solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

martes, 29 de agosto de 2017

[190] La UOM cerró paritarias



“Flashdance… What a Feeling” (1983) por Irene Cara



Hoy, como tercera entrega de la serie “Canciones de película”, vamos con “Flashdance… What a feeling”, que no necesita mucha traducción, pero ponele que sea “Flashdance… qué sensación”. La peli es casi un ícono de los ochentas, seguro que la vieron. Pero si no la vieron, pueden seguir leyendo igual, no los voy a echar esta vez. Es una de esas típicas películas de camino del héroe, como “Karate Kid”, como “El gran dragón blanco” de Van Damme, como la de surfers ladrones de bancos con Keanu Reeves, ya saben: el héroe va aprendiendo, tiene ayudas, tiene enemigos, se enamora, triunfa. Propp para principiantes. Esas películas.



La gracia de “Flashdance” es que combina esa estructura conocida con elementos del cuento de hadas, motivos de telenovelas, erotismo light y canciones con sintetizador al mango. La protagonista, Jennifer Beals, basó toda su carrera en esta película, en la que indudablemente brilla: es súper bonita, encantadora, y baila. No es una gran actriz, pero nadie esperaba tanto: tampoco lo fueron el chico Larusso, el señor Miyagi ni Keanu Reeves.

Resumen. La protagonista, Alexandra (Alex), es una figura casi sacada de los Village People, en versión femenina: una obrera metalúrgica de dieciocho años que sueña con ser bailarina, rulitos maradonianos, gambones, cara de nena. Durante el día, suelda y funde, con máscara de hierro, overol y borcegos, y participa, supongo, en las asambleas de la UOM (o su equivalente de Pittsburg).


Durante la noche, como una forma de acercarse a su sueño artístico, baila en un cabarute. Algunas de esas noches, a falta de ducha en el vestuario, se baldea a ella misma.




Alex intenta audicionar para entrar al conservatorio, pero se acobarda cuando ve que en los formularios le piden experiencia previa como bailarina clásica, y que las otras postulantes a ingresar vienen ya con sus zapatillas de baile y sus tutús blancos. Sigue en la fábrica, sepultando-demorando sus sueños, y comienza una relación amorosa con Nick, el dueño de la fábrica metalúrgica, quien la salva de las garras del inescrupuloso Johnny C, quien estaba a punto de reclutar a Alex como stripper. Hacia el final de la película, Nick consigue que acepten darle una audición a Alex, y esa audición, en la que ella empieza muy mal pero logra reponerse y triunfar, es el final a todo trapo de la película, y allí suena la canción de la que hablamos hoy:



Canta Irene Cara, quien compuso la letra, junto con Keith Forsey; la música es de Giorgio Moroder. Sin dudas, el mayor éxito de las carreras de todos ellos, pues con ella obtuvieron el GOT, que aquí no significa “Game Of Thrones” sino Grammy, Oscar y Top de los Rankings. Y disco de platino, también (un millón de discos vendidos).

La música es lo que escucharon: no es uau qué maravilla, pero claramente nos sitúa en una época. También lo hace la letra, que habla de vencer tus miedos, sobreponerte a ese mundo “hecho de acero, hecho de piedra” y perseguir tus sueños, bailar como si la vida te fuera en ello, pues “ser es creer” y “puedes tenerlo todo”:

Qué sensación, ser es creer,
puedo tenerlo todo,
ahora estoy bailando por mi vida.
Toma tu pasión, y haz que ocurra.
Las imágenes cobran vida,
puedes bailar a través de tu vida.

La canción logra construir un clima y transmitir una emoción, un impulso. En ese sentido, considero que es una muy buena canción. Y combina perfecta con la película para la cual fue compuesta, no hay ninguna duda al respecto.



Flashdance… What a Feeling

First, when there's nothing
But a slow glowing dream
That your fear seems to hide
Deep inside your mind

All alone I have cried
silent tears full of pride
In a world made of steel,
made of stone

Well I hear the music, close my eyes
Feel the rhythm wrap around
Take a hold of my heart

What a feeling, being is believing
I can have it all,
now I'm dancing for my life
Take your passion, and make it happen
Pictures come alive
You can dance right through your life

Now I hear the music, close my eyes,
 I am rhythm
In a flash it takes hold of my heart

What a feeling, being is believing
I can have it all,
now I'm dancing for my life
What a feeling!
What a feeling -I am music now-
Being is believing -I am rhythm now-
Pictures come alive,
you can dance right through your life
What a feeling -I can really have it all-
What a feeling -Pictures come alive when I call-
I can have it all -I can really have it all-
Have it all -Pictures come alive when I call-
Flashdance… Qué sensación

Al principio, cuando no hay nada
salvo un sueño que resplandece suavemente,
que tu miedo parece esconder
profundo dentro de tu cabeza.

A solas he llorado
lágrimas silenciosas llenas de orgullo,
en un mundo hecho de acero,
hecho de piedra.

Bien, oigo la música, cierro mis ojos,
siento el ritmo que envuelve,
me aferro a mi corazón.

Qué sensación, ser es creer,
puedo tenerlo todo,
ahora estoy bailando por mi vida,
toma tu pasión, y haz que ocurra.
Las imágenes cobran vida,
puedes bailar a través de tu vida.

Ahora oigo la música, cierro mis ojos,
 soy ritmo,
en un destello, se apodera de mi corazón.

Qué sensación, ser es creer,
puedo tenerlo todo,
ahora estoy bailando por mi vida.
¡Qué sensación!
Qué sensación -ahora soy música-,
ser es creer -ahora soy ritmo-.
Los sueños cobran vida,
puedes bailar a través de tu vida.
Qué sensación -realmente puedo tenerlo todo-
Qué sensación -los sueños cobran vida cuando los llamo-
Puedo tenerlo todo -realmente puedo tenerlo todo-los sueños cobran vida cuando los llamo-


Bueno, eso es todo por hoy, me parece. Podría seguir hablando, pero mejor me voy a perseguir mis sueños. Lo que en mi caso ya se imaginarán qué significa.

Saluda y bosteza,


DJ Vago

lunes, 21 de agosto de 2017

[189] Deja que te la tararee


“As time goes by”, de Herman Hupfeld (1931)


Mi nueva costumbre de trabajar en los feriados me obligó a salir de mi hibernación para retomar, a regañadientes, la serie “Canciones de película”, con uno de los mayores hits de la primera mitad del siglo pasado y, según los ránkings (de quienes deberían desconfiar, como hago yo, pero igual hay que conocerlos), una de las más famosas canciones de película, solamente superada por “Somewhere over the rainbow” de Judy Garland, para El mago de Oz.

La película a la que remite automáticamente “As time goes by” es, obviamente, Casablanca, de 1942. La película favorita de mi hermana la quinta, cuestión que ya mencioné en enero de 2013, en mi posteo 15, al hablar de “La Marsellesa”. Si no vieron Casablanca, rajen de acá, no puedo seguir conversando con ustedes.

Si sí la vieron, seguramente recordarán la siguiente escena, en la que Ilsa le pide a Sam que toque aquella vieja canción y él se hace el gil e intenta negarse, pero claro, no tiene éxito. 




Tuvo suerte, Sam, de que Ingrid no le pidiera “Hacete el harakiri, Sam, con un tramontina oxidado”, o “Entregale a Hitler los planos de la bomba atómica”, porque lo habría hecho seguramente: es imposible negarle nada a Ingrid Bergman cuando ella te insiste con esa cara y esa vocecita, y encima te tararea la canción por si te la habías olvidado en serio, distraído. 



En mi ránking, ese tarareo entra en el podio de los compases más sexys de la historia, junto con el “Uh, barra-Cú-da” de Ann Wilson y el “Happy birthday, mister president” de Marilyn Monroe a JFK en el Madison Square Garden.

Así que Sam toca y canta “As time goes by”, lo que genera el instantáneo enojo del patrón Rick (Humphrey Bogart) y ya sabemos todo lo que pasa después, desde “Los alemanes vestían de gris, tú vestías de azul” hasta “Este el es comienzo de una hermosa amistad”.


Hablemos de la canción: es una típica canción de esa época: lentona, algo melosa, cuadradita, sin nada demasiado especial. Si sonara en el ascensor y nunca hubieras visto Casablanca, ni la notarías. De hecho, casi nadie la notó, cuando salió la canción en 1931, como parte del musical “Sean todos bienvenidos”, que con ese título, imagino que fue un bodrio. La grabaron varios artistas, con muy escaso éxito.

La canción incluía un largo preludio de tres estrofas, very forgettable y algo oscurantista, en el que se menciona a Einstein y la ciencia ficción y se alega que en esta época de velocidad e inventos, debemos relajarnos, bajar un cable a tierra y confiar en las bases, en “las cosas simples de la vida”…

This day and age we're living in
Gives cause for apprehension
With speed and new invention
And things like fourth dimension.

Yet we get a trifle weary
With Mr. Einstein's theory.
So we must get down to earth at times
Relax relieve the tension

And no matter what the progress
Or what may yet be proved
The simple facts of life are such
They cannot be removed.

Este día y época en que vivimos
da motivo para sentir recelos
con velocidad y nuevos inventos
y cosas como la cuarta dimensión.

Como nos pone un poco inquietos
la teoría del señor Einstein,
debemos bajar a la Tierra a veces
relajarnos, aliviar la tensión.

Y no importa qué el progreso
o lo que sea nos depare,
las cosas simples de la vida son tales
que no pueden borrarse.


Por suerte en la película obviaron este largo preludio, que no aporta nada interesante a la canción, cuya letra explica y se centra en la misma idea: el amor es algo fundamental para la humanidad, y eso seguirá siendo siempre así, pase lo que pase, de acá en los años cuarenta hasta que el DJ Vago se digne escribir su posteo en el 2017.

Es una idea bastante positiva, entonces: “la luz de la luna y las canciones de amor nunca pasarán de moda”. Sea lo que sea que traiga el futuro, hay algo que se mantendrá invariable:

Y cuando dos amantes se atraen
todavía dicen: "Te quiero",
en eso puedes confiar.

“El mundo siempre le dará la bienvenida a los amantes”, termina la canción, “mientras el tiempo pasa”. O sea: una canción muy positiva. Podrá haber ataques terroristas, bombardeos a inocentes, desaparecidos por las fuerzas de seguridad, mujeres secuestradas vejadas torturadas asesinadas solo por serlo, hambre de millones e injusticias sin fin, pero al menos seguirá existiendo el amor y eso, de alguna manera, lo equilibra todo. En la canción esta, al menos.

Aunque al fin y al cabo y a pesar de su positivismo, la canción no es alegre, porque ese “as time goes by”, ese paso del tiempo, se conjuga con la melodía para dar un aire melancólico que envuelve toda la canción: una canción para rememorar el pasado y para creer que podemos volver a él, que podemos creer que aún somos los mismos. Pero nosotros los de entonces ya no somos los mismos, como dijo mi hermana la tercera que había dicho nosequién antes.

Es decir: “As time goes by” es una canción ideal para el reencuentro entre Ilsa y Rick en el café de Casablanca, para soñar que su antiguo amor truncado puede renacer. Lo que no es nada claro es por qué esa era “su canción” antes, cuando se conocieron, en la preguerra, en París, cuando todo era alegría, romance y los únicos cañonazos que se oían eran los latires de sus propios corazones al unísono.

Pero bueno, en fin: detalles. No le busquen la quinta pata al gato, que para eso estoy yo, mientras el tiempo pasa y ya me dio sueño de nuevo.

Abajo pondré, obviamente, la versión de Dooley Wilson (el Sam de la película), que es unánimemente la mejor y más famosa e insuperable versión de esta canción. Lo curioso fue que cuando salió la película, los músicos estaban en huelga contra las compañías discográficas por mejores condiciones contractuales, y la huelga se extendió hasta dos años después, así que Wilson no pudo grabar su tema como disco hasta bastante después. Entonces, las compañías discográficas, que vieron el gran éxito de Casablanca y de su canción, en 1942 reeditaron aquellas versiones de 1931 y vendieron toneladas de discos. La versión de Rudy Vallee, por ejemplo, con la introducción y todo, se vendió un montonazo en 1942-1943, y llegó a ser número 1, once años después de su nada exitoso lanzamiento (abajo pondré el link por si la quieren escuchar).

Pero “la” versión es, como dije, la de Dooley. Tócala de nuevo, Sam, ¿sí? Una vez más, por los viejos tiempos, y aunque yo no te haga ojitos como Ingrid.



As time goes by

You must remember this
A kiss is just a kiss,
a sigh is just a sigh.
The fundamental things apply
As time goes by.

And when two lovers woo
They still say, "I love you."
On that you can rely
No matter what the future brings
As time goes by.

Moonlight and love songs
Never out of date.
Hearts full of passion
Jealousy and hate.
Woman needs man
And man must have his mate
That no one can deny.

It's still the same old story
A fight for love and glory
A case of do or die.
The world will always
welcome lovers
As time goes by.
Mientras el tiempo pasa

Debes recordar esto:
un beso sigue siendo un beso,
un suspiro es solo un suspiro.
Las cosas fundamentales adquieren valor
a medida que pasa el tiempo.

Y cuando dos amantes se atraen
todavía dicen: "Te quiero",
en eso puedes confiar.
No importa lo que traiga el futuro,
a medida que pasa el tiempo.

Luz de luna y canciones de amor
nunca pasan de moda.
Corazones llenos de pasión,
celos y odio.
La mujer necesita al hombre
y el hombre debe tener su compañera,
eso nadie lo puede negar.

Es siempre la misma vieja historia,
una lucha por el amor y la gloria,
un caso de vida o muerte.
El mundo siempre dará la
bienvenida a los amantes,
a medida que pasa el tiempo.



Y esta es la versión de Rudy Vallee (1931):


Eso es todo por hoy. Mientras el tiempo pasa y ya solo quedan once posteos para el final de temporada, aprovechen para confiar en las cosas fundamentales, como que, tras una buena siesta, volveré a pasar por aquí.

DJ Vago

miércoles, 19 de julio de 2017

[188] Dichoso el árbol que es apenas sensitivo


“Stayin´ alive”, de los Bee Gees (1977)


Hoy terminamos, aullando lamentos bajo la cambiante luz de una bola de espejos, la serie “Es una jungla allá afuera”, que nos paseó desde el rock peruano ochentoso, el reggae, el rock pesado, el pop-indie y ahora, como cierre, la música disco, con “Stayin´ alive”, una de las canciones más famosas, si no la más, de los famosos Bee Gees, que durante las primeras décadas de mi vida me causaron mucha gracia, porque no entendía la necesidad de cantar así, en falseto todas las canciones, como ardillitas. Pero al final entendí, me tomó tiempo nomás. Y aunque me sigue costando escuchar varios temas seguidos de ellos, ¡qué grandes compositores! Tienen canciones espectaculares. Acá en el blog ya los comentamos al hablar de “To love somebody”, en el posteo 38 (allá por la primera temporada).

Paralelamente y por el mismo precio, estamos inaugurando (hoy me sale solo el plural mayestático, a lo Maradona) una nueva serie, la penúltima de esta cuarta temporada que ya entró (lentamente) en su recta final, dedicada a canciones de película, y titulada… no sé, no se me ocurrió título aún, ponele que se llame “Canciones de película” y ahorramos pensamiento.

Porque “Stayin´ alive” fue compuesta especialmente para la película “Fiebre de sábado por la noche”, protagonizada por un jovencísimo John Travolta, que sabía bailar muy bien pero actuaba francamente mal, pobre. Al menos, en su juventud. 



La película comienza con esta canción de fondo, mientras Travolta, en este orden, camina por la calle con un tarro de pintura, le mira el culo a una chica que pasa, pide una porción de pizza para llevar, sigue caminando mientras come la pizza, deja una seña por una camisa celestita (que luego lucirá gallardamente en la pista de baile, al avanzar la película), sigue caminando, le mira el culo a otra chica que pasa, decide que no alcanza con mirarle el culo sino que además necesita cargosearla un rato, finalmente deja a la pobre chica en paz y llega a la ferretería donde trabaja, para darle a la clienta que espera, con anteojos dentro del local, desde hace una eternidad el bendito tarro de pintura, y aunque le dice que le hace “precio de amigo” en realidad le está cobrando de más, el chanta de Travolta.



La película no es la gran cosa, les aviso. Lo mejor que tiene probablemente sean, además de la coreo en el boliche disco, las canciones de los Bee Gees.

Y esta en particular es un temazo. La música es alegre y rítmica, y aunque la batería da lástima (de hecho, lo que suena es una caja de ritmos, ni siquiera es un ser humano, los Bee Gees se habían quedado sin baterista unos días antes de grabar este tema), las voces de los trillizos de oro del rock-disco destacan como nunca, y la letra es muy buena.

Pero si uno no presta atención o no caza un fulbo de inglés, podría pensar que es una canción alegre, y sería un gran error, porque el tema es nada que ver: se habla de sobrevivir en la gran ciudad, de necesitar ayuda y no encontrarla, de intentar seguir aunque los demás miren para otro lado, de confiar en los pies para vivir un día más, de temblar porque a pesar de que “está todo OK”, no está todo OK y no sabemos si mañana seguiremos aún aquí.

Es difícil de traducir el título,”Stayin´ alive”. Porque la traducción más sensata sería “Sobreviviendo”, pero no es exactamente eso, lo que se dice. Comparemos con el otro gran himno a la supervivencia, “I will survive”: “Sobreviviré”. No hay duda allí. La canción habla de una hecatombe, de un tsunami, en la forma de un tipo que la deja a Gloria Gaynor y ella, aunque parecía hecha mierda (y lo estaba), decide que no va a “echarse a morir” sino que sobrevivirá para ver otro día. Aquí, en cambio, no hay ningún cataclismo, ninguna tragedia puntual: la vida en la gran ciudad es la tragedia. Una tragedia constante, una jungla cotidiana en la que nosotros, los de entonces que ya no somos los mismos, no sobrevivimos, sino más bien la piloteamos: seguimos estando vivos. Ese, por más que suene muy mal en nuestro idioma, sería el título exacto de la canción: “Seguir estando vivos”, “Siguiendo estando vivos”, “Siguiendo vivos”… Como prefieran. La idea es esa, diría el Chapulín. Y no es algo que me pasó solo a mí: es algo que nos pasa a todos los que vivimos en la ciudad, “tanto si sos un hermano como si sos una madre”; todos tenemos que seguir estando vivos, haciendo lo necesario para vivir un día más a pesar de todas las dificultades. Como dirían Rubén o Darío, uno de los dos:

“Dichoso el árbol que es apenas sensitivo
y más la piedra dura, porque ella ya no siente,
que no hay mayor dolor que el dolor de estar vivo
y me olvidé y me da fiaca guglear el verso siguiente”.

Esa sería una traducción poética aproximada de “Stayin´ alive”. Como ven, una idea bastante amarga y pesimista de la vida urbana actual. Tal vez por eso el videoclip “oficial”, además de toda la facha glamur-disco-hippie-conurbano bonaerense de los hermanos Gibb (con pantalón blanco y dientes blancos de Barryen el centro), nos muestra el glamoroso entorno de unos edificios en ruinas y abandonados. No es exactamente la idea de sobrevivir en la ciudad, pero al menos no nos encandila con las luces de una pista de baile: la canción no va por ahí.



En ese sentido, los hermanos Gibb tenían sentimientos encontrados, respecto de esta canción: los hizo más famosos que nunca, fue número uno (uno de tantos que tuvieron) y ganaron mucha plata con ella; pero a la vez los etiquetó como “músicos de música disco”, cuando fueron, sin duda alguna, unos de los mejores cantautores de los últimos cincuenta años. La canción esta se te pega, no hay duda alguna. Así que deberemos seguir vivos con ella a cuestas.


Stayin' alive

Well, you can tell by the way I use my walk
I'm a woman's man: no time to talk
Music loud and women warm,
I've been kicked around
Since I was born
And now it's all right, it's okay
And you may look the other way
We can try to understand
The New York Times' effect on man

Whether you're a brother
or whether you're a mother
You're stayin' alive, stayin' alive
Feel the city breakin'
and everybody shakin'
And we're stayin' alive, stayin' alive
Ah, ha, ha, ha, stayin' alive, stayin' alive
Ah, ha, ha, ha, stayin' alive

Well now, I get low and I get high
And if I can't get either, I really try
Got the wings of heaven on my shoes
I'm a dancin' man and I just can't lose
You know it's all right, it's okay
I'll live to see another day
We can try to understand
The New York Times' effect on man

Whether you're a brother
or whether you're a mother
You're stayin' alive, stayin' alive
Feel the city breakin'
and everybody shakin'
And we're stayin' alive, stayin' alive
Ah, ha, ha, ha, stayin' alive, stayin' alive
Ah, ha, ha, ha, stayin' alive

Life goin' nowhere,
somebody help me
Somebody help me, yeah
Life goin' nowhere,
somebody help me
Somebody help me, yeah,
I'm stayin' alive.
Sobreviviendo

Bueno, ya lo ves por la forma en que camino:
soy un seductor, no tengo tiempo para hablar.
La música fuerte y las mujeres tibias,
me han empujado
desde que nací.
Y ahora está todo bien, está OK
y tú puedes mirar hacia otro lado,
podemos intentar entender
el efecto New York Times en el hombre.

Tanto si eres un hermano
como si eres una madre,
estás sobreviviendo, sobreviviendo.
Siento la ciudad romperse
y todos temblar
y nosotros estamos sobreviviendo.
Ah, sobreviviendo, sobreviviendo.
Ah, ah, ah, ah, sobreviviendo.

Pues bien, estoy abajo y estoy arriba
y si no puedo ninguno, realmente lo intento.
Tengo las alas del cielo en mis zapatos,
soy un bailarín y no puedo perder.
Sabes que todo está bien, está OK.
Viviré para ver otro día,
podemos intentar entender
el efecto New York Times en el hombre.

Tanto si eres un hermano
como si eres una madre,
estás sobreviviendo, sobreviviendo.
Siento la ciudad romperse
y todos temblar
y nosotros estamos sobreviviendo.
Ah, sobreviviendo, sobreviviendo.
Ah, ah, ah, ah, sobreviviendo.

La vida no va a ninguna parte,
que alguien me ayude.
Que alguien me ayude, sí.
La vida no va a ninguna parte,
que alguien me ayude.
Que alguien me ayude, sí.
Yo sigo estando vivo.

Y creo que dejo aquí, ya seguí vivo demasiado por el día de hoy. La próxima vez, seguiré con otra canción asociada fuertemente a una película. Imagino que cada uno tiene en mente al menos dos o tres de esas canciones ligadas a películas tan fuertemente que no pueden separarse una de otra; yo tengo las mías, claro, y como el blog es nuestro pero al decir “nuestro” quiero decir: “mío”, las películas y canciones que elegiré serán las que me gustan a mí. Ustedes sobrevivan como puedan.

Ah, ah, ah, ah, ¡adiós!


BeeGee Vago

sábado, 8 de julio de 2017

[187] Buen día, Lexotanil


“Ciudad de pobres corazones”, de Fito Páez (1987)


Hoy, como penúltima entrega de la serie “Es una jungla allá afuera”, vamos con un amargo y duro tema de Fito Páez, “Ciudad de pobres corazones”, parte del disco homónimo que editó en 1987 y que fue, según definiera él mismo, “el disco que nunca quise haber hecho” y es también, en mi ranking al menos, el mejor de él. Para muchos, lo mejor de Fito es El amor después del amor, pero a mí me parece que allí, aunque hay algunos temas muy buenos, comenzó la debacle de Fito, que se volvió más blando, más universal, más conforme con la reallidad y con su lugar en ella: cayó en las “Tumbas de la gloria”, que es lo que él temía y quería evitar, y terminó haciendo canciones sobre mariposas primaverales y colores alegres. 



Si comparan, por ejemplo, la versión original de este tema con la versión que Fito eligió para subir a Vevo (abajo aparecerán ambas), verán que esta última es más sosa, mucho menos afilada, peor cantada y suena, en líneas generales, como una canción de Airbag o de cualquier grupucho juvenil sin la menor idea musical propia. Lo que es una pena, porque Fito sí tiene idea, es un gran compositor (aunque un muy mal cantante, pero bueno, tenemos ahora un Premio Nobel cantor que es peor cantante que Fito, así que no seré yo quien le reclame).

Y esta canción pide a gritos una versión como la original: cruda, directa como un cross a la mandíbula, con piano aporreado, con guitarra maltratada.



Es conocido el contexto en que se produjo todo el disco: mientras Fito estaba de viaje en Brasil, en noviembre de 1986, en Rosario asesinaron a su abuel y a su tía abuela, del lado paterno, que vivían juntas, y a la mujer que trabajaba como empleada doméstica (que estaba embarazada). Pero para Fito no eran solo sus abuelas: eran quienes lo habían criado, pues su madre murió en un accidente cuando Fito tenía apenas ocho meses. Así que eran como sus madres.

Fito, previsiblemente, se sumió en una profunda depresión. Profundizada porque no había pistas del asesino y la fiscalía intentaba echarle a él la culpa del crimen. Se fue a Tahití y allí compuso todos los temas de “Ciudad de pobres corazones”, que salieron pocos meses después.

Les resumo en un párrafo cómo se resolvió el caso policial: un año después del crimen, a una travesti del barrio le encontraron un collar que había pertenecido a la abuela de Fito, y al preguntarle un agente encubierto por el collar, ella confesó que “me lo regaló mi novio Walter”. Pronto llegaron a la casa de Walter De Giusti (a pocas cuadras de la casa de los Páez), compañero de colegio de Fito y músico frustrado, y encontraron allí el grabador que Fito le había regalado a su abuela. Se comprobó que De Giusti no solo era el autor del triple asesinato, sino que también, una semana atrás, había matado a otras dos mujeres en el barrio. Y que una semana después de su raid criminal, se había anotado en la Policía Federal para cubrir sus huellas, y desde entonces era policía. Lo condenaron a cadena perpetua, y durante siete años siguió cobrando su sueldo como policía, en la cárcel. A los nueve años de reclusión, en 1997, pidió que lo dejaran cumplir su condena en su casa, considerando que había contraído VIH-sida en la cárcel, y que estaba prácticamente ciego. Le dieron ese beneficio. Un año después, un amigo del juez de la causa le contó al juez que De Giusti caminaba lo más tranquilo por las calles del barrio, pasándose todas las tardes en un bar, contándoles a todos que “ya había cumplido su condena” e, incluso, manejando su auto (algo muy loable, para un ciego). En el 98 lo exoneraron de la policía, le exigieron que devolviera lo que había cobrado como sueldos y lo llevaron de nuevo a la cárcel para que cumpliera su condena en forma efectiva; sin embargo, un par de meses después murió a causa de una complicación de salud derivada de su enfermedad.

Volviendo a la canción: rebosa de furia e impotencia, y eso se nota desde el primer verso, que es terrible y a la vez fantástico: “En esta puta ciudad”. Como en varios de los temas anteriormente reseñados, la ciudad es una selva; pero aquí la culpa no la tienen los leones, somos los humanos los que hicimos este desastre, este lugar oscuro donde “todo se incendia y se va” y donde “matan a pobres corazones”, por lo que “no hay que seguir ni parar” para no terminar asesinado, como un pobre corazón más.

Tras esos primeros versos vienen dos estrofas más: en la primera, el cantor enumera las cosas que no quiere hacer (porque no quiere rendirse a la puta ciudad, ni conformarse, ni curarse): “No quiero salir a fumar, / no quiero salir a la calle con vos”. Me encantan especialmente los versos “No quiero empezar a pensar / quién puso la yerba en ese viejo cajón”, que enuncian la rebelión a encuadrarse en una problemática cotidiana e intrascendente, mientras allá afuera en la calle matan a pobres corazones solo porque sí, porque pueden.

Y en la otra estrofa, el cantor, muy educado, comienza a saludar a los vecinos y a los terapeutas y también a sus medicamentos: “Buen día, Lexotanil, / buen día, señora; / buen día, doctor.” Pero esa amabilidad es una máscara, porque inmediatamente se enuncia lo que en realidad piensa, una maldición que cubre con su manto a toda la ciudad: “Maldito sea tu amor, tu inmenso reino y tu ansiado dolor.”

El cantor pregunta, como un Cristo crucificado o como Isabel Sarli mientras intenta taparse, qué es lo que quieren de él, y aunque no sabe la respuesta, anticipa que “No me verás arrodillado”, que aunque lo crean cada vez más loco, no se asimilará sin luchar a la locura criminal de esa “sucia ciudad”.

Para este disco, Fito hizo un mediometraje de casi una hora de duración en el que se incluyen los videoclips de casi todos los temas. Lo que se llama ahora “un álbum visual”; algo que, según los milennials, inventó Beyoncé hace dos años, y Juanes hizo por primera vez este año en castellano. Se ve que Fito lo aprendió de Beyoncé y Juanes y volvió con su máquina del tiempo a 1987 para copiarlos, qué jodido. 

La película de “Ciudad de pobres corazones” (también la incluyo abajo) es un policial negro oscuro, filmado a colores pero con amplio predominio del blanco y el negro (inclusive en el vestuario de Fito) que muestra cómo unos personajes bastante siniestros se van pasando una caja afelpada de color rojo (y que, aunque no es “heart-shaped”, como la de Nirvana, simboliza claramente un corazón, el corazón del cantor). Los personajes se van matando para robarse esa caja, hasta que finalmente, tras varios episodios violentos, la caja roja termina en el camarín de Fito, quien la abre, ve que está vacía y no le presta más atención; sin embargo, en una toma digna de David Lynch, la cámara entra en la oscuridad del interior de la caja vacía y de allí, de esa negrura, sale el clip de la canción de hoy, “Ciudad de pobres corazones”, con Fito (pálido como un muerto) vestido con campera de cuero negra y aporreando el piano con furor.

El clip original y la letra de la canción:


Ciudad de pobres corazones
En esta puta ciudad
todo se incendia y se va,
matan a pobres corazones.

En esta sucia ciudad
no hay que seguir ni parar,
ciudad de locos corazones.

No quiero salir a fumar,
no quiero salir a la calle con vos.
No quiero empezar a pensar
quién puso la yerba en ese viejo cajón.

Buen día lexotanil,
buen día señora, buen día doctor.
Maldito sea tu amor,
tu inmenso reino y tu ansiado dolor.

¿Qué es lo que quieren de mí,
qué es lo que quieren saber?
No me verás arrodillado.

Dicen que ya no soy más yo,
que estoy más loco que ayer,
y matan a pobres corazones.
  
En esta puta ciudad
todo se incendia y se va,
matan a pobres corazones.

La película completa:


La versión “moderna”, en Vevo:


Y como bonus tracck, un buen cover de Romaphonic Session, muy bien cantado e instrumentado, pero más lento, y sin ninguno de esos sentimientos oscuros tan creíbles que uno escucha en la versión original de Fito:


Y eso es todo por hoy, señor Lexotanil. La próxima semana, si sobrevivo, terminará la serie “Es una jungla allá afuera” y, al mismo tiempo, comenzará otra serie, la penúltima de esta temporada y, quizás, de mi vaga vida.


DJ Vago