solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

lunes, 18 de noviembre de 2013

[53] El viejo truco




“En la prisión de Nantes”, anónimo francés del siglo XVII


Los prisioneros (en especial los que se escapaban) eran lo más, en el siglo XVII. Y continuaron de racha hasta bien avanzado el siglo XIX. Para avalar mi opinión, mi hermana la tercera me mensajea dos ejemplos tan famosos como franceses: Edmond Dantés (El conde de Montecristo) y Jean Valjean (Los miserables). El sistema penitenciario funcionaba tan mal como ahora, y parece que era bastante probable terminar engayolado con un nivel razonable de inocencia (y sabemos que todo preso reclama para sí el derecho de proclamarse inocente).



Después, los presos fueron desbancados por piratas, vampiros, magos, asesinos seriales y otros personajes semifantásticos.



En Catalunya estaba la “Canço del lladre” (“cuando junté suficiente dinero / me robé también una muchacha; / la robé con falsedad / diciéndole que me casaría”); en Castilla, el “Romance del prisionero” (“que ni sé cuándo es de día / ni cuándo las noches son / sino por una avecilla / que me cantaba al albor”). De forma similar, en Bretaña (norte de Francia) este tema sonaba en todos los boliches, desde los 1600 largos.



Como corresponde a la medievalidad, las estrofas son más que suscintas: apenas una frase de dos versos, que se repiten. La primera estrofa, por ejemplo, nos dice:



En las prisiones de Nantes

había un prisionero.




 Y eso es todo, informativamente hablando. Claro que ahí, inmediatamente después del primer verso, aparece el trabalenguas que permite incluir esta canción en la serie “¿Lo qué?”. Lo transcribí como:



langdililang landilandi landilililang



, pero es una traducción aproximada, y cambia con cada intérprete, y hay muchísimas versiones diferentes, incluso tan diferentes como:



eh yup lalala trilaralá



En la versión que elegí, la del célebre grupo nantesco Tri Yann (que hace poco cumplieron 40 años, y hasta salió una estampilla en Francia para conmemorarlo), el ritmo frenético con que avanza la canción hace que el langdililang sea realmente difícil de pronunciar sin perder el tempo o morir por anudamiento súbito de lengua. O tal vez me pasa solo a mí, y ustedes no tienen ningún problema: prueben y me avisan.





En todo caso, en el siglo XVII fue sin duda una osadía, incluir este verso que nunca se permitirían los compositores cortesanos, pero sí el autor popular y anónimo que decidió contar la pícara historia de este prisionero.



En la canción aparecen algunos modismos bretones, como /vuer/ en lugar de /vuar/ y /mué/ en lugar de /muá/, lo que remarca el carácter popular y regional de la propuesta.



En las siguientes estrofas nos enteramos de que nadie va a visitar al prisionero, excepto la hija del carcelero. En la versión elegida no se aclara más sobre el tema, pero en otras versiones se explica que la hija del carcelero le lleva de comer y de beber, “y camisas limpias / cuando se quiere cambiar”. Hay una relación intensa, sutilmente erótica, digamos, entre los dos. E imagino que el prisionero se cambiaría ahí mismo la ropa, para satisfacción de la jovencita.



Un día, él le pregunta a la chica “¿Qué se cuenta de mí, en el pueblo?”. Y ella (supongo que con los ojos llorosos) le dice que se dice que lo van a colgar. En otras versiones, se aclara el importante detalle de la fecha de la ejecución:



Se dice de ti en el pueblo

que mañana morirás.



Entonces, el prisionero, con una lógica deficiente, pero valiéndose seguramente de su encanto personal, le propone a la carcelerita:



Si van a colgarme mañana,

desátame los pies.



O sea, un último deseo del condenado: estirar un poco los pies antes de morir. ¿Quién puede negarse a ese pedido inocente?



No la hija del carcelero, que “era jovencita”, como se aclara para disculpar que es medio boluda (o está embobada, mejor dicho) y acepta quitarle al prisionero los grillos de los pies.



Cae así, la hija del carcelero, en el viejo truco (ya viejo en ese entonces) de “haceme un favorcito nomás”. Desata al prisionero, y este (supongo que después de cambiarse otra vez la camisa [o de que ambos se la intercambiaran]) se tira por el ventanuco, directo al río.

            
 

Un escape osado, casi suicida, porque la torre de la prisión es alta, y el río Loira es tumultuoso y ancho. En algunas versiones, se aclara que “con la primera zambullida estuvo a punto de ahogarse”, pero “con la segunda zambullida, el río atravesó”.



Entonces, ya cruzado el río, el prisionero, sintiéndose libre por fin, no puede evitar ponerse a cantar. ¿Canta sobre la libertad, como los cantautores vascos? ¿Canta sobre el mal funcionamiento del poder judicial bretón, o sobre lo fría que estaba el agua del Loira? No señor: canta sobre las muchachas bellas, “en especial, la hija del carcelero”.



Y termina asegurando: “Si alguna vez vuelvo a Nantes, / seguro me casaré con ella”. Digamos que optimismo no le falta, ¿no? Está libre hace cinco minutos, empapado, sin un mango, a menos de 100 metros de la prisión, y ya está haciendo planes para el futuro.



Y no cualquier plan: nada menos volver a la ciudad donde lo saben prófugo, y casarse con la hija del carcelero (a quien, ya que estamos, engañó y acaba de dejar plantada y, probablemente, castigada por el padre). Solo hay una forma de lograr tal hazaña: convertirse en otra persona. Como hicieron, cada uno a su manera, Jean Valjean y Edmond Dantés. No hay dos sin tres, pensará, anacrónico y optimista, nuestro prisionero de Nantes, mientras corre alejándose del río y va pensando el texto de las invitaciones a la boda.



La excelente versión de Try Yann va acelerando estrofa a estrofa, comenzando a capella e incorporando, primero, un redoble frenético de palillos de tambor, y luego, de a poco, el resto de los instrumentos.





Por Tryann:




Dans les prisons de Nantes



Dans les prisons de Nantes
langdililang landilandi landilililang
dans les prisons de Nantes
y avait un prisonnier,

y avait un prisonnier.



Personne ne vint le "vouère"

langdililang landilandi landilililang
personne ne vint le "vouère"

que la fille du geôlier,

que la fille du geôlier.



Un jour, il lui demande

langdililang landilandi landilililang
un jour, il lui demande

et que dit-on de "moué",

et que dit-on de “moué”?



On dit de vous en ville

langdililang landilandi landilililang
on dit de vous en ville

que vous serez pendu,

que vous serez pendu.


Mais s'il faut qu'on me pende
langdililang landilandi landilililang

Mais s'il faut qu'on me pende

Déliez-moi les pieds,

Déliez-moi les pieds!



La fille était jeunette
langdililang landilandi landilililang

la fille était jeunette:

les pieds lui a délié,

les pieds lui a délié.



Le prisonnier alerte
langdililang landilandi landilililang

le prisonnier alerte

dans la Loire s'est jeté,
dans la Loire s'est jeté.



Dès qu'il fût sur l'aut' rive
langdililang landilandi landilililang

dès qu'il fût sur l'aut' rive

il se mit à chanter

il se mit à chanter



“Je chante pour les belles

langdililang landilandi landilililang

je chante pour les belles

surtout celle du geôlier,

surtout celle du geôlier.”



“Si je reviens à Nantes
langdililang landilandi landilililang

si je reviens à Nantes

oui je l'épouserai, 

oui je l'épouserai!”

Dans les prisons de Nantes
langdililang landilandi landilililang
dans les prisons de Nantes
y avait un prisonnier,

y avait un prisonnier.

En las prisiones de Nantes

En las prisiones de Nantes
langdililang landilandi lalililang [o algo así]
en las prisiones de Nantes
había un prisionero,
había un prisionero.

Nadie iba a visitarlo
langdililang landilandi landilililang
nadie iba a visitarlo
salvo la hija del carcelero,
la hija del carcelero.

Un día, él le pregunta
langdililang landilandi landilililang
un día, él le pregunta
“¿Y qué se dice de mí,
y qué se dice de mí?”

“Se dice de vos en la ciudad
langdililang landilandi landilililang
se dice de vos en la ciudad
que serás colgado,
que serás colgado.”

“Pero si tienen que colgarme,
langdililang landilandi landilililang
pero si tienen que colgarme,
desátame los pies,
¡desátame los pies!”

La chica era jovencita
langdililang landilandi landilililang
la chica era jovencita:
los pies le desató,
los pies le desató.

El prisionero, alerta,
langdililang landilandi landilililang
el prisionero, alerta,
al Loire se lanzó,
al Loire se lanzó.

Cuando emergió en la otra orilla
langdililang landilandi landilililang
cuando emergió en la otra orilla
se puso a cantar,
se puso a cantar.

“Yo canto por las bellas
langdililang landilandi landilililang
yo canto por las bellas
en especial la del carcelero,
en especial la del carcelero.”

“Si yo vuelvo a Nantes,
langdililang landilandi landilililang
si yo vuelvo a Nantes,
con ella me casaré,
¡con ella me casaré!”

En las prisiones de Nantes
langdililang landilandi landilililang
en las prisiones de Nantes
había un prisionero,
había un prisionero.



Incluyo algunas versiones más, que pueden resultar interesantes.



a) Por la joven bretona Nolwenn Leroy: similar melodía, similar trabalenguas.






b) Versión para (corromper a los) niños: melodía totalmente distinta, otro trabalenguas.






c) Por Edith Piaf: otra melodía más totalmente distinta, lánguida y sin trabalenguas; encima, con un final alternativo y no precisamente feliz.







Arrojándose al tumultuoso río del tiempo se despide, por ahora libre:



DJ Vago


lunes, 11 de noviembre de 2013

[52] Yucandáns yucanyaib





“Aserejé”, de Las Ketchup (2002)



Esta semana, para el volumen 2 de la serie “¿Lo qué?”, tocaba canción en castellano, o similar.

Pensé en poner alguno de los temas de Mary Poppins (“Califragilísticoespialidoso” o “Chinchiribín”), pero en realidad no son en castellano originalmente, así que las descarté.



También pensé en poner alguno de los vallenatos de Eliseo Herrera, “El Rey del Trabalenguas”, pero iba a estar toda la tarde (o toda la semana, más bien) transcribiendo la letra, así que lo descarté también (aquí va link a una canción de Eliseo, para que vean a que me refiero…
https://www.youtube.com/watch?v=t-DKsggmmX8




Así que me incliné finalmente por “Aserejé”, un tema que seguramente todos conocen bien y tal vez recién hayan logrado olvidar, y ahora recuerden nuevamente gracias a este blog, y me odiarán por ello. Porque es un tema malo pero entrador, al estilo del “Gangnyam style” del rapero coreano Psy.



Además, poner “Aserejé” me equilibra el blog, así no queda demasiado elevado y puedo, la semana que viene, presentar el tema que tengo ya elegido sin quedar demasiado nerd. Y además del además, aunque me doy cuenta de que es un tema medio flojo (si uno lo mira con un ojo solo), me resulta simpático, y con eso alcanza y sobra, en este blog.



“Aserejé” es de la banda española Las Ketchup: tres flacas con voces horribles que no saben prácticamente cantar, pobres, pero que con este tema vendieron más de 7 millones de discos. Porque esta es una de las cien canciones más vendidas en la historia de la música mundial. Lo que sin dudas es significativo, aunque no tengo ni la más puta idea de qué significa.



¿Cómo lograron esta hazaña Las Ketchup? Básicamente, con la historia de un pibe (Diego) que va a un boliche y deslumbra al bailar y entonar un hiphop, pero lo canta pronunciando para el culo, al estilo de las “Canciones cantadas en un inglés de mierda” de Roberto Quenedi:




Exactamente con el mismo procedimiento Quenedi, Las Ketchup tomaron la primera estrofa de “Rapper´s delight” (“el deleite del rapero”, un tema icónico y cuasi-fundador del hiphop, de la banda The Sugarhill Gang) y lo “traducen” en una serie de palabras incomprensibles y con un ritmo que mixtura el hiphop original con una especie de pop-flamenco degradé. Este es el larguísimo tema “Rapper´s delight”, escuchen la primera estrofa.



Con eso solo, e inventarse unos pasitos para la coreografía, ya se arreglaron la vida, las Ketchup (al menos, económicamente). Hicieron dos o tres temas más, pero ninguno arañó siquiera los tobillos de la fama de “Aserejé”, que nos taladró los oídos durante unos cuantos meses o incluso más.




En su favor, hay que decir que se armaron un personaje: el morochito canchero que baila espectacular y tiene enloquecidas a todas las chicas del boliche; al menos, con seguridad a la yo poética de “Aserejé”, que prácicamente se hace encima de la emoción al describir a Dieguito. Otro mérito estructural es la utilización de algunos neologismos, como “ragatanga” para el ritmo hiphopeado pre-reguetonero, y “rastafariafrogitano”, para el aspecto del tal Diego.



Cuando el tema comenzó, incomprensiblemente, a tener un éxito rotundo, las chicas hicieron un nuevo videoclip, menos apegado a la letra pero más playero. Aquí van los dos, por si se atreven.








Aserejé
Mira lo que se avecina

a la vuelta de la esquina
viene Diego rumbeando
con la luna en las pupilas
y su traje aguamarina
van restos de contrabando.
Y donde más no cabe un alma
allí se mete a darse caña
poseído por el ritmo ragatanga.
Y el DJ, que lo conoce,

toca el himno de las doce,
para Diego la canción más deseada,
y la baila, y la goza, y la canta.


Aserejé ja de je
de jebe tu de jebere
seibiunouva majavi
an de bugui an de buididipí.


No es cosa de brujería
que lo encuentre to los días
por donde voy caminando.
Diego tiene chulería

y ese punto de alegría
rastafariafrogitano.
Y donde más no cabe un alma
allí se mete a darse caña
poseído por el ritmo ragatanga.
Y el DJ, que lo conoce,

toca el himno de las doce,
para Diego la canción más deseada,
y la baila, y la goza, y la canta.


Aserejé ja de je
de jebe tu de jebere
seibiunouva majavi
an de bugui an de buididipí.




El tema no va a sonar en mi Winco toda la semana, porque sería redundante: con escucharlo dos veces, ya no me lo podré quitar de la cabeza en unos cuantos días. Espero en cambio que ustedes estén aserejiinmunizados.





Se despide con una mano en la frente, la otra mano en la nuca y agitando las rodillas,



DJ Vago



lunes, 4 de noviembre de 2013

[51] Ahí va la bala, ´tajala


La Lilí i l´Alí Babà”, de La Trinca, en su disco Mort de gana (1973)


Y bueno, aquí estoy otra vez, de regreso tras mis cortísimas vacaciones.

¿Me creerían si les dijera que los extrañé y que me moría de ganas de recomenzar? Espero que no, porque sería una mentira espantosa. Lo cierto es que hubiera seguido en receso durante tres o cuatro meses más, pero temí que, así como los magos que se convierten en halcón y permanecen siendo halcones mucho tiempo después olvidan que son humanos, yo olvidaría el link del blog y ya me sería imposible volver a entrar nunca más.

Así que aquí estoy, pa lo que gusten mandar. Pero de a uno, y con tiempo.

Para romper el hielo en esta segunda temporada, empiezo con una serie dedicada a trabalenguas y sinsentidos, que he dado en llamar “¿Lo qué?”.

Y empiezo la serie por una que conozco de chiquito, “La Lili y el Alí Babá”, una de las canciones catalanas que le cantaba, para que se durmieran, mi papá Josep a mis hermanas quinta y sexta (la Peti y la Pata), cuando éramos chicos. A mí, en cambio, por ser varón, me cantaba el hit medieval “El ball de la civada”, con su famoso estribillo “Trabajemos, trabajemos, que la cebada ganaremos”. Ni yo salí trabajador, ni mis hermanas obedientes y recatadas, así que ya ven que la música es un gran método educativo, pero por la contraria.

El tema es del grupo catalán La Trinca, en su disco Mort de gana (que no significa, como ya los veo que están tentados de traducir, “muerto de ganas”, sino “muerto de hambre”).



La Trinca está formada por Josep Maria Mainat, Miquel Àngel Pasqual y Toni Cruz. Fueron parte de la nova cançó catalana en los setentas, pero siguen hasta hoy dando espectáculos. Son, como para que se ubiquen, una especie de Les Luthiers, pero menos cultos y más jugados políticamente (por ejemplo, cantaron en catalán y sacaron discos en ese idioma durante todo el franquismo, cuando el catalán estaba oficialmente prohibido en medios de comunicación, escuelas, publicaciones y todo lo que fuera público). Recién en 1983 comenzaron a cantar algunas cosas en castellano, en su disco Quesquesé se merdé (uno de los 10 mejores títulos de disco del mundo, en mi ranking).  En 1988 sacaron su único “hit” en castellano: “Quiero una novia pechugona”. Si no lo conocen, bienaventurados ustedes.




La canción de la Lili tiene una trama casi costumbrista, que refleja algunas de las tradiciones catalanas (y no solo catalanas) más renombradas, como el matrimonio, el pedido de mano, agarrarse unos pedos negros con vino (a veces bueno, pero casi siempre barato) y el machismo (Alí advierte que Liliana, cuando se convierta en su esposa, deberá no solo traerle vino cada vez que él lo pida, sino dejar de usar esas criminales minifaldas).

Pero la gracia, por supuesto, es que toda la historia está armada como un trabalenguas, con palabras que suenan como un tarareo. El catalán, un idioma donde “traé vino, traé vino” suena “dubi-dubi” y “bueno de verdad” suena “boda-dabó”, siempre ayuda.

Y ya voy dejando, porque me duelen las falanges de tipiar tanto. Y me vino sed de vino, ¿vio?

http://www.youtube.com/watch?v=Jp8tgmxZflc




La Lilí i l´Alí Babà

L'Alí Babà, bon beduí,
demana a la Lilí la mà
i la Lílí me li va dir:
“Demana-li a la mamà”.

El beduí no va badar
i va deduir “M'he de mudar”
i l'endemà on viu la mamà
de la Lilí va anar a dinar.

L'amanida li van donar,
l'avi Manel li va amanir.
L'avi Manel, l'home, bon avi
de l´al·ludida Lilí.

L'Alí Babà va dir: “Va Lili, du vi”.
La Lilí li va dur vi bo de debò.

La mamà de la Lilí
a l'Alí un bidó de vi li va dar,
i el beduí li va buidar
el bidó de vi a la babalà.

Bé, ho val a dir, al beduí
li va anar bé el bidó de vi,
i embadalida la mamà
de la Lilí me li va dir:

“Bon beduí, mal bevedor,
la libido l'heu de domar”.
I l'Alí va dir: “La mini,
la Lilí l’ha d'eliminar”.

“Va du vi , du vi”,
l'Alí bé li va dir.
“Du-li, du-li, du-li bo
i no val a badar”.

Oh, la, la, la,,
l'Alí Babà i la Lilí.
Oh, la, la, la,
la Lilí i l'Alí Babà.

Oh, la, la, la,
l'Alí Babà i la Lilí.
Oh, la, la, la,
la Lilí i l'Alí Babà.
La Lili y el Alí Babá

Alí Babá, buen beduino,
le pidió a la Lili la mano
y la Lili le dijo:
“Pídesela a mamá”.

El beduino no dudó
y dedujo: “Me tengo que mudar”
y al día siguiente a lo de la mamá
de la Lili fue a cenar.

Le dieron la ensalada,
el abuelo Manuel la aliñó.
El abuelo Manuel, el hombre, buen abuelo
de la aludida Lili.

Alí Babá dijo: “Ve, Lili, trae vino”.
La Lili le trajo vino bueno de verdad.

La mamá de la Lili
a Alí le dio un bidón de vino,
y el beduino vació
el bidón de vino a bocajarro.

Cabe decir que al beduino
le gustó el bidón de vino,
y arrebatada la mamá
de la Lili le dijo:

“Buen beduino, mal bebedor,
la libido te domaré”.
Y Alí le dijo: “La mini,
Lili tiene que eliminarla”.

“Ve, trae vino, trae vino”,
bien le dijo el Alí.
“Llévalo, llévalo, llévalo
y no te demores”.

Oh, la la la,
el Alí Babá y la Lili.
Oh, la la la,
la Lili y el Alí Babá.

Oh, la la la,
el Alí Babá y la Lili.
Oh, la la la,
la Lili y el Alí Babá.



Bonus track, también de La Trinca: “La guerra de las verduras”, con motivo de la entrada de España a la Comunidad Económica Europea; canción que incluye, en francés, el notable verso: “África comienza en los Pirineos”.



Otro bonus track: “El ball de la civada”, versión para (lavarle la cabeza a los) niños.


Se despide murmurando incomprensiblemente, y apenas hasta la semana próxima,


DJ Vago