brazos torcidos de los deseos para siempre insatisfechos estará tu memoria.


(PD: Aquí va el poema, maradoniano también. “Que descanse en revuelta”, de Henri Michaux, 1949:)

 

 

Que descanse en revuelta

 

En lo negro, en la noche estará su memoria

en lo que sufre, en lo que supura

en lo que busca y no encuentra

en el bote desfondado en el arena

en la bala que traza una huella silbante

en la isla de azufre estará su memoria.

 

En aquel que vive en su fiebre y no hace caso de los muros

en aquel que se lanza y no tiene cráneo sino contra el muro

en el ladrón que no se arrepiente

en el débil recalcitrante perpetuo

en el portal reventado estará su memoria.

 

En la ruta que obsesiona

en el corazón que busca su playa

en el amante al que huye su cuerpo

en el viajero al que el espacio roe.

 

En el túnel

en el tormento que vuelve y se revuelve

en el impávido que desdeña el cementerio.

 

En la órbita incendiada de astros que estallan al chocar

en el barco fantasma, en la novia manchada

en la canción crepuscular estará su memoria.

 

En la presencia del mar

en la distancia del juez

en la ceguera

en la taza de veneno.

 

En el capitán de los siete mares

en el alma del que lava la daga

en el órgano que llora por todo un pueblo

en el día del gargajo sobre la ofrenda.

 

En la fruta de invierno

en el pulmón de las batallas que recomienzan

en el loco en la chalupa.

 

En los brazos torcidos de los deseos para siempre insatisfechos

estará su memoria.



martes, 10 de noviembre de 2020

[246] No me des leña, enséñame a volar

 

“Canción del pinar”, de Jorge Fandermole (1993)

 

Se termina hoy la serie “El que no corre vuela” con una famosa canción del enorme cantautor rosarino Jorge Fandermole, popularizada en la versión de otra exponente de la trova rosarina, Silvina Garré.

Es una canción sutilmente mitológica, como “Eiti Leda” (posteo 127, junio de 2015), pero aquí no hay dioses de brillantes armaduras, sino apenas personas que se transforman, metamorfoseándose en elementos naturales, como un árbol o un pájaro, al punto que llega un momento en que ya olvidaron que son personas y habla directamente el árbol o el ave.

(Wang Mingming, "Anuncio de primavera")


Mi hermana la tercera me dice que ya lo escribió Ovidio, a todo esto, y que Dafne, y que Procne, le chanté un mate para que dejara de decir esos nombres árabes, odio cuando se pone a inventar cosas, la transformaría en radio y le sacaría las pilas.


Es, por sobre todo lo demás, una canción de amor. No de enamorarse, ni de amor no correspondido, no de “y matarme contigo si te mueres”, sino una canción de amor y punto, sin rebajar ni presumir, sin desviarse ni escapar.
 

El cantor (que podría, por supuesto, ser cantora, como se ve en la versión de Garré) plantea un trueque. Empieza, astutamente, por lo que él ofrecerá, que no está nada mal:

Quiero dejar todas las palomas

en el cedro de tu alma y todo el beso en tus pies,

 

Pero enseguida se da cuenta de que no la está convenciendo mucho, y acepta que sabe bien que lo que le pedirá a ella será mucho más que lo que él está aportando:

que dejes de mirarme burlona,

sé que te estoy dando poco y mucho te pediré.

 

Y entonces él empieza a enumerar todo lo que quiere de ella, al quererla, y ese listado de deseos llega hasta el final de la canción. Así como los gemelos fantásticos chocaban anillos, ella y él se van transformando, a lo largo de la canción, en los lisérgicos pero simbólicos pedidos de él: le pide, en principio, que ella sea nube mientras él es pradera (y que, si llegara a alcanzarlo un incendio forestal (como estamos teniendo de a miles este año), ella llueva para apagar el incendio; y que no se vaya tras las golondrinas en febrero, hacia el bosque, sino que le enseñe a él, que está quieto y pegado al suelo, a volar, para que él pueda ser dueño (como ella) del cielo y, si quisiera, también de un pinar.


(Li Xiongcai, "Pájaro y pino")


La segunda estrofa es más oscura, pues los pedidos (y las mutaciones) se multiplican: le pide que se haga un Sol pero se mantenga cerquita (para calentarse más, supongo: está subiendo de tono la cosa), que se haga un leño y se queme dentro de él (“¿Me estás diciendo tronca?”). Que tengan niños alrededor que les berreen sus nombres y que, cuando llegue el momento de morir (“cuando lleguemos a la tierra”), en una última transformación mágica, vuelvan a transformarse en árboles: “únete conmigo en savia, así haremos sombra igual”.

Y termina con la repetición del pedido de que no se vaya tras las golondrinas sino que se quede con él, a enseñarle a volar.

Claro que todo esto puede leerse en clave simbólica: "ser árbol" puede referirse a ser estable, a ser el pilar de una relación, mientras que "ser nube" o "ser pájaro" puede aludir a lo opuesto, a un nunca quedarse quieto. Lo dejo a vuestro criterio, que dejé el prado en el fuego y se me está quemando.

En fin: una gran canción de amor a (y en) la naturaleza, que suena muy bien en la voz de su autor y mejor todavía en la hermosa voz de Silvina Garré (quien hace los mínimos cambios necesarios para que le cante una ella a un él).

 

Por Fandermole:

https://www.youtube.com/watch?v=lwbsWpUkiOg


 

Por Silvina Garré:

https://www.youtube.com/watch?v=Qjr266vznR4


 

Canción del pinar

Quiero dejar todas las palomas

en el cedro de tu alma y todo el beso en tus pies,

que dejes de mirarme burlona,

sé que te estoy dando poco y mucho te pediré.

Sé la nube sola en mi pradera

seré tu querido verde y serás sombra en mi mitad.

Y si ves que mi verde se quema,

llueve tu llorosa pena y el verde nuevo se hará.

Y que no te vayas un febrero

detrás de aquella bandada azabache hacia el pinar.

Quiero ser también dueño del cielo y un pinar,

pero es preciso que me enseñes a volar.

 

Hazte sol cercano en la distancia,

hazte en el recuerdo un leño y quémate en mi interior.

No quiero tener más noches frías

ni poder tan solo en sueños despertarme junto a vos.

Que tengamos alrededor nuestro

quien berree nuestros nombres y mucha sombra por dar,

y cuando lleguemos a la tierra

únete conmigo en savia, así haremos sombra igual.

Y que no te vayas un febrero

detrás de aquella bandada azabache hacia el pinar.

Quiero ser también dueño del cielo y un pinar,

pero es preciso que me enseñes a volar.

 

 

Y como bonus track, va por la cantante peruana Carmina Cannavino y Lucho González (peruano también, percusionista), en una bella versión donde se nota perfecto que esta canción, señoras y señores, era una zamba, ya lo decía yo:

https://www.youtube.com/watch?v=DsmZZVrEBFw


 

Bueno, eso es todo por hoy, seguiría pero llego tarde a mi clase de vuelo por zoom y no quiero dejar plantados a mis compañeros.

Hasta la próxima,

DJ Vago

martes, 13 de octubre de 2020

[245] Lobo está


“Running with the Wolves”, de Aurora (2015) 


Como penúltima entrega en la serie “El que no corre vuela” vamos con el último tema de correr, titulado “Correr con los lobos” (o “Corriendo con los lobos”, si son gerundioinmunes), de la Aurora noruega; no el fenómeno luminoso que se ve en el cielo nórdico en este caso, sino una joven cantautora, que no hay que confundir con Sigrid, también joven y noruega (“High five”, posteo 210, diciembre de 2018), pero que hace un pop igualmente nerd pero más juvenil y menos emo que el de Aurora, cuyas principales influencias musicales son (y se nota) los también amigos del blog Leonard “Ritmo” Cohen (posteos 136 y 224), Bob “Nobel” Dylan (posteos 158, 160 y 167) y (esta no es amiga) “Chispita” Enya; esta canción de Aurora fue parte de su primer disco (titulado igual que la canción), con el que ya mostró su particular estilo y la delicadeza cuasi aspergeriana de sus rubias vocalizaciones.

[Digresión: la oración anterior la escribí para ganarle una apuesta a mi hermana la tercera, que decía que solo Faulkner puede escribir oraciones de más de 150 palabras que se entiendan. Tomá mate, hermanita.]

[Otra digresión: no intenten leerla en voz alta y de corrido, porque pueden morir.]


Decía. Esta canción tiene una letra poco concreta pero bastante sugerente y poética. Es una canción de clima, así que no esperen explicaciones detalladas. En el clip, Aurora se aleja de una ciudad gris y distópica en dirección a un páramo, y ya en el segundo 30 vemos esos gestitos de la mano y enseguida que el modelo gris que lleva viene con unas raíces que le salen de la espalda (lo puesto a las alas de los ángeles, digamos) y la atan al suelo, al atrás, a la ciudad odiada. Mientras tanto, ella canta que ahora es más fuerte y todavía siente y, por más que teme, se están quedando sin tiempo, así que esta misma noche (noche de luna llena, la “luna del cazador”) escapará para correr con los lobos (aunque en el clip, en esta primera repetición del estribillo ella sigue atada al suelo y no puede avanzar, sino solo hacer pasitos de baile convulsivo-espásticos). En el 1:30 del clip viene un auto, lo que podría indicarnos que estamos en una propaganda, salvo que es un auto blanco sucio y poco glamoroso. Ella se revuelca en el suelo de grava gris, mira al auto con ojos de hielo, en el minuto 2 hace que no y que no con la cabeza, 2:10 vuelve con los pasitos y ya alguien estará llamando al Same, 2:20 vuelve a mirar al auto preguntándose quizás por qué mierda tarda tanto en recorrer doscientos metros, 2:30 las raíces ya le invadieron también el frente del vestido monjil, 2:43 grita mucho pero sin sonido, por suerte, 2:55 el auto está más cerca pero se esfuerza por no llegar, y en el minuto 3 ella, mientras regresa el estribillo una vez más, se arranca las raíces de encima con dientes y manos, y el conductor del auto, no sabemos si de bronca porque ella escape o porque ya se dio cuenta de que no lo convocaron para que sea el galán de la historia, grita y grita (también en silencio, menos mal), y ahí sí, ya sin raíces, en el 3:07 ella por fin corre y corre, y aparecen flashes de un lugar menos gris al que probablemente llega: una ribera, un bosque verde, un río en cuyas aguas ella, en el final de la canción, se mete paso a paso y, en el segundo final, se zambulle.


O sea: es una canción que habla, en una forma vaga (mi preferida) de alejarse de la asfixiante vida urbana del consumo y la tecnología para acercarse un poco más a la naturaleza. Aquí los lobos no son los malos del cuento, sino seres terribles pero a la vez amables con los cuales se puede correr bajo la luz de la luna; y hay peligro en esa escena, y no se sabe del todo si es un sueño o una pesadilla, pero el peligro viene desde afuera, no de los lobos: poder correr junto con ellos es una forma de liberación. Al menos para esa Aurora nocturna.

 

https://www.youtube.com/watch?v=06ht9MyJLT4


Running with the Wolves

 

Go row the boat to safer grounds

But don't you know

we're stronger now

My heart still beats and my skin still feels

My lungs still breathe,

my mind still fears

 

But we're running out of time

All the echo's in my mind cry

There's blood on your lies

The sky's open wide

There is nowhere for you to hide

The hunter's moon is shining.

 

I'm running with the wolves tonight

 

Trick or treat, what would it be?

I walk alone, I'm everything

My ears can hear

and my mouth can speak

My spirit talks, I know my soul believes

 

But we're running out of time (time)

For the echo's in my mind, cry

There's blood on your lies

Disguise opened wide

There is nowhere for you to hide

The hunter's moon is shining

 

I'm running with the wolves tonight

 

A gift, a curse

They track and hurt

Say can you dream

In nightmares seems

A million voices, silent dreams

Where hope is left so incomplete

 

I'm running with the wolves

Correr con los lobos

 

Remas el bote a terreno seguro

pero no sabes

que ahora somos más fuertes,

mi corazón aún late y mi piel aún siente,

mis pulmones aún respiran,

mi mente aún teme.

 

Pero nos vamos quedando sin tiempo,

todos los ecos en mi mente gritan.

Hay sangre en tus mentiras,

el cielo está despejado

no hay lugar donde esconderte,

la luna del cazador brilla.

 

Corro con los lobos esta noche.

 

¿Dulce o truco, qué será?

Camino sola, soy todo,

mis orejas pueden oír

y mi boca puede hablar.

Mi espíritu habla, sé que mi alma cree.

 

Pero nos vamos quedando sin tiempo,

todos los ecos en mi mente gritan.

Hay sangre en tus mentiras,

el cielo está despejado

no hay lugar donde esconderte,

la luna del cazador brilla.

 

Corro con los lobos esta noche.

 

Un don, una maldición.

Ellos persiguen y hieren.

Di que puedes soñar

en pesadillas que parecen

un millón de voces, sueños silenciosos

donde la esperanza queda tan incompleta.

 

Corro con los lobos esta noche.

 

Una interesante canción, en definitiva. A mí, que me criaron los lobos, me hace sentir casi en familia, la idea de correr junto con ellos, así que me cae simpática esta canción de Aurora (con confundir con la canción “Aurora”, la de azulunala, que no me cae tan simpática).


Como bonus track, van dos canciones de correr que consideré para la serie pero descarté por vagancia:

- “Runnin´ (Lose it All)” de Beyoncé y dos que no se atreven a decir su nombre de verdad (Naughty Boy y Arrow Benjamin). La canción habla de que la cantora está encerrada y extraña a su amado/a, y que ya no correrá más de sí misma (de sus propios sentimientos, digamos), pues si escapa de sí puede perderlo todo, así que se quedará a enfrentar, con él, lo que venga. La canción suena como propaganda de perfume, pero la voz de Beyoncé es fuerte y el videoclip es realmente hermoso, filmado bajo el agua, con imágenes poderosas y poéticas de caminar y correr en el fondo del mar o sobre la superficie del agua, pero del lado de abajo en vez del de arriba (1:35 a 1:50, ¡petacular!).

https://www.youtube.com/watch?v=eJSik6ejkr0


 

- “Run”, de Foo Fighters. Unas estrofas tranquilas (“corré por tu vida conmigo”) y un estribillo bien metalero, en un clip ambientado en una especie de geriátrico donde los residentes (incluyendo los músicos avejentados) se rebelan y empiezan a romper todo (1:55 en adelante: “las ratas están desfilando / otra loca farsa, / ¿qué vas a hacer?). Si lo hubieran terminado ahí, a los tres minutos, hubiera estado bien, pero mi amigo Grohl (que dirigió el clip, además de componer el tema) se engolosinó e hizo dos repeticiones más de estrofas/estribillo, para un total innecesario de seis minutos que vuelven al tema aburrido, cuando no lo era.

https://www.youtube.com/watch?v=ifwc5xgI3QM


 

Y eso es todo por hoy. Yo no puedo correr ni una cortina, así que mejor me voy a dormir una siesta. Pero ustedes siéntanse libres, eh. Los lobos ya están esperando en la esquina.

DJ Vago

 

domingo, 4 de octubre de 2020

[244] Extraño tanto la Tierra

 

 “Rocket man”, de Elton John y Bernie Taupin (1972)

 

Sigue la serie “El que no corre vuela”, y hoy tocaba tema de volar y decidí salir disparado con “Rocket man”, famosísimo tema de Elton John y su eterno coequiper letrista, Bernie Taupin.

[Digresión. El año pasado (o el siglo pasado, ya no cuento el tiempo, con esto de la cuarentena) le pusieron ese mismo título, Rocket Man, a la película biográfica de Elton John, que intentó tomar vuelo pero no fue tan exitosa como la de Freddy Mercury.]

Es un tema de comienzos de los setenta, pero suena bastante ochentoso. La música es pegadiza y encantadora (Elton siempre supo componer canciones), y la letra acompaña muy bien con la historia melancólica y dicha a medias de un astronauta (o similar) que tiene que dejar a su esposa (y posiblemente, a sus hijes con ella) y se lamenta de lo solitario que es estar solo en el espacio y sabe que va a pasar mucho tiempo antes de que pueda volver a tocar tierra (Bernie siempre supo cómo hacer una buena letra de canción).

Fines de los sesentas y comienzos de los setentas era una época en que los viajes al espacio estaban muy presentes en la mente y la imaginación de la gente, obviamente, recordemos que el alunizaje fue en el 69. También en la música, la literatura y demás el tema estaba muy presente. Para armar esta canción, Elton-Bernie se basaron, según sus propios testimonios, en el cuento “The Rocket Man”, de Bradbury (la traducción sería “el hombre cohete” o “el hombre del cohete”, pero es una forma coloquial de referirse a un astronauta).

[Otra digresión. Lo consulté con mi hermana la tercera y me dijo que ese cuento de Ray trata sobre un astronauta que ama viajar a las estrellas pero también extraña a su familia, y finalmente decide que tras un último viaje estelar, volverá a ellos y dejará de volar... lo que no logra hacer, porque su nave se descompone y termina chocando contra el Sol (nunca es bueno, eso). La viuda y su hijo le terminan tomando tirria al Sol, y salen de la casa solo de noche o cuando está nublado.]

[Otra digresión: hay una canción previa, basada en forma directa en el cuento de Bradbury, compuesta por una merecidamente ignota banda llamada Pearls Before Swine (“Margaritas a los Chanchos”, aunque el dicho inglés es con perlas en lugar de margaritas). La canción (en la que un niño cuenta que su padre era astronauta y murió chocando con el sol y desde entonces su madre y él no ven la luz del sol y salen solo cuando llueve) es muy insufrible, no tiene nada bueno. Si quieren comprobarlo, aquí está:

https://www.youtube.com/watch?v=mOFEh_dcYsk

Pero John-Taupin conocían esta canción, y por eso probablemente no le dejaron a su tema solo “Rocket Man”, como título, sino que le agregaron al largo, largo título oficial todo el extenso paréntesis: “Hombre Cohete (creo que va a pasar un largo, largo tiempo)”.]

[Y de paso, otra digresión más. Algunos acusaron a Elton y Bernie de copiarse de Bowie y su “Space Oddity”, pero claramente es infundada, esa acusación: incluso si se hubieran inspirado en la canción de David para el tema de “Rocket Man”, ambas canciones son demasiado diferentes, no hay asidero real para hacer ninguna acusación de plagio ni nada por el estilo: ni Bowie ni Elton John inventaron la melancolía de los astronautas.]

Pasó un tiempo, pero vuelvo. Al ser la letra bastante escueta, a lo largo de los casi cincuenta añetes que tiene la canción se le dieron bastantes interpretaciones dispares. Algunos sostienen que habla del faso (de “estar volado”, en lugar de volar), otros que es una canción sobre salir del placar (“no soy el hombre que creen”), etcéteras. Me parece que esas interpretaciones, si bien posibles, son tan limitadas como la interpretación literal (el astronauta que va al espacio): la canción habla de alguien que, por trabajo o por lo que sea, tiene que vivir lejos de su hogar y de su familia, y extraña. No es un mal tema, ni es difícil de captar, así que no siento la necesidad de buscar otras interpretaciones exóticas ni limitarme a los astronautas de verdad, que bien pocos son y mucho menos me interesan.

Esta canción nunca tuvo videoclip... hasta hace poco. Hete aquí que en 2017 (45 años después de que saliera la canción) salió su videoclip oficial, una animación hecha por Majid Adin, cineasta iraní refugiado. El clip es realmente espectacular y me resultó muy conmovedor: interpreta (como lo había hecho yo en el párrafo anterior) al protagonista de la canción no como un astronauta-astronauta, sino como alguien que se ve obligado a separarse de su tierra y de su familia: un refugiado ilegal, que huye desde algún lugar de Oriente hasta llegar (o intentar llegar) a Inglaterra. Me pareció muy genial, pero mírenlo y decidan ustedes.

https://www.youtube.com/watch?v=DtVBCG6ThDk


 

Rocket Man (I Think It’s Going to Be a Long, Long Time)

 

She packed my bags last night pre-flight

Zero hour nine AM

And I'm gonna be high as a kite

by then

I miss the earth so much I miss my wife

It's lonely out in space

On such a timeless flight

 

And I think it's gonna be a long long time

'Till touch down brings me

round again to find

I'm not the man

they think I am at home

Oh no no no: I'm a rocket man

Rocket man

burning out his fuse up here alone

 

Mars ain't the kind of place to raise your kids

In fact it's cold as hell

And there's no one there to raise them

if you did

And all this science I don't understand

It's just my job five days a week

A rocket man, a rocket man

 

And I think it's gonna be a long long time

'Till touch down brings me round again

to find

I'm not the man they think I am

at home

Oh no no no I'm a rocket man

Rocket man

burning out his fuse up here alone

Hombre cohete (creo que va a pasar un largo, largo tiempo)

 

Ella empacó mis valijas anoche antes del vuelo

hora cero: nueve de la mañana

y voy a estar alto como un barrilete

para entonces.

Extraño tanto la Tierra, extraño a mi esposa,

Es solitario, el espacio exterior,

en un vuelo tan sin tiempo.

 

Y creo que va a pasar un largo, largo tiempo

hasta que el aterrizaje me traiga de regreso

para descubrir

que no soy el hombre

que creen que soy en casa.

Oh, no no: soy un hombre cohete.

Hombre cohete,

quemando su mecha acá arriba, solo.

 

Marte no es lugar para criar a tus hijos.

De hecho, es frío como el infierno

y no hay nadie allí para criarlos,

si fueras.

Y toda esta ciencia que no entiendo,

es solo mi trabajo cinco días a la semana:

un hombre cohete, un hombre cohete.

 

Y creo que va a pasar un largo, largo tiempo

hasta que el aterrizaje me traiga de regreso

para descubrir

que no soy el hombre que creen que soy,

en casa.

Oh, no no: soy un hombre cohete.

Hombre cohete,

quemando su mecha acá arriba, solo.

 

Siendo una canción tan icónica e impecable, los coveristas tienen una difícil tarea, para aportar algo interesante. Muchos covers intentan (sin lograrlo, o lográndolo apenas) copiar a Elton, como este de Everette: o sea, está bien el cover, pero es tan igual al original que prefiero el original mil veces.

https://www.youtube.com/watch?v=tMPYmNnaTTE


 

Aunque prefiero esos covers innecesarios a los que hacen volar la melodía por el aire y estrellan la canción contra el Sol, como el del alemán Andreas Kümmert, que surgió en la versión alemana del reality “The Voice” y aunque no lo conozco, lo odio mucho:

https://www.youtube.com/watch?v=eu-YwYHI6Sk

 


Pero no todo es triste bajo el sol, porque encontré un divertido y a la vez respetuoso cover de Iron Horse (“Caballo de Hierro”), en estilo country grass:

https://www.youtube.com/watch?v=WdAyO1_0noM



 Y hay, claro, algunos covers que, sin ser el Apolo XI, resultan interesantes, como el de Jason Mraz, que le suma un poco de funky:

https://www.youtube.com/watch?v=M7rdXnPgUOY


 

Podría seguir, porque me queda mecha, pero el tiempo vuela y yo extraño mi siesta, así que mejor aquí me despido nomás, esperando que no pase un largo largo tiempo hasta mi regreso a tierra firme.

DJ Vago