solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

lunes, 21 de noviembre de 2022

[272] En Pampa y la vía

 
“La cuneta donde duermo”, de Wolfgang Ambros (1975) y “Kwaku el Viajero”, de Black Sherif (2022)

 

Hoy sigue el Mundial y se enfrentan dos temas tan lejanos uno del otro que casi parece imposible compararlos, pero ya captarán su curiosa hermandad: en ambos, quien canta no tiene nada. Uno es un tema austríaco de los setentas, y otro es de un rapero ghanés y salió recién este año, hace poquitos meses.

 


El primer tema, titulado “De Kinnettn wo I shlof” (“La cuneta donde duermo”), es de Wolfgang Ambros, el más famoso representante del austria-pop, el movimiento musical nacional de renovación del rock y la canción que se inició en la década de 1970. El tema se halla, en teoría, en idioma alemán, pero en realidad está claramente en austríaco, una variante tan particular que podría argumentarse que es un idioma distinto. Además, incluye algunos términos de slang, como el “chuchen” (Tschuschen) que refiere a los migrantes eslavos que trabajan en la construcción.

 

Sin dudas, lo más interesante de la canción es que su protagonista es un homeless, un linyera. Sin embargo, esta no es la típica canción (¡son muchas!) en la que se idealiza la situación de calle, con ideas tipo “soy pobre pero más libre que nadie”, “no tengo casa pero tampoco preocupaciones”, etc. Incluso hay varias canciones en la que quien canta se declara homeless solo porque su amada/o la/o dejó, como si ser linyera o homeless fuera solo una sensación, un sentimiento.

 

Bueno, en esta canción no pasa nada de eso. El protagonista sí es un homeless y no se hace ninguna romantización de su vida: duerme en una cuneta, una canaleta en una obra en construcción, pero cuando amanece debe irse de allí porque si no lo denunciarán los obreros. No se lava ni afeita hace diez días y su desayuno consistirá apenas en unos tragos de ron barato y unos cigarrillos que mendigará, junto con algunas monedas.

La única comida que tendrá en el día será la sopa que le dan gratis en la iglesia del barrio, pero él no se lamenta porque “no se necesita más, cuando uno es flaco”. La gente camina hacia donde él está y forman ante él algo así como una pared, y él siente que es él el que va hacia ellos y los enfrenta, por más que él sea el que está quieto y ellos caminen.

Y así como empezó, la canción termina sin dar un juicio de valor ni una reflexión filosófica más allá de los hechos de esa vida gris y sin horizontes, cuya conclusión es que se quedará en la calle, porque van a cerrar la cuneta donde dormía.

 

Una gran canción, sin dudas, que da para cantar a los gritos en el estribillo, como hace Wolfgang, y si uno se tomó unos tragos de ron en el desayuno, mejor.

 


De Kinettn wo I schlof

 

Wann in da Fruah die Nocht

Gegnan Tog den kürzern ziagt

Und wenn da erste Sonnenstrah'

De letzte Dämmerung dawiagt

Dann woch i auf

In der Kinettn wo i schlof

 

Die Tschuschen kumman und i muaß mi Schleichn, sonst zagns mi an

So kreul i halt ausse und putz ma

Den Dreck o, so guat i kann

So steh i auf,

in der Kinettn wo i schlof

 

I hob mi scho seit zenn Tog nimmer rasiert

Und nimmer gwoschn

Und i hob nix als wie a Flaschn Rum

In da Mantltoschn

De gib i ma zum Frühstück und dann

Schnorr i an um a Zigarettn an -

Und um an Schülling

 

Und de Leut kommen ma entgegn

Wie a Mauer kommens auf mi zua

I bin da anzige der ihr entgegen geht

Kummt ma vua -

Oba i reiß mi zamm und mach beim ersten Schritt

De Augn zua

 

Es is do ganz egal

Ob i wos arbeit oder net

Wei fia de dünne Klostersuppn

Genügts doch a wann i bet

Laßts mi in Ruah

Weu heit schüttns mei Kinettn zua

Laßts mi in Ruah

La cuneta donde duermo

 

Cuando amanece y la noche

saca el palito corto contra el día

y cuando el primer rayo de sol

echa las últimas sombras,

ahí es que me levanto

en la cuneta donde duermo.

 

Los chuchen llegan y yo tengo que irme o si no me denuncian

sin importar lo mal que esté limpio mi rincón lo mejor que puedo,

así me levanto

en la cuneta donde duermo.

 

Ya desde hace diez días no me afeito

ni me lavo

y no tengo nada salvo una botella de ron en el bolsillo del saco

que tomaré como desayuno, y luego

manguearé algún cigarrillo

y algunas monedas.

 

Y la gente se me acerca

y me encaran como si yo fuera una pared,

es como si yo fuera hacia ellos,

más bien diría.

Pero junto coraje y doy el primer paso

cierro los ojos,

 

Da exactamente igual

si trabajo o no,

porque un poco de sopa de la iglesia

alcanza, cuando uno es flaco.

Me quedo en la calle,

porque hoy van a cerrar mi cuneta,

me quedo en la calle.

 

 

 

 

 

La canción rival es del cantor ghanés de veinte años Mohammed Ismail Sharrif, conocido como Black Sherif, que reúne en sus canciones la onda oscura y cruda del rap callejero con ritmos y melodías africanos.

 

Aquí, en “Kwaku el Viajero”, el cantor cuenta en primera persona su historia, y lo primero que hace es aceptar que sí, que él hizo lo que dicen que hizo: él se mandó la gran cagada que lo hizo hundirse en su condición actual (se autodefine como un "hustler", un timador, un vivillo, pero también un tipo inquieto). Pasó de no tener nada a tener mucha plata, y cayó en algún tipo de tentación (podemos imaginarnos una o varias) y terminó de nuevo en la lona, sin nada, caminando al costado de la ruta “como un canto rodado” (me encanta esa referencia a la canción de Bob Dylan), fumando un cigarrillo mangueado (como el austríaco de la cuneta) y deseando poder volver: volver a casa, volver a ser alguien, volver a encontrarse con quienes aún lo extrañan.

Es interesante el planteo inicial: él sabe que la cagó, pero considera que, aún así, no es culpable: él era joven, ¿qué se suponía que hiciera? Era obvio que lo iba a arruinar. Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra (aunque él lo dice en una forma más graciosa):

 

Por supuesto que la cagué.

Quien nunca la haya cagado, que levante la mano.

¿Ninguna mano?

 

Pero él asegura que a partir de ahora “mantendrá su ritmo”, porque si llegara a equivocarse por segunda vez, ahí sí que no podría culpar a nadie más que él por su desgracia. Y va mezclando, mientras canta, palabras en ghanés, en su canción en ese inglés que le legó el colonialismo.

 

Esta canción sí tiene un clip, muy interesante además, que comienza con él dando una conferencia de prensa ante unos alborotados periodistas, y luego se va con un misterioso maletín, pasa por una especie de exorcismo y unos recuerdos de bullying juvenil, hasta que en el final se abre el maletín (aunque seguimos sin ver lo que contiene).

 


Kwaku the Traveller

 

Kwaku killa don't lie when I say I did it, I did it (I did it, I did it)

Big stacks, big cash my way, but still I fumble it (fumble it)

Under one minute, still I can't believe

But I can't blame myself for this shit

I knew mandem was born for this shit

Of course I fucked up

Who never fuck up hands in the air. No hands?

Still I can't believe, you know what I mean

I was young, what you expect from me?

It is what it is

But I keep going on

More like a rolling stone (ooh, oh)

'Cause I have no stopping time

Can't nobody stop a man

I go dey run my race

I'm gonna keep my pace

'Cause I really have no one to blame

When I fall again

I can't stand this pain

I can't watch me fail

So anytime you pray

Remember my name

 

Remember you know a traveler

The name is Kwaku the Hustler

He's been far away chasing guallala

I'll be back again bro, meka menan

I swear on my life

I can't wait to be back

I know you miss me, I know

 

They say, when it's on then it's on

You can't stop till it's done

Money dam and I played

The young man a I'm on

Cigarette na manu

Ntampe nkoa na meetwe

Sika dam na meebor

abrantie aa masi so

 

Kwaku el Viajero

 

Kwaku Killa no miento cuando digo: fui yo, yo lo hice.

Grandes apuestas, mucha plata para mi lado, pero igual se me cayó.

Menos de un minuto, aún no lo creo,

pero no puedo culparme a mí mismo por esta mierda, sé que la humanidad nació para esta mierda.

Por supuesto que la cagué.

Quien nunca la haya cagado, que levante la mano.

¿Ninguna mano?

Igual no me lo creo, vos me entendés.

Era joven, ¿qué esperabas de mí?

Es lo que es,

pero sigo andando

como un canto rodado

porque no tengo horario de parar

nadie puede parar a un hombre.

Sigo corriendo mi carrera

voy a mantener mi ritmo

porque no podré culpar a nadie

si caigo de nuevo.

No aguando este dolor

puedo verme caer

así que si alguna vez rezás

recordá mi nombre:

 

Recordá que conociste a un viajero,

el nombre es Kwaku el Inquieto,

estuve lejos buscando plata,

volveré de nuevo hermano, vas a ver.

Lo juro por mi vida,

no puedo esperar a estar de vuelta.

Sé que me extrañás, lo sé.

 

Dicen que cuando la cosa va, va.

No podés parar hasta que se termine.

Maldita plata, y yo jugué,

el joven que soy

cigarrillo en mano,

esquivando esclavos y espinas

me verás en la banquina

hablándole al más Alto.

 

 

Como bonus track, también de Black Sherif, “El segundo sermón”, con un clip en el que se ven las condiciones en las que se vive en su barrio, el enojo comprensible, y el porqué de que les jóvenes se vean “tentados” por una vida de delincuencia y droga. La canción, además, tiene un ritmo pegadizo, inconfundiblemente africano.


 

Y eso es todo por hoy. La vida es dura, y aunque nadie merecería estar así, los sin casa son tantos que no pueden contarse, y no la pasan nada bien.

Si me buscan, me verán caer por las calles azules, sin rumbo, zapatos rotos zapatos rotos, añorando el regreso en el que yo vuelva a ser yo y mi casa sea mi casa.

Hasta entonces,

DJ Vago

domingo, 13 de noviembre de 2022

[271] Volvió una noche

 “Flor no flor” (Huáng Zì-Bái Jūyì) y “Fado do retorno” (Armandinho-Lídia Jorge)

 

En el encuentro de hoy del Mundial Vago de la Canción se enfrentan dos canciones separadas por un océano de tiempo y espacio, y sin embargo hermanadas en retratar, en forma sutil y ambigua, eventos similares.

La primera es la canción “Hua Fei Hua” (“Flor no flor”), cuya música fue compuesta por el músico clásico chino Huáng Zì en la década de 1930, poco antes de morir de tifus, a los 34 años. La letra, en cambio, fue escrita antes... más de ¡mil años! atrás; se trata de un poema de Bái Jūyì, uno de los más famosos poetas (después de Li Bái y de Du Fu) de la dinastía Tang. Bái Jūyì nació en el año 772 y murió en el 846, así que este poema probablemente sea de fines del siglo VIII o comienzos del siglo IX de nuestra era.

Una particularidad que tienen los poemas chinos antiguos, además, claro, de estar en chino, es que no tienen pronombres: no hay “yo”, ni “tú”, ni “ella” o “él”, en los poemas. Tampoco hay artículos, ni pronombres relativos, ni plural, ni tiempos verbales, ni signos de puntuación o de pregunta y exclamación... Eso hace que siempre, en todo poema chino, haya muchos sentidos que conviven, muchas formas posibles (y correctas) de interpretar cada verso. Solo por dar un ejemplo: el título “Hua Fei Hua” está formado por las palabras “flor”, “no” y de nuevo “flor”, pero eso podría traducirse como puse arriba, “Flor no flor” o de formas tan diversas como: “¿Es una flor?” “¿Son flores, o no?”, “La flor no es una flor”, etcétera.



Para no extenderme demasiado, va la letra con la traducción propuesta. El poema es breve.

 

 

花非花,

夜半来,天明去

来知春梦几多

去似朝云无觅处

huā        fēi huā

 

huā        fēi huā,wù fēi wù

yè bàn lái, tiān míng qù.

lái rú chun mèng jī duō shí

qù sì zhāo yún wú mì chǔ.

 

Flor no flor

Flor no flor, niebla no niebla;

a medianoche llega, al amanecer se va.

Llega como la primavera, con la frecuencia de un sueño;

se va como las nubes matinales, sin buscar quedarse.

 

Como ven, no se dice mucho, pero mucho se sugiere. Algunas personas prefieren interpretar esta canción en forma filosófica, como si hablara de abstracciones o de los elementos naturales que menciona. Incluso es una canción que entonan los chinines de primaria, aunque a mi entender no califica en absoluto como canción “para niños”. Porque de lo que se habla aquí (siempre en mi humilde entender) es de una relación entre dos personas, de encuentros amorosos-sexuales: ella (o él) llega por la noche, sin hacer ruido, y en las sombras su silueta furtiva hace difícil identificarla/o: es una flor y no lo es, es y no es una niebla que cae sobre él (o ella). En todo caso, al amanecer se va, en forma tan súbita e inadvertida como llegó.

Podría tratarse de un encuentro único (sería entonces casi un asalto), pero el tercer verso parece indicar que este tipo de encuentros es algo que se repite: la relación es así, se compone de encuentros secretos y furtivos que llegan como sueños primaverales y se van como las nubes de la mañana, sin dejar rastro.

Es, en fin, un hermoso poema sobre una relación amorosa no formal ni declarada, al punto que es difícil definir si existe realmente (flor no flor, niebla no niebla) o es tan solo un sueño intenso y repetido.

Como el compositor hacía música clásica, hay muchas versiones de esta canción por cantantes de ópera; pero elegí una versión con instrumentos y arreglo del folclore chino, por la excelente cantante Gong Linna. Mantiene ese sinuoso andar ambiguo del poema y le aporta gracia y color:


(Como bonus track, una versión por una cantante de ópera occidental, para que vean cómo vuelve a la canción más pomposa y lenta, y por ende, al menos para mí, menos interesante:)



La canción rival de “Hua Fei Hua” es un fado: “Fado do retorno”. La letra es de la escritora portuguesa Lídia Jorge, y la música del guitarrista brasileño Armandinho; la canción fue grabada por la genial Mísia (de quien ya escuchamos un par de fados, en los posteos 27, "Pegame y llamame DJ" y 166, "Te dije que las paredes hablaban") en su disco “Garras dos sentidos”, de 1999.

Lean primero la letra y la comentamos.

 

Fado do retorno

 

Amor é muito cedo

E tarde uma palavra

A noite uma lembrança

Que não escurece nada

 

Voltaste, já voltaste

Já entras como sempre

Abrandas os teus passos

E páras no tapete

 

Então que uma luz arda

E assim o fogo aqueça

Os dedos bem unidos

Movidos pela pressa

 

Voltaste, já voltei

Também cheia de pressa

De dar-te, na parede

O beijo que me peças

 

Então que a sombra agite

E assim a imagem faça

Os rostos de nós dois

Tocados pela graça.

 

Amor, o que será

Mais certo que o futuro

Se nele é para habitar

A escolha do mais puro

 

Já fuma o nosso fumo

Já sobra a nossa manta

Já veio o nosso sono

Fechar-nos a garganta

 

Então que os cílios olhem

E assim a casa seja

A árvore do Outono

Coberta de cereja.

Fado del regreso

 

Amor, es muy temprano,

y tarde, una palabra;

la noche es un recuerdo

que no oscurece nada.

 

Volviste, ya volviste,

ya entras como siempre,

enlenteces tus pasos

y te detienes en el tapete.

 

Deja que una luz arda,

así el fuego calienta

los dedos muy unidos,

movidos por la prisa.

 

Volviste, ya volví,

también llena de prisa

por darte en la pared

el beso que me pides.

 

Deja que la sombra tiemble

y así una imagen forme:

los rostros de nosotros dos

tocados por la gracia.

 

Amor, qué será

más seguro que el futuro

si en él irá a vivir

la selección de lo más puro.

 

Ya se fumó nuestro humo,

ya sobra nuestra manta,

ya vino el sueño nuestro

a cerrarnos la garganta.

 

Deja que las pestañas miren

y así la casa sea

un árbol del otoño

cubierto de cerezas.

 

En una forma más detallada y sensorial (con pasajes cuasi eróticos) se relata un encuentro no muy diferente del de la canción anterior: él (o ella) llega una vez más (es decir, vuelve) por la noche y se confunde con un sueño, y concretan su amor hasta quedar dormidos. Y la canción termina allí, antes de llegar la mañana: pero uno puede imaginar que al llegar el amanecer, él (o ella), tanto si volvió de verdad o fue todo un sueño, ya no estará allí.

Es muy bella la imagen final, con ellos ya con los ojos cerrados y proponiendo que sean las pestañas las que miren cómo la casa se convirtió (ella misma un sueño) en un árbol otoñal repleto de cerezas.

Pero esto es un fado, claro, así que no es una canción alegre. O mejor dicho: para lo que son los fados, bastante alegre es, esta pausa nocturna llena de pasión, este regreso inesperado (aunque fugaz) de una felicidad que se creía perdida. Acá, en Lisboa y en la China.

Va la versión cantada por Mísia (en el disco ella grabó dos versiones, con diferentes arreglos; esta es la que prefiero, la 1):



Y con eso termina el partido de hoy. No tengo idea de quién ganó, y mucho no me importa tampoco. Quizás por la noche alguien llegue y me lo cuente al oído.

DJ Vago

 


lunes, 7 de noviembre de 2022

[270] Soy experto en caer

 

“Fallin´”, de Alicia Keys (2001), y “Esperando el impacto”, de Bersuit Vergarabat (2006)

 

Este es el mes del mundial, por fin. Me refiero, claro está, al segundo Mundial Vago de la Canción©, el único mundial que se juega en ningún lado y del que a nadie importa quién lo gana. Tanto es así que ya se jugó una vez y si alguien salió campeón, nadie lo recuerda, ni siquiera yo que lo organicé (es un decir).

 

Esta vez se irán enfrentando temas de dos en dos, en eliminatorias directas. Para comenzar, y considerando que el año fue largo y muchos jugadores se caen y se lesionan justo antes del gran evento, vamos con dos muy geniales temas sobre una de mis grandes especialidades: caer. Soy un gran caedor, quienes me conocen lo saben. Le caigo bien a los buenos / y a los malos mal les caigo / y naides ante una piedra / me ha visto andarla esquivando. Y ya hasta Almafuerte tiene sabido que si me postran diez veces, a la postre me levanto otras tantas, aunque eso sí: a mi ritmo.


La primera canción no se anda con vueltas y se titula, directamente: “Cayendo” (“Fallin´”). Es la primera canción que editó (en 2001) Alicia Keys, una muy talentosa música, que toca el piano como pocas (ella siempre consideró a Chopin su “dawg”, su amigo-compadre) y que tiene una gran voz. Y aunque no es importante, además es muy linda.

La canción es pegadiza, con una base de R&B muy fácil de tararear, y la letra parece escrita por un/a adolescente (y es exactamente así: ella tenía 16 años cuando compuso esta canción, aunque recién se publicó cuando tenía 20). La cantora describe el enamorarse con la imagen de una caída (y el inglés se presta a ello, pues “enamorarse” se dice to fall in love, “caer en el amor”). Pero esa caída es continua y constante, y ella a veces cae en el amor y otras veces fuera de él, y entre alegrías y desengaños, va descubriendo y comprobando la eterna contradicción del pobri enamoradi, que sufre pero a la vez le gusta (como declaraba el cantor medieval de “DouceDame Jolie”, posteo 67). 

De forma que, como ante cualquier adicción, justo cuando ella se convence de que seguir con él sería una locura, en ese mismo momento ya está comenzando otra vez una nueva recaída, hecha una Sísifa irredenta y, ay, enamorada.

El clip, armado con una idea muy sencilla, es muy bueno, en mi opinión. En lugar de ser el típico video de R&B en el cual la cantante hace una coreo y solo muestra lo linda que es (algo que Alicia podría haber hecho sin problemas) aquí cuenta una historia: ella se toma un colectivo que la saca de la ciudad y la lleva a... no sabemos adónde, hasta que vamos dándonos cuenta de que es una cárcel. Antes de eso, cruza los campos donde las presas, todas vestidas de naranja, hacen trabajos forzados y, ya que están, le hacen el corito del estribillo (es muy linda esa parte del clip, con una de las convictas dejando escapar una lágrima de añoranza al ver el colectivo con las mujeres libres). Finalmente, el colectivo llega a la cárcel y vemos que ella está visitando allí al novio, que es pintón pero a la vez está preso, así que quizás no sea cien por ciento trigo limpio, digamos (en sintonía con lo que dice la canción acerca de él). Como curiosidad, el clip de “A woman´s worth” (“El valor de una mujer”) propone una continuación de esta historia, con él saliendo de la cárcel e intentando, con la ayuda de ella, “ponerse en vereda” y no volver a su antigua vida de gángster.

Van aquí el clip y la letra:


Fallin´

 

I keep on fallin'

In and out

of love with you

 

Sometimes I love ya

Sometimes you make me blue

Sometimes I feel good

At times I feel used

Lovin' you darlin'

Makes me so confused

 

I keep on fallin'

in and out

Of love with you

 

I never loved someone

The way that I love you

Oh, oh, I never felt this way

How do you give me so much pleasure

And cause me so much pain?

 

Just when I think

I've taken more than would a fool

I start fallin' back in love with you

 

I keep on fallin'

in and out

Of love with you

Cayendo

 

Sigo cayendo

en y fuera

del amor por vos.

 

A veces te quiero,

a veces hacés que esté triste.

A veces me siento bien,

a veces me siento usada.

Amarte, nene,

me pone tan confusa.

 

Sigo cayendo

en y fuera

del amor por vos.

 

Nunca amé a nadie

como te amo a vos.

Oh, nunca me sentí así.

¿Cómo me das tanto placer

y me causás tanto dolor?

 

Justo cuando pienso

que si aguantara más me volvería loca

empiezo a volver a enamorarme de vos.

 

Sigo cayendo

en y fuera

del amor por vos.

 

 

[Como bonus track va esta versión de 2016 en vivo, con una Alicia más madura, desplegando sus maravillas a lo Nina Simone y demostrando cómo se puede arreglar lo que no está roto:]


El rival de “Fallin´” es un tema de la Bersuit, de los primeros tiempos post-Cordera. Se trata de “Esperando el impacto”, de 2006, cantado por Daniel Suárez. Podría parecerles que no tienen nada que ver, ambas canciones, pero estarían muy equivocados, amigues: aquí también se habla del amor como una sensación de caída constante, como una incertidumbre a la vez dolorosa y buscada, como un “estrellarse cerca de la eternidad”, como la certeza de estar siempre en la víspera de un golpe fatal. Con gran acierto, no se menciona el amor, sino que toda la letra queda planteada en términos cuasi filosóficos (y con imágenes muy bellas, como la de “Suelo bucear / en un mar hirviendo / de cara a la libertad”). Pero cuando llega a “Y en el abismo me encontraré / y en la caída te nombraré” ya podemos ir pensando que ese tú es, en efecto, alguien a quien el cantor ama, y que la sensación de nadar en el vacío implica caer fuera o dentro del amor, algo que está a punto de suceder... pero quizás, contra todo pronóstico, no ocurra.

Musicalmente, es casi una canción de cuna, súper tranquila y que suena como un valsecito, aunque esté en un ritmo pausado de 4 tiempos.

 


El videoclip de este tema está sin dudas entre mis favoritos de siempre. Me parece una genialidad, y si lo nominaran al Oscar, le gana con facilidad al de 15 minutos de Taylor Swift o a cualquier otro que le pongan delante. Comienza con una discusión en la mesa, no sabemos por qué, ella lo echa y él va al trabajo, una fábrica de armamento militar (el clip se grabó en el Impa, una fábrica recuperada y reconvertida en centro cultural). Rodeado de sus recios, serios e intimidantes compañeros de trabajo, en blanco y negro, él, flaquito y esmirriado, está en babia, completamente en la Luna, pensando en ella y viéndola sonriente/radiante incluso en las calderas llenas de metal derretido. Y entonces él comienza a provocar a sus compañeros, haciendo todo lo posible para generar una pelea, para conseguir que lo fajen.


Increíblemente, la paciencia y bonhomía de los obreros es proporcional a su aspecto amenazante, y nadie reacciona ante las afrentas, salvo para preguntarse: ¿qué es lo que le pasa a este? Cuando lo ponen a servir el almuerzo (un guiso soposo de aspecto bastante repulsivo) él recuerda (a colores) la escena de la pelea con ella, y llegamos al momento más genial del clip, el minuto 2:21, donde vemos el motivo de la discusión: él usó todo el queso rallado que había (la cara de ella, como diciendo “no lo puedo creer”, es impagable). Esa desconsideración galopante y la consiguiente pelea ocasionaron que él ahora le tire encima la sopa a todos los obreros, buscando que alguien, sea quien sea, lo castigue. Pero los compañeros son más buenos que el pan, y por suerte llega ella, vestida de rojo (el único color en el entorno gris de la fábrica) y, por fin, lo impacta de lleno, que era lo que evidentemente él estaba necesitando y, a esta altura, esperábamos todos.


Esperando el impacto

¿Adónde iré?

Como un fusil cargado

tirando a cualquier lado.

¿Es resignación

o es la lucidez

antes del final?

Suelo bucear

en un mar hirviendo

de cara a la libertad.

 

Hoy viajo solo y sin volver,

será que el resto es languidecer.

Me gusta estar cayendo,

voy esperando el impacto.

 

Dejaré

mis sueños vencidos

para otra ocasión.

Como un Big Bang

quiero estrellarme

cerca de la eternidad.

 

Y en el abismo me encontraré,

y en la caída te nombraré.

Me gusta estar cayendo,

voy esperando el impacto.

 

Algo falló:

todo sigue estando.

Algo cambió:

todo sigue igual que ayer.

Sigo esperando el impacto.

Voy esperando el impacto.

 

 

Y eso es todo por hoy. Me quedo aquí, esperando, ansioso, lesionado y feliz, que me digan quién ganó este difícil partido. Y, ojalá, levantarme de nuevo para la próxima fecha.

Los saluda, estrellado y sin estrella, cayente pero nunca callado, el

DJ Vago