solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

jueves, 18 de diciembre de 2025

Porque te quiero te aporreo

 

“Positively 4th Street”, de Bob Dylan (1965) y “Diamonds and rust”, de Joan Baez (1975)

 

Para aguantar un round más de canciones de pelea, salimos de la literalida de los boxeadores para volver a la conocida pelea de canciones, de las que ya vimos, por ejemplo, las piñas que se tiraron entre la banda Lynyrd Skynyrd y Neil Young: https://diyeivago.blogspot.com/2021/10/faulkner-le-dio-un-me-gusta-y-espert-un.html ).

Pero aquí vuelvo con mis enojados favoritos, Bob (Dylan) y Joan (Baez). De Bob ya comenté muchas canciones, porque ya era amigo mío desde antes de que recibiera el Nobel; y algunas de esas canciones fueron dedicadas (no expresamente, pero para mí, re) a Joan Baez, con quien tuvieron una etapa como amantes pero luego se distanciaron (repasen, por ejemplo, la canción “A simple twist of fate” (posteo 253), en las versiones de Bob y de Joan: https://diyeivago.blogspot.com/2021/08/naci-demasiado-tarde.html ).

El motivo de la pelea y el distanciamiento (al menos, lo que se dijo que era el motivo): tras sus comienzos entre los bohemios de Greenwich Village, en el 65 Bob dejó el folk militante para “volverse eléctrico” y pasarse al rock, más individualista y menos comprometido con las luchas sociales. Joan expresa detalladamente sus reclamos en la canción “To Bobby” (1972), que es por cierto muy mala.

El argumento de Joan (y de todos los del folk, diría) era este: “Vos, Bob, sos el mejor de nosotros. Sos incomparable. Nadie hace canciones tan buenas como vos. Si te vas (de este grupo) nos dejás más solos, con las luchas que estamos llevando adelante. No nos dejes”.

O sea, un “Ne me quitte pas” en toda regla: no me dejes. Para mí, no era un buen argumento, para enojarse con Bob. Ni Joan ni nadie del grupo folk tenía derecho a exigirle a Bob que moldeara su propio camino musical como ellos preferirían. Además, pasarse al rock no implicaba de por sí dejar de hacer canciones “de protesta”, solo era un rumbo que Bob sentía más adecuado a su búsqueda musical (y tenía toda la razón, por cierto, nadie puede decir que se equivocó). Por el contrario, creo que la reacción excesiva y un poco irracional del grupo folk contra Dylan generó la previsible reacción de Bob de querer, en los años siguientes, evitar a toda costa ese tipo de canciones, al menos las más directamente sociales y luchadoras (y aun así compuso temas maravillosos que fueron cantados por los bohemios de la calle 4 con todo gusto).

Pero bueno, traigo aquí un round de canciones entre Bob y Joan. No son las únicas entre ellos, pero elegí aquí canciones excelentes y bien enojadas (aunque con matices, claro).

La primera, compuesta en el momento mismo de la pelea en el año 65, es “Positively 4th Street” (podría traducirse “Cien por ciento calle 4”, “Calle 4 de acá a la China”, “Calle 4 hasta las verijas”, etc.).



La canción no dice a quién está dirigida (más allá de la referencia a la calle 4, que es donde paraban en Greenwich Village los del grupo folk), y consecuentemente se hicieron muchas conjeturas (entre ellas, que la dedicó al cuñado de Joan Baez, que junto con la hermana de Joan y con Bob tenían un grupito de cuatro que compartían salidas y encuentros en esos años). Y más de cien personas del grupo folk de esos años estuvieron un montón preguntándose a sí mismos o entre ellos “¿La habrá escrito para mí?”, “Are you talking to me, Bob?”. Pero lo cierto que ese chabón, Farina, ni ninguno de los otros cien con cola de paja no parecen haberle importado a Bob lo suficiente como para escribirles una canción; en cambio, Joan sí le importaba. A Joan sí le podía escribir una canción de amor, y otra de desengaño, y otra de rencor, y otra de enojo, y otra de despecho, y otra de por qué no me querés de nuevo: porque aunque no lo dijera, a pesar de todo la amaba entrañablemente (y era mutuo, como veremos abajo). Así que no hay forma de que alguien pueda convencerme de que esta canción no fue compuesta para Joan Baez; si me tocara el timbre el mismo Bob y me dijera otra cosa, simplemente no le creería (además, se sabe que no hay que creerles a los músicos cuando te dicen de qué tratan sus canciones: si no, corrés el riesgo de creer estupideces como que “Eiti Leda” es sobre la cocacola, como le dijo Charly García a un periodista para sacárselo de encima).

Esta es una canción sin estribillo, con una melodía alegre y machacona que se repite y se repite sin variantes durante seis largas estrofas, cantadas siempre igual (y no muy bien, porque Bob, ya sabemos, nunca fue un gran cantante). Y aun así es genial, tanto que para muchas personas es la mejor canción del mundo, la más favorita (claro que no existe “la mejor canción del mundo”, porque es re subjetivo eso, pero es notable cómo esta canción tiene muchísimos y leales fans).

Escuché a Joni Mitchell decir que este tema había sido una gran inspiración para su carrera, porque al oírlo se dio cuenta de que se podía escribir canciones sobre cualquier cosa. Y también escuché a Joan Baez declarar que esta canción, cuando la oyó, fue como un mazazo para su mente, porque nunca había oído nada semejante y no creía que se podía hacer una canción así, que no era posible.

Y es que toda la letra de la canción es simplemente una larga argumentación, una pelea: el cantor, enojadísimo, le habla a una segunda persona (le habla a Joan, síganme la corriente al menos mientras leen este posteo) contándole por qué la odia, por qué es una falsa y por qué no quiere verla nunca más (aunque en realidad no es así, porque si alguien no te importa, o lo odiás y nada más, entonces simplemente no le componés una canción tan pero tan obviamente dolida). Es devastadora, la forma en la que destruye a esa segunda persona, y termina con la imagen más gráfica y más despiadada, en la que dice querer que el otro “se ponga en su lugar”, pero no para que lo comprendan o lo perdonen, sino para que el otro compruebe hasta qué punto llega su desprecio: “me gustaría que alguna vez te pusieras en mis zapatos / para que vieras qué bajón es encontrarte”. El resto de los reproches se ajustan, claro, a lo que Joan hizo en ese momento, que es enojarse con Bob pero solo contarlo en el círculo de sus amistades, no públicamente. Lean la letra, que es por cierto muy genial: no querría yo que Bob se enojara conmigo, la verdad.

Dicho todo esto, podemos oír entre los versos lo que no está dicho pero está dicho igualmente: que Bob se muere por amigarse de nuevo con ella (al menos) y (preferible) que vuelvan a estar juntos.

 

https://www.youtube.com/watch?v=aehwEu8SBSo&list=RDaehwEu8SBSo&start_radio=1

Positively 4th Street


You've got a lotta nerve to say you are my friend
When I was down you just stood there grinnin'
You've got a lotta nerve to say you got a helping hand to lend
You just want to be on the side that's winnin'

 

You say I let you down, ya know its not like that
If you're so hurt, why then don't you show it?
You say you've lost your faith, but that's not where its at
You have no faith to lose, and ya know it

 

I know the reason, that you talked behind my back
I used to be among the crowd you're in with
Do you take me for such a fool, to think I'd make contact
With the one who tries to hide what he don't know to begin with?

 

You see me on the street, you always act surprised
You say "how are you?", "good luck", but ya don't mean it
When you know as well as me, you'd rather see me paralyzed
Why don't you just come out once and scream it

 

No, I do not feel that good when I see the heartbreaks you embrace
If I was a master thief perhaps I'd rob them
And tho I know you're dissatisfied with your position and your place
Don't you understand, its not my problem?

 

I wish that for just one time you could stand inside my shoes
And just for that one moment I could be you
Yes, I wish that for just one time you could stand inside my shoes
You'd know what a drag it is to see you

Cien por ciento calle 4

 

Tenés la cara muy dura para decir que sos mi amiga;

cuando estaba mal, solo te quedaste ahí sonriendo.

Muy dura tenés la cara para decir que siempre estás para dar una mano:

vos solo querés estar del lado que va ganando.

 

Decís que te decepcioné: sabés que no es así.

Si estás tan herida, ¿por qué entonces no lo demostrás?

Decís que perdiste la fe, pero no la tenías puesta ahí:

no tenés fe que perder, y lo sabés bien.

 

Sé el motivo por el que hablás a mis espaldas:

solía estar entre la gente con la que andás.

¿Me creés tan estúpido para creer que me juntaría

con quien intenta esconder lo que de entrada no sabe?

 

Me ves en la calle y siempre te hacés la sorprendida,

Decis “¿Cómo andás?”, “Buena suerte”, pero no lo pensás en serio.

Porque sabés tan bien como yo que preferírias verme paralizado:

¿por qué no salís al menos una vez y lo gritás?

 

No, no me siento re bien cuando veo a los desahuciados que abrazás:

si fuera un ladrón supremo, quizá me los robaría.

Y sé que no estás contenta con tu posición y tu lugar,

¿no entendés que eso no es problema mío?

 

Desearía que solo una vez te pusieras en mis zapatos

y solo por ese momento yo pudiera ser vos.

Sí, quisiera una sola vez que pudieras ponerte en mis zapatos:

ahí sabrías qué bajón es encontrarte.

 

La otra canción de hoy es el contragolpe de Joan Baez, “Diamantes y óxido” (un gran título, por cierto), compuesta diez años después de “Positively”. Es el mayor hit de Joan como compositora (cantando canciones de otros, particularmente las de Bob, tuvo montones de hits). Esta también es una canción de enojo, pero no es una furia directa y cortante, como la anterior, sino que incluye una gran dosis de vulnerabilidad y sinceridad emotiva y descarnada: es un enfoque mucho más adulto, en el Joan en esta canción.

Que está dedicada, no hay duda alguna, a Bob Dylan. El mismo Bob, en una ocasión en el 77, le dijo que estaba pensando en cantar alguna vez la canción esa de los ojos más azules que huevos de mirlo (un verso memorable de esta canción) y Joan le contestó: “Ah, ¿vos decís la canción que compuse para mi ex?” (David Harris, de quien se divorció en el 73). A lo que Bob Dylan se la quedó mirando, porque evidentemente la canción fue compuesta para él, y él lo sabe, y ella lo sabe, y él sabe que ella sabe que él sabe que todos lo supieron siempre.



Hay muchas cosas que me gustan de esta canción: la primera, que es una zamba. No declarada: es una zamba que no salió del ropero, digamos, así como “Nothing else matters”, de Metallica, es una chacarera, por más que no la llamen así en las peñas heavy metal.

El comienzo de esta zamba es muy genial, con un “I´ll be damned” que es una maldición y podría traducirse “Me cago en dios” (como decía Rimbaud), o “Me cago en la leche” (como Hemingway), o “La puta madre” o cualquier otra puteada que prefieran. Ella putea porque “ahí viene tu fantasma otra vez”, y es genial que la llegada de ese fantasma “no es algo inusual” (este es el verso que repitieron en la versión de “The boxer” que cantó Joan junto con Paul Simon y que mencioné el posteo anterior). Y además, claro, el fantasma es de una persona que aún está viva: esa idea del fantasma de alguien vivo me encanta, y me parece también una forma sofisticada de decirle a alguien (a Bob): sos un fantasma, chabón.


Él la llama (el llamado existió, y dio pie a que Joan compusiera esta canción) y le recita una letra de una canción que está componiendo, pero ella se distrae recordando toda la historia de los dos: cómo ella lo arropó y lo apoyó en sus comienzos (cuando Joan ya era una estrella y a Bob aún no lo conocía nadie), cómo fueron amantes pero luego se distanciaron. Ella recuerda el color de los ojos de él, “más azules que huevos de mirlo” (el robin, un tipo de mirlo/tordo de América del Norte, pone huevos de un color azul celeste muy particular).


Luego en el puente de la canción sigue recordando escenas, imágenes concretas de ellos dos en un invierno en la ciudad, en una habitación de hotel barato, y ella reflexiona que si hubieran muerto ahí mismo, no habría estado mal.

La respuesta de él (o de su fantasma, más probablemente) es decirle “No estás nostálgica, no es nostalgia eso que sentís”. Y ella, en el único reclamo directo de la canción, retruca: “Entonces dame otra palabra para esto, vos que sos tan bueno para las palabras, y para dejar las cosas sin definir” (Joan usa vague, “dejar las cosas vagas”, que me gusta porque siento que me están metiendo en la pelea también: separensén amigues, los quiero a los dos).

Y la canción cierra, memorablemente, diciendo que le vendría bien un poco de esa vaguedad ahora, porque puede ver con total claridad (con demasiada claridad) que lo ama a él entrañablemente (Bob jamás confesaría en una canción que siente eso por ella, sobre todo porque nunca se lo confesaría a sí mismo). Y que si lo que ofrece Bob es el óxido y los diamantes de los recuerdos, que vengan nomás, porque ella ya los tiene pagados.

Una canción muy memorable, que en la voz sin par de Joan Baez volverá y volverá (no es inusual) a teñirnos la memoria de un tono preciso de azul celeste.

https://www.youtube.com/watch?v=IrVD0bP_ybg&list=RDIrVD0bP_ybg&start_radio=1

 

Diamonds and rust

 

Well, I'll be damned
Here comes your ghost again
But that's not unusual
It's just that the moon is full
And you happened to call


And here I sit
Hand on the telephone
Hearing a voice I'd known
A couple of light years ago
Heading straight for a fall

 

As I remember your eyes
Were bluer than robin's eggs
My poetry was lousy you said
Where are you calling from?
A booth in the midwest


Ten years ago
I bought you some cufflinks
You brought me something
We both know what memories can bring
They bring diamonds and rust

 

Well, you burst on the scene
Already a legend
The unwashed phenomenon
The original vagabond
that strayed into my arms


And there you stayed
Temporarily lost at sea
The Madonna was yours for free
Yes, the girl on the half-shell
Could keep you unharmed

 

Now I see you standing
With brown leaves falling all around
And snow in your hair
Now you're smiling out the window
Of that crummy hotel
Over Washington Square
Our breath comes out white clouds
Mingles and hangs in the air
Speaking strictly for me
We both could have died then and there

 

Now you're telling me
You're not nostalgic
Then give me another word for it
You who are so good with words
And at keeping things vague
'Cause I need some of that vagueness now
It's all come back too clearly
Yes, I loved you dearly
And if you're offering me diamonds and rust
I've already paid

 

Diamantes y óxido

 

Bue, me cago en dios,

Acá viene tu fantasma de nuevo.

Pero no es inusual,

pasa que la luna está llena

y ocurrió que vos llamaste.

 

Y acá estoy sentada

mano en el teléfono,

oyendo una voz que conozco

desde hace un par de años luz,

yendo directo al precipicio.

 

Como lo recuerdo, tus ojos

eran más azules que huevos de mirlo;

mi poesía era pésima, dijiste.

¿De dónde estás llamando?

De una cabina en el medio oeste.

 

Diez años atrás

te compré unos gemelos,

vos me trajiste algo.

Ambos sabemos lo que los recuerdos pueden traer:

vienen con diamantes y óxido.

 

Bueno, explotaste en la escena,

ya eras una leyenda:

el fenómeno sin lavar,

el linyera original

que se perdió en mis brazos.

 

Y ahí te quedaste,

temporalmente naufragado:

la Madonna fue tuya gratis,

sí, la chica en el medio caracol

te pudo mantener ileso.

 

Ahora te veo parado con hojas marrones que caen alrededor

y nieve en tu pelo,

ahora sonreís tras la ventana de aquel hotel barato sobre plaza Washington;

nuestro aliento sale en nubes blancas,

se mezcla y cuelga en el aire.

Hablando solo por mí,

Ambos podríamos haber muerto ahí mismo.

 

Y vos ahora me decís:

no estás nostálgica.

Entonces dame otra palabra para esto.

Vos que sos tan bueno para las palabras

y para dejar cosas sin definir.

Porque necesito un poco de esa indefinición ahora

que todo vuelve con demasiada claridad:

sí, te amé profundamente.

Y si me estás ofreciendo diamantes y óxido,

yo ya los pagué.

 

 

Hay algunos covers interesantes, de ambos temas, pero ninguno se acerca al impacto (pumba) de las versiones originales, y además este posteo ya es demasiado largo para diciembre, así que cierro acá y me voy a dormir la siesta. Antes de criticarme, pongansé en mis zapatos una sola vez, les pido.

DJ Vago

martes, 9 de diciembre de 2025

Segundos afuera

 

“The Boxer”, de Paul Simon (1970) y “Sin cadenas”, de Los Pericos (1998)

 

Diciembre me pegó como un cross a la mandíbula y me di cuenta de que no había hecho nada en, a ver, aguanten que chequeo en la agenda… sí: nada en todo el año. Y encima el espotifái me mandó un resumen anual y dijo que tengo una edad musical de 3.051 años porque oigo canciones cuya letra fue compuesta en el siglo X a.C., que escuché una cantidad de géneros musicales tan alta que ellos mismos no sabían que existían tantos géneros, que cuando quisieron encontrar a alguien con gustos musicales similares al mío no lo hallaron en la Vía Láctea, y no sé qué otras cosas más. Igual no quería tus ridículas clasificaciones, espotifái. Sos de cuarta.

Pero bueno, es diciembre y ha sonado, para bien o para mal, la hora de la resiliencia. Así que retomo este blog y empiezo una pequeña serie sobre canciones de dar pelea. Hoy, me dedico a temas dedicados (en teoría) a boxeadores.



El boxeo es uno de los primeros deportes que se inventaron, pero al menos en las últimas décadas es también el que menos se asocia con lo artístico y la belleza; más bien se lo asocia a la brutalidad y la violencia. Por eso que haya canciones exitosas dedicadas al box es, en principio, curioso.

Empiezo por la de Los Pericos: “Sin cadenas”, de 1998, compuesta por el Bahiano, fue un gran hit, hizo que la banda fuera conocida más allá de las fronteras y se afianzara como un estandarte del reggae latinoamericano. Si escuchan la canción, no trata sobre un boxeador, claro: es más bien una reflexión filosófica de un narrador que, como el de “Vagabundear” del tío Joan, al comprobar que no tiene grilletes que lo contengan, decide ponerse a andar sin rumbo para encontrar, ojalá, su propio camino.

Pero el clip sí está protagonizado por un boxeador. Y es un boxeador real, no un actor que hace de boxeador: es el Karateca Medina, un peleador que tuvo un par de peleas en el Luna Park pero que luego vio su carrera diluirse entre sus problemas con las drogas y sus estadías en la cárcel. Recién hacia el final de su carrera se rehabilitó, y luego abrió gimnasios y ayuda a los jóvenes a encontrar un camino como boxeadores pero alejados de los problemas.

Me resulta curioso, y bastante logrado, que esta letra filosófica, al juntarse con el videoclip donde vemos a ese boxeador en particular, se resignifica, de forma que las frases parecen aludir, en forma apenas solapada, a los momentos de esa vida en particular: cuando estuvo preso (con cadenas en los pies), cuando se hundió en las drogas (“y naufragué”), cuando tuvo sus éxitos y fracasos deportivos (“he perdido, he ganado…”).

Lo mejor de la letra, lo que a mí más me gusta al menos, es la frase final de las estrofas en la que el narrador despliega, con mínimas palabras y sin ninguna complejidad (como lo haría un boxeador), la sabiduría que adquirió en su incesante andar por una vida difícil:

Nada escapa, nada muere, nadie olvida,

eso lo sé.

Y la letra se relaciona también con el origen de la canción: Gastón Gonçalves, el bajista de Los Pericos y coautor de la letra, desde hace muchos años buscaba a su hermano, Manuel Gonçalves, hijo de padres desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar en la Argentina (1976-1983). Y Manuel, que había sido apropiado siendo bebé y le habían dado otro nombre, era (fíjense qué casualidad) fanático de Los Pericos. Cuando años después restituyeron su identidad y supo que era hijo de desaparecidos y conoció a la familia que lo buscaba y a su hermano de sangre, dijo que ya lo conocía desde antes... por la tapa de los discos.


https://www.youtube.com/watch?v=rXCbSIKB9mI&list=RDrXCbSIKB9mI&start_radio=1

 

Sin cadenas

Sin cadenas sobre los pies

me puse a andar,

hace tiempo quise encontrar

el camino.

Nada escapa, nada muere, nadie olvida,

eso lo sé.

 

Navegante sin rumbo fui

y naufragué.

Cada calle, cada rincón

fui conociendo.

Y he perdido, he ganado, he sabido

defenderme bien.

 

Contengo la respiración,

es un día tan claro.

En busca de historias felices:

felices serán

el día en que pise firme.

 

Sol: mi luz; el norte y el sur:

mi gran hogar.

Soy el margen de este lugar,

un mapa ardiente.

Nada escapa, nada muere, nadie olvida,

eso lo sé.

 

Bajo un árbol vi atardecer

y fui feliz.

A escondidas te vi llorar,

se fue tu vida.

 

Sin cadenas sobre los pies

me puse a andar,

hace tiempo quise encontrar

mi destino.

Nada escapa, nada muere, nadie olvida,

eso lo sé.

 

La segunda y última canción de hoy es anterior (salió casi treinta años antes que la de Los Pericos) y más famosa, pues fue un hit a nivel mundial de Simon & Garfunkel (aunque claro, a la canción la compuso Paul Simon). Se trata de “The Boxer” (“El boxeador”).

 

Para hablar de sí mismo y del momento en que estaba pasando, en que estaba recibiendo golpes (de la crítica musical), Paul Simon usa la imagen de un chico joven que llega a la gran ciudad y no tiene un mango, y va intentando conseguir laburo y sobrevivir, solo, sin amigos, y cuenta su historia en primera persona mientras está pensando en volver a su pueblo y a su hogar y dejar esa ciudad fría (en todo sentido) que solo le trajo sufrimiento. Está bueno que la canción no deja claro si ese chico pobre migrante es boxeador o no; en la última estrofa, cuando se menciona al boxeador, se lo hace en tercera persona (“En la esquina hay un boxeador…”), así que bien podría ser que el chico ve al boxeador y se siente identificado, no que él mismo sea boxeador (además, tiene un vocabulario un poco elevado, para los boxeadores promedio, incluso con giros lingüísticos y palabras tomadas de pasajes de la Biblia (una de las lecturas de Paul Simon de esos años).

 

Lo más llamativo y memorable de esta canción (que no es, por cierto, de mis favoritas de Paul, para nada) es el estribillo, donde de pronto Paul Simon, uno de los cantautores que más palabras mete en una canción, y a veces las amucha para que entren más y más palabras, de pronto se queda sin palabras y solo dice, en todo el estribillo, un la la lai repetido (sí está bueno que entre ese lalalai se escucha claramente un golpe, como si fuera el de un boxeador a un saco).

 

Paul contó en una entrevista, muchos años después, que cada vez que escucha ese estribillo le da un poco de vergüenza, porque sabe que fue un momento de vagancia al componer: simplemente no encontró las palabras, y entonces no las agregó. Igual que hizo, por ejemplo, Donovan en “Colours”, donde cuando le faltaba un verso entero para terminar la estrofa y no se le ocurre nada canta simplemente “mm-mmm” y ya está. Paul Simon reconoce, sin embargo, que a la gente le gustó el lalalai, que permite que cada uno imagine qué es lo que podría pensar, decir o sentir el protagonista de la canción. Además, claro, como ese silencio de palabras es un caso raro (insólito más bien) en las canciones de Simon & Garkunkel, la canción se destacó de las otras del dúo y ganó gran popularidad.


https://www.youtube.com/watch?v=l3LFML_pxlY&list=RDl3LFML_pxlY&start_radio=1

 

The Boxer

 

I am just a poor boy
Though my story's seldom told
I have squandered my resistance
For a pocketful of mumbles
Such are promises

All lies and jests

Still, a man hears what he wants to hear
And disregards the rest

 

When I left my home and my family
I was no more than a boy
In the company of strangers
In the quiet of the railway station
Running scared

Laying low
Seeking out the poorer quarters
Where the ragged people go
Looking for the places only they would know

 

La la lai.

Asking only workman's wages
I come looking for a job
But I get no offers
Just a come on from the whores on 7th Avenue

I do declare
There were times when I was so lonesome
I took some comfort there

 

La la lai…

 

Then I'm laying out my winter clothes
And wishing I was gone, going home
Where the New York City winters
Aren't bleeding me
Leading me
Going home

 

In the clearing stands a boxer
And a fighter by his trade
And he carries the reminders
Of every glove that laid him down
Or cut him till he cried out
In his anger and his shame
I am leaving, I am leaving
But the fighter still remains

 

La la lai…

El boxeador

 

Solo soy un chico pobre,

aunque mi historia rara vez se contó.

Malgasté mi resistencia

por un puñado de susurros;

así son las promesas,

todas mentiras y bromas.

Igual, un hombre oye lo que quiere oír

y descarta lo demás.

 

Cuando dejé mi casa y mi familia

no era más que un niño

en compañía de extraños

en la quietud de la estación de tren

corriendo asustado.

Volando bajo

en busca de los barrios más pobres

donde va la gente en harapos

rastreaba los lugares que solo ellos conocían.

 

La la lai…

 

Pidiendo solo salario de obrero

fui a buscar trabajo

pero no recibí ofertas,

solo un “vení” de las putas en la avenida 7;

confieso

que hubo momento en que estaba tan solo

que tomé allí algo de alivio.

 

La la lai…

 

Entonces doblo mi ropa de invierno

y voy queriendo irme, volver a casa,

donde los inviernos de Nueva York

no me desangren.

Impulsándome

a ir a casa.

 

En el claro está parado un boxeador

y un luchador por oficio;

carga con los recordatorios

de cada guante que lo tumbó

o lo cortó hasta hacerlo gritar

en su enojo y su vergüenza.

Me estoy yendo, me estoy yendo,

pero el luchador igual se queda.

 

La la lai…

 

Y con esto me voy yendo yo también, porque la época de las fiestas acá viene con un calor extremo que no te cortará, pero te golpea y te ahoga como si fuera un gancho al hígado.


Como bonus track, la versión en vivo de esta canción cuando, en el festejo de sus 75 años (en 2016), Joan Baez lo invitó a Paul Simon al escenario. Confieso que me gusta más esta versión que la del dúo juvenil con Art Garfunkel: acá este Paul Simon viejito la hace más susurrada, más vulnerable y humilde, lo que me parece que va muy bien con la historia. Además, claro, Joan Baez sigue teniendo una hermosa voz. Lo mejor de esta versión, igual, es que le agregan una estrofa extra, que comienza en el minuto 2:13 del clip:

 

Ahora los años ruedan sobre mí, hasta a mí me roquean;

soy más viejo de lo que fui y más joven de lo que seré: eso no es infrecuente.

No, ¿no es extraño, tras cambios sobre cambios, que seamos más o menos iguales?

Tras los cambios, somos más o menos los mismos.

 

La estrofa nueva contiene una cita (“that´s no inusual”) de otra canción (que aparecerá en mi próximo posteo) y, desde el 2:30 del clip, Joan canta imitando a Bob Dylan (en un bardeo que ya había hecho, si recuerdan, en su cover de “A simple twist of fate”, en un disco del que también hablaremos la próxima vez).

 

 https://www.youtube.com/watch?v=lr1iKrTqa2w&list=RDlr1iKrTqa2w&start_radio=1

 

Y en mitad de la paliza, me salvó la campana. Ya me voy me voy me fui.

DJ Vago

domingo, 20 de abril de 2025

Tu piel me hace llorar

 “Creep”, de Radiohead (1992)

 

Este himno del autodesprecio no solo es el mayor hit de la banda inglesa Radiohead, sino que es también la primera canción que hicieron. Es más: la canción vino primero (fue un demo que grabó Thom Yorke a mediados de los ochentas, cuando estaba aún en el secundario), la banda se formó después. Cuando sacaron el single en el 92, el tema no llamó la atención, pero alcanzó fama mundial al año siguiente, como parte del primer disco de la banda, Pablo Honey.

 


Es difícil explicar por qué se volvió tan famosa la canción, pero si uno la escucha lo puede entender perfectamente: retrata con honestidad, en primera persona, cómo se siente alguien que se odia a sí mismo, alguien que no sabe relacionarse con la gente, alguien que siente algo por una persona pero no sabe exactamente qué es, y además no importa porque esa persona está “en otra liga”, a años luz de aceptar cualquier tipo de relación con ese/a “creep”. Aquí no hay nada de esa alegre aceptación de ser un perdedor que inunda la canción "Loser" de Beck (posteo 89).

No hay una palabra exacta, en nuestro idioma, para traducir el término creep, así que elegí “creepy”, que es una palabra que se usa acá, al menos (aunque es un poco más buena onda que “creep”): alguien que acecha, que no habla, que medio te pone la piel de gallina; alguien que podría desaparecer y ni te darías cuenta, pero también alguien que podría hacer algo impensado y terrible. O simplemente no hacer nada y seguir ahí, mirando desde afuera, sin decir nada…

El mundo, en su mente, se divide entre la gente “especial” y los que no lo son (o al menos no creen serlo), y aquí el creep le habla a esa persona “especial”: la describe como un ángel, con piel perfecta, con una liviandad de pluma. Pero también dice que es “so fucking special”; “fucking” es un modificador directo bastante fuerte, y notamos aquí que hay una violencia contenida, una frustración enorme, dentro de ese creepy tan callado.

 

Cuando estabas acá antes

no pude verte a los ojos.

Sos igual que un ángel,

tu piel me hace llorar.

 

Flotás como una pluma

en un mundo hermoso.

Ojalá yo fuera especial,

sos tan jodidamente especial.

 

El estribillo es genial: él se define como un creep (“to creep” es trepar arrastrándose), pero también como un “weirdo” (un bicho raro, pero con una palabra peor que nerd o que weird, que dejan margen como para la simpatía o la buena onda). Y enseguida reafirma que está fuera de lugar allí, en esa fiesta, en esa sociedad:

Pero yo soy un creepy,

soy un bicho raro.

¿Qué mierda hago acá?

No pertenezco a este lugar.

 

En la segunda estrofa, el creep, habiendo definido cómo es, empieza a describir cómo le gustaría ser: especial. Ser perfecto en cuerpo y en espíritu y, sobre todo, pasar a ser visible, que esa persona especial lo reconozca como un par, como alguien de la misma especie al menos. Lo dice en una forma muy gráfica: “quiero que te des cuenta / cuando no estoy alrededor”.

 

No me importa si duele,

quiero tener control.

Quiero un cuerpo perfecto,

quiero un alma perfecta.

 

Quiero que te des cuenta

cuando no estoy alrededor.

Sos tan jodidamente especial,

ojalá yo fuera especial.

 

Y después de la segunda repetición del estribillo llega la previsible, pero no por eso menos dolorosa respuesta de la persona especial: huye a toda velocidad. En “Psycho killer” (posteo 241) el cantor le sugería a quien escuchaba que lo mejor sería que empezara a correr (huyendo de él); aquí no es sugerencia, sino una resignada constatación:

 

Ella se escapa de nuevo.

Ella se va...

¡Corre, corre, corre, corre!

 

La melodía es bastante tranquila y “flufi”, pero la música que la acompaña es áspera y bastante pesada. A Johnny Greenwood, el guitarrista, le parecía una melodía pobre, así que incluyó, junto antes del estribillo, esos tres golpes de ruido en contrapunto que quedan muy geniales, pues acompañan el ruido desenfocado que se cruza por la cabeza del cantor, y además preparan el pogo de saltos espásticos que debería desatarse durante todo el estribillo, un estribillo casi de heavy metal.

El videoclip es simplemente la banda tocando la canción en un pub, vestidos de negro y casi sin moverse. Aun así, es un buen clip, porque la iluminación deficiente y las muecas sufrientes hacen que Yorke se vea bastante creepy, y eso aporta, opino.

https://www.youtube.com/watch?v=XFkzRNyygfk

Creep

 

When you were here before

I couldn’t look you in the eye

You’re just like an angel

Your skin makes me cry

 

You float like a feather

In a beautiful world

I wish I was special

You’re so fucking special

 

But I’m a creep

I’m a weirdo

What the hell am I doing here?

I don’t belong here

 

I don’t care if it hurts

I wanna have control

I want a perfect body

I want a perfect soul

 

I want you to notice

When I’m not around

You’re so fucking special

I wish I was special

 

But I’m a creep

I’m a weirdo

What the hell am I doing here?

I don’t belong here.

 

She’s running out again

She’s running out

Run, run, run, run!

 

Whatever makes you happy

Whatever you want

You’re so fucking special

I wish I was special

 

But I’m a creep

I’m a weirdo

What the hell am I doing here?

I don’t belong here

Creepy

 

Cuando estabas acá antes

no pude verte a los ojos.

Sos igual que un ángel,

tu piel me hace llorar.

 

Flotás como una pluma

en un mundo hermoso.

Ojalá yo fuera especial,

sos tan jodidamente especial.

 

Pero yo soy un creepy,

soy un bicho raro.

¿Qué mierda hago acá?

No pertenezco a este lugar.

 

No me importa si duele,

quiero tener control.

Quiero un cuerpo perfecto,

quiero un alma perfecta.

 

Quiero que te des cuenta

cuando no estoy alrededor.

Sos tan jodidamente especial,

ojalá yo fuera especial.

 

Pero yo soy un creepy,

soy un bicho raro.

¿Qué mierda hago acá?

No pertenezco a este lugar.

 

Ella se escapa de nuevo.

Ella se va...

¡Corre, corre, corre, corre!

 

Lo que sea que te haga feliz,

lo que sea que quieras.

Sos tan jodidamente especial,

ojalá yo fuera especial.

 

Pero yo soy un creepy,

soy un bicho raro.

¿Qué mierda hago acá?

No pertenezco a este lugar.

 

Hay centenares de covers de este tema. Lo que por cierto no le agrada a los músicos de Radiohead, que empezaron a apodar “Crap” (basura) a su propia canción, cada vez que la oyen. Abajo voy a poner solo unas pocas versiones que me gustaron: en general, descarté los infinitos covers que convierten esta canción en una balada dulce y tristona (típicamente, eliminan también el “fucking” y dicen solo “sos tan special”).

-      Cover por Jen Knight. Además de que suena bien de por sí la canción cantada por una mujer, Jen tiene una voz rasposa y un poco desenfocada, por lo que su cover queda muy bien, a pesar de las guitarras flufi que la acompañan.

https://www.youtube.com/watch?v=0spquHlvryY

 

-      Cover por “Mi mamá y yo”, jajaja. Un muchacho con linda voz y su mamá (que es una cantante tradicional india). El cover es a la vez muy raro e hipnóticamente bueno. Un poco creepy también, lo que se agradece.

https://www.youtube.com/watch?v=nZoHuoFQyrI

 

-      En dúo emo, por Joel Harper-Jackson (que canta una línea melódica bien aguda) y Lauren Byrne (que pone unas caras de creepy que dan bastante miedo). Muy buen cover, suenan bien juntos. Un poco lento para mi gusto, pero bueno, la lentitud suma a la incomodidad.

https://www.youtube.com/watch?v=PGmnoLtK1RI

 

-      Por Macy Gray, con esa voz cuasi afónica que me encanta, en un cover más rítmico, bailable. Aun así, si este cover no está cerca no me voy a dar cuenta.

https://www.youtube.com/watch?v=LXWCbpdgEFQ

 

Y eso es todo por hoy, me voy yendo. Sé que no se van a dar cuenta de que me fui, pero al menos podrían haberme saludado cuando llegué...

DJ Vago