solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

martes, 16 de agosto de 2016

[164] Globos asesinos



“99 Luftballons”, de Nena (1983)



Hoy, como cierre de la serie “Números”, hablaré de “99 globos”, un tema en alemán de la cantante Nena (en 1983 era casi una nena, sí, pero me refiero al seudónimo artístico de Gabriele Susanne Kerner, cantautora alemana).



La canción es un pop ochentoso con sintetizador, tecleado aporreado (el rubio con cara de nabo le da, efectivamente, con el puño cada tanto), batería nivel kindergarten (el baterista parece gastar más energía en mascar su chicle que en accionar los palillos) y el guitarrista, bueno, digamos nomás que no era Jimmy Hendrix. Y Nena tampoco es que cante muy bien. Y la canción tampoco es muy buena, es un pop-rock cuadradito onda Ramones (una declarada influencia de Nena). O sea: están todos los ingredientes necesarios para hacer un gran éxito pop.

En el minuto 1:14 del clip, después de la intro con mucho humo y mucho movimiento de rulos rubios, Nena aparece caminando por lo que parece ser un aserradero, decorado como para fiesta de cumple, con globos de colores por el suelo. En el minuto 2:20 ya es de noche, y ahora la decoración se reduce a unos pocos globos (no tenían mucho presupuesto para el clip, evidentemente), y hacia el minuto 3 allá en el horizonte estallan unas cuantas bombas atómicas, o similares, lo que no inmuta a ninguno de los integrantes de la banda, que siguen como si nada. En 3:20, cual película argentina, ella camina mientras canta que camina, y mientras canta que echa a volar un globo, echa a volar un globo rojo.

La letra de la canción, armada en versos pareados de rima consonante con una onda muy canción infantil, plantea una situación absurda, cuasi de limerick: no se sabe cómo (tal vez a consecuencia de un cumpleaños o de una campaña política) aparecen 99 globos en el horizonte. ¿Por qué 99? ¿Quién los contó? No se sabe. Tal vez, porque “99” suena como “un montón” y, a la vez, como algo incompleto, como algo que no terminó de completarse: es un número que amenaza.

Los 99 globos, así juntos en el cielo, podrían confundirse con un ovni en los radares, y un cerebro militar, para despejar dudas, envía a un escuadrón de jets cazas (99 aviones) para que comprueben la situación. Los aviadores, solo per jodere, lanzan sus cohetes contra los globos, en un peligroso espectáculo de fuegos artificiales. Los soldados del lugar, sintiéndose provocados militarmente, responden disparando hacia los aviones y los globos.

En la siguiente estrofa se profundiza la escalada de violencia: 99 ministros de guerra, codiciosos e irresponsables, gritan “¡Guerra!”, y el mundo se ve sumido en una contienda absurda que dura, sí, ya lo imaginaron: 99 años. “¿Quién pensaría (reflexiona la cantora) que 99 globos causarían todo esto?”.

Tras un siglo de guerra, no quedan más héroes militares ni pilotos que se creen el capitán Kirk: solo desolación y ruinas. En ese marco se desarrolla la última estrofa, en la que la cantora, mientras realiza su ruinoso paseo por lo que queda del mundo destruido, encuentra un globo, tan absurdo e inmotivado como sus 99 compañeros del comienzo de la canción. Ella toma el globo (que es, en cierta forma, el globo número 100, el que completa el lote, el que cierra lo inconcluso), piensa en su amor y lo hace volar (al globo), como un bello gesto de esperanza en el futuro.

En fin: un curioso himno (en alemán, como el “himno a la alegría”) a la estupidez humana, a lo absurdo de las guerras y a la capacidad de la humanidad de sobrevivirse a sí misma a pesar de todo.

La canción, a partir de su éxito en Europa, fue traducida al inglés como “99 red balloons”, es decir, le pusieron color a los globos, que ahora, como para resaltar su peligrosidad, son rojos. La versión inglesa de la canción es mucho más complicada y “bajalínea”, con unos chicos que sueltan los globos que luego detonan un sistema global antimisiles y causan una debacle atómica. Nena y sus nenes se arrepintieron siempre de permitir esa traducción berretonga de la canción al inglés, pero bueno, eso les permitió una mayor difusión mediática y tener un hit mundial, algo que no volvieron a tener en los siguientes 99 años.

https://www.youtube.com/watch?v=La4Dcd1aUcE


99 luftballons

Hast du etwas Zeit für mich?
Dann singe ich ein Lied für dich
Von neunundneunzig Luftballons
Auf ihrem Weg zum Horizont
Denkst du vielleicht grad an mich?
Dann singe ich ein Lied für dich
Von neunundneunzig Luftballons
Und dass sowas von sowas kommt

Neunundneunzig Luftballons
Auf ihrem Weg zum Horizont
Hielt man für Ufos aus dem All
Darum schickte ein General
'ne Fliegerstaffel hinterher
Alarm zu geben, wenn's so wär
Dabei war'n dort am Horizont
Nur neunundneunzig Luftballons

Neunundneunzig Düsenflieger
Jeder war ein großer Krieger
Hielten sich für Captain Kirk
Das gab ein großes Feuerwerk
Die Nachbarn haben nichts gerafft
Und fühlten sich gleich angemacht
Dabei schoss man am Horizont
Auf neunundneunzig Luftballons

Neunundneunzig Kriegsminister
Streichholz und Benzinkanister
Hielten sich für schlaue Leute
Witterten schon fette Beute
Riefen: "Krieg!" und wollten Macht
Mann, wer hätte das gedacht
Dass es einmal so weit kommt
Wegen neunundneunzig Luftballons


Neunundneunzig jahre Krieg
Ließen keinen Platz für Sieger
Kriegsminister gibt's nicht mehr
Und auch keine Düsenflieger
Heute zieh ich meine Runden
Seh die Welt in Trümmern liegen
Hab 'n Luftballon gefunden
Denk an dich und lass ihn fliegen
99 globos

¿Tienes algo de tiempo para mi?
Entonces te cantaré una canción
sobre 99 globos
en camino al horizonte.
¿Piensas en mí justo ahora?
Entonces te cantaré una canción
sobre 99 globos
y cómo una cosa lleva a la otra.

99 globos
en camino al horizonte
alguien podría tomarlos por ovnis
y así un general envió
un escuadrón de cazas hacia ellos
para que dieran la alarma si así fuera
pero allá en el horizonte había
solamente 99 globos.

99 pilotos de aviones cazas,
cada uno un gran guerrero
que se cree el capitán Kirk
dieron un espectáculo de fuegos artificiales
los vecinos no entendían nada
y se sintieron provocados
así que dispararon al horizonte
hacia 99 globos.

99 ministros de guerra
fósforos y bidones de nafta
se consideraban gente piola
ya preveían un buen botín
gritaron: “¡guerra!” y quisieron poder.
Hombre, quién habría imaginado
que algún día se llegara tan lejos
por 99 globos.


99 años de guerra
no dejaron lugar a vencedores.
Ya no hay más ministros de guerra
y tampoco pilotos de aviones.
Hoy estoy dando una vuelta
y contemplo el mundo en ruinas.
Encontré un globo:
pienso en vos y lo hago volar.


Bonus track: la versión en inglés, con los 99 globos coloreados:


Y así cierro, con suelta de globos, esta serie sobre canciones tituladas con números. La semana que viene, si es que no lo impide una hecatombe atómica (o mi falta de ganas), una cosa llevará a la otra y comenzará una nueva serie. Quizás.

Hasta el futuro, los saludo y les dejo un globo de regalo,

DJ Vago

lunes, 8 de agosto de 2016

[163] Me da lo mismo




“13-35”, de Dillon (2011) y “19-2000”, de Gorillaz (2001)



Como tercera (3ª) entrega de la serie “Números”, voy con dos temas que no tienen mucho que ver, pero sí algo, y con ese algo me alcanza (no soy muy exigente, ya saben).

Como en el tema de la semana pasada (“33”), aquí también los números refieren a edades: “13-35” de Dillon (seudónimo de Dominique Dillon de Byington, una chica nacida en Brasil (tómenlo como un esfuerzo por acercarme mentalmente a los juegos olímpicos, hasta ahí nomás llego) pero hija de ingleses y criada en Alemania), y “19-2000”, de la banda virtual inglesa Gorillaz.

En “13-35” (parte de su álbum debut, "This silence kills", "Este silencio mata", de 2011), la cantora propone, en una onda mitad Björk mitad emo (muy en sintonía con la onda musical joven de hoy), rítmicamente simpática (cuasi-jazzera), melódicamente sencilla, armónicamente plana, orquestada con chasqueo de dedos, piano a tres falanges y una trompeta que toca dos notas por minuto, una propuesta amorosa. Ella tiene la cabeza llena pero el pensamiento desbloqueado, y eso le permite proponerle a él (digamos que es un él, por comodidad, pero puede ser lo que ustedes quieran): “tú serás 13, yo seré 35, vamos a encontrar un lugar para escondernos”; encontrar un lugar para esconderse juntos es una propuesta romántica; pero si ella tendrá 35 y él 13, el plan pasa a tener un tinte claramente perverso. Ella le propone a él jugar pero, a la vez, que él se ponga en sus manos, y le asegura que ese “estar juntos pero solos” no será inocente.



Antes de seguir, aparece un mini-estribillo que recalca la idea de “vamos a bailar juntos” que sintetiza la letra de la canción: chachá, chachá, chachá.

Para recalcar el espíritu de su propuesta, ella comienza a enumerar, en estrofas juguetonas (casi de canción infantil) los posibles lugares donde “jugar a las escondidas” con él, lugares que no tienen nada en común (excepto la sonoridad rítmica en idioma inglés, claro), hasta que se rinde y dice, en una forma bastante graciosa: ma sí, un árbol, el Mar Egeo, cualquier lugar me da lo mismo”:

Una caverna o un galpón
un auto o una cama
un agujero en el suelo
o un túmulo funerario
un matorral o un árbol
o el Mar Egeo, me da lo mismo.

En el puente de la canción, ella recalca (con la cuasi infantil rima pretty-spaguetti), que él “le prende fuego a su corazón”, algo que a esta altura del tema ya nos quedó más que claro.

Puedo decir que te ves lindo
conviertes mis piernas en espaguetti
le prendes fuego a mi corazón.

Y el puente da paso a un nuevo estilo de estrofa, en el que en vez de enumerar lugares donde esconderse se habla de un solo lugar (uno por estrofa), un buen lugar que ella encontró y que, aunque súper claustrofóbico y estrecho, a ella le parece “ideal” para que ambos se escondan juntos. Primero, el fondo de una mina de carbón; después, una celda mínima en una prisión muy alta:

Por ti encontré un respiradero
en el fondo de una mina de carbón,
apenas el espacio justo
para que pasen tus manos.
Si vas,
házmelo saber.

Por ti encontré una celda
en el piso más alto de una prisión,
el espacio justo
para meter allí tus pies.
Si vas,
házmelo saber.

Y la canción se cierra con un presagio de futuro: cuando él le diga que irá hacia ese lugar-prisión para esconderse juntos, ella llegará “con el corazón en llamas”.



En síntesis, esta es en cierta forma una canción de calentura juvenil, pero se siente a la vez en ella un dejo de nostalgia y unas ganas de convertir esa pasión en un juego; de ser (aunque no se sea) por una vez la voz de la experiencia, el oboe que da la nota, el adulto que impone las normas que vos, pequeñín, debés seguir o te quedarás sin postre.



13-35

Strongest taste
Loudest drop
Head is filled
The thought, unlocked

You'd be 13
I'd be 35
Gone to find a place for us to hide
Be together but alone
As the need for it has grown

Chachá, chachá, chachá.

A cave or a shed
A car or a bed
A hole in the ground
Or a burial mound
A bush or a tree
Or the Aegean sea will do for me

Chachá, chachá, chachá.

I can say that you look pretty
You turn my legs into spaghetti
You set my heart on fire

For you I found a vent
In the bottom of a coal mine
Just enough space
for your hands in the inside
If you go
Do let me know

You'd be 13
I'd be 35
Gone to find a place for us to hide

A den or a dessert
Perhaps an ink squirt
A cellar, a wishing well, a war
Or a guarantee will do for me

For you I found a cell
On the top floor of a prison
Just enough space
for you to fit your feet in
If you go
Do let me know

I come running with a heart on fire
I come running with a heart on fire
I come running with a heart on fire

13-35

El sabor más fuerte
la gota más ruidosa
la cabeza está llena
el pensamiento, desbloqueado.

Tú serás 13
yo seré 35,
vamos a encontrar un lugar para escondernos
estar juntos pero solos
pues creció la necesidad de hacerlo.

Chachá, chachá, chachá.

Una caverna o un galpón
un auto o una cama
un agujero en el suelo
o un túmulo funerario
un matorral o un árbol
o el Mar Egeo, me da lo mismo.

Chachá, chachá, chachá.

Puedo decir que te ves lindo
conviertes mis piernas en espaguetti
prendes fuego a mi corazón.

Por ti encontré un respiradero
en el fondo de una mina de carbón,
apenas el espacio justo
para que pasen tus manos.
Si vas,
házmelo saber.

Tú serás 13
yo seré 35,
vamos a encontrar un lugar para escondernos.

Una guarida o un desierto
tal vez un chorro de tinta
una bodega, un pozo de los deseos, una guerra
o una garantía, me da lo mismo.

Por ti encontré una celda
en el piso más alto de una prisión,
el espacio justo
para meter allí tus pies.
Si vas,
házmelo saber.

Llego corriendo con un corazón en llamas.
Llego corriendo con un corazón en llamas.
Llego corriendo con un corazón en llamas.

La segunda canción de hoy es de Gorillaz, una banda virtual: sus integrantes son dibujos animados, fachada tras la cual quizás haya músicos de carne y hueso, pero yo al menos no me preocupé en averiguar el dato, prefiero creer que los músicos animados son de verdad verdadera.



Este tema, titulado “19-2000” (parte de su álbum homónimo, de 2001), sigue la misma línea que “Clint Eastwood”, el tema más famoso y primer hit de la banda, en el que el cantor protagonista adolescente asegura, tan pavote como amenazante: “Me siento contento, tengo luz de sol en un bolso. Soy inútil, pero no por mucho tiempo: el futuro está llegando”.

Aquí también el cantor se autodefine como adolescente en una época precisa (el título debe decodificarse, propongo sin temor a equicovarme, “tengo 19 años en el 2000”) y defiende sus elecciones “(esta) es la música que elegimos” y su derecho a bailar sin pensar y “hacer su vida” pero, curiosamente, sin abandonar la sociedad de consumo; por el contrario, abrazándola como una opción “rebelde” (aunque más no sea ante la generación previa, la de sus padres, que había hecho precisamente lo contrario, renegar de la sociedad de consumo (al menos, durante la adolescencia):

El mundo gira demasiado rápido
y estoy comprando zapatillas nike
para mantenerme atado
a los días que intento perder.
Mi mamá dijo que frenara,
tenés que hacer tus propios zapatos
y dejar de bailar al ritmo
de gorilas de buen humor.

Mantengo mi ritmo.

El “monito” adolescente, sin embargo, no está exento de conflictos; observa “un rastro de vapor” pero no puede entenderlo ni seguirlo, pues está “atrapado en el conflicto / entre su cerebro y su cola”. Sin embargo, propone que si están en una época sin futuro (“sin futuro para vos”, aclararían los Sex Pistols, relean el posteo 149), entonces “no tenemos nada que perder”. Ese es, efectivamente, el lado positivo de estar en la lona y de ser un infeliz sin fortuna ni suerte ni futuro: “de aquí en adelante, solo cabe ir mejorando”. Y lo haremos manteniendo a toda costa lo que consideramos nuestro (por ejemplo, “la música que elegimos”).

Hay un mono en la jungla
que observa una huella de vapor
atrapado en el conflicto
entre su cerebro y su cola.
Y si es tiempo de eliminación
entonces no tenemos nada que perder.
Por favor repita el mensaje:
es la música que elegimos.

La canción se completa con un pegadizo estribillo en el que se propone “get the cool shoeshine”, lo que literamente sería algo así como “obtén el copado brillo de zapatos”, pero yo preferí traducir, un poco canyenguemente, como:

Cazá el alto
cazá el alto brillo de llanta

Así soy yo, un primate adolescente y rebelde.

A diferencia de la de Dillon, la canción de Gorillaz sí tiene un videoclip ultracomplejo, con una historia sci-fi (con escape en jeep, persecución de plato volador alienígena y alce gigante) que no tiene casi nada que ver con la canción (excepto la elección de la propia condena, en el cruce de caminos), pero es muy entretenida de ver, y permite identificar con claridad a los cuatro integrantes de la banda (lúmpenes tan variopintos como simpáticos).



19-2000

It's the music that we choose

The world is spinning too fast
And I'm buying Nike shoes
To keep myself tethered
To the days I tried to lose
My mamma said to slow down
You must make your own shoes
And stop dancing to the music
Of Gorillaz in a happy mood

Keepin' my groove on

It's the music that we choose

Here you go
Get the cool
Get the cool shoeshine
Get the cool
Get the cool shoeshine

There's a monkey in the jungle
Watching a vapor trail
Caught up in the conflict
Between his brain and his tail
And if time's elimination
Then we've got nothing to lose
Please repeat the message
It's the music that we choose

Keepin' my groove on

It's the music that we choose

19-2000

Es la música que elegimos.

El mundo gira demasiado rápido
y estoy comprando zapatillas nike
para mantenerme atado
a los días que intento perder.
Mi mamá dijo que frenara,
tenés que hacer tus propios zapatos
y dejar de bailar al ritmo
de gorilas de buen humor.

Mantengo mi ritmo.

Es la música que elegimos.

Ahí vas:
Cazá el alto
cazá el alto brillo de llanta
Cazá el alto
cazá el alto brillo de llanta.

Hay un mono en la jungla
que observa una huella de vapor
atrapado en el conflicto
entre su cerebro y su cola.
Y si es tiempo de eliminación
entonces no tenemos nada que perder.
Por favor repita el mensaje:
es la música que elegimos.

Mantengo mi ritmo.

Es la música que elegimos.


Y eso es todo por esta semana, el lunes próximo terminará esta serie dedicada a canciones con números en el título con un semifamoso tema pop... pero no en idioma inglés, ni en castellano.

Hasta entonces, juguemos a las escondidas. Empiecen contando ustedes.

DJ Vago




lunes, 1 de agosto de 2016

[162] Son buenas

“33”, de la Mala Rodríguez, en su álbum Bruja (2013)



Como segunda entrega de la serie “Números”, vamos con un rap en español. Saben que no hay mucho rap por este blog (aunque los lectores más antiguos recordarán que reseñé un tema dark de Eminem en el posteo 19). Lo que pasa es que musicalmente el rap no suele inventar la pólvora, y las letras, como comenté alguna vez, oscilan por lo general entre dos temas principales:

a) qué peligroso es mi barrio;

b) me gusta ver tu culo.


Con lo cual el comentario de las letras de rap no suele dar para mucho vuelo lírico que digamos.

Por supuesto que, al igual que con todas las reglas generales que yo afirmo, hay muchísimas excepciones. A veces hay más excepciones que otra cosa.

Este tema se titula “33”, y en este caso, esa cifra no refiere al envido imbatible en una mano de truco, sino a la edad de la protagonista.

Hay muchas canciones tituladas con cifras que representan edades:

· “11 y 6” de Fito Páez.

· “19” de Horvilleur y de One Direction.

· “21” de Cranberries, una muy buena canción sobre el desencanto y la decepción de volverse adulto y ver por fin cómo es la realidad en serio.

· Hay tres temas titulados “22”: uno de Taylor Swift (con su pegadizo estribillo de “No sé vos, pero yo me siento de 22”), uno de Gavin James (sobre bullying) y de Lilly Allen (bastante deprimente a pesar del ritmo alegre, en el que ella considera que a los 22 su vida ya está definitivamente arruinada).

· Hay dos horrendos temas “23”, uno de Miley Cirus y otro de Shakira. Los prescriben como vomitivos a pacientes sin obra social.

· Hay un “42” de Coldplay, tan aburrido que me dormí antes de terminar el tema.

· Y hay temas titulados con un año, que remiten también, indirectamente, a una edad: “1973” de James Blunt, “1977” de Anita Tijoux, “1979” de Smashing Pumpkins.

· Un par más que los reservo para comentarlos en el próximo posteo.

· Y claro, “When I´m 64”, de los Beatles, “18 and life” de Skid Row y “Volver a los 17” de Violeta Parra, aunque esos títulos tienen otras palabras además del número.

Y habrá algunos más que no conozco, tampoco me voy a pasar la vida investigando, qué se creen.

En esta canción, escrita cuando la Mala Rodríguez (rapera andaluza de Jerez de la Frontera) tenía efectivamente 33 años (en 2013), ella reafirma su edad y lo que significa: que ya no es una niña, sino una mujer. 



Y que por lo tanto las aspiraciones de él (el destinatario del rap) de ponerse a la altura de ella no tienen futuro, pues como le explica muy filosóficamente, “el trabajo de un hombre no lo puede hacer un niño” (un rato después de que le chantó, así de entrada y sin anestesia: “Qué mierda ere, quillo, en serio. Qué mierda ere”).

La canción es un largo y continuo bardeo, muy  intenso, violento y despiadado, hacia ese “Quillo” que se cree que puede andar con ella cuando en realidad ella solamente lo utiliza para follar y nada más (“fa-fa-fa-fácil”), sin que eso le implique el menor compromiso emocional:

Sin cuidao’, te voy a follar sin deseo:
Fa-fa-fa-fa-facil, te quiero solo por el físico
Tú y yo no tenemos relación, estamos vacíos, no tenemos corazón

Y sigue in crescendo hasta llegar, al final de la canción, al despiadado cierre:

Sin premeditación, te follo cuando quiero: tú eres mi puta.
No te la saco de la boca porque no me interesa.

Él no es más que una puta, en esa relación; y ella, en forma ultramachista y abusiva, se lo hace saber sin pelos en la lengua (no en la de ella, al menos).

Las referencias sexuales son, como en muchos raps y reguetones, constantes y directas. Pero en la voz de la Mala Rodríguez no suenan violentas hacia el escucha (no dan, como los reguetones, vergüenza ajena y ganas de romper a tijeretazos el carné de humano) sino muy graciosas.

Bueno, a mí al menos me causan gracia. Tal vez ustedes se horroricen, pero yo escucho eso de:

Pon toa’ tu mierda en una caja y lárgate
¡Qué risa! No entiendo qué dices, qué hablas
A mí no me importa tu idioma así que raja

... y me da mucha risa. Ella explica que están tan en niveles diferentes, que ella ni siquiera lo entiende cuando él habla. Y que ponga su porquerías en una caja y se vaya (como el empleado al que echaron de la oficina).

Y luego lo amenaza variada e intensamente. Le dice, por ejemplo, que no se ponga vacilón, porque sabe que se complica cuando se enoja, y encima, cuando busca a su Buda para que le dé paz espiritual, lo encuentra ¡rrrooottooo!:

No te pongas vacilón que me conozco, complico.
¿Dónde esta mi Buda cuando lo necesito? ¡Roto!

También me gusta la parte en que ella lo manda a estudiar, a trabajar y a cocinar (solo falta que le diga “andá a lavá los platos, lindo”):

Belleza,
te va a tocar estudiar, hinca los codos en la mesa
Te voy a dar de trabajar así que agacha
Tira pa la cocina, allí se aprende mucho.

Pues ella es el único camarón que come, es quien hace y deshace, y no quiere vagos a su lado (me autotacho del listado entonces):

Ya nos conocemos, camarones,
solo aquí uno come, come come come,
hago y deshago, drógate por mí: no quiero vagos

El videoclip muestra a la Mala vestida con remera blanca y pollerita de tenis, muy sexy y angelical (excepto por la expresión, lo que dice y por el bate de béisbol que empuña amenazadoramente). 


Está, junto con otras muchachas y muchachos sucios, tatuados y también enojados y armados de palos, en un desguazadero de autos, y en el segundo 45 ya comienzan a darle palazos a los autos. Lo que hace la Mala al rapear es un desguace también: lo desguaza a él, mientras se pregunta y se responde:

¿Dónde está la guerra? ¿Dónde está la paz, que me la como?
¿Dónde están los hombres? ¿Dónde están las bolas del dragón?
Donde siempre: jodiendo, como siempre.

Y terminan todos follando y/o pegándose con palos y puños, a medida que avanza el clip, hasta que la canción se difumina lentamente (como mostrando que el bardeo hacia el pobre infeliz podría seguir eternamente, si ella quisiera).

Sobre esta canción, la Mala misma declaró que la considera muy divertida, como un cambio de roles: por una vez, es la mujer la que denigra y abusa del varón, la que insulta y golpea, en una violencia de género invertida. “Rapeas como hombre”, dice que le dijo un rapero de Madrid, y ella respondió: “Ya quisieran muchos hombres”.

“33” es, en fin, un buen tema para reafirmar que ya no somos niños y que no estamos dispuestos a aceptar condiciones de quienes no juegan en nuestra liga (un conjunto que incluye a gran parte de la humanidad).

https://www.youtube.com/watch?v=2epPVxmU0IM


33
Qué mierda ere, quillo, en serio. Qué mierda ere.
Tengo 33, el trabajo de un hombre no lo puede hacer un niño
Salimos a bolsa haciendo daño, cúbrete
Pon toa’ tu mierda en una caja y lárgate
¡Qué risa! No entiendo qué dices, qué hablas
A mí no me importa tu idioma así que raja
Déjate de ostias me criaron por debajo de la puerta de una caja
Con cuidadito te he dicho mi amor, vamo’ a matarte despacito
No te pongas vacilón que me conozco, complico
¿Dónde esta mi buda cuando lo necesito? ¡Roto!
Sin mover un deo’, creo porque puedo acelero al peo
Sin cuidao’, te voy a follar sin deseo:
Fa-fa-fa-fa-facil, te quiero solo por el físico
Tú y yo no tenemos relación, estamos vacíos, no tenemos corazón
¿Donde está la guerra? ¿Donde está la paz, que me la como?
¿Donde están los hombres? ¿Donde están las bolas de dragón?
Donde siempre: jodiendo como siempre, así fácil
como por educación, esto es pa’ tu hija,
aspira mierda, sueña conmigo
Tú no te equivoques, no estás preparado para follar con la reina
Juego con ventaja, el viento me lo sopla sin prisa
¿Yo? Marco el minuto a la nación
Ya nos conocemos, camarones,
Solo aquí uno come, come come come,
Hago y deshago, drógate por mí: no quiero vagos
Aquí se suda mucho, aquí se cobra poco
Aquí se habla fuerte, aquí cuento poco:
Ni vainas ni ostias, versos elegantes como cocaína en el salón
¡Puta!
Bailan como zorras a mi son, sin tacones
Belleza,
te va a tocar estudiar, hinca los codos en la mesa
Te voy a dar de trabajar así que agacha
Tira pa la cocina, allí se aprende mucho
Sin premeditación te follo cuando quiero: tú eres mi puta
No te la saco de la boca porque no me interesa, hablas mucha mierda...



Y eso es todo por esta semana. Ya estoy grande. No sigo este posteo porque no me interesa.

DJ Vago