solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

sábado, 8 de marzo de 2025

El que piensa… ¡pierde!

 

“Dont think twice, its all right” (1963), de Bob Dylan

 

¿Fue el calor lo que me sacó de mi larga siesta? ¿La lluvia que se hizo rogar? ¿El fascismo imperante? No. Fue la película “Un completo desconocido” y que no le hayan dado el Oscar a Timmy Chalamet por su interpretación de Bob Dylan. Lo primero que diré es: hay pocos premios menos confiables que el Nobel, y el Oscar es uno de ellos, así que no espero nada bueno de los Óscares, nunca. Si acaso, me sorprendió que no le hubieran dado diez estatuillas a “Emilia Pérez” (aunque entre las dos que le dieron, tuvieron el tupé de regalarle el Oscar a “mejor canción” por un engendro (titulado, para mayor sinceridad, “El mal”) del que no hablaré porque antes me hubiera quedado haciendo la siesta hasta morir).

Pero la película sobre Dylan y Joan Baez es muy buena, dicen todos (yo estoy juntando energía para ir a verla, ya ya llego). Y me recordó aquellos buenos tiempos en que, durante quince minutos, me amigué con los suecos de la Academia (no Racing) cuando le dieron el Nobel de Literatura a mi amigo Bob. Así que me dije: “Bueno, vamos a aprovechar el momento histórico de este mediodía fresco y a comentar otra canción de Dylan”.

[Acá en el blog ya comenté, genial y humildemente, varias: “It ain´t me, babe”, “Like a Rolling Stone”, “Love isjust a four letter word”, “Simple Twist of Fate”… creo que esas son todas, si hay alguna más no la recuerdo ahora.]

La canción que traigo hoy es una de mis favoritas. No la más favorita, porque eso no existe: como las katanas de Hattori Hanzo, las canciones de Bob Dylan solo pueden compararse con canciones que no hayan sido compuestas por él. Y Bob tiene más canciones buenísimas que un reguetón perífrasis para nombrar el culo.

¿Qué me gusta de “No lo pienses dos veces, está bien”? Muchas cosas, pero empezaré diciendo: los detalles. La literatura (y dicen que el diablo también) está en los detalles. Porque de entrada, por el planteo, es “apenas” una canción folk juvenil, con un tema juvenil: él se va y la deja a ella. El joven Serrat compuso muchas canciones con ese tema, por ejemplo (algunas muy buenas, incluso, como “Cuando me vaya”, “Com ho fa´l vent” o “Me´n vaig a peu”). Y Sandro, Elvis: todos los jóvenes de buen aspecto que podían componer una canción tienen al menos una canción en la que se van y dejan a una chica atrás.


Pero esta no es una típica canción de “te quiero pero adiós”, y tampoco una de “ya no te quiero, así que adiós”. Y no es, como piensan muchos, una canción de amor (ni de desamor, por cierto); es una canción de despecho sazonada con un poquito de rencor. Bob Dylan es un gran autor de canciones de rencor (solo hace falta recordar “Like a Rolling Stone”, la mayor canción de bardeo rencoroso de la historia del mundo). Acá es como si cantara la zorra que no llega a alcanzar las uvas y dice “igual están verdes”: él se va y la deja a ella, pero al hacerlo le reclama a ella, la hace culpable de esa despedida: él no quería irse, ella lo obligó (desde su punto de vista). Lo dice en una forma muy bella, eso sí.

 

No sirve de nada sentarse y preguntarse por qué, nena,

si no lo sabés ya;

y de nada sirve sentarse y preguntarse por qué, nena,

no tiene ningún caso.

Cuando tu gallo cante al despuntar el alba

mirá por la ventana y ya me habré ido;

vos sos la razón por la que sigo mi viaje,

pero no lo pienses dos veces, está todo bien.

 

En la primera estrofa, con un aire de parábola evangélica, le dice que cuando el gallo cante él ya se habrá ido, y que no tiene caso ahora preguntarse el motivo, en tanto ella ya debería saberlo… pero la estrofa cierra (como todas las estrofas) con la frase que titula la canción: “no lo pienses dos veces, está todo bien”. Una frase totalmente despechada y contradictoria, porque la canción entera es un reclamo de que ella sí debería pensarlo dos veces (en lo posible, en forma retroactiva, incluso) y que nada está nada bien: que ella no lo piense dos veces y sienta que está todo bien es lo que él cree que va a suceder, no lo que quiere que pase.

 

Y de nada sirve que enciendas tu luz, nena,

esa luz que nunca conocí;

y de nada sirve que enciendas tu luz, nena,

estoy en el lado oscuro del camino.

Ojalá hubiera algo que dijeras o hicieras

para intentar que yo cambiara de idea y me quedara;

igual nosotros nunca hablamos demasiado.

Pero no lo pienses dos veces, está bien.

 

En la segunda estrofa sigue con los reclamos: le dice que no sirve de nada que encienda su luz ahora. Me encanta la forma sutil en que él da a entender que los dos eran (o fueron alguna vez) amantes, pero su relación no avanzó hacia nada “serio”: ella nunca lo dejó quedarse en su cuarto, nunca encendió la luz para verlo (o que se vieran). Y acá el cantor ya no se puede contener y expresa que aún las cosas podrían cambiar, si ella tan solo dijera algo para que él no se fuera… pero “igual nunca hablamos demasiado” (otra forma sutil de protestar que él quería profundizar la relación mientras ella solo quería encuentros más “libres”).

 

Así que no sirve que digas en voz alta mi nombre, nena,

como nunca antes lo hiciste;

de nada sirve que digas en voz alta mi nombre, nena:

ya no puedo oírte más.

Voy pensando y preguntándome camino abajo

una vez amé a una mujer, un niño me dijeron:

le di mi corazón, pero ella quería mi alma;

pero no lo pienses dos veces, está bien.

 

En la tercera estrofa vuelve a reclamar que ella nunca “dijo en voz alta” el nombre de él (nunca lo blanqueó ante los demás, digamos, como una relación formal) y termina con él diciendo una frase bastante extraña “a child I told”, que algunos traducen como “amé a una mujer; una niña, me dijeron”, como que otros le habrían dicho a él que ella era una niña (inmadura), pero yo entiendo más bien como “un niño me dijeron”: él amó a una mujer, pero ella le dijo (a él) que era como un niño (inmaduro). La acusación de inmadurez se comprueba al instante, porque en el verso siguiente él se larga con un “le di mi corazón, pero ella quería mi alma”. ¿What? Eso que dice no tiene nada que ver con el resto de lo que dice en la letra de la canción, donde queda clarísimo que él le dio a ella su corazón, su cuerpo y todo lo demás, y que estaría feliz si ella lo llamara y le dijera: no te vayas, volvé. Esta frase del corazón y el alma, que intenta presentar la situación como que ella quería “atarlo” a él y por eso él se va, es precisamente lo opuesto de todo lo que se describe que ocurrió, y es la frase más chiquilina (“ella empezó”) y más cercana al “están verdes” de la zorra que salta y salta (como el sapo Pepe) pero no alcanza las uvas. ¿De qué “alma” estás hablando, Bob? Me da un poco de pena él, eh, no se crean: uno puede empatizar perfectamente con el cantor (y con ella también, claro).

 

Hasta luego, querida nena:

adónde estoy yendo, no lo sé.

Adiós es una palabra demasiado buena, nena,

así que solo diré: que estés bien.

No estoy diciendo que me trataste mal;

podías haberlo hecho mejor, pero no me importa.

Solo digamos que medio malgastaste mi precioso tiempo,

pero no lo pienses dos veces, está bien.

 

La última estrofa sigue dando vueltas alrededor del despecho de él (“no digo que me trataste mal… pero podrías haberlo hecho mejor”, jaja, es genial). Ese “no me importa”, a esta altura, solo puede leerse como una mentira flagrante: está más que claro que le recontraimporta, le importa con una tarifa del 250%. Y cierra con un reclamo más: “tipo que medio malgastaste mi precioso tiempo”; por más que lo dice con esa frase irónica, el reclamo apunta a lo mismo, a que ella no quiso una relación más profunda y formal con él; aunque suena ridículo que un jovencito se queje de que “malgastaron su tiempo”: ¿estabas apurado para ir adónde, Bob?

Por todo lo dicho, y por lo bien que suena, “No lo pienses dos veces, está todo bien” es para mí una gran canción, y me encanta volver a escucharla cada tanto. La leyenda oficial es que Bob la compuso para su novia Suze Rotolo, que lo estaba por dejar a él para irse a estudiar a Londres… Aunque no tiene importancia si hay una persona en particular para quien fue compuesta esta canción, ni quién fue, lo cierto es que a todas estas canciones de despecho de Bob yo las leo siempre dedicadas a Joan Baez (y viceversa, las de despecho de Joan, dedicadas a Bob): cuando él le reclama que se va pero que podría no irse si ella solo dijera algo, no puedo evitar pensar en el alejamiento de Bob del folk (más idealista y colectivo y luchador) para ir al rock (más individualista y rebelde pero sin causa), con la consecuente separación entre Bob y Joan (cuando hablé de la canción “Simple Twist of Fate” [a.k.a. “la canción con más versiones del mundo”] hablé bastante de la relación entre ellos dos, así que no me detendré más ahora en eso: igual nunca me escuchan, ustedes, ya los conozco).

https://www.youtube.com/watch?v=1iHhWh9FtsQ

Dont think twice, its all right

 

It ain't no use to sit and wonder why, babe

If'n you don't know by now

And it ain't no use to sit and wonder why, babe

It'll never do somehow

When your rooster crows at the break of dawn

Look out your window and I'll be gone

You're the reason I'm a-traveling on

But don't think twice, it's all right

 

And it ain't no use in turning on your light, babe

That light I never knowed

And it ain't no use in turning on your light, babe

I'm on the dark side of the road

But I wish there was somethin' you would do or say

To try and make me change my mind and stay

But we never did too much talking anyway

But don't think twice, it's all right

 

So it ain't no use in calling out my name, gal

Like you never done before

And it ain't no use in calling out my name, gal

I can't hear you anymore

I'm a-thinking and a-wonderin'walking down the road

I once loved a woman, a child I'm told

I give her my heart but she wanted my soul

But don't think twice, it's all right

 

So long honey babe

Where I'm bound, I can't tell

Goodbye's too good a word, babe

So I'll just say "Fare thee well"

I ain't a-saying you treated me unkind

You could've done better but I don't mind

You just kinda wasted my precious time

But don't think twice, it's all right

No lo pienses dos veces, está todo bien

 

No sirve de nada sentarse y preguntarse por qué, nena,

si ya no lo sabés;

y de nada sirve sentarse y preguntarse por qué, nena,

no tiene ningún caso.

Cuando tu gallo cante al despuntar el alba

mirá por la ventana y ya me habré ido;

vos sos la razón por la que sigo mi viaje,

pero no lo pienses dos veces, está todo bien.

 

Y de nada sirve que enciendas tu luz, nena,

esa luz que nunca conocí;

y de nada sirve que enciendas tu luz, nena,

estoy en el lado oscuro del camino.

Ojalá hubiera algo que dijeras o hicieras

para intentar que yo cambiara de idea y me quedara; igual nosotros nunca hablamos demasiado.

Pero no lo pienses dos veces, está bien.

 

Así que no sirve que digas en voz alta mi nombre, nena,

como nunca antes lo hiciste;

de nada sirve que digas en voz alta mi nombre, nena:

ya no puedo oírte más.

Voy pensando y preguntándome camino abajo

una vez amé a una mujer, un niño me dijeron:

le di mi corazón, pero ella quería mi alma;

pero no lo pienses dos veces, está bien.

 

Hasta luego, querida nena:

adónde estoy yendo, no lo sé.

Adiós es una palabra demasiado buena, nena,

así que solo diré: que estés bien.

No estoy diciendo que me trataste mal;

podías haberlo hecho mejor, pero no me importa.

Solo digamos que medio malgastaste mi precioso tiempo,

pero no lo pienses dos veces, está bien.

 

Así que cierro nomás este posteo con un cover y algunas canciones más sobre pensar o no pensar. Pero no es necesario que las escuchen. Está todo bien.

Empiezo, obvio, con un cover de Joan Baez: a ella sí que es imposible imitarla, esa voz no tiene igual. Dicho esto: me gusta más la versión de Bob, en esta canción, porque es más canchera y a la vez más transparentemente despechada. Así que a Joan le doy mi corazón pero a Bob mi alma, jaja, sea lo que sea que eso signifique.

https://www.youtube.com/watch?v=OYeXvG2ptwk

 

El otro cover es el de Kesha, que canta lento y llorando, lo que no evita que su versión sea malísima y que asesine a la canción en forma impiadosa. A muchos les gusta este cover, pero medio que malgastó mi precioso tiempo.

https://www.youtube.com/watch?v=mNCEV7ZSNFo

 

Otras canciones que hablan sobre pensar o no pensar:

- “I shoul be allowed to think” (“Debería permitírseme pensar”), por They Might Be Giants, 1994. Me gusta mucho este tema enojado, bien político, de John Henry, que empieza citando el comienzo del poema “Aullido” de Allen Ginsberg: “Vi a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas, histéricas, desnudas, arrastrándose por las calles de negros al anochecer mientras buscan una dosis furiosa”.

https://www.youtube.com/watch?v=UryTypo2qeU

 

“Think a little less” (“Pensá un poco menos”), de Michael Ray, 2015. Él, re deconstruido, le pide a ella que (lo) bese un poco más y piense un poco menos, en una balada country insufrible cantada con la mirada azul de Zoolander que solo sirve para hacerme reír.

https://www.youtube.com/watch?v=ErZHI7lDLj8

 

“Think twice”, de Celine Dion, 1994: el exacto opuesto a la canción de Dylan (también en mi aprecio por la canción). Ella le dice a él que lo piense dos veces, antes de arriesgar su relación por irse a tontear con esa chirusa. Gran éxito de Celine Dion, por cierto. Yo, empero, no lo pensaré dos veces antes de olvidar este tema para siempre.

https://www.youtube.com/watch?v=vGwIaL0jOUg

 

“Thinking out loud”, de Ed Sheeran, 2014. Una balada romántica en el que él, al pensar en voz alta, le pone fecha de vencimiento a su amor: hasta que tenga 70 años. El videoclip muestra al pelirrojo Ed bailando [con la gracia de un madero que flota en el océano] con Brittany Cherry, concursante del reality de baile “So you think you can dance?”, y lo cierto es que ella hace todo el trabajo, prácticamente. Diría que la canción es tan simpática como innecesaria, pero no me hagan caso, solo estoy pensando en voz alta.

https://www.youtube.com/watch?v=lp-EO5I60KA

 

Y con esto cierro. No miren por la ventana, porque ya me fui. No me hubiera ido, pero no pasa nada. No les guardo rencor eh. Está todo bien.

DJ Vago

lunes, 28 de octubre de 2024

[295] En defensa de la educación y la ciencia

 

“The scientist” de Coldplay (2002), “School” de Nirvana (1989) y “Be true to your school”, de The Beach Boys (1963)

 

Nunca fui un buen alumno, pero no por eso me causa gracia que quieran destruir las escuelas y las universidades.


[“La educación no es gratuita, la pagamos todos”, dicen los quías. Claro que lo hacemos, y con gusto: fomentar la educación y la salud, el trabajo, la alimentación y la vivienda de toda la gente que vive en el país es la razón de ser del Estado. O debería: que haya gente que estudia es bueno para todos, no solo para ellos mismos. Cuando quienes gobiernan le quitan el financiamiento a esos temas, no es para mejorar la vida de la gente de a pie, sino para darle esa misma plata a otras personas amigas (de ellos: curiosa o nada curiosamente, tipos que ya tienen containers llenos de dinero, por lo que no estaría siendo esencial y urgente que les demos más). No “se ahorra” nada, si no se le paga lo que corresponde a docentes y científicos, a médicos y trabajadores en general: se empobrece el país entero, al hacerlo. Deberíamos darnos cuenta.]

 

Vamos hoy, entonces, solo porque me hicieron enojar, a comentar no uno, sino tres temas diversos sobre (poneling) la ciencia y la educación.

 

Empiezo por “El científico”, de Coldplay. Acá tengo que empezar diciendo que Coldplay es una banda que me aburre locamente: la perspectiva de ver un recital entero de Coldplay me resulta, para decirlo en una sola palabra, suicidante. Para que se den una idea, esta es mi canción favorita de Coldplay, y aun así me aburre hasta producirme lipotimia severa e instantánea.

 

Así y todo, suena bien, la canción, y tiene su gracia (morosa, pero gracia al fin). Es la historia de un tipo (el científico, aunque por supuesto, podría no ser un científico en absoluto) que se distrajo “con números y cifras, con preguntas de ciencia” y no le dio bola a su amada, y ahora que ella lo está dejando, él no no se resigna, se da cuenta de que la ama y la necesita y dice “che, qué pena que nos separemos”, y pide “volver al comienzo”.

(Como muchas canciones en inglés, esta es unisex: tanto quien canta como a quien se dirige podrían ser varones, mujeres o lo que sea, solo asumo que el cantor es un él y que le canta a una ella por comodidad.)

 

El estribillo, en el que se dice que “Nadie dijo que fuera fácil; pero nadie nunca avisó que sería tan difícil”, no hace sin embargo referencia a la ciencia (y tampoco a la coyuntura actual de nuestro país), sino a las relaciones humanas: las preguntas de la ciencia y el progreso son un poroto, en comparación con las cuestiones del amor y el compartir la vida (o parte de ella) con otro ser humano. Eso es lo realmente difícil, dice el científico, y le creamos. Y le compadezcamos, porque claro, ese “volvamos al comienzo” no es posible: los viajes en el tiempo solo pueden ir hacia el futuro (como la película); volver al pasado solo puede ocurrir en la memoria.

 

Para sumar a mi desapego con Coldplay, confieso aquí que lo que más me gusta de esta canción es el videoclip, que me parece de una gran genialidad: para una canción que propone “volver al comienzo”, está grabada de atrás para adelante: la escena inicial, con Chris Martin acostado en un colchón tirado en medio de la calle, no parece nada del otro mundo, hasta que empieza a moverse y vemos que se mueve raro… entonces cruza una bicicleta yendo en reversa, y ahí nos damos cuenta de que todo fue filmado normal, pero está siendo pasado al revés: es como en el cuento “Viaje a la semilla” (que no leí, claro, me lo contó mi hermana la tercera). Pero, he aquí la mayor gracia, la boca de Chris Martin dice la letra “bien”, como nosotros escuchamos la canción: esto no se logró con IA ni con efectos especiales, sino que él tuvo que aprender a cantar la canción al revés, desde el último sonido hacia el primero. Le llevó semanas lograrlo, por cierto.


Ya solo con esto, estaría muy bien el clip: pero el cantor empieza a hacer todo un recorrido, andando hacia atrás como un barco contra la corriente yendo incesante hacia el pasado: cruza muros y canchas de básquet, negocios, vías de tren, puentes y un bosque. En el minuto 2:30 del clip, como está fresca la tarde, se pone un abrigo (aunque claro, eso significa que se lo quitó, al abrigo, y que lo tenía puesto de antes). En el 2:50 pasa por al lado de una chica dormida: la trama se complica. Y de aquí en adelante, se sigue complicando exponencialmente, porque lo que parecía un simple videoclip de una canción aburrida (sorry fans de Coldplay) es en realidad una historia policial: en el minuto 3:05 Chris sube a un auto sin parabrisas ahí en medio del bosque (las preguntas empiezan a bullir en nuestras cabezas, como si los científicos fuéramos nos); unos segundos después sacude la cabeza para quedarse dormido y el parabrisas se recompone y la chica dormida (que ahora nos damos cuenta de que quizá esté muerta) flota hacia atrás para entrar de nuevo en el auto, que se des-desbarranca parriba hasta volver a la ruta, donde esquiva una camioneta marcha atrás (3:45) y todo son risas entre él, que maneja, y ella, en el asiento del acompañante: ese es “el comienzo” al que él quiere volver: el instante en que los dos estaban vivos y felices.

Queda todavía lugar para responder una pregunta más, el final del policial de enigma: ¿por qué ella salió despedida por el parabrisas y él no? ¿Por qué él tenía puesto el cinturón de seguridad y ella no? En los segundos finales, ella se quita-pone un abrigo (la tarde estaba fresca, recordemos), y para hacerlo se ajusta el cinturón (es decir: ahí se lo quitó, cuando uno avanza en el tiempo). Así que este clip bien podría ser la propaganda de SITEA “luchemos por la vida” para evitar accidentes de tránsito más efectiva de la historia, al final de cuentas. En todo caso, un gran videoclip, que ganó muchos premios por cierto, y que hace que la canción, aunque lenta, sea más memorable.

https://www.youtube.com/watch?v=RB-RcX5DS5A

The scientist

Come up to meet you, tell you I'm sorry

You don't know how lovely you are

I had to find you, tell you I need you

Tell you I set you apart

Tell me your secrets and ask me your questions

Oh, let's go back to the start

Running in circles, coming up tails

Heads on a science apart

Nobody said it was easy

It's such a shame for us to part

Nobody said it was easy

No one ever said it would be this hard

Oh, take me back to the start

 

I was just guessing at numbers and figures

Pulling the puzzles apart

Questions of science, science and progress

Do not speak as loud as my heart

But tell me you love me come back and haunt me

Oh and I rush to the start

El científico

Vine a encontrarme con vos, a decirte que lo siento,

no sabés lo encantadora que sos.

Tuve que encontrarte, decirte que te necesito,

decirte que te elegí.

Contame tus secretos y decime tus preguntas,

oh, volvamos al comienzo.

Corriendo en círculos, haciendo que las cruces

y las caras caigan en una ciencia distinta.

Nadie dijo que fuera fácil:

qué lástima que nos separemos.

Nadie dijo que fuera fácil:

nadie nunca avisó que sería tan difícil.

Oh, llevame de nuevo al comienzo.

 

Solo estaba adivinando números y cifras,

quitando las piezas de los rompecabezas,

preguntas de ciencia; ciencia y progreso

no hablan tan fuerte como mi corazón.

 

Pero decime que me querés, volvé y acechame,

oh, e iré corriendo hasta el comienzo.

 

No se asusten, que me alargué con el posteo pero ahora comentaré mucho más corto. “School”, de Nirvana, es una canción breve, bien grunge, bien gritada, de poco más de dos minutos (punk-friendly), donde Kurt Cobain se lo pasa cantando, pero solo repite tres frases: “¿Lo podés creer? Maldita mi suerte”. “No hay recreo”. “Estás en el colegio otra vez”. Aquí el cantor logró ese “volver al comienzo” que se buscaba en la canción anterior, pero, oh paradoja, no está feliz, porque volvió al colegio pero ahora, sin la juventud ni el entusiasmo que (ojalá) tenía cuando iba a la escuela siendo niño. Así que ese sueño de volver (como en el tango de Gardel) es aquí más bien como una de esas pesadillas en las que uno vuelve al colegio y tiene que volver a rendir, ad infinitum, para pasar de grado.

El clip es en vivo, así los vemos a los músicos, tan jóvenes, y lamentamos no poder volver el tiempo atrás.

 

https://www.youtube.com/watch?v=aattgr1wFcU

School

Won't you believe it? It's just my luck

No recess

You're in high school again

Escuela

¿Lo podés creer? Mi maldita suerte.

No hay recreo.

Estás en el colegio otra vez.

 

Y para cerrar este viaje al comienzo, retrocedemos aún unas decaditas más para poner una divertida canción de los Beach Boys, que pueden no gustarte, pero no te aburrirán. “Sé fiel a tu escuela”, piden (o “a tu colegio”, si prefieren), como sos fiel a tu chica o a tu chico (o incluso más fiel, si fuera posible). Porque, como ya sabemos y como dicen los Beach Boys (entre líneas) en la letra de la canción: la educación no se vende, se defiende. En las calles, en lo posible. Contra los crápulas que la quieren desfinanciar y vaciar.

 

https://www.youtube.com/watch?v=o7sLDziV2hs

Be true to your school

 

When some loud braggart tries to put me down

And says his school is great

I tell him right away

Now what's the matter buddy

Ain't you heard of my school

It's number one in the state?

 

So be true to your school now

Just like you would to your girl or guy

Be true to your school now

And let your colors fly

Be true to your school

 

 

I got a letterman's sweater

With a letter in front

I got for footbal and track

I'm proud to where it now

When I cruise around

The other parts of the town

I got a decal in back

 

Come Friday we'll be jacked up on the football game

And I'll be ready to fight

We're gonna smash 'em now

My girl will be working on her pom-poms now

And she'll be yelling tonight

 

So be true to your school now

Rah rah rah be true to your school

Sé fiel a tu escuela

 

Cuando un matón ruidoso intenta menospreciarme

y dice que su colegio es genial

le digo al toque:

mirá, capo, lo que pasa es esto:

¿no oíste que mi escuela

es la número uno del estado?

 

Así que se fiel a tu escuela, che.

Como lo sos con tu chica o tu chico.

Sé fiel a tu escuela

y dejá que sus colores flameen.

Sé fiel a tu escuela.

 

Tengo un pulóver con una letra adelante,

Lo uso para el fútbol y las carreras,

estoy orgulloso de llevarlo ahora.

Cuando paseo en el auto

por otras partes del pueblo

llevo una calcomanía atrás.

 

El viernes estamos manija con el partido de fútbol

y estamos listos para luchar.

Vamos a aplastarlos, eh.

Mi chica estará a tope con los pompones

y gritará esta noche.

 

Así que se fiel a tu escuela, ahora.

Ra, ra, ra. Sé fiel a tu escuela.

 

Y eso es todo. ¿Escuchan el timbre de salida? Es para que volvamos a entrar, por fin desegresados, a nuestra querida escuela.

 

DJ Vago

domingo, 1 de septiembre de 2024

[294] Quien juega con fófforos

 

“Who by fire”, de Leonard Cohen (1974), y “You must burn!” de Metallica (2023)

Termina hoy la serie “La única canción que ilumina es la que arde” con canciones sobre lo que sucede cuando el fuego actúa sin control sobre el cuerpo de un ser humano (alerta spoiler: se muere).


Elegí dos canciones bien diferentes. La primera, del inefable Leonard Cohen (cuyas canciones solo pueden compararse con otras canciones de él mismo), titulada “Quién por fuego”, dura dos minutos, como una canción punk, solo que claro, es de Leonard Cohen, así que es lo opuesto de una canción punk.

La canción es, básicamente, una larga enumeración de elementos (personas, en este caso), y cada elemento se inicia con un “quién”: quién así, quién asá. La canción no lo dice, pero rápidamente nos damos cuenta de que lo que hacen todas esas personas, lo que tienen en común para compartir esta larga enumeración, es morir. Cuando Leonard dice “Quién por fuego”, está preguntándose quién va a morir a causa del fuego.

Esta es una versión del rezo hebreo “Unetanneh Tokef”, que se canta en Yom Kippur (Leonard lo escuchaba desde niño en la sinagoga), en el que se describe cómo Dios mira en el Libro de la Vida y decide el destino de cada alma para el año que empieza: quién va a vivir y quién va a morir (y cómo).

Leonard introduce algunas formas “modernas” de morir (por barbitúricos, por polvo), pero el verdadero aporte de la canción respecto del rezo sagrado es la pregunta con que cierra cada estrofa: “¿Y quién diré que está decidiendo?” (es decir, quién está llamando a cada cual a morir, y a hacerlo de tal o cual manera). Esa duda sobre la existencia o no de dios, de algún dios, es el toque personal y humano en esta canción que, de no tenerlo, sería prácticamente un cántico religioso, pero es, por suerte, una inolvidable canción de ¿rock? sobre la muerte y (indirecta pero inevitablemente) el reverso de su moneda, la vida.

 

https://www.youtube.com/watch?v=pDpfGW9CMeA

 

Who by fire

 

And who by fire, who by water

Who in the sunshine, who in the night time

Who by high ordeal, who by common trial

Who in your merry merry month of May, who by very slow decay

And who shall I say is calling?

 

And who in her lonely slip,

who by barbiturate

Who in these realms of love,

who by something blunt

And who by avalanche, who by powder

Who for his greed, who for his hunger

And who shall I say is calling?

 

And who by brave assent,

who by accident

Who in solitude, who in this mirror

Who by his lady's command,

who by his own hand

Who in mortal chains, who in power

And who shall I say is calling?

Quién por fuego

 

Y quién por fuego, quién por agua,

quién al sol, quién por la noche.

Quién por alta ordalía, quién por juicio corriente,

quién en tu feliz feliz mes de mayo,

quién por muy lenta decadencia.

¿Y quién diré que está decidiendo?

 

Y quién en su sueño solitario,

quién por barbitúricos,

quién en estos reinos del amor,

quién por algo contundente.

Y quién por avalancha, quién por polvo,

quién por su avaricia, quién por su hambre.

¿Y quién diré que está decidiendo?

 

Y quién por valiente consentimiento,

quién por accidente,

quién en soledad, quién en este espejo.

Quién por orden de su dama,

quién por su propia mano,

quién en mortales cadenas, quién en poder.

¿Y quién diré que está decidiendo?

 

La otra canción que quería traerles hoy es la novísima (2023) “¡Tenés que arder!”, de Metallica. Acá no hay apuro, las canciones de Metallica duran hasta lo que quieran ellos: seis minutos y medio, en este caso. Para canción de metal, es casi una balada, con un ritmo marcado pero lento, en el que destacan, como siempre, la notable batería de Lars Ullrich y la voz (bastante conservada, para los años que lleva gritacantando) de James Hetfield.

Aquí se trata el candente (cuac) tema de la llamada “cultura de la cancelación”, y cómo por cualquier cosa (a veces graves, pero otras no tanto) alguien es “quemado/a en la hoguera” en una “caza de brujas” (hay referencias a las brujas de Salem y a la Inquisición española). El cantor se dirige a esa persona que, desde las sombras, empieza a hacer girar los mecanismos, a quien juega con el fófforo encendido mientras decide a qué bruja va a incendiar ahora; y la conclusión de la canción es que él mismo, el del fófforo, es quien debería arder primero. Porque si vamos a hacerlo, vamos a hacerlo bien, como decía (el caballero de) Olmedo.


https://www.youtube.com/watch?v=J2dvJP_F1bo&t=3s

You must burn!

 

Catch a fire and burn all the misery

Foul fingers spin mob mentality

Anger on the rise as the flames grow higher

Choke on the smoke of the funeral pyre, backfire

 

Killing all we've learned

History will burn

Burn it

Smile as it burns to the ground

The perfect don't want you around

Question yourself, you may learn

Who's the next witch you must burn?

You must burn!

 

In the name of hell, henchmen to conspire

Black figures loom as a dark desire

Inquisition served, build your enemy

Tied to the stake, torching heresy, flame out

 

Killing all we've learned

History will burn

Burn it

Smile as it burns to the ground

The perfect don't want you around

Question yourself, you may learn

You are the witch, you must burn

You must burn!

 

In the heat of the night

In the moon's shining light

Feed the appetite

¡Tenés que arder!

 

Prender un fuego y quemar toda la miseria,

dedos sucios hacen girar la mentalidad de masas

la furia está en alza mientras las llamas suben,

te ahogás con el humo de la pira funeraria,

fuego amigo.

 

Matás todo lo que aprendimos,

la historia tiene que arder,

quemala.

Sonreí mientras se quema hasta la raíz,

lo perfecto no te quiere cerca.

Preguntate a vos mismo, podés descubrir:

¿quién es la próxima bruja que vas a quemar?

¡Tenés que arder!

 

En el nombre del infierno, secuaces conspiran,

Figuras negras se ciernen como un deseo oscuro

La Inquisición está servida, identificá a tu enemigo

Atalo a la estacada, incendiá la herejía, apagala.

 

Matás todo lo que aprendimos,

la historia tiene que arder,

quemala.

Sonreí mientras se quema hasta la raíz,

lo perfecto no te quiere cerca.

Preguntate a vos mismo, podés descubrirlo:

vos sos la bruja, tenés que arder.

¡Tenés que arder!

 

Al calor de la noche,

en la brillante luz de la luna

saciá el apetito.

 

Ya consumí todo mi oxígeno, creo. Como bonus track, va un clip de la canción “La doncella de Orleans”, de la banda Orchestral Manoeuvres In The Dark, con imágenes de la película Juana de Arco (de 1999, con Leelee Sobieski en el papel de Juana), donde podemos ver quién por flecha, quién por fuego y quién por luz divina.

https://www.youtube.com/watch?v=Ks-jovhNmE0

 

Y eso es todo, chau, me apago como la llamita del piloto de un calefón al que no le anda bien la termocupla.

DJ Vago