solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

martes, 15 de marzo de 2016

[152] T-t-tel-tel-t-te lo di-digo bien c-c-clarito


“My generation” (1965) y “Baba O´Riley” (1971), de The Who



Como segunda entrega de la serie “Cincuenta años no es nada, ponele”, vamos con una de mis bandas de rock favoritas: The Who. “El Quién”, sería la traducción, y más allá del chiste eterno de:

—Voy al recital.
—¿De quién?
—Eso mismo.

The Who es una gran, gran banda. Tuvieron uno de los mejores bateristas de todos los tiempos, el frenético Keith Moon. Y uno de los mejores (si no el mejor) bajistas de todos los tiempos, el impávido John Entwistle (ambos, Keith y John, murieron ya, jóvenes). Y en la guitarra, a uno de los mejores compositores, el líder indiscutible de la banda, Pete Townshend, quien nunca fue un gran gran guitarrista, pero así y todo inventó algunos de los “tics” más característicos de los guitarristas roqueros. Les faltó solamente tener un gran cantante: Roger Daltrey no es malo, no, pero el rubio nunca alcanzó ese nivel mítico de los otros tres. Si hubieran tenido un gran cantante, tal vez The Who sería la mejor banda de todos los tiempos; aun sin él, está en el top cinco (en mi ránking). Nada mal.



En 1965 recién estaban empezando, y ahí nomás, como para romper el hielo, lanzaron “My generation”, considerada unánimemente como una de las canciones de rock más significativas de la historia, aunque para mí no es ni cerca de las mejores de The Who, en tanto es un tema temprano, musicalmente bastante básico.

Tiene, eso sí, algunos puntos notables, muy notables, que hacen que realmente la canción funcionara como definición de una época y de una generación. Todo el tema está armado con una estructura de pregunta-respuesta: a cada verso de Daltrey le responden John y Pete con “Talkin' 'bout my generation”, como para que no se nos olvide.

La definición de quiénes somos, de cómo es “mi generación” es bastante pobre de palabras, pero a la vez elocuente: “acá andamos dando vueltas por acá, las cosas se ven bastante mal para nosotros, nos quieren mandar al muere y no entienden lo que decimos”. La idea se sintetiza en el famoso cuarto verso: “Ojalá me muera antes de volverme viejo”, algo que obviamente no pueden pensar hoy en día Townshend ni Daltrey (ya de lleno en los setenta pirulos), pero que suena más que razonable en un chico de veinte años: envejecer es peor que la muerte, porque es volverse eso que odiamos: los poderosos, los que (nos) arruinan el (nuestro) mundo, los fracasados...

Pero lo más característico de la canción, lo más genial es sin dudas el tartamudeo. Aparentemente tartamudear la letra es una invención que surgió, como la penicilina, de puro pedo: Daltrey se trabó la lengua durante un ensayo, y Pete y los demás sugirieron que lo incorporaran definitivamente.

Con el tartamudeo, la definición de “mi generación” se vuelve mucho más exacta, en tanto ahora realmente no se le entiende bien al cantor lo que dice, y es muy fácil “tirarlo a menos” y considerarlo un pobre pibe infeliz, y no comprender cómo está tan orgulloso de su generación cuando ni siquiera puede modular bien una frase de cinco palabras. “¿Este pibe es el dueño del futuro del mundo?”, podemos imaginar que piensa, entre decepcionado y temeroso, ese viejo que mira a los The Who sentado en su sillón de pana rellenado con billetes y con la dentadura dentro del vaso en la mesita de luz.

El tartamudeo, además de mostrar frustración, enojo y una pizca de trauma mental (“el tartamudeo es amigo de la psicosis”, suele decir mi hermana la cuarta) también permite sugerir, sin hacerlo abiertamente, la confrontación directa y abrupta con todos los demás, con los que no forman parte de ese “nosotros”: “Por qué no se van todos a ca-ca-ca-casa” (Why don't you all f-f-fade away, la “f” repetida sugiere fuertemente la mala palabra “fuck”).

Sin el tartamudeo, estoy seguro de que esta canción no habría prosperado y no habría, por lo tanto, llegado a este blog. Con el tartamudeo es me-mem-memo-memorable.

El clip que pongo es de un programa en vivo, donde se ven los dos grandes inventos de Townshend: “el molino”, es decir, tocar el acorde con un movimiento amplio y circular del brazo, y destrozar la guitarra contra el piso (sí, eso lo inventó The Who, antes nadie había roto un instrumento en un recital); es más, rompe dos guitarras, como se ve al final, después de que estallara una bomba de humo y todo se fuera al carajo. El conductor del programa, escandalizado, no da crédito a lo que sucede, y la facha de Pete (que si no está drogado (“wasted”) al menos lo parece) es genial. Keith también tiró al carajo la batería, todo se volvió un verdadero quilombo, y eso lo hace uno de los mejores clips de rock del siglo XX, en mi ránking. Y nos permite ver, en el comienzo, la cara de nene de Keith y cómo John toca el bajo con maestría y sin púa, directamente con los dedos.



My generation

People try to put us d-down
(Talkin' 'bout my generation)
Just because we g-g-get around
(Talkin' 'bout my generation)
Things they do look awful c-c-cold
(Talkin' 'bout my generation)
I hope I die before I get old
(Talkin' 'bout my generation)

This is my generation
This is my generation, baby

Why don't you all f-f-fade away (Talkin' 'bout my generation)
Don't try to dig what we all s-s-s-say (Talkin' 'bout my generation)
I'm not trying to 'cause a big s-s-sensation (Talkin' 'bout my generation)
I'm just talkin' 'bout my g-g-g-generation (Talkin' 'bout my generation)

My generation
This is my generation, baby.

Mi generación

La gente trata de tirarnos ab-bajo
(Hablando de mi generación)
solo porque and-and-damos por acá
(Hablando de mi generación)
Las cosas se ven trem-tremendamente frías
(Hablando de mi generación)
Ojalá me muera antes de volverme viejo
(Hablando de mi generación)

Esta es mi generación.
Esta es mi generación, nena.

Por qué no se van todos a c-c-casa
(Hablando de mi generación)
no intenten cazar lo que d-d-decimos
(Hablando de mi generación)
No intento causar una gran s-s-sensación
(Hablando de mi generación)
Solo hablo de mi g-g-generación
(Hablando de mi generación)

Mi generación.
Esta es mi generación, nena.



A pesar de lo dicho, “My generation” no le hace justicia a The Who, no es de las mejores canciones. Y tienen muchos temas geniales. Como muestra, y para que esta entrada sirva como presentación para quienes no los conocen (¿habrá alguien que no los conozca?), va “Baba O`Riley”, uno de los temas que más me gustan.



El tema, que formaba parte de una malograda ópera-rock, es bien orquestal. Empieza con una larguísima intro de 40 segundos de puro arpegio de teclado y bajo, organizada por Entwistle. Y ahí en el segundo 42 entran con fuerza los tres acordes de guitarra: es genial ese comienzo. En otra canción, sin ese entorno, los tres acordes podrían pasar desapercibidos, pero aquí ponen la piel de gallina. Los acordes se repiten tres veces y ahí, en el segundo 57, entra la batería de Keith Moon, siempre sobre la misma base incesante de arpegio en teclado. La intro se extiende hasta el 1:16, larguísima intro, y recién entonces entra la voz de Daltrey, que aquí suena de lo mejor que sonó nunca: aquí si parece un gran cantor (por un rato).

La letra nos presenta una historia que parece sacada del Antiguo Testamento: un campesino, un trabajador del campo y su esposa Sally, que aunque no necesitan perdón buscan un futuro, y deben abandonar su tierra para migrar hacia el sur en busca de una tierra prometida que no promete demasiado, y tienen que cruzar por un extenso e interminable páramo, un baldío adolescente, lleno de jóvenes desperdiciados. Es una gran imagen esa del basural de adolescentes (“teenage wasteland”). El cantor le dice a Sally que deje todo y no mire atrás, y casi nos imaginamos que si ella desobedece se convertirá en una estatua de sal, como la mujer de Lot.

Y la canción, cuya letra termina en el 3:32, sigue aún un minuto más, con una coda orquestal con onda oriental e incesante, también imperdible. Es como si fuera una corta canción punk de dos minutos envuelta en ropajes de ópera.

Una gran canción, si me preguntan. Y si no me preguntan también. Más c-c-claro e-e-chale ag-agua.



Baba O´Riley

Out here in the fields,
I farm for my meals,
I get my back into my living.
I don't need to fight,
To prove I'm right,
I don't need to be forgiven.

Don't cry,
Don't raise your eye,
It's only teenage wasteland.

Sally take my hand,
We'll travel south cross land,
Put out the fire,
And don't look past my shoulder.
The Exodus is here,
The happy ones are near,
Let's get together,
before we get much older.

Teenage wasteland,
It's only teenage wasteland,
They're all wasted.

Baba O´Riley

Acá en los campos
trabajo por mis comidas,
pongo el lomo para ganarme la vida.
No necesito luchar
para probar que tengo razón,
no necesito ser perdonado.

No llores,
no levantes la mirada,
es solo un baldío adolescente.

Sally, tomá mi mano,
viajaremos campo traviesa al sur.
Apagá el fuego
y no mires por detrás de mi hombro.
El Éxodo llegó,
los felices están cerca,
vamos juntos
antes de volvernos más viejos.

Baldío adolescente.
Es solo un baldío adolescente.
Están todos desperdiciados.

Y eso es todo por hoy, la semana que viene, si no me volví demasiado viejo (lo que me obligaría a suicidarme antes del lunes), presentaré un nuevo tema de 1965, al grito (con la voz de Gardel) de “Cincuenta años no es nada”.

Se despide rumbo al páramo y sin mirar atrás,


DJ Vago

lunes, 7 de marzo de 2016

[151] Inviernos eran los de antes


“California dreamin´”, de The Mamas and the Papas (1965)



Y sí, al final aquí estoy de nuevo, solo, fané y descangallado, dispuesto a comenzar mi cuarta temporada del blog, que será, sin dudas, la más decadente, poco lúcida, poco esforzada, larga y olvidable de todas las temporadas. Incluso ya estoy cansado antes de comenzar. Este año seguramente no podré cumplir mi propósito de “un tema por semana”: aviso desde ahora. Así que juntar 50 reseñas musicales puede llevarme una indefinida pero enorme cantidad de semanas.

Aun así, habría podido comenzar antes, pero como el año pasado había utilizado todas mis vacaciones antes de diciembre, debí trabajar durante todo enero y febrero. Hice (por omisión) todo lo posible para que me echaran, pero no lo conseguí. Incluso, sobreponiéndome de mi tradicional falta de energía, me uní a varias manifestaciones que pedían por despidos, pero pronto descubrí que era el único allí que aún no lo había logrado.
Pero bueno, el mundo se empeña en que yo trabaje y me da fiaca ir a contracorriente del mundo. Eso sí, no esperen que aparezca en el cuadrito del empleado del mes.

Inauguro este año con una serie titulada “Cincuenta años no es nada, ponele”, frase que no inventé yo sino que tomé del tango “Volver”. Momento: me dice mi hermana la segunda que el tango no dice exactamente “cincuenta años no es nada”. No importa, no se preocupen que con la inflación que hay, en cualquier momento el tango dirá eso.

La serie está dedicada a canciones que acabaron de cumplir 50 años desde su aparición. Es decir que fueron lanzadas en 1965.

1965 fue un gran año para la música, créanme. Mucho, pero mucho mejor que 2015, que fue un año bastante patético, en el que los lanzamientos musicales se dividieron en “porno soft con base 4/4”, “tartamudeo las 5 palabras que tengo en el vocabulario” e “imitadores de los que ya eran imitadores de antes”. En 1965, en cambio, la música estaba cambiando y nacían grandes grupos y esos grupos hacían canciones increíbles.

También fue el año en que comenzaron sus respectivas carreras el gran (y ya extrañado) David Bowie y mi tío Joan Manuel Serrat. Nada menos. Sin embargo, esas canciones en particular, las de sus primeros discos, no son de las mejores, y por eso no las reseñaré en esta serie. El primer single de Joan, por ejemplo, incluía cuatro canciones, de las cuales solamente “La mort de l´avi” (“La muerte del abuelo”) es buena, en tanto que las otras tres (“El mocador”, “Ella em deixa” y “Una guitarra”) son de lo más aburrido y peorcito que grabó (lo cual le podemos perdonar, en tanto apenas había cumplido veinte pirulos).

Como primera entrega de la serie “Cincuenta años no es nada, ponele”, hablaremos de “California dreamin´”, el más famoso de los temas de la banda de folk-rock The Mamas and the Papas, que tal vez compiten por el peor nombre de banda de toda la historia con The Police, Los Violadores y algunos más. The Mamas and the Papas duraron apenas tres años y llegaron a sacar cinco discos, de los cuales solo el segundo fue un boom.



Eran, a diferencia de la gran mayoría de las bandas de la época, una banda compuesta por varones y mujeres: dos y dos. Eso les dio la posibilidad de contrastar voces en los coros en forma mucho más interesante que, por un decir, los Beatles o The Supremes. Lo van a escuchar muy bien en la canción de hoy.

La banda la iniciaron John Phillips (el alto con cara de Don Ramón devaluado que toca la guitarra) y su esposa Michelle (la rubia que parte la tierra). John es el compositor de virtualmente todos los temas de la banda; pero él hacía country, canciones aburridas de country, y estaba muy cómodo con eso. Sin embargo, su banda previa, The Journeymen, se disgregó, y al quedar solo con su esposa, necesitaron un tenor para que les haga la voz masculina aguda en las canciones. Así encontraron a Denny Doherty (flequillito soñoliento). Denny tenía una gran voz y fue una gran incorporación a la banda. Por sugerencia de Denny, dejaron el country para acercarse al rock-pop, y trajo al grupo a su compañera en su banda previa (The Mugwumps): Cass Elliot (la gordita que no sabe elegir ropa). John se resistió mucho a que Cass entrara en la banda, porque la voz de ella era (según él) muy grave para los arreglos, porque se la veía muy gorda y porque, en fin, se llevaban para el culo (en particular después de que él le dijera que estaba muy gorda). Sin embargo, no podían permitirse perder a Denny, que era un tenor de la san puta, y aceptaron a Cass, quien, de paso, era mil veces mejor cantante que Michelle. Y bailaba mejor.

Y estaba muerta con Denny, desde siempre. Cass lo amaba. Le propuso un millón de veces que, ya que ya había un matrimonio en el grupo, por qué ellos dos no seguían el ejemplo y formaban la primera banda de dos matrimonios en la historia de la música (algo que pocos años después lograría ABBA). Pero Denny no quería saber nada, en especial porque estaba muerto con Michelle, la rubia lo volvía loco.



Meses más tarde, Michelle le contó a Cass, como lo más natural del mundo, que había aceptado comenzar un affaire con Denny, lo que generó en Cass una entendible indignación: “Podés tener a cualquiera, ¿por qué tenés que acostarte con el hombre que amo?”. Poco después, John encontró a su esposa Michelle en pleno acto con Denny, lo cual produjo el siguiente comentario: “Michelle querida, podés hacer lo que quieras, pero te pido por favor, no te cojas a mi tenor”.

Tiempo después Michelle y Denny fueron perdonados por el episodio, pero no pasó mucho antes de que Michelle fuera sorprendida con otro músico, Gene Clark, de la banda The Byrds. Hubo una votación sumaria y Michelle fue expulsada de la banda liderada por su marido, aunque después de pocos meses fue aceptada de nuevo, porque la suplente, Jill Gibson, cantaba bien pero no tenía el “carisma escénico” de Michelle (traducción: no estaba tan buena).

Toda esta intro fue solo para explicar por qué The Mamas and the Papas fue una mezcla altamente combustible que, no había otra opción, estaba destinada a durar poco. Por suerte antes llegaron a lanzar “California dreamin´”, una canción a la vez ultra sencilla y encantadora, que entró en los charts en 1965 y los dominó en 1966 (peleando palmo a palmo con la nefasta “Balada de los boinas verdes”, que entonaba un milico con cara de papa, sin labio superior ni gracia alguna).


“California dreamin´” (hay varias traducciones posibles pero la más sensata, intuyo, sería “Soñando con California”). Está armada con un canon, en el cual los varones comienzan el verso y luego, encimadas (no literalmente, no sean malpensados) las mujeres repiten el verso; luego los varones comienzan el segundo verso mientras aún resuena el anterior en las voces femeninas, y así se va engarzando un continuo musical que suena muy, muy bien. La canción es de lo más pegadizo que dio la historia musical en el siglo XX, al menos en mi ránking.

La primera estrofa, que funcionará en adelante como estribillo, presenta un día frío y nublado de invierno, en el cual el narrador sale a caminar. Mientras se caga de frío, piensa que, de estar en Los Ángeles, ahora se sentiría seguro y calentito, con lo cual se sorprende a sí mismo “soñando con California en un día tan de invierno”.

Todas las hojas están marrones
y el cielo está gris.
Salí a dar un paseo
en un día invernal.
Estaría seguro y tibio
si estuviera en Los Angeles;
soñando con California
en un día de pleno invierno.

Yo soy cero friolento, pero imagino que mi amiga Márgara, que sufre cuando el termómetro baja de 30 grados, se sentirá identificada con esta Añoranza del Calor Eterno.
[Digresión: yo sufrí un montón este verano, hubo días tan calurosos que (como diría Rabinovich) ni siquiera desnudo podía aguantar la ropa.]

En el segundo 40 de la canción comienza la segunda estrofa (entonada por Denny con su camisa a lunares marca Piñón Fijo), en la que el cantor entra a una iglesia por la que pasa casualmente y lo hace, más que otra cosa, para protegerse del frío (tiene que fingir que está rezando, para que no se note tanto su pecaminosa motivación climática).

Entré en una iglesia
que me encontré en el camino.
Bueno, me puse de rodillas
y fingí rezar.
Sabes que al pastor le gusta el frío,
él sabe que me quedaré
soñando con California
en un día de pleno invierno.

Es una estrofa rara. La escribió Michelle, a quien le gustaba visitar iglesias. John odiaba esta estrofa, que le parecía, redondamente, una pelotudez. Sin embargo, no se le ocurrió ninguna cosa mejor, así que como quedó quedó.

Y luego se repite la primera estrofa, con una variante en los versos intermedios:

Todas las hojas están marrones
y el cielo está gris.
Salí a dar un paseo
en un día invernal.
Si no le dijera nada a ella
podría partir hoy;
soñando con California
en un día de pleno invierno.

No sabemos quién es ella, ni por qué él “podría partir hoy” (a California, supongo) “si no le dijera nada a ella”. En todo caso, esos versos ayudan a recalcar la atmósfera de añoranza de estar en otro lado, de “yo podría estar en California ahora en vez de acá cagándome de frío y la rep...” que tan hermosamente envuelve todo el tema como las hojas recién caídas del árbol del bien y del mal.

Díganme si no es una gran canción, que le pegaría dos sopapos a cualquier tema de los que perpetra MTV por estos días. Y estamos recién comenzando este repaso musical por el año 65.

Y eso es todo por esta semana, en la que recién estoy (muy de a poco) entrando en calor, o al menos eso sueño.






California dreamin'

All the leaves are brown
and the sky is gray.
I've been for a walk
on a winter's day.
I'd be safe and warm
if I was in L.A.;
California dreamin'
on such a winter's day.

Stopped in to a church
I passed along the way.
Well I got down on my knees
and I pretend to pray.
You know the preacher liked the cold;
He knows I'm gonna stay
California dreamin'
on such a winter's day.

All the leaves are brown
and the sky is gray.
I've been for a walk
 on a winter's day.
If I didn't tell her
I could leave today;
California dreamin'
on such a winter's day.
Soñando con California

Todas las hojas están marrones
y el cielo está gris.
Salí a dar un paseo
en un día invernal.
Estaría seguro y tibio
si estuviera en Los Angeles;
soñando con California
en un día de pleno invierno.

Entré en una iglesia
que me encontré en el camino.
Bueno, me puse de rodillas
y fingí rezar.
Sabes que al pastor le gusta el frío,
él sabe que me quedaré
soñando con California
en un día de pleno invierno.

Todas las hojas están marrones
y el cielo está gris.
Salí a dar un paseo
en un día invernal.
Si no le dijera nada a ella
podría partir hoy;
soñando con California
en un día de pleno invierno.



Van mínimos bonus track:

- Versión en islandés, por el grupo Hljómar. Porque en Islandia el invierno es frío en serio y hay que soñar con ganas, para soñar con California:


- “Dancing in the street”, donde se puede apreciar la voz y, sobre todo, el memorable pasito de baile de Mama Cass (la única que hizo una carrera solista exitosa, y lamentablemente la primera que murió, con poco más de treinta, de un ataque al corazón):


-          La “Balada de los boinas verdes” que le peleó el Nº 1 a “California dreamin” en el 66, pero que hoy, graciadió, fue justamente olvidada:


Se despide hasta la próxima, con un daiquiri en una mano y un pasaje de avión en la otra,


DJ Vago

miércoles, 9 de diciembre de 2015

[150] Te convido a creerme


“Cuando digo futuro”, de Silvio Rodríguez (1977)


Hoy termina por fin la tercera temporada.



Creo que tengo que revisar mi idea de temporada, porque esta duró más de un año: el primer posteo (el 101), sobre Gilda y “No me arrepiento de este amor”, es del 2 de diciembre del año pasado.

Si algún despistado cae a este blog por esta entrada, le cuento que aquí se comenta un tema musical por semana. En algunas semanas en que me siento particularmente energético, dos temas (por eso en la tercera temporada comenté 56 temas en lugar de 50). En mi barrio me dicen el Ecléctico, así que en el blog entran temas de prácticamente todos los géneros musicales, del tango al heavy metal, del rap a la música clásica, zambas y temas pop, romances medievales, arias de ópera, música celta y bolero, jazz y cumbia. Es que tengo la mente tan abierta que a veces me descuido y se me cae el cerebro.

En las 150 entradas del blog no encontrarán reguetón ni Arjona. Como expliqué alguna vez en los comienzos de este proyecto, esta carencia no se debe a una cuestión de principios: si alguna vez algún reguetonero o Ricardo deciden componer una canción buena, con mucho gusto la comentaré en el blog. Pasaron tres años y no sucedió, pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde etcétera. Quién te dice que el año que viene llega una cebra sin rayas al Serengueti y te hace tirar al tacho las teorías.

Tampoco le hice asco a ningún idioma. Todos los temas, cuando tienen letra, están presentados en su idioma original y con la traducción correspondiente al castellano. En el blog hay temas en dieciocho idiomas, lo cual no sé a ustedes, pero a mí me impresiona de mí mismo: español, inglés, catalán, francés, portugués, chino, alemán, italiano, vasco, danés, ruso, gaélico, japonés, latín, zulú, árabe, manx (sí, es un idioma), escocés. Y no estoy contando el cordobés y el dialecto aserejé.

Así y todo, si hubiera una cuarta temporada, tengo en carpeta mental temas en gallego, sueco, polaco, griego, quechua y guaraní.

Sigue habiendo deudas en el blog. Es inevitable. Hay folclore, pero poco. Janis Joplin, los Rolling Stones, los Redondos, Chopin, Bob Dylan y unos cuantos más siguen esquivando aparecer, increíblemente.

Pero bueno. Este año fui a verlo a Serrat, perdí un trabajo y empecé otro, fui esponsoreado generosamente otra vez por mis seis hermanas, mi costado vasco se volvió un poco más terco y mi costado catalán un poco más amarrocador. Y me cansé. Me cansé mucho. Bah, como todos los años.

No sé si valió la pena hacer este blog y, sobre todo, hacerlo durar tanto; 150 entradas es más de lo que puede leer en un día el más experto booktuber adolescente. Sé que tuve algunas semanas buenas, en los tres años: y cuando coincidió una semana buena mía con un tema musical memorable (por lo bueno, por lo bizarro, por lo extraño o lo sorprendente), el resultado fue una entrada potable. Las entradas potables están ahí en algún lado, se los juro: búsquenlas y las encontrarán.

Sé que no hay muchos lectores del blog, pero fueron, a lo largo de los tres años, muchos más de los que esperaba. A todos ellos, incluso a los que solo pasaron una semana y se fueron escandalizados, muchas gracias por su atención.

Y me doy cuenta de que estoy largando, además de un autobombo feroz, un tono de despedida, y es que hoy realmente no sé si volveré para una nueva temporada. Quizás sí, pero no sé cuándo. Mi cuerpo agotado ya no se conforma con la típica siesta de cuatro horas: me pide hibernar. Y los Vagot agarramos viaje, cuando nos convidan a descansar.

Hablando de convidar: basta de cháchara y vamos nomás con el tema semanal, que cierra la serie “Cuando digo futuro” y que se titula, redundantemente, “Cuando digo futuro”, de Silvio Rodríguez, que apareció en el disco Cuando digo futuro, de 1977 (el tema lo había compuesto unos años antes, igual).



A mí me encanta Silvio. No solo hizo canciones memorables: tiene esa voz tan particular, que será de las voces que más extrañaré en el mundo, si alguna vez me falta.
“Cuando digo futuro” es una larga invitación; la canción abre y cierra con ella: “te convido a creerme cuando digo futuro”. A pesar de lo que nos dijeron los Sex Pistols la semana pasada, o nos dieron a entender Black Sabbath o la Bersuit en semanas anteriores, sí habrá un futuro. 

Silvio no puede asegurarlo, pero nos convida a creerlo, y aunque considera que debería alcanzarnos con su palabra al respecto, igual nos da, por las dudas, una serie de argumentos para fundamentar la existencia de ese futuro que no nos parece muy probable.
Así, la cercanía de la naturaleza (la tierra, la lluvia, la savia) y la realidad física del ser humano (mis ojos, mi cuerpo, mis manos) se vuelven argumentos a favor del futuro: el mundo seguirá existiendo, por más desastres que nos impongan los que se adueñaron de él. “Hay 20.000 nuevas semillas en el valle desde ayer”, y no pueden evitar que broten.

Pero también hay razones sociales en favor del futuro: somos personas que se juntan en pos de lograr el futuro. Los “restos de desesperados” y la “paciencia” son también una esperanza de futuro, “y queda más”: la lista no está completa, hay más cosas que no es necesario, y tal vez ni siquiera es posible, decir.

El mundo del presente feroz está hecho de hierro y de roca, pero debajo de él late un “país de pan”, algo blando y vivo, suave pero imparable. Y los hierros se fundieron ya.

La última estrofa presenta a los niños y a los jóvenes en acciones cotidianas: no necesitan hacer nada espectacular, no necesitan salvar el mundo: lo están salvando solo con reír o con tener sueño o con caminar o con arreglar una pollera, porque “es importante desde un niño hasta el largo de un vestido”. Ser humanos sencillos y honestos en nuestra humanidad es, para Silvio, lo que nos permite creer que habrá un futuro.

Él lo cree, y nos convida a creerlo también, a pesar de todo.

Y la canción termina con esa invitación, cantada en una forma memorable, que eriza los pelos: uno de los 20 versos mejor cantados en la historia de la canción mundial, en mi ránking.



Cuando digo futuro
Te convido a creerme cuando digo futuro.
Si no crees mi palabra, cree en la angustia de un grito,
cree en la tierra, cree en la lluvia, cree en la savia.

Te convido a creerme cuando digo futuro.
Si no crees en mis ojos, cree en el brillo de un gesto,
cree en mi cuerpo, cree en mis manos que se acaban.

Hay veinte mil nuevas semillas en el valle desde ayer.
Hay restos de desesperados, hay el hombre y la mujer.
Los hierros se fundieron ya,
hay la paciencia y queda más.

Hay un país de roca en ruinas bajo otro país de pan,
hay una madre que camina codo a codo con su clan.
Los hierros se fundieron ya,
hay la paciencia y queda más.

Hay cuatro niños ahora mismo sonriendo en una playa
y en la trastienda de una bala un militar que no ha dormido.
Y aquella misma muchachita vuelve a recortar su saya.
Es importante desde un niño hasta el largo de un vestido.
Los hierros se fundieron ya,
hay la paciencia y queda más.

Yo te convido a creerme
cuando digo futuro.



Y así termina esta tercera temporada (en los próximos días, como un exceso de laboriosidad, incluiré un índice completo de las tres temporadas).

No me extrañen. O sí extráñenme, qué sé yo, hagan lo que quieran. Lo único que puedo proponerles es que crean en el futuro, esté o no esté yo en él.

Hasta entonces,


DJ Vago

martes, 1 de diciembre de 2015

[149] No futuro para mí




“Dios salve a la reina”, de los Sex Pistols (1977)



Como penúltima entrega de la serie “Cuando digo futuro”, de la temporada y quizás de este blog todo, vamos con “God save the queen”, uno de los más famosos temas de los Sex Pistols, mítica banda punk que duró poco más de dos años y sacó un solo disco, y así y todo le alcanzó para ser una de las bandas más influyentes y memorables del rock mundial; podría decirse incluso que sin ellos, el punk quizás nunca hubiera existido, o al menos no hubiera tenido futuro.

La canción es energética, incesante (bien punk, de hecho tienen que repetir casi todas las estrofas para que dure tres minutos) y en cierta forma alegre (Johnny Rotten, el pelirrojo y entrañable cantante, parece divertirse mucho al “entonarla”, sin soltar su latita de cerveza), aunque por cierto su letra no es positiva: el mensaje principal es que no hay futuro. Mejor dicho: hay futuro, pero no para cualquiera. Tal vez haya futuro para la fucking reina, para el régimen fascista y los custodios del sistema, pero no lo dudes: no hay futuro para vos, no hay futuro para mí. No futuro para la gente de a pie, para los laburantes, que se quedan fuera del cuadro cuando la Nación (Inglaterra en este caso, pero vale cualquiera) sueña.



El primer verso de la canción, “Dios salve a la reina”, es nada más ni nada menos que el título del himno inglés. El segundo verso define ese himno y esa persona, ese símbolo centenario de la realeza británica etcétera, como un régimen fascista. Y el tercero y cuarto versos aclaran que te volvieron un estúpido, una bomba activada a punto de explotar, solo para que te creas que la reina es lo más y que tenés que defender ese régimen que te aplasta como algo bueno y propio.

Esa es nomás la primera estrofa. En la segunda estrofa y la tercera, se aclara que la fucking reina ni siquiera es un ser humano, y que no hay futuro en el sueño de Inglaterra (no para vos, no para mí).

En la cuarta estrofa se repite lo de “Dios salve a la reina” y se aclara, con cero creíble sinceridad, que “lo decimos en serio, man: amamos a nuestra reina, Dios la salve”. La ironía es evidente, más cuando uno los ve a los Sex Pistols, que realmente se esfuerzan por parecer “las flores en el basurero”, el veneno que emponzoña la hipócrita maquinaria social. “No hay futuro para vos, pero si hubiera alguno, sería volverte lo que nosotros ya somos”. No es alegre, el mensaje, pero es genial.



La canción salió en 1977, para el jubileo de la fucking reina Elizabeth II de Inglaterra. Que aunque parezca increíble, sigue siendo la fucking reina al día de hoy, con casi 90 años, lo que demuestra que los Sex Pistols tenían toda la razón, en 1977. Cientos de miles de personas los repudiaron, quemaron sus discos y sus posters, censuraron la canción impidiendo que fuera transmitida por algunas cadenas de radio y tevé, e incluso tuvieron que trampear fraudulentamente los charts para que la canción no llegara a ser Nº 1 de los rankings, y se quedara segunda.


Es que con los símbolos nacionales no se jode, ni en Inglaterra ni en ningún lado. Supongo que aquí pasaría algo parecido si a alguien se le ocurriera hacer (en serio) una canción contra Messi o Maradona o Tinelli o el papa Francisco: o mejor, contra los cuatro a la vez: crucifixión pública para el tal artista, menos que eso no creo.

Parece entonces que tenían razón los Sex Pistols y que el futuro se jodió para siempre, con este sistema que te explota y encima se te caga de la risa en la cara. Y sin embargo, aunque no pudieron vencer a la fucking reina (más longeva que Legrand), al menos pudieron mantenerse y sobrevivir como una piedra en el zapato, como una flor en el basurero: no hay pecado en ser un desposeído que grita, es solo justicia.

Y la conclusión, traspuesta al día de hoy y al lugar de aquí, es que aunque también parezca que no hay futuro (al menos, seguro, no para vos ni para mí), lo cierto es que por lo menos zafamos de tener reina, y podemos esperar (reclamar, imponer, conseguir) un cambio dentro de pocos años, cuando vuelvan a votar (yo lo intento pero no siempre llego, en general me levanto demasiado tarde, cuando ya cierran los comicios y anuncian al ganador equivocado).




God save the queen

God save the queen
The fascist regime
They made you a moron
Potential H-bomb

God save the queen
She ain't no human being
There is no future
In England's dreaming

Don't be told what you want
Don't be told what you need
There's no future, no future,
No future for you

God save the queen
We mean it man
We love our queen
God saves

God save the queen
'Cause tourists are money
And our figurehead
Is not what she seems

Oh God save history
God save your mad parade
Oh Lord God have mercy
All crimes are paid

When there's no future
How can there be sin
We're the flowers in the dustbin
We're the poison in your human machine
We're the future, your future

God save the queen
We mean it man
We love our queen
God saves

God save the queen
We mean it man
And there is no future
In England's dreaming

No future, no future,
No future for you
No future, no future,
No future for me

No future, no future,
No future for you
No future, no future
For you
Dios salve a la reina

Dios salve a la reina
el régimen fascista
te volvieron un estúpido
potencial bomba H

Dios salve a la reina
no es un ser humano
no hay futuro
en el sueño de Inglaterra

Que no te digan qué querés
que no te digan qué necesitás
no hay futuro, no futuro,
no futuro para vos

Dios salve a la reina
lo decimos en serio, man
amamos a nuestra reina
Dios la salve

Dios salve a la reina
porque los turistas son plata
y nuestra figurita
no es lo que parece

Oh, Dios salve la historia
Dios salve tu desfile de locos
oh Señor Dios ten piedad
todos los crímenes están pagados

Cuando no hay futuro
cómo puede haber pecado
somos las flores en el basurero
somos el veneno en tu máquina humana
somos el futuro: tu futuro

Dios salve a la reina
lo decimos en serio, man
amamos a nuestra reina
Dios la salve

Dios salve a la reina
lo decimos en serio, man
y no hay futuro
en el sueño de Inglaterra

No (hay) futuro, no futuro
no futuro para vos
no futuro, no futuro
no futuro para mí

No futuro, no futuro
no futuro para vos
no futuro, no futuro
no futuro para vos.



Hasta la próxima semana, si es que la hay,


DJ Vago