solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

miércoles, 15 de febrero de 2023

[282] Sagradas Partituras

  

“Muchacha (ojos de papel)”, de Luis Alberto Spinetta (1969) y “Turn! Turn! Turn!”, de Peete Seeger (1959)

 

Es difícil hablar, hoy en día, de “Muchacha (ojos de papel)” sin sentir esa ambivalencia agridulce que el mismo Spinetta sentía, ya en su edad madura: por un lado, es una canción muy bella, que marcó toda una época, que influenció todo el rock nacional hasta nuestros días, que si no es la mejor (¿cuál lo sería?) seguro no baja del podio en ningún ránking histórico de canciones del rock argentino. A la vez: es una canción de amor adolescente escrita por un adolescente. Ya sé: Spinetta no era cualquier adolescente, podemos estar de acuerdo; sin embargo, no deja de ser una obra juvenil de Spinetta (tenía 18 cuando la compuso) y, al menos para mí, no está entre sus mejores canciones. Si Luis Alberto se hubiera quedado ahí, en “Muchacha”, no habría llegado nunca a ser Spinetta.

No voy a extenderme demasiado en el análisis de la canción. Por un lado, porque ya la conocemos todos. Por otro, porque el mismo Spinetta ya lo hizo, veinte años después de haberla compuesto (en un extenso ensayo filosófico) y señaló, agudamente, que el cantor de esa canción, indudablemente enamorado, es a la vez posesivo y bastante machista, pues pretende que ella, la muchacha, no hable, que no corra y que ni siquiera se quede despierta, sino que duerma, así mientras tanto él, tranquilo (y sin verle los ojos) puede construir en su vientre un castillo (una fortaleza defensiva) en donde nadie entre (salvo él). Y ya que está, de paso, mientras duerme le roba un color. No es muy claro qué implica, robarle un color, pero diría que no había necesidad de robarle nada, a la muchacha dormida y callada. Esas cosas a veces no se escuchan detrás de la música, pero no está mal prestar atención y escucharlas (recuerden si no otro caso famoso del que ya hablamos, el de “Every breath you take”, de The Police, otra canción con letra terrible pero considerada “romántica” porque la música es linda).

En el mismo sentido, la imagen principal, los ojos de papel, siempre me llamó la atención por lo artificiosa y oscura (de interpretar, digo): nadie tiene ojos de papel. ¿Qué quiere decir eso? “Tus labios parecían de papel”, dice Aute en “Las cuatro y diez”, y ahí esa imagen sí se entiende mejor, porque le asigna a los labios una cualidad táctil; los define, al roce, con esa suave aspereza del papel. Pero los ojos no se tocan, sino que se ven: y el papel como material no tiene, a la vista, ninguna cualidad distintiva. Creo que decirle que tiene “ojos de papel” implica definirla a ella, a la muchacha, como un lugar donde crear, donde escribir o dibujar: como una hoja vacía a partir de lo que se puede construir una obra poética (“No son ojos blindados”, dijo Emilio Del Guercio, abajo pongo link de su conversación con el Flaco). Ella tiene el “corazón de tiza”, en la misma línea: como un instrumento con el cuál (él) puede escribir.


Pero bueno, no me extiendo más con eso, porque si traje acá esta “canción sagrada” del rock nacional es para señalar algo que para mí es recontraobvio pero que no escuché que nadie haya señalado antes (al menos, no pública o famosamente): la influencia bíblica en “Muchacha (ojos de papel)”. No de toda la Biblia, sino específicamente del único libro bíblico no religioso, no dogmático, no histórico ni sapiencial, el único libro de la Biblia que no menciona a Dios: el Cantar de los Cantares. Que es, básicamente, un poema de amor (quizás nupcial) en el que dos jóvenes amantes (un pastor y una sulamita [nativa de la ciudad de Sulem]) se separan, pero quieren a toda costa reencontrarse. Y mientras tanto, se describen mutuamente, con imágenes en las que se comparan (en forma bastante erótica) las distintas partes del cuerpo de la amada o del amado con diferentes elementos, muchos de ellos naturales:

4:1. He aquí que eres hermosa, amiga mía; he aquí que eres hermosa;

tus ojos entre los rulos son como palomas;

tus cabellos son como rebaños de cabras

que se recuestan en las laderas de Galaad.

4:2 Tus dientes como manadas de ovejas

esquiladas que suben del arroyo,

todas con crías gemelas, y ninguna estéril.

4:3 Tus labios como hilo de grana

y tu habla hermosa;

tus mejillas, como racimos de granada tras tu velo.

4:4 Tu cuello es como la torre de David, edificada para armería;

mil escudos están colgados en ella,

todos escudos de valientes.

4:5 Tus pechos son como gemelos de gacela

que se apacientan entre lirios. (...)

4.10 ¡Cuánto mejores que el vino son tus amores,

y el olor de tus perfumes mejor que todas las especias aromáticas!

4:11 Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa;

miel y leche hay debajo de tu lengua;

y el olor de tus vestidos es como el olor del Líbano.

 

No cito más para no extenderme demasiado, pero vale la pena leer todo el Cantar (no es largo); es notable que ahí ella, la amada, no se calla (como le piden en “Muchacha”), sino que también describe al amado comparando sus partes con diferentes elementos. Es un bello poema, y es por lejos mi parte favorita de la Biblia (lo que dice más de mí y de mi religiosidad que de la Biblia, me doy cuenta). El autor del Cantar de los Cantares es, en teoría, el rey Salomón. Aunque claro, muy probablemente sea un cantar de origen popular y solo se lo atribuyeron al sabio rey, como se solía hacer en la época, pues el copyright musical estaba menos desarrollado que otros pecados.

Y creo que si bien es indudable que el Flaco compuso por sí mismo la letra de “Muchacha”, le debe mucho a esas imágenes salomónicas del Cantar que seguramente leyó y conocía, ya a los dieciocho. Fíjense:

 

https://www.youtube.com/watch?v=lP7_qMRIXTg

 

Muchacha (ojos de papel)

Muchacha ojos de papel, ¿adónde vas?

Quédate hasta el alba.

Muchacha pequeños pies,

no corras más, quédate hasta el alba.

Sueña un sueño despacito entre mis manos

hasta que por la ventana suba el sol.

Muchacha piel de rayón,

no corras más, tu tiempo es hoy.

Y no hables más, muchacha,

corazón de tiza,

cuando todos duerman

te robaré un color.

Muchacha voz de gorrión, ¿adónde vas?

Quédate hasta el día.

Muchacha pechos de miel,

no corras más, quedate hasta el día.

Duerme un poco y yo entre tanto construiré

un castillo en tu vientre hasta que el sol,

muchacha, te haga reír

hasta llorar, hasta llorar.

Y no hables más, muchacha,

corazón de tiza,

cuando todos duerman

te robaré un color.

 

La otra canción que quería traer como una gacela gemela para vuestra consideración es “Turn! Turn! Turn!”, un tema cuya música fue compuesta por Pete Seeger en 1959, pero su letra es... también... ¡del rey Salomón! Pues fue tomada directa, y casi literalmente, del Eclesiastés, un libro que está en la Biblia junto al Cantar de los Cantares (en la Biblia hebrea, el Cantar está justo antes del Eclesiastés; en la Biblia católica, justo después).

También está en duda la autoría de Salomón, pero en el comienzo del libro quien escribe se autodenomina como “hijo del rey David”, y como alguien “que fue rey”, y Salomón cumple con ambos requisitos. Así que aunque nadie pudo probar la autoría del rey, tampoco se pudo probar que no lo hubiera escrito. Dejemos ahí la cuestión, entonces, salomónicamente. Solo diré que cuando salió la canción en la versión de The Byrds, en 1965, fue un gran éxito, y fue declarada la canción con un coautor más antiguo que hubiera llegado nunca al tope de los charts (unos 3000 años, tiene la letra). Y no faltará, of course, quien dirá que el autor de la letra es El Mismísimo Señor D.

Como dije, Pete Seeger (de quien ya comenté “¿Adónde fuerontodas las flores?”) tomó ocho versos del Eclesiastés, específicamente unos (en el capítulo 3) que hablan de que hay un tiempo para cada tarea y para cada cosa. Cambió el orden de algunas palabras, pero salvo esos cambios menores, sus únicas intervenciones en la letra (pocas, pero significativas) fueron:

- agregar el “Turn!” que se repite muchas veces y funciona casi como estribillo; y

- cuando llega, en el final, al verso (o versículo, si prefieren) “un tiempo para la paz”, agregó: “juro que no es demasiado tarde”.

“Turn”, como sustantivo, equivale a “turno”, y la canción habla de eso, de turnos para cada cosa; pero como verbo en inglés, turn significa “darse vuelta” o “dar la vuelta, volver”. Y con el signo de exclamación, esto se vuelve un pedido urgente, un ruego incluso: ¡volvé! Por eso esta puede interpretarse fácilmente como una canción antibelicista, que les pide a los soldados (en la guerra de Vietnam) que vuelvan a sus hogares (“te juro que no es tarde para la paz”). Una canción de protesta sutil y amable, simpática pero también convincente.

Acá va en la (buenísima) versión de The Byrds:

https://www.youtube.com/watch?v=snZKnES4ng4

 

Y acá unplugged, por Pete Seegert junto a Judy Collins:

https://www.youtube.com/watch?v=n0xzyhoeu1Y

 

Turn! Turn! Turn!

 

To everything (turn! turn! turn!)

There is a season (turn! turn! turn!)

And a time to every purpose,

under heaven

 

A time to be born, a time to die

A time to plant, a time to reap

A time to kill, a time to heal

A time to laugh, a time to weep

 

A time to build up, a time to break down

A time to dance, a time to mourn

A time to cast away stones, a time to gather stones together

 

A time of love, a time of hate

A time of war, a time of peace

A time you may embrace, a time to refrain from embracing

 

A time to gain, a time to lose

A time to rend, a time to sew

A time for love, a time for hate

A time for peace, I swear it's not too late

Volvé! Volvé! Volvé!

 

Para todo (¡volvé, volvé, volvé)

hay una época (¡volvé, volvé, volvé!)

y un tiempo para cada propósito

bajo el Cielo.

 

Un tiempo para nacer, un tiempo para morir.

Un tiempo para plantar, un tiempo para cosechar.

Un tiempo para matar, un tiempo para sanar.

Un tiempo para reír, un tiempo para llorar.

 

Un tiempo para construir, un tiempo para derrumbar.

Un tiempo para bailar, un tiempo para hacer duelo.

Un tiempo para lanzar piedras, un tiempo para poner las piedras juntas.

 

Un tiempo de amor, un tiempo de odio.

Un tiempo de guerra, un tiempo de paz.

Un tiempo de abrazar, un tiempo para abstenerse del abrazo.

 

Un tiempo para ganar, un tiempo para perder.

Un tiempo para desgarrar, un tiempo para coser.

Un tiempo para el amor, un tiempo para el odio.

Un tiempo para la paz, juro que no es muy tarde.

 

 

Como bonus track, va el link al programa “Cómo hice”, de Emilio del Guercio, dedicado a “Muchacha (ojos de papel)”. Algunos testimonios son innecesarios, pero aunque más no sea para escuchar al Flaco un rato, vale la pena verlo:

https://www.youtube.com/watch?v=SLLbCef_gKs

 

Y como ya llegó el tiempo de mi siesta, me despido, profético pero anónimo, porque mis ojos también son de papel y ya se callan.

 

DJ Vago

viernes, 10 de febrero de 2023

[281] No me importa ni medio

 

“Nothing else matters”, de Metallica (1991), y “La media pena”, de Pepe Núñez y Carlos Vallejo (década del 60)  

 

Pocas cosas me importan, es cierto. La siesta, la música, un puñado de seres humanos cuidadosamente seleccionados, y habrá alguna cosa más que me importa, pero se ve que no me importa tanto como para recordarla ahora y completar la enumeración.



Y por eso traje hoy dos geniales temas musicales sobre eso, sobre lo poco que importa en serio y lo nada que importa todo lo demás.

Ambas canciones son chacareras, básicamente. Una, “La media pena”, lo es en forma declarada; la otra, “Nothing else matters”, no salió aún del placar, pero creanmé que es una chacarera nomás, aunque dudo que sus autores, James Hetfield, Lars Ulrich y Kirk Hammett (tres de los integrantes de Metallica a inicios de los noventas) sean conscientes de que compusieron una chacarera lenta.

No descubro la pólvora si digo que Metallica es una de las mejores bandas de la historia (no solo del metal, sino de todo el rock), y tienen muchos temas memorables: este, “Nada más importa”, está entre ellos. La canción es inmensamente conocida y, al ser una balada lenta con una melodía muy bella y reconocible, “conecta” con mucha gente a la que no le gusta particularmente el rock pesado, y fue covereada y versionada por la gente más diversa a lo largo del mundo (abajo pondré algunos de esos covers, por si les interesa).

A la letra la compuso Hetfield para una noviecita que tenía, pero cuando le preguntan ahora, no puede recordar para quién era la canción, y tampoco sobre qué era originalmente. El tema pasó a tratar, para los integrantes de la banda, sobre sus fans, sobre aquellas personas que los siguen y los escuchan, y que son para ellos lo que más importa.

Sí, uno puede escuchar y sentir que es una canción de amor, pero lo es en forma filosófica: el cantor no le dice a la/el destinatario qué linde que sos (pop), cómo te quiero (bolero), mové ese culo (reguetón), sino que reflexiona sobre cómo funciona ese vínc... esa relación de confianza entre ellos dos, que les permite mantener su identidad propia, una mente abierta para incorporar nuevas formas de ver, una forma de actuar que no depende de lo que digan o hagan los demás; y eso, esa simbiosis espiritual entre ellos, es lo único que importa.  

El ritmo es ternario, y como en la chacarera, va oscilando de métrica entre un 3/4 y un 6/8 (es decir, entre dividir cada tiempo del compás en dos partes o dividir cada tiempo en tres partes). “Es un vals”, podrían decir ustedes. Y, sí, no lo niego. Pero escúchenlo y díganme si la onda de la canción no es más cercana a una chacarera de los hermanos Ábalos que a “El Danubio azul”. Solo le falta gritar “¡Segunda!”, a Hetfield, cuando termina por primera vez el estribillo.

Una hermosa canción, en todo caso, con esa intro en guitarra (¡chacarera!) y esa onda pausada y amablemente melancólica. Porque los metaleros también sienten, qué se pensaban.

 

“Nothing else matters”:

https://www.youtube.com/watch?v=tAGnKpE4NCI

 

Nothing else matters

 

So close, no matter how far

Couldn't be much more from the heart

Forever trusting who we are

And nothing else matters

 

Never opened myself this way

Life is ours, we live it our way

All these words, I don't just say

And nothing else matters

 

Trust I seek and I find in you

Every day for us something new

Open mind for a different view

And nothing else matters

 

Never cared for what they do

Never cared for what they know

But I know

 

Nada más importa

 

Tan cerca, no importa cuán lejos,

no podría ser más desde el corazón,

por siempre confiando en quiénes somos

y nada más importa.

 

Nunca me abrí de esta manera,

la vida es nuestra, la vivimos como queremos

todas esas palabras, no solo las digo

y nada más importa.

 

Busqué confianza y la encontré en vos,

cada día es para nosotros algo nuevo,

mente abierta a una forma de ver distinta,

y nada más importa.

 

Nunca me importó lo que ellos hacen,

nunca me importó lo que ellos saben,

pero yo sé.

 

 

La otra canción de hoy, como anticipé, es una chacarera declarada: “La media pena”, del gran Pepe Núñez, con letra de Carlos Vallejo. No encontré el año exacto en que fue compuesta, pero habrá sido en algún momento de la década de 1960, calculo. Hay muchas versiones, pero elegí mi favorita, la de Juan Falú, un gran guitarrista y compositor (que está él también entre mis favoritos).

Como la canción anterior, esta también es melancólica y filosófica: el cantor tiene una pena, pero no es una pena completa, sino apenas una media pena, una pena sin nombre ni entereza; y hasta sería mucho mejor tener una pena de verdad, de cuerpo entero (el corazón del cantor le reclama eso, que se consiga una pena más grande, qué tanto). Esa pena insustancial, que ni pena entera es, no debería tenerse en cuenta; y sin embargo, jode. Molesta, resiste, persiste, no se va nunca: se ve que no hay nada más insidioso e indeleble que una media pena, como una garúa del espíritu que no moja pero empapa y hace que el cantor, al comprobar que la copla le quedó corta (como la pena), exclame:

Esta copla es corta y qué me importa.

Que es, claro, el carozo de esta canción: tengo una media pena, y nothing else matters.

 

Falú cambia el orden de algunas estrofas y no las hace todas, pero igual prefiero su versión a otras (incluso a la de Mercedes Sosa, por más que la adoro, que hace una versión bullanguera y alegre), porque Falú la hace bien melancólica y tristona, como pensativa. Y toca la guitarra maravillosamente, además.

 

“La media pena”:

https://www.youtube.com/watch?v=ii6Tdz-Ok8I

 

La media pena

Si la pena es media pena,

para qué tenerla en cuenta.

Solo me alcanza de ida

y a mí me falta la vuelta,

pero para qué tenerla en cuenta.

 

Que mi corazón no piense

que me voy a buscar otro,

solo quiero que la pena

no camine con nosotros,

pero no me voy a buscar otro.

 

Copla corta y qué me importa,

cuando canto yo me olvido,

¡ay, si mi pena pudiera

hacer lo mismo conmigo!

Esta copla es corta y qué me importa.

 

Que mi corazón no piense,

que he de hacer lo que él me diga:

si quiere penas más grandes,

que solo él se las consiga.

Pero no he de hacer lo que él me diga.

 

Siempre queda alguna senda

por donde no van las penas

y unas coplas dentro de uno

que las van haciendo ajenas.

Pero siempre queda alguna senda.

 

Copla corta, qué me importa,

cuando canto yo me olvido,

¡ay, si mi pena pudiera

hacer lo mismo conmigo!

Esta copla es corta y qué me importa.

 

 

Acá van, como cierre, algunas de las miles de versiones y covers de “Nothing else matters”:

 

- Versión de Miley Cyrus con Metallica (el vozarrón de Miley queda muy bien con las canciones de Metallica, ella cantó varias veces con ellos): https://www.youtube.com/watch?v=WphS6h5q4sk

 

- La versión de Mon Laferte (no me gusta cómo quedó la letra en castellano y la forma en que la canta Mon es un poco demasiado melodramática para mi gusto, pero queda clarísimo que esta canción es una chacarera o una zamacueca lenta):

https://www.youtube.com/watch?v=xhP0Q6Hs158

 

- Versión de un grupo folclórico checo, compuesto por chicas disf... vestidas con trajes típicos y pintarrajeadas como muñecas de porcelana.

https://www.youtube.com/watch?v=09NqLjHJtGQ

 

- Versión de Las Grullas de Steve, un grupo de folk sureño estadounidense, en donde vemos que el acordeonista llega en bote desde la laguna, para incorporarse en mitad de la canción. En las estrofas hacen una base rítmica de 2/4 (ritmo de marcha o de tango), en lugar del ritmo ternario, y diría que les queda muy raro, el cover.

https://www.youtube.com/watch?v=3JFb_aOn6rc

 

Y la versión “alegre” de “La media pena” de Mercedes Sosa:

https://www.youtube.com/watch?v=6MqdLfvZMyQ

 

 Y con eso termino por hoy y me voy a dormir una siesta y media. Todo lo demás... ya saben.

DJ Vago

 

 

jueves, 2 de febrero de 2023

[280] Puedo intentar ser Grace Kelly

 

“Cenas de negocios”, de Sigrid (2019), y “Grace Kelly”, de Mika (2007)

 

Me quedé pensando en las canciones sobre la presión de los empresarios musicales en los artistas (“Lovesong” de Sara Bareilles y “No se va a llamar mi amor”, de Charly, vean un par de posteos atrás) y me fui acordando de muchas otras canciones sobre ese tema, así que decidí armar una pequeña serie sobre eso, trayéndolas de a dos, solo porque esa es la metodología que asumí este año (si quieren puedo intentar cambiarla, eh, solo diganmé).

https://www.youtube.com/watch?v=6mB-QfHnclY


 
Así que vamos con dos canciones que suenan simpáticas y livianitas (además de agudas, porque ambos cantantes cantan finito), pero que si uno las escucha son bastante de protesta: protesta contra esas personas que quieren que seamos diferentes pero no porque nos quieren, sino básicamente porque ese cambio los beneficiaría. El motivo directo de ambas canciones es que un empresario o productor musical le pide al músico o a la música que hagan algo diferente, más comercial, menos raro, más vendible, más parecido a lo que ya escuchamos mil veces, más cuadradito, menos creativo. En la mayoría de los casos, esos pedidos son aceptados, porque los artistas son, sobre todo, seres humanos, y tienen que comer, y quieren ser famosos y ricos también, incluso: si alguien te ofrece un contrato musical por un disco y te pide a cambio una canción chota y alegre, la hacés, total. Salvo, claro, que tengas una cierta ética, además (o en vez) de hambre. O podés, como hizo Sara Bareilles en “Lovesong”, y como hacen los dos músicos de este posteo, hacer caso a medias: hacer la faquin cancioncita alegre, pero mantenerla en tu estilo propio y, de paso, protestar por la situación.

 

La primera canción es “Cenas de negocios” (“Business Dinners”) de Sigrid, la joven cantautora noruega de quien ya comenté “High Five” ("Chocá esos cinco"). Sigrid, que me caía muy bien incluso antes de decir esto, dijo que en esta canción quiso hacer un homenaje al estudio Ghibli, de Hayao Miyazaki (el de las películas animadas “El viaje de Chihiro”, “Mi vecino Totoro”, etcétera). Y en efecto, esta canción tiene un aire juguetón e infantil, de divertimento musical. Salvo por un pequeño detalle: la letra. Ahí Sigrid se dirige directamente al empresario-productor, que probablemente sea uno de esos pelados locos (“crazy baldheads”) de los que nos advertía Bob Marley. Sigrid, con esa vocecita, cuenta que él quisiera que ella fuera mil cosas: más dulce, más profunda, más angelical, más vistosa, más comercial... pero ella no tiene tiempo ni oportunidad de ser todo eso, porque está intentando descubrir quién es, para poder ser ella misma. Ser uno mismo no es fácil: a veces te sentís bajoneado, o querés flotar pero te va llevando la corriente y sentís que te vas a hundir en cualquier momento. Pero aun así ella se permite el lujo de quererlo todo y, en especial de querer ser ella misma, por más que no sea dulcemente angelical o comercialmente atractiva.

 

https://www.youtube.com/watch?v=5Wr8O6uD5mg

 

Business dinners

Oh, you just want me to be

Sweeter, better, angel, yeah

Business dinners

You just want me to be

Pictures, numbers, figures, yeah

Deeper, smarter...

And I'll just try to be me.

 

In the silence, on my own

Trapped in my head

from the moment I wake up

Oh, I’ve been feeling kinda low

Trapped in my head from the moment I wake up.

 

Standing on the shoreline,

I just wanna swim and float

Swept over by the undertow, I just wanna swim and float

 

There's a castle in my room

I want it all, but I don't wanna wake up

You say I got some attitude

'Cause I want it all and I don't wanna wake up

 

Sweeter, better, angel, yeah

Business dinners

You just want me to be

Pictures, numbers, figures, yeah

Deeper, smarter...

And I'll just try to be me.

 

Cenas de negocios

Ah, solo querés que yo sea

más dulce, mejor, un ángel, sí:

cenas de negocios.

Solo querés que yo sea

fotos, números, cifras, sí;

más profunda, más inteligente...

y solo intentaré ser yo.

 

En el silencio, por mí misma,

atrapada en mi cabeza desde

el instante en que despierto.

Oh, me estuve sintiendo algo depre

atrapada en mi cabeza desde

el momento en que despierto.

 

Parada en la orilla,

solo quiero nadar y flotar.

Barrida por la contracorriente,

solo quiero nadar y flotar.

 

Hay un castillo en mi habitación,

lo quiero todo, pero no quiero despertar.

Decís que tengo mal carácter

porque lo quiero todo

y no me quiero despertar.

 

Más dulce, mejor, un ángel, sí:

cenas de negocios.

Solo querés que yo sea

fotos, números, cifras, sí;

más profunda, más inteligente...

y solo intentaré ser yo.

 

 

La otra canción, “Grace Kelly”, es de Mika, seudónimo de Michael Holbrook Penniman Jr., que nació en Beirut pero fue criado en Inglaterra (su familia huyó del Líbano durante la extensa guerra civil). Mika tiene una voz de barítono y a menudo canta en falsete, y sus inicios en la música fueron como cantante en musicales y óperas.

Cuando empezó a componer sus propias canciones y a buscar un contrato con una discográfica, solo recibió rechazos y pedidos de que fuera distinto, de que hiciera otra música. Entonces Mika compuso esta canción, “Grace Kelly”, y en vez de ofrecerla a esos empresarios musicales, se armó una cuenta en las redes y la subió allí, para que fuera escuchada en forma libre: la canción llegó a ser número 1 en los charts, y se mantuvo allí durante más de un mes. Así que cuando esos mismos empresarios fueron a buscarlo, él ya era bastante famoso, aunque no tuviera ningún disco todavía.

 

La canción suena como una ronda infantil, y es divertida y alegre. Empieza con una cita de Grace Kelly, en la película “The Country Girl” (“La chica del campo”, aunque acá le pusieron “La angustia de vivir”, jaja. Trata sobre un artista olvidado que intenta volver a la fama.).

—Quiero hablar con usted. [dice él, William Holden]

—La última vez que hablamos, señor Dodd, me provocó hasta el llanto. Le prometo que no volverá a suceder. [contesta Grace]

En la canción cambian el apellido Dodd por “Smith”, pero salvo eso, citan el diálogo tal cual.

https://www.youtube.com/watch?v=gM6Gl0uCZ4w 


Y ahí empieza la canción propiamente dicha, que es, al menos en las estrofas, una larga serie de preguntas hacia ese “Señor Smith”, al que se le pide que declare cómo hay que cambiar, qué hay que hacer para lograr que él (el artista) le guste.

¿Lo atraigo? ¿Lo asqueo con mi sonrisa inquieta? ¿Soy demasiado sucio, demasiado coqueto? ¿Me gusta lo que le gusta? Puedo ser sano, puedo ser repugnante, supongo que soy un poquito tímido. ¿Por qué no le gusto, por qué no le gusto, si no me dejó intentar?

O sea: se representa una escena de patético arrastrarse, al mejor estilo Jacques Brel en “Ne me quitte pas”, de aceptar hacer cualquier cosa para cambiar tal como se lo pidan, sin importar quién es él realmente: “puedo ser lo que vos quieras, por favor decime qué querés que haga, y lo haré”.

Y llega el genial estribillo, en el que él confiesa que intentó ser Grace Kelly pero no le salió, porque “todas sus miradas son demasiado tristes” (o también podría referirse a “todos sus looks”, sus vestidos: aunque para mí Grace Kelly no tenía para nada miradas tristes, y mucho menos looks tristes. Pero bueno, quizás necesitaba una palabra corta para que le entrara el verso, Mika, y eligió “sad”.) Y luego dice que trató de imitar un poquito a Freddie (muchas veces compararon a Mika con un joven Freddie Mercury), pero lo único que consiguió fue que su identidad enloqueciera, es decir, ya no saber quién es él mismo (similar a lo que le pasaba a Sigrid en la canción anterior).

 

Intenté ser como Grace Kelly,

pero todas sus miradas son muy tristes.

Así que traté un poquito de Freddie,

¡enloquecí de identidad!

 

Luego empieza, ya desesperado, a proponer cambiar de color, como los teletubis: puedo ser marrón (morocho), puedo ser azul (triste), puedo ser violeta atardecer, puedo ser verde (zarpado), puedo ser... más de todo. Y sigue preguntando qué debería hacer, para gustarle a ese tú demandante pero deseado: ¿debería agacharme? ¿Debería parecer mayor? Son muy graciosas las preguntas, pero a la vez se hace evidente, para quien escucha, que no está bien esto que pasa: nadie debería hacer esas cosas solo para encajar, para agradarle a los poderosos, para ser alguien (ni en la música, ni en ningún otro ámbito).

 

https://www.youtube.com/watch?v=0CGVgAYJyjk

Grace Kelly

I wanna talk to you

The last time we talked, Mr. Smith, you reduced me to tears

I promise you it won't happen again

Do I attract you? Do I repulse you with my queasy smile?

Am I too dirty, am I too flirty? Do I like what you like?

I could be wholesome, I could be loathsome, I guess I'm a little bit shy

Why don't you like me, why don't you like me, without making me try?

 

I tried to be like Grace Kelly,

But all her looks were too sad,

So I tried a little Freddie,

I've gone identity mad!

 

I could be brown, I could be blue, I could be violet sky

I could be hurtful, I could be purple, I could be anything you like

Gotta be green, gotta be mean, gotta be everything more

Why don't you like me, why don't you like me? Why don't you walk out the door?

 

Getting angry doesn't solve anything

How can I help it, how can I help it? How can I help what you think?

Hello my baby, hello my baby, putting my life on my brink

Why don't you like me, why don't you like me? Why don't you like yourself?

Should I bend over, should I look older, just to be put on your shelf?

 

Say what you want to satisfy yourself

But you only want what everybody else says you should want

Grace Kelly

Quiero hablar con usted.

La última vez que hablamos, señor Smith, me provocó hasta el llanto.

Le prometo que no volverá a suceder.

¿Lo atraigo? ¿Lo asqueo con mi sonrisa inquieta?

¿Soy demasiado sucio, demasiado coqueto? ¿Me gusta lo que le gusta?

Puedo ser sano, puedo ser repugnante, supongo que soy un poquito tímido.

¿Por qué no le gusto, por qué no le gusto, si no me dejó probar?

 

Intenté ser como Grace Kelly,

pero todas sus miradas son demasiado tristes.

Así que traté un poquito de Freddie,

¡enloquecí de identidad!

 

Puedo ser marrón, puedo ser azul,

puedo ser violeta cielo,

puedo ser hiriente, puedo ser morado, puedo ser lo que sea que le guste.

 

Voy a ser verde, voy a ser malo,

voy a ser más de todo.

¿Por qué no le gusto, por qué no le gusto? ¿Por qué no se va por la puerta?

 

Enojarse no resuelve nada.

¿Cómo puedo ayudarlo, cómo puedo evitarlo? ¿Cómo puedo evitar eso que piensa?

 

Hola mi nene, hola mi nene,

pongo mi vida en la cornisa,

¿por qué no le gusto, por qué no le gusto? ¿Por qué no se gusta usted mismo?

¿Debería agacharme, debería verme más viejo, deberían ponerme en su estante?

 

Diga lo que quiera para quedarse contento,

pero lo único que busca es lo que todos los demás dicen que debería buscar.

 

Y con esto termina el recorrido de hoy, por canciones que quizás podrían ser diferentes, pero que se contentan con ser apenas como son.

Como alguien que conozco y que ya se va a dormir la siesta.

DJ Vago