solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

lunes, 11 de noviembre de 2013

[52] Yucandáns yucanyaib





“Aserejé”, de Las Ketchup (2002)



Esta semana, para el volumen 2 de la serie “¿Lo qué?”, tocaba canción en castellano, o similar.

Pensé en poner alguno de los temas de Mary Poppins (“Califragilísticoespialidoso” o “Chinchiribín”), pero en realidad no son en castellano originalmente, así que las descarté.



También pensé en poner alguno de los vallenatos de Eliseo Herrera, “El Rey del Trabalenguas”, pero iba a estar toda la tarde (o toda la semana, más bien) transcribiendo la letra, así que lo descarté también (aquí va link a una canción de Eliseo, para que vean a que me refiero…
https://www.youtube.com/watch?v=t-DKsggmmX8




Así que me incliné finalmente por “Aserejé”, un tema que seguramente todos conocen bien y tal vez recién hayan logrado olvidar, y ahora recuerden nuevamente gracias a este blog, y me odiarán por ello. Porque es un tema malo pero entrador, al estilo del “Gangnyam style” del rapero coreano Psy.



Además, poner “Aserejé” me equilibra el blog, así no queda demasiado elevado y puedo, la semana que viene, presentar el tema que tengo ya elegido sin quedar demasiado nerd. Y además del además, aunque me doy cuenta de que es un tema medio flojo (si uno lo mira con un ojo solo), me resulta simpático, y con eso alcanza y sobra, en este blog.



“Aserejé” es de la banda española Las Ketchup: tres flacas con voces horribles que no saben prácticamente cantar, pobres, pero que con este tema vendieron más de 7 millones de discos. Porque esta es una de las cien canciones más vendidas en la historia de la música mundial. Lo que sin dudas es significativo, aunque no tengo ni la más puta idea de qué significa.



¿Cómo lograron esta hazaña Las Ketchup? Básicamente, con la historia de un pibe (Diego) que va a un boliche y deslumbra al bailar y entonar un hiphop, pero lo canta pronunciando para el culo, al estilo de las “Canciones cantadas en un inglés de mierda” de Roberto Quenedi:




Exactamente con el mismo procedimiento Quenedi, Las Ketchup tomaron la primera estrofa de “Rapper´s delight” (“el deleite del rapero”, un tema icónico y cuasi-fundador del hiphop, de la banda The Sugarhill Gang) y lo “traducen” en una serie de palabras incomprensibles y con un ritmo que mixtura el hiphop original con una especie de pop-flamenco degradé. Este es el larguísimo tema “Rapper´s delight”, escuchen la primera estrofa.



Con eso solo, e inventarse unos pasitos para la coreografía, ya se arreglaron la vida, las Ketchup (al menos, económicamente). Hicieron dos o tres temas más, pero ninguno arañó siquiera los tobillos de la fama de “Aserejé”, que nos taladró los oídos durante unos cuantos meses o incluso más.




En su favor, hay que decir que se armaron un personaje: el morochito canchero que baila espectacular y tiene enloquecidas a todas las chicas del boliche; al menos, con seguridad a la yo poética de “Aserejé”, que prácicamente se hace encima de la emoción al describir a Dieguito. Otro mérito estructural es la utilización de algunos neologismos, como “ragatanga” para el ritmo hiphopeado pre-reguetonero, y “rastafariafrogitano”, para el aspecto del tal Diego.



Cuando el tema comenzó, incomprensiblemente, a tener un éxito rotundo, las chicas hicieron un nuevo videoclip, menos apegado a la letra pero más playero. Aquí van los dos, por si se atreven.








Aserejé
Mira lo que se avecina

a la vuelta de la esquina
viene Diego rumbeando
con la luna en las pupilas
y su traje aguamarina
van restos de contrabando.
Y donde más no cabe un alma
allí se mete a darse caña
poseído por el ritmo ragatanga.
Y el DJ, que lo conoce,

toca el himno de las doce,
para Diego la canción más deseada,
y la baila, y la goza, y la canta.


Aserejé ja de je
de jebe tu de jebere
seibiunouva majavi
an de bugui an de buididipí.


No es cosa de brujería
que lo encuentre to los días
por donde voy caminando.
Diego tiene chulería

y ese punto de alegría
rastafariafrogitano.
Y donde más no cabe un alma
allí se mete a darse caña
poseído por el ritmo ragatanga.
Y el DJ, que lo conoce,

toca el himno de las doce,
para Diego la canción más deseada,
y la baila, y la goza, y la canta.


Aserejé ja de je
de jebe tu de jebere
seibiunouva majavi
an de bugui an de buididipí.




El tema no va a sonar en mi Winco toda la semana, porque sería redundante: con escucharlo dos veces, ya no me lo podré quitar de la cabeza en unos cuantos días. Espero en cambio que ustedes estén aserejiinmunizados.





Se despide con una mano en la frente, la otra mano en la nuca y agitando las rodillas,



DJ Vago



lunes, 4 de noviembre de 2013

[51] Ahí va la bala, ´tajala


La Lilí i l´Alí Babà”, de La Trinca, en su disco Mort de gana (1973)


Y bueno, aquí estoy otra vez, de regreso tras mis cortísimas vacaciones.

¿Me creerían si les dijera que los extrañé y que me moría de ganas de recomenzar? Espero que no, porque sería una mentira espantosa. Lo cierto es que hubiera seguido en receso durante tres o cuatro meses más, pero temí que, así como los magos que se convierten en halcón y permanecen siendo halcones mucho tiempo después olvidan que son humanos, yo olvidaría el link del blog y ya me sería imposible volver a entrar nunca más.

Así que aquí estoy, pa lo que gusten mandar. Pero de a uno, y con tiempo.

Para romper el hielo en esta segunda temporada, empiezo con una serie dedicada a trabalenguas y sinsentidos, que he dado en llamar “¿Lo qué?”.

Y empiezo la serie por una que conozco de chiquito, “La Lili y el Alí Babá”, una de las canciones catalanas que le cantaba, para que se durmieran, mi papá Josep a mis hermanas quinta y sexta (la Peti y la Pata), cuando éramos chicos. A mí, en cambio, por ser varón, me cantaba el hit medieval “El ball de la civada”, con su famoso estribillo “Trabajemos, trabajemos, que la cebada ganaremos”. Ni yo salí trabajador, ni mis hermanas obedientes y recatadas, así que ya ven que la música es un gran método educativo, pero por la contraria.

El tema es del grupo catalán La Trinca, en su disco Mort de gana (que no significa, como ya los veo que están tentados de traducir, “muerto de ganas”, sino “muerto de hambre”).



La Trinca está formada por Josep Maria Mainat, Miquel Àngel Pasqual y Toni Cruz. Fueron parte de la nova cançó catalana en los setentas, pero siguen hasta hoy dando espectáculos. Son, como para que se ubiquen, una especie de Les Luthiers, pero menos cultos y más jugados políticamente (por ejemplo, cantaron en catalán y sacaron discos en ese idioma durante todo el franquismo, cuando el catalán estaba oficialmente prohibido en medios de comunicación, escuelas, publicaciones y todo lo que fuera público). Recién en 1983 comenzaron a cantar algunas cosas en castellano, en su disco Quesquesé se merdé (uno de los 10 mejores títulos de disco del mundo, en mi ranking).  En 1988 sacaron su único “hit” en castellano: “Quiero una novia pechugona”. Si no lo conocen, bienaventurados ustedes.




La canción de la Lili tiene una trama casi costumbrista, que refleja algunas de las tradiciones catalanas (y no solo catalanas) más renombradas, como el matrimonio, el pedido de mano, agarrarse unos pedos negros con vino (a veces bueno, pero casi siempre barato) y el machismo (Alí advierte que Liliana, cuando se convierta en su esposa, deberá no solo traerle vino cada vez que él lo pida, sino dejar de usar esas criminales minifaldas).

Pero la gracia, por supuesto, es que toda la historia está armada como un trabalenguas, con palabras que suenan como un tarareo. El catalán, un idioma donde “traé vino, traé vino” suena “dubi-dubi” y “bueno de verdad” suena “boda-dabó”, siempre ayuda.

Y ya voy dejando, porque me duelen las falanges de tipiar tanto. Y me vino sed de vino, ¿vio?

http://www.youtube.com/watch?v=Jp8tgmxZflc




La Lilí i l´Alí Babà

L'Alí Babà, bon beduí,
demana a la Lilí la mà
i la Lílí me li va dir:
“Demana-li a la mamà”.

El beduí no va badar
i va deduir “M'he de mudar”
i l'endemà on viu la mamà
de la Lilí va anar a dinar.

L'amanida li van donar,
l'avi Manel li va amanir.
L'avi Manel, l'home, bon avi
de l´al·ludida Lilí.

L'Alí Babà va dir: “Va Lili, du vi”.
La Lilí li va dur vi bo de debò.

La mamà de la Lilí
a l'Alí un bidó de vi li va dar,
i el beduí li va buidar
el bidó de vi a la babalà.

Bé, ho val a dir, al beduí
li va anar bé el bidó de vi,
i embadalida la mamà
de la Lilí me li va dir:

“Bon beduí, mal bevedor,
la libido l'heu de domar”.
I l'Alí va dir: “La mini,
la Lilí l’ha d'eliminar”.

“Va du vi , du vi”,
l'Alí bé li va dir.
“Du-li, du-li, du-li bo
i no val a badar”.

Oh, la, la, la,,
l'Alí Babà i la Lilí.
Oh, la, la, la,
la Lilí i l'Alí Babà.

Oh, la, la, la,
l'Alí Babà i la Lilí.
Oh, la, la, la,
la Lilí i l'Alí Babà.
La Lili y el Alí Babá

Alí Babá, buen beduino,
le pidió a la Lili la mano
y la Lili le dijo:
“Pídesela a mamá”.

El beduino no dudó
y dedujo: “Me tengo que mudar”
y al día siguiente a lo de la mamá
de la Lili fue a cenar.

Le dieron la ensalada,
el abuelo Manuel la aliñó.
El abuelo Manuel, el hombre, buen abuelo
de la aludida Lili.

Alí Babá dijo: “Ve, Lili, trae vino”.
La Lili le trajo vino bueno de verdad.

La mamá de la Lili
a Alí le dio un bidón de vino,
y el beduino vació
el bidón de vino a bocajarro.

Cabe decir que al beduino
le gustó el bidón de vino,
y arrebatada la mamá
de la Lili le dijo:

“Buen beduino, mal bebedor,
la libido te domaré”.
Y Alí le dijo: “La mini,
Lili tiene que eliminarla”.

“Ve, trae vino, trae vino”,
bien le dijo el Alí.
“Llévalo, llévalo, llévalo
y no te demores”.

Oh, la la la,
el Alí Babá y la Lili.
Oh, la la la,
la Lili y el Alí Babá.

Oh, la la la,
el Alí Babá y la Lili.
Oh, la la la,
la Lili y el Alí Babá.



Bonus track, también de La Trinca: “La guerra de las verduras”, con motivo de la entrada de España a la Comunidad Económica Europea; canción que incluye, en francés, el notable verso: “África comienza en los Pirineos”.



Otro bonus track: “El ball de la civada”, versión para (lavarle la cabeza a los) niños.


Se despide murmurando incomprensiblemente, y apenas hasta la semana próxima,


DJ Vago

lunes, 7 de octubre de 2013

[50] I´ll be back


“Volveré siempre a San Juan”, de Alberto Tejada Gómez y Ariel Ramírez, por Mercedes Sosa




Hoy este blog cumple 50 semanas en los charts y como podrán imaginar, estoy agotado, así que me voy a refrescar la cabeza en la canilla y me tomo unas vacaciones. Serán unos pocos días, o unos cuantos años. Pero es casi seguro que volveré. Y seré dos con cincuenta.

Mientras tanto, un balance de esta primera temporada:
· 52 temas (hubo dos semanas con doble canción).
· Músicos de 26 nacionalidades.
· Temas en 10 idiomas (castellano, catalán, inglés, francés, alemán, italiano, portugués, chino, danés y vasco); uno que otro, sin letra.
· Compuestos desde el siglo X a.C. hasta 2013.
· 126 malas palabras (no, no las conté, estoy tirando cualquier cifra al azar, puto; 127).
· 4 gatos (locos) lectores asiduos del blog.
· 16 lectores casuales que se retiraron indignados.
· 7 personas que todavía se preguntan si existo o no existo.
· Al menos 8 temas que nunca había usted escuchado antes, garantizado.

Como solo elegí temas que me gustaran, quedaron afuera géneros enteros, como el reguetón. Alguien podría pensar que, como no hubo ningún bolero en 50 semanas, no me gustan los boleros; y estaría en lo correcto. También podría pensar que como nunca hubo folclore argentino, no me gusta el folclore: pero se equivocaría por completo, porque me encanta el folclore. Es el problema del razonamiendo inductivo, no puede confiarse en él, porque justo cuando pensabas que el universo tenía sentido, te cae al Serengueti una cebra sin rayas y te caga la teoría (128).

Decía que sí me gusta el folclore, y para saldar una deuda antes de irme, aquí va una zamba de puros próceres: Armando Tejada Gómez, Ariel Ramírez y la voz incomparable de Mercedes Sosa, que podría cantar la guía telefónica y conmover a Hannibal Lecter.


La melodía es preciosa y aparentemente sencilla (pero en realidad, bien difícil), como suelen ser las composiciones de Ariel Ramírez.

La letra es también típica de Tejada Gómez, a quien siempre le criticaron que usara palabras dificilongas y cierto exceso en la poetización. Sin embargo, tiene algunas metáforas más que bellas, como agua = grillo del corazón = música, Luna labradora que me sueña como guitarra, soledad = vino madurado por las sombras del polvo y del camino.

Para quienes critican los poemas de Tejada Gómez por impopulares, ahí tenés el verso “altas sombras de polvo y camino”, donde inventó el uso del adjetivo alto precediendo al sustantivo, como se usa ahora (“alta llanta”, “alto gato”, “alto blog”, “alta boluda” [129]).

Aclaro igual algunos de los términos complicados del poema:
· Melescas son vinos dulces pero pobres, hechos con las uvas que no se vendieron ni se usaron para el vino bueno.
· Ullún y Albardón son departamentos de la provincia de San Juan, conocidos por sus olivares.
· El Tontal es un cordón montañoso en San Juan, con cerros de hasta 4.300 metros, la máxima elevación de la precordillera andina.



La canción habla, básicamente, de cómo los lugares se entrelazan con nuestras vidas, de forma que algunos sitios se funden con nosotros y no podemos pensarnos ni recordarnos sin ellos: somos como son esos lugares. Somos esos lugares. Somos las palabras que usamos para describir esos lugares. Y en un punto, ya no importa si esos lugares existen o existieron en el mapa, porque alcanza con que vivan dentro nuestro. Así como Faulkner tiene Yoknapatawpha, Onetti tiene Santa María y Don Orione tiene Claypole, de manera similar el yo poético de esta zamba tiene San Juan: adentro (grita el cantor, y empieza la primera).

Tan es así que en las primeras estrofas parece que el cantor está en San Juan: las alamedas y las acequias se dicen en presente. Pero al comenzar el estribillo, se anuncia “volveré”, con lo cual nos damos cuenta de que no está físicamente en San Juan.

No solo se anuncia el regreso, sino que dice que volverá “siempre”. Suena raro ese adverbio, me recuerda la frase de Groucho Marx (creo que es de él, o tal vez de Woody Allen; no tengo ganas de chequear): “dejar de fumar es tan fácil, que ya dejé mil veces”. Si tiene que volver siempre, es que siempre se va.

O, más probablemente, que nunca llega: que ese regreso es en la memoria, en la intención. Se ve que el yo poético se fue sin que lo echaran, porque vuelve sin que lo llamen a ese lugar de calor, de otoño, de uvas, de agua escasa, de caminos polvorientos y de sol tan fuerte que es una presencia viva, “un viejo amigo” que sale al encuentro y al que no se puede dejar de saludar, siempre.

Y el cantor vuelve a San Juan para cantar. Es decir, para ser lo que debe ser (“serás lo que debas ser o si no, no serás nada”, J. de San Martín). Pero sobre todo, para decir(se), él y San Juan, los dos juntos y reunidos. Después de todo, él es apenas una guitarra (un instrumento de música) borgianamente soñado por la Luna sanjuanina (que tiene menos prensa que la Luna tucumana, pero se la re-banca).


La versión elegida forma parte de la “Serenata para la tierra de uno”, y está musicalizada con guitarra, bombo y clave (o similar). Al comienzo, Mercedes dice “alameda” en vez de “alamedas”, pero a quién le importa, podría cantar en ruso y esta seguiría siendo una flor de zamba.

Y dejo acá porque me estoy insolando.


Volveré siempre a San Juan

Por las tardes de sol y alamedas
San Juan se me vuelve tonada en la voz
y las diurnas acequias
reparten el grillo de mi corazón.
Y las diurnas acequias reparten
el grillo de mi corazón.

Un poniente de largos sauzales
me busca la zamba para recordar
esas viejas leyendas
de piedra y silencio que guarda el Tontal.
Esas viejas leyendas
de piedra y silencio que guarda el Tontal.

Volveré, volveré
a tus tardes, San Juan,
cuando junte el otoño
melescas de soles allá en el parral.
Volveré siempre a San Juan
a cantar.

Yo que vuelvo de tantas ausencias,
y en cada distancia me espera un adiós,
soy guitarra que sueña
la luna labriega de Ullún y Albardón.
Soy guitarra que sueña
la luna labriega de Ullún y Albardón.

Altas sombras de polvo y camino
maduran el vino de mi soledad
cuando el sol sanjuanino
como un viejo amigo me sale a encontrar.
Cuando el sol sanjuanino
como un viejo amigo me sale a encontrar.

Volveré, volveré
a tus tardes San Juan,
cuando junte el otoño
melescas de soles allá en el parral.
Volveré siempre a San Juan
a cantar.


Agregando un culo para redondear, se despide hasta el eterno retorno:

DJ Vago