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domingo, 13 de noviembre de 2022

[271] Volvió una noche

 “Flor no flor” (Huáng Zì-Bái Jūyì) y “Fado do retorno” (Armandinho-Lídia Jorge)

 

En el encuentro de hoy del Mundial Vago de la Canción se enfrentan dos canciones separadas por un océano de tiempo y espacio, y sin embargo hermanadas en retratar, en forma sutil y ambigua, eventos similares.

La primera es la canción “Hua Fei Hua” (“Flor no flor”), cuya música fue compuesta por el músico clásico chino Huáng Zì en la década de 1930, poco antes de morir de tifus, a los 34 años. La letra, en cambio, fue escrita antes... más de ¡mil años! atrás; se trata de un poema de Bái Jūyì, uno de los más famosos poetas (después de Li Bái y de Du Fu) de la dinastía Tang. Bái Jūyì nació en el año 772 y murió en el 846, así que este poema probablemente sea de fines del siglo VIII o comienzos del siglo IX de nuestra era.

Una particularidad que tienen los poemas chinos antiguos, además, claro, de estar en chino, es que no tienen pronombres: no hay “yo”, ni “tú”, ni “ella” o “él”, en los poemas. Tampoco hay artículos, ni pronombres relativos, ni plural, ni tiempos verbales, ni signos de puntuación o de pregunta y exclamación... Eso hace que siempre, en todo poema chino, haya muchos sentidos que conviven, muchas formas posibles (y correctas) de interpretar cada verso. Solo por dar un ejemplo: el título “Hua Fei Hua” está formado por las palabras “flor”, “no” y de nuevo “flor”, pero eso podría traducirse como puse arriba, “Flor no flor” o de formas tan diversas como: “¿Es una flor?” “¿Son flores, o no?”, “La flor no es una flor”, etcétera.



Para no extenderme demasiado, va la letra con la traducción propuesta. El poema es breve.

 

 

花非花,

夜半来,天明去

来知春梦几多

去似朝云无觅处

huā        fēi huā

 

huā        fēi huā,wù fēi wù

yè bàn lái, tiān míng qù.

lái rú chun mèng jī duō shí

qù sì zhāo yún wú mì chǔ.

 

Flor no flor

Flor no flor, niebla no niebla;

a medianoche llega, al amanecer se va.

Llega como la primavera, con la frecuencia de un sueño;

se va como las nubes matinales, sin buscar quedarse.

 

Como ven, no se dice mucho, pero mucho se sugiere. Algunas personas prefieren interpretar esta canción en forma filosófica, como si hablara de abstracciones o de los elementos naturales que menciona. Incluso es una canción que entonan los chinines de primaria, aunque a mi entender no califica en absoluto como canción “para niños”. Porque de lo que se habla aquí (siempre en mi humilde entender) es de una relación entre dos personas, de encuentros amorosos-sexuales: ella (o él) llega por la noche, sin hacer ruido, y en las sombras su silueta furtiva hace difícil identificarla/o: es una flor y no lo es, es y no es una niebla que cae sobre él (o ella). En todo caso, al amanecer se va, en forma tan súbita e inadvertida como llegó.

Podría tratarse de un encuentro único (sería entonces casi un asalto), pero el tercer verso parece indicar que este tipo de encuentros es algo que se repite: la relación es así, se compone de encuentros secretos y furtivos que llegan como sueños primaverales y se van como las nubes de la mañana, sin dejar rastro.

Es, en fin, un hermoso poema sobre una relación amorosa no formal ni declarada, al punto que es difícil definir si existe realmente (flor no flor, niebla no niebla) o es tan solo un sueño intenso y repetido.

Como el compositor hacía música clásica, hay muchas versiones de esta canción por cantantes de ópera; pero elegí una versión con instrumentos y arreglo del folclore chino, por la excelente cantante Gong Linna. Mantiene ese sinuoso andar ambiguo del poema y le aporta gracia y color:


(Como bonus track, una versión por una cantante de ópera occidental, para que vean cómo vuelve a la canción más pomposa y lenta, y por ende, al menos para mí, menos interesante:)



La canción rival de “Hua Fei Hua” es un fado: “Fado do retorno”. La letra es de la escritora portuguesa Lídia Jorge, y la música del guitarrista brasileño Armandinho; la canción fue grabada por la genial Mísia (de quien ya escuchamos un par de fados, en los posteos 27, "Pegame y llamame DJ" y 166, "Te dije que las paredes hablaban") en su disco “Garras dos sentidos”, de 1999.

Lean primero la letra y la comentamos.

 

Fado do retorno

 

Amor é muito cedo

E tarde uma palavra

A noite uma lembrança

Que não escurece nada

 

Voltaste, já voltaste

Já entras como sempre

Abrandas os teus passos

E páras no tapete

 

Então que uma luz arda

E assim o fogo aqueça

Os dedos bem unidos

Movidos pela pressa

 

Voltaste, já voltei

Também cheia de pressa

De dar-te, na parede

O beijo que me peças

 

Então que a sombra agite

E assim a imagem faça

Os rostos de nós dois

Tocados pela graça.

 

Amor, o que será

Mais certo que o futuro

Se nele é para habitar

A escolha do mais puro

 

Já fuma o nosso fumo

Já sobra a nossa manta

Já veio o nosso sono

Fechar-nos a garganta

 

Então que os cílios olhem

E assim a casa seja

A árvore do Outono

Coberta de cereja.

Fado del regreso

 

Amor, es muy temprano,

y tarde, una palabra;

la noche es un recuerdo

que no oscurece nada.

 

Volviste, ya volviste,

ya entras como siempre,

enlenteces tus pasos

y te detienes en el tapete.

 

Deja que una luz arda,

así el fuego calienta

los dedos muy unidos,

movidos por la prisa.

 

Volviste, ya volví,

también llena de prisa

por darte en la pared

el beso que me pides.

 

Deja que la sombra tiemble

y así una imagen forme:

los rostros de nosotros dos

tocados por la gracia.

 

Amor, qué será

más seguro que el futuro

si en él irá a vivir

la selección de lo más puro.

 

Ya se fumó nuestro humo,

ya sobra nuestra manta,

ya vino el sueño nuestro

a cerrarnos la garganta.

 

Deja que las pestañas miren

y así la casa sea

un árbol del otoño

cubierto de cerezas.

 

En una forma más detallada y sensorial (con pasajes cuasi eróticos) se relata un encuentro no muy diferente del de la canción anterior: él (o ella) llega una vez más (es decir, vuelve) por la noche y se confunde con un sueño, y concretan su amor hasta quedar dormidos. Y la canción termina allí, antes de llegar la mañana: pero uno puede imaginar que al llegar el amanecer, él (o ella), tanto si volvió de verdad o fue todo un sueño, ya no estará allí.

Es muy bella la imagen final, con ellos ya con los ojos cerrados y proponiendo que sean las pestañas las que miren cómo la casa se convirtió (ella misma un sueño) en un árbol otoñal repleto de cerezas.

Pero esto es un fado, claro, así que no es una canción alegre. O mejor dicho: para lo que son los fados, bastante alegre es, esta pausa nocturna llena de pasión, este regreso inesperado (aunque fugaz) de una felicidad que se creía perdida. Acá, en Lisboa y en la China.

Va la versión cantada por Mísia (en el disco ella grabó dos versiones, con diferentes arreglos; esta es la que prefiero, la 1):



Y con eso termina el partido de hoy. No tengo idea de quién ganó, y mucho no me importa tampoco. Quizás por la noche alguien llegue y me lo cuente al oído.

DJ Vago

 


lunes, 7 de noviembre de 2022

[270] Soy experto en caer

 

“Fallin´”, de Alicia Keys (2001), y “Esperando el impacto”, de Bersuit Vergarabat (2006)

 

Este es el mes del mundial, por fin. Me refiero, claro está, al segundo Mundial Vago de la Canción©, el único mundial que se juega en ningún lado y del que a nadie importa quién lo gana. Tanto es así que ya se jugó una vez y si alguien salió campeón, nadie lo recuerda, ni siquiera yo que lo organicé (es un decir).

 

Esta vez se irán enfrentando temas de dos en dos, en eliminatorias directas. Para comenzar, y considerando que el año fue largo y muchos jugadores se caen y se lesionan justo antes del gran evento, vamos con dos muy geniales temas sobre una de mis grandes especialidades: caer. Soy un gran caedor, quienes me conocen lo saben. Le caigo bien a los buenos / y a los malos mal les caigo / y naides ante una piedra / me ha visto andarla esquivando. Y ya hasta Almafuerte tiene sabido que si me postran diez veces, a la postre me levanto otras tantas, aunque eso sí: a mi ritmo.


La primera canción no se anda con vueltas y se titula, directamente: “Cayendo” (“Fallin´”). Es la primera canción que editó (en 2001) Alicia Keys, una muy talentosa música, que toca el piano como pocas (ella siempre consideró a Chopin su “dawg”, su amigo-compadre) y que tiene una gran voz. Y aunque no es importante, además es muy linda.

La canción es pegadiza, con una base de R&B muy fácil de tararear, y la letra parece escrita por un/a adolescente (y es exactamente así: ella tenía 16 años cuando compuso esta canción, aunque recién se publicó cuando tenía 20). La cantora describe el enamorarse con la imagen de una caída (y el inglés se presta a ello, pues “enamorarse” se dice to fall in love, “caer en el amor”). Pero esa caída es continua y constante, y ella a veces cae en el amor y otras veces fuera de él, y entre alegrías y desengaños, va descubriendo y comprobando la eterna contradicción del pobri enamoradi, que sufre pero a la vez le gusta (como declaraba el cantor medieval de “DouceDame Jolie”, posteo 67). 

De forma que, como ante cualquier adicción, justo cuando ella se convence de que seguir con él sería una locura, en ese mismo momento ya está comenzando otra vez una nueva recaída, hecha una Sísifa irredenta y, ay, enamorada.

El clip, armado con una idea muy sencilla, es muy bueno, en mi opinión. En lugar de ser el típico video de R&B en el cual la cantante hace una coreo y solo muestra lo linda que es (algo que Alicia podría haber hecho sin problemas) aquí cuenta una historia: ella se toma un colectivo que la saca de la ciudad y la lleva a... no sabemos adónde, hasta que vamos dándonos cuenta de que es una cárcel. Antes de eso, cruza los campos donde las presas, todas vestidas de naranja, hacen trabajos forzados y, ya que están, le hacen el corito del estribillo (es muy linda esa parte del clip, con una de las convictas dejando escapar una lágrima de añoranza al ver el colectivo con las mujeres libres). Finalmente, el colectivo llega a la cárcel y vemos que ella está visitando allí al novio, que es pintón pero a la vez está preso, así que quizás no sea cien por ciento trigo limpio, digamos (en sintonía con lo que dice la canción acerca de él). Como curiosidad, el clip de “A woman´s worth” (“El valor de una mujer”) propone una continuación de esta historia, con él saliendo de la cárcel e intentando, con la ayuda de ella, “ponerse en vereda” y no volver a su antigua vida de gángster.

Van aquí el clip y la letra:


Fallin´

 

I keep on fallin'

In and out

of love with you

 

Sometimes I love ya

Sometimes you make me blue

Sometimes I feel good

At times I feel used

Lovin' you darlin'

Makes me so confused

 

I keep on fallin'

in and out

Of love with you

 

I never loved someone

The way that I love you

Oh, oh, I never felt this way

How do you give me so much pleasure

And cause me so much pain?

 

Just when I think

I've taken more than would a fool

I start fallin' back in love with you

 

I keep on fallin'

in and out

Of love with you

Cayendo

 

Sigo cayendo

en y fuera

del amor por vos.

 

A veces te quiero,

a veces hacés que esté triste.

A veces me siento bien,

a veces me siento usada.

Amarte, nene,

me pone tan confusa.

 

Sigo cayendo

en y fuera

del amor por vos.

 

Nunca amé a nadie

como te amo a vos.

Oh, nunca me sentí así.

¿Cómo me das tanto placer

y me causás tanto dolor?

 

Justo cuando pienso

que si aguantara más me volvería loca

empiezo a volver a enamorarme de vos.

 

Sigo cayendo

en y fuera

del amor por vos.

 

 

[Como bonus track va esta versión de 2016 en vivo, con una Alicia más madura, desplegando sus maravillas a lo Nina Simone y demostrando cómo se puede arreglar lo que no está roto:]


El rival de “Fallin´” es un tema de la Bersuit, de los primeros tiempos post-Cordera. Se trata de “Esperando el impacto”, de 2006, cantado por Daniel Suárez. Podría parecerles que no tienen nada que ver, ambas canciones, pero estarían muy equivocados, amigues: aquí también se habla del amor como una sensación de caída constante, como una incertidumbre a la vez dolorosa y buscada, como un “estrellarse cerca de la eternidad”, como la certeza de estar siempre en la víspera de un golpe fatal. Con gran acierto, no se menciona el amor, sino que toda la letra queda planteada en términos cuasi filosóficos (y con imágenes muy bellas, como la de “Suelo bucear / en un mar hirviendo / de cara a la libertad”). Pero cuando llega a “Y en el abismo me encontraré / y en la caída te nombraré” ya podemos ir pensando que ese tú es, en efecto, alguien a quien el cantor ama, y que la sensación de nadar en el vacío implica caer fuera o dentro del amor, algo que está a punto de suceder... pero quizás, contra todo pronóstico, no ocurra.

Musicalmente, es casi una canción de cuna, súper tranquila y que suena como un valsecito, aunque esté en un ritmo pausado de 4 tiempos.

 


El videoclip de este tema está sin dudas entre mis favoritos de siempre. Me parece una genialidad, y si lo nominaran al Oscar, le gana con facilidad al de 15 minutos de Taylor Swift o a cualquier otro que le pongan delante. Comienza con una discusión en la mesa, no sabemos por qué, ella lo echa y él va al trabajo, una fábrica de armamento militar (el clip se grabó en el Impa, una fábrica recuperada y reconvertida en centro cultural). Rodeado de sus recios, serios e intimidantes compañeros de trabajo, en blanco y negro, él, flaquito y esmirriado, está en babia, completamente en la Luna, pensando en ella y viéndola sonriente/radiante incluso en las calderas llenas de metal derretido. Y entonces él comienza a provocar a sus compañeros, haciendo todo lo posible para generar una pelea, para conseguir que lo fajen.


Increíblemente, la paciencia y bonhomía de los obreros es proporcional a su aspecto amenazante, y nadie reacciona ante las afrentas, salvo para preguntarse: ¿qué es lo que le pasa a este? Cuando lo ponen a servir el almuerzo (un guiso soposo de aspecto bastante repulsivo) él recuerda (a colores) la escena de la pelea con ella, y llegamos al momento más genial del clip, el minuto 2:21, donde vemos el motivo de la discusión: él usó todo el queso rallado que había (la cara de ella, como diciendo “no lo puedo creer”, es impagable). Esa desconsideración galopante y la consiguiente pelea ocasionaron que él ahora le tire encima la sopa a todos los obreros, buscando que alguien, sea quien sea, lo castigue. Pero los compañeros son más buenos que el pan, y por suerte llega ella, vestida de rojo (el único color en el entorno gris de la fábrica) y, por fin, lo impacta de lleno, que era lo que evidentemente él estaba necesitando y, a esta altura, esperábamos todos.


Esperando el impacto

¿Adónde iré?

Como un fusil cargado

tirando a cualquier lado.

¿Es resignación

o es la lucidez

antes del final?

Suelo bucear

en un mar hirviendo

de cara a la libertad.

 

Hoy viajo solo y sin volver,

será que el resto es languidecer.

Me gusta estar cayendo,

voy esperando el impacto.

 

Dejaré

mis sueños vencidos

para otra ocasión.

Como un Big Bang

quiero estrellarme

cerca de la eternidad.

 

Y en el abismo me encontraré,

y en la caída te nombraré.

Me gusta estar cayendo,

voy esperando el impacto.

 

Algo falló:

todo sigue estando.

Algo cambió:

todo sigue igual que ayer.

Sigo esperando el impacto.

Voy esperando el impacto.

 

 

Y eso es todo por hoy. Me quedo aquí, esperando, ansioso, lesionado y feliz, que me digan quién ganó este difícil partido. Y, ojalá, levantarme de nuevo para la próxima fecha.

Los saluda, estrellado y sin estrella, cayente pero nunca callado, el

DJ Vago

viernes, 28 de octubre de 2022

[269] Alumbrado, barrido y limpieza

 

“Ça ira”, canción popular francesa (1790)

“La única iglesia que ilumina es la que arde”

Antiguo adagio anarquista, popularizado

por Buenaventura Durruti.

 

Bueno, empezó marzo y aquí estoy, firme, preparad... ¿cómo? ¿Octubre? ¿Octubre de octubre, ya?

Recalculando...

Aquí estoy, aparentemente mi siesta fue más larga que de costumbre y cuando el dinosaurio se despertó el calendario decía octubre, y sin pestañear siquiera. Me daría vergüenza si estuviera equipado de tal implemento, y les pediría disculpas si pensara que no lo voy a hacer más o estuviera al menos un poquín arrepentido. Pero no estaría siendo el caso, así que empiezo el año nomás, tan campante, aquí en los inicios de oct... ¿Cómo? ¿Día 28 ya?

Aquí vamos, en todo caso. Para comenzar tranqui, con un tema optimista, buena onda y nada controversial, elegí la optimista canción francesa “Ça ira”, frase que significa “todo estará bien”.



[Aclaración: acá me referiré a la canción popular de fines del siglo XVIII. Hay una canción francesa actual titulada “Ça ira”, de la cantante Joyce Jonathan, que es una balada pop tan simpática como intrascendente, y que merecería haber sido compuesta por Coldplay, por lo opiácea. De esa canción no hablaré.


Y tampoco hablaré de la ópera de Roger Waters, titulada de la misma forma. Dura dos horitas, y aunque es menos opiácea que un tema de Coldplay, hay que juntar dos horitas y tres ganas, para escucharla.]


No se sabe mucho, sobre el origen de este tema. Dicen que lo compuso un soldado llamado Ladré, que se ganaba la vida como músico callejero. Incomprobable. Y dicen que la frase del título, el “Ça ira”, es lo que respondió Benjamin Franklin, que vivió en Francia algunos años, cuando le preguntaron acerca de cómo iba la revolución estadounidense contra la “madre patria” Inglaterra. Casi igual de incomprobable.

Es, esto sí puede comprobarse con facilidad al escucharla, una canción revolucionaria. No en lo musical, donde es una marcha en tono mayor, cuadradita, alegre y pegadiza. Pero sí en la letra, que está, claramente, en favor de la revolución en curso en esos años (la toma de la Bastilla fue el 14 de julio de 1789, menos de un año antes de que empezara a escucharse esta canción).

La versión original de la canción tiene una letra bastante “tranqui”, largas estrofas que detallan que con la revolución todo saldrá bien, a pesar de los esfuerzos contrarrevolucionarios de la burguesía y el clero. Dice cosas amables y educadas, como “Los aristócratas protestarán, pero la gente se reirá de ellos”; “Nuestros enemigos se quedarán paralizados y nosotros cantaremos ¡aleluya!”. No traduciré la letra completa, pero aquí va una grabación, por si la quieren escuchar:


Pero la versión que prefiero por amplio margen, y en la que me centraré aquí, es la de los sans-culottes, los descamisados. Es, sin dudas, una versión más popular y mucho más directa, comenzando por su memorable estribillo, que propone les aristocrates à la lanterne! ("los aristócratas, ¡a la farola!"). No se está hablando aquí del alumbrado público, del barrido y la limpieza... O sí, pensándolo mejor, sí se está hablando de eso. Pero la propuesta, en todo caso, no es llevar a los ricos hasta la farola para que queden iluminados, sino colgarlos de las farolas. Y/o prenderlos fuego, además: eso es a voluntad. O sea, por si no captaron la indirecta: se está proponiendo lincharlos a todos.

Como ven, una propuesta alegre y, enérgica, aún en nuestros tiempos actuales, donde en muchos países existen aún, increíble e inútilmente, reyes, reinas y aristócratas de toda clase. Y en todos los países, incluso este, hay políticos y millonarios que funcionan casi como si fueran aristócratas. No voy a proponer que hay que llevarlos a la farola, pero quizá podrían, simplemente, proponerse ser mejores. Creo que Coldplay lo diría así.

En las estrofas se aclara que habrá farola también para los representantes del clero, y que una vez que todos ellos estén enfarolados, también les seguirá “la esclava austríaca” (referencia a María Antonieta, la esposa del rey Luis, que había en efecto nacido en Austria) y todo el “séquito infernal” aristocrático de la corte del rey.

Y tras la última repetición del estribillo, la canción cierra, en forma memorable, con una propuesta final, también bastante directa y poco proclive a interpretaciones alternativas:

 

Ah, todo estará bien, todo estará bien!

¡Los aristócratas, a la farola!

Ah, todo estará bien, todo estará bien.

¡A los aristócratas se los colgará!

Y cuando estén todos colgados

les meteremos la pala en el culo.

 

Aunque les parezca raro, no encontré, en todo Youtube, una interpretación completa de esta versión del tema. Ni una sola. Lo de la pala en el culo es quizás un poco demasiado fuerte, para los sensibles oídos contemporáneos, más dispuestos a lloriquear por la muerte de una reina centenaria que a indignarse por el hambre, el sufrimiento y la muerte de millones de desgraciados pobres.

Y apenas encontré una sola interpretación del estribillo, en la versión descamisada. Aquí va, con la letra completa.



Ça ira

 

Ah! ça ira, ça ira, ça ira

les aristocrates à la lanterne!

Ah! ça ira, ça ira, ça ira

les aristocrates on les pendra!

 

Si on n' les pend pas

On les rompra

Si on n' les rompt pas

On les brûlera.

 

Nous n'avions plus ni nobles, ni prêtres,

Ah ! ça ira, ça ira, ça ira,

L'égalité partout régnera.

L'esclave autrichien le suivra,

 

Ah ! ça ira, ça ira, ça ira,

Et leur infernale clique

Au diable s'envolera.

 

Ah! ça ira, ça ira, ça ira

les aristocrates à la lanterne!

Ah! ça ira, ça ira, ça ira

les aristocrates on les pendra!

 

Et quand on les aura tous pendus

On leur fichera la pelle au cul.

Todo estará bien

 

Ah, todo estará bien, todo estará bien!

¡Los aristócratas, a la farola!

Ah, todo estará bien, todo estará bien.

¡A los aristócratas se los colgará!

 

Si no se los cuelga,

se los romperá.

Si no se los rompe,

se los quemará.

 

Ya no tendremos nobles ni curas,

ah, todo estará bien, todo estará bien,

la igualdal reinará en todas partes.

La esclava austríaca les seguirá.

Ah, todo estará bien, todo estará bien.

Y a su séquito infernal

el diablo se lo llevará.

 

Ah, todo estará bien, todo estará bien!

¡Los aristócratas, a la farola!

Ah, todo estará bien, todo estará bien.

¡A los aristócratas se los colgará!

 

Y cuando estén todos colgados

les meteremos la pala en el culo.

 

Hay una versión de Edith Piaf que mantiene el estribillo de la versión sans-culotte, pero cambia la letra de las estrofas por versos más amables. La pongo aquí, porque siempre vale la pena escuchar la voz de Edith y cómo pronunciaba las erres. Me gusta cómo va subiendo de tono hasta casi llegar a un grito airado, en el final:



Y hay una versión de la banda punk francesa de los ochentas Les Porte-Mentaux; y hay que decir que la onda rock punk le queda muy bien, a esta canción:


Bueno, creo que eso es todo, como propuesta inicial de esta temporada que inicia ahora, aún en el revolucionario mes de octubre. En los próximos días estaré atento, para ver si el brillo de las farolas encendidas alumbra alguna esquina del mundo.

Y entretanto, estaré pensando, con el optimismo que siempre me caracterizó, que todo estará bien.

 

Los saluda sin camisa,

DJ Vagoux