solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

lunes, 25 de marzo de 2013

[22] Campaña: nuevo Himno Nacional


“Canción de Alicia en el País”, de Serú Girán, en su álbum Bicicleta (1980).



A todas las Alicias, y a Haroldo Conti.


Pienso en mi hermano, por ejemplo. Hace un par de meses que lo mataron. El botón vino y dijo con esa cara de hijo de puta que ponen en todos los casos, que había tenido un accidente. El accidente fue que lo molieron a palos. Fuimos en el patrullero mi madre y yo hasta la 46ª  y allí estaba mi hermano tendido sobre una mesa con una sábana que lo cubría de la cabeza a los pies. El botón levantó la sábana y vimos su cara, nada más que su cara, debajo de una lámpara cubierta con una hoja de diario. No solté una lágrima para no darles el gusto y además no se parecía a mi hermano. En realidad, no creo que haya muerto. Mi hermano estaba tan lleno de vida que no creo que un par de botones hayan podido terminar con él. No me sorprendería que aparezca un día de estos y de cualquier forma, aunque no aparezca nunca más, lo cual no me sorprendería tampoco, para mí sigue tan vivo como siempre. Acaso más.
Haroldo Conti, en su cuento “Como un león”,
escrito en 1975, un año antes de que lo desaparecieran.



Ayer fue 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, y el tema elegido esta semana se relaciona con esa efeméride (abro así un paréntesis en la serie musical dedicada a los momentos del día; aunque el tema seleccionado, ahora que lo pienso, no estaría nada mal para simbolizar la Noche).

Paralelamente, y aprovechando que se están cumpliendo 200 años de la creación del Himno Nacional Argentino, lanzo aquí una campaña para cambiarlo. Tanto el poema de Vicente López y Planes (no es un dúo: es una sola persona) como la música de Blas Parera ya están largamente amortizados por 200 años de actos escolares, competencias deportivas internacionales y eventos multitudinarios en general. Ojo: está todo bien, con el himno, eh; no es peor que muchos otros himnos a lo largo del planisferio; pero ya es hora de agradecerle a la Marcha Patriótica todos los servicios prestados y jubilarla definitivamente.

Porque no neguemos una realidad evidente: después de 200 años, esa música y ese poema dice muy, muy poco de nosotros y de nuestro país. Ya no nos representa realmente; y casi sería un milagro que así fuera (perdón, retiro lo dicho: mejor no hablar mucho de milagros, ahora que tenemos obispo argento en Roma).

Decía: no nos representa. Ya todos los mortales oyeron el grito sagrado, no necesitamos seguir recordándoselo. Ya escucharon el ruido de rotas cadenas (que, a propósito, es exactamente el mismo ruido que hacen las cadenas enteras). La noble igualdad, si alguna vez tuvo trono (asunto dudoso), ya no lo tiene. Ya no somos “las provincias unidas del sur” desde hace casi 200 años, y a pesar de que el poema insista con lo del trono, nunca tuvimos monarquía por estos lares. Los “libres del mundo”, sean quienes fueren, ya respondieron hace mucho, mucho tiempo. Y a los que no respondieron, bueno, creo que ya podemos esperarlos sentados. Ya no sabemos de qué laureles habla el himno (aunque yo pienso siempre, cuando llega esa parte, en la feria de Scarborough, en especial en la versión de Simon y Garfunkel, con ese hermoso comienzo en que le encarga al viajero que le traiga diversas especias [aunque le falta en el listado, justamente, laurel]). Y más allá de que sea muy emotivo gritar “juremos con gloria morir”, a esta altura de la suaré ya sabemos, también, que la muerte de una persona puede ser significativa, triste y hasta heroica, pero no tiene nada de gloriosa, en ninguna circunstancia.

Ahora, si cambiáramos sencillamente un himno por otro, seguramente sucedería que dentro de equis años el nuevo himno también dejara de representar a los habitantes del país.

Por todos los considerandos anteriores, he aquí mi propuesta:

a) Un nuevo himno nacional que sea votado democráticamente (por los mismos integrantes del padrón electoral nacional).

b) Que el tema que resulte elegido sea himno nacional durante un período determinado (propongo 10 años); al cumplirse dicho plazo, deberá votarse un nuevo himno.

c) Para poder participar como candidata a himno, una canción debería cumplir mínimos requisitos, aunque dichos requisitos no deberían ser muy estrictos (yo propongo únicamente dos: que la canción esté en idioma castellano y que mencione en su letra alguno de los siguientes términos: Argentina [como sustantivo], argentina/o [como adjetivo], este país [o cualquier variante: mi país, nuestro país, nuestra tierra, etc.).

d) La canción elegida puede seguir sonando en peñas o boliches o donde sea que se escuchaba; pero una vez que es elegida himno, al escucharla todos deben pararse y quedarse quietos y cantarla (o mantenerse en respetuoso silencio).

Creo que la propuesta es bastante clara. Lo único que tal vez requiere explicación es el punto c: pienso que, para ser himno, una canción debe ser geopolítica (en el sentido en que refiera, en cierta forma, a un territorio y al pueblo al que representa). Y mi tesis es que cualquier canción que mencione al país es, de alguna manera, política.

Por lo tanto, aquí menciono solamente algunas de las canciones que, si se toma mi propuesta, podrían ser candidatas a Nuevo Himno Nacional para el período 2013-2023 (recalco en negrita las palabras “hímnicas” que las habilitan como canciones candidatas):

- “La rubia tarada”, de Sumo
Caras conchetas, miradas berretas
y hombres encajados en fiorucci. […]
¡Basta! Me voy rumbo a la puerta
y después al boliche a la esquina
a tomar una ginebra con gente despierta.
¡Esto sí que es Argentina!

- “El perro”, de Calamaro
Muerto el perro, se acabó la rabia,
ya no sos aquel amigo de los turcos de Malabia.
Tanto perro en cancha de bochas,
el turquito se lastima en la neblina.
Lástima, Argentina: eras un bizcochuelo,
ahora sos gelatina. […]

- “Costumbres argentinas”, de Los Abuelos de la Nada
Muerdo el anzuelo y vuelvo
a empezar de nuevo
cada vez.
Tengo en la mano una carta
para jugar el juego
cuando quieras.
Caminando, caminándote,
mi calle que quizás yo pueda cambiar.
Esperando, esperándote,
costumbres argentinas de decir
no. […]

- “Rutas argentinas”, de Spinetta
Tengo los dedos ateridos
de tanto esperar
a ese hombre que me lleve por las rutas argentinas,
rutas argentinas, rutas argentinas, hasta el fin. […]

- “Mire que es lindo mi país”, de Argentino Luna
Mire que es lindo mi país, paisano.
Si usté lo viera como yo lo vi:
un cielo limpio repartiendo estrellas,
la Madre Tierra acunando el maíz. […]

- “Entre a mi pago sin golpear”, de Trullenque-Carabajal
Fue mucho mi penar
andando lejos del pago,
tanto correr
pa’ llegar a ningún lado,
y estaba donde nací
lo que buscaba por ahí.
La vida me han prestao
y tengo que devolverla;
cuando el Criador
me llame para la entrega,
que mis huesos, piel y sal
abonen mi suelo natal. […]

Hay muchas más, claro, pero con esto basta para la muestra. No quedarían afuera las canciones de autores no argentinos (pero en castellano). Eso permitiría que fueran también candidatas canciones como “Cuando digo futuro”, de Silvio Rodríguez, o (muy a mi pesar, pero la democracia es así), “Mi país”, de Ricardo Arjona.

Listo, ya está la propuesta para la campaña. Ahora solo falta reunir las firmas suficientes para llevar la propuesta al Congreso. Creo que con 800.000, 900.000 firmas nos va a alcanzar. Esa parte, la de reunir firmas, se las dejo a ustedes, yo me canso ya solo con escribir la contraseña para acceder a este blog. Eso sí: avísenme cuando vayan por 750.000, así vamos (van) preparando la presentación y el logo y demás detalles.

Ya arreglado el asunto del nuevo himno, pasemos al tema de la semana, que podría ser, por supuesto, también un tema candidateable: porque la “Canción de Alicia en el país” se vale de la analogía con la obra de Lewis Carroll, pero no habla del País de las Maravillas sino de ESTE país, “del país” a secas, el reflejo negativo del País de las Maravillas: un país de la Anti-Maravilla, un país trunco, desde el título de la canción.
Serú Girán es el equivalente argentino de los Beatles; siguiendo esta comparación, Charly García sería como si John Lennon y Paul McCartney hubieran sido gemelos siameses; porque si bien David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro son (eran, en el caso de Moro) buenos músicos, Charly es un verdadero genio (algo que no puede negarse más allá de que te gusten o no los temas de él; así como no puede negarse el talento de músicos como Prince, Lennon, Spinetta o Roger Waters, aunque no te dieran ganas de ir al recital de alguno/s de ellos).

Durante la última dictadura militar, para hablar de la terrible realidad que los rodeaba, los artistas se veían obligados a tocar en la clandestinidad o transformar sus propuestas de forma tal que sortearan la censura. El famoso cantautor catalán Lluis Llach cuenta algo muy parecido durante otra dictadura sangrienta, la de Franco en España: cómo los cantantes tenían que extremar la imaginación para buscar imágenes y analogías que les permitieran decir lo que querían decir sin que los censores lo advirtieran, y cómo a veces se les iba la mano y no los entendía nadie, o a veces los censores objetaban como subversivos aquellos versos en que en realidad ellos no habían puesto ninguna segunda intención.



Pero como las Madres le recalcaron al nefasto Harguindeguy, durante una entrevista en la que él se negó a dar información sobre los desaparecidos, “Franco al menos tiene los huevos para firmar las sentencias de muerte de aquellos a quienes apresa”. Aquí, en nuestro país de la Anti-Maravilla, en cambio, el trabalenguas trabalenguas y el asesino asesina, sin filtro, sin ley (“estamos en la tierra de nadie”), sin ningún amparo legal (“los inocentes son los culpables, dice su señoría”). Y claro, eso es difícil de soportar para cualquiera, incluida Alicia (“y es mucho para ti”). Sin embargo, Alicia se queda en el país (“este país”, se aclara enseguida), no sale al exilio (“¿dónde más vas a ir?”). Se queda en este país donde no puede contar nada de las cosas terribles que suceden, y que se cuentan con imágenes tan descriptivas como terribles (“un río de cabezas aplastadas por el mismo pie / juegan cricket bajo la luna”), y con términos de doble sentido o fonéticamente similares a otros a los que se alude: “morsa” es una foca grande, pero también el instrumento para prensar/presionar/apretar; “tortuga” es un casi-homófono de “tortura”. No se puede contar nada porque no solo se puede perder la cabeza por acción del rey de espadas: como no hay justicia y se actúa desde fuera de la ley, ningún jurado, juez ni testigo podrá ayudarte, si te enfrentás directamente (si luchás, pero también si “contás”, es decir, si hablás).

A pesar de todo, a pesar de que estamos arruinados en un país arruinado (“ruinas sobre ruinas”), opuesta a la “tierra de nadie” hay otro país, la “tierra de todos” donde estamos nosotros, vivientes, con vida, en la vida.

Eso, sin embargo, es una esperanza, en el momento en que se hizo esta canción: por ahora solo se puede intentar resistir, pero sabiendo que “el sueño terminó”, y que lo que tenemos es la terrible realidad, de la que, aunque no podamos contar, tenemos la obligación de cantar, con versos truncos e imágenes surrealistas.

http://www.youtube.com/watch?v=AveFU7jMPR0



Canción de Alicia en el País

¿Quién sabe, Alicia? Este país
no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir,
pero te quedas:
¿dónde más vas a ir?

Y es que aquí, sabes,
el trabalenguas trabalenguas,
el asesino te asesina
y es mucho para ti.

Se acabó ese juego que te hacía feliz.

No cuentes lo que viste en los jardines, el sueño acabó:
ya no hay morsas ni tortugas.
Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie
juegan cricket bajo la luna.
Estamos en la tierra de nadie, pero es mía.
Los inocentes son los culpables, dice su señoría
(el rey de espadas).

No cuentes qué hay detrás de aquel espejo,
no tendrás poder,
ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles, que los brujos
piensan en volver
a nublarnos el camino.

¿Quién sabe, Alicia? Este país
no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir,
pero te quedas:
¿dónde más vas a ir?

Estamos en la tierra de todos, en la vida.
Sobre el pasado y sobre el futuro,
ruinas sobre ruinas
(querida Alicia).

Quién sabe Alicia éste país
no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir
pero te quedas,
¿dónde más vas a ir?

Y es que aquí, sabes,
el trabalenguas trabalenguas,
el asesino te asesina
y es mucho para ti.

Se acabó.
Se acabó ese.
Se acabó ese juego.
Se acabó ese juego que te hacía feliz.


Adjunto también un fragmento de un documental del canal Encuentro donde Pedro Aznar habla de esta canción y de su momento histórico:





Se acabó.
Se acabó el tema.
Se acabó el tema de la semana.
Se acabó el tema de la semana, chau.

DJ Vago

lunes, 18 de marzo de 2013

[21] La hora en que ficha la melancolía



“Las 4 y 10”, de Luis Eduardo Aute, en su álbum Rito (1973)


A los que recuerdan con cariño.

Continuando mi serie dedicada a los momentos del día, va la canción que elegí para representar la tarde, de Luis Eduardo Aute: autor filipino, de padre catalán (como yo). Vivió sus primeros años en Manila, donde las cartas y los documentos impresos en A4 se guardan en sobres “de acá”. Habla filipino, inglés (estudió en colegios ingleses de Manila hasta los 11 años) y español, pero para comunicarse con su familia habla catalán, porque claro, sus padres no le contestan, de lo contrario.

Cuando Luis cumplió 11 años, el trabajo del padre en Filipinas terminó, y la familia regresó a Iberia y se instaló definitivamente en Madrid. L.E. Aute inició y terminó “la academia”, como llama al secundario, en dicha ciudad. Desde los 15 años se dedicó principalmente a la pintura, pero le interesaron y practicó casi todas las artes (además de exponer cuadros, escribió cuentos y novelas, filmó películas y, obviamente, compuso canciones [muchas] y las cantó). Es un humanista, como los de la vieja escuela. Y aunque no alcanzó nunca (en mi opinión) los niveles cantautoriles de un Serrat o de un Silvio Rodríguez, sí compuso muchas canciones buenas, varias muy buenas, y tres o cuatro excepcionales.

No estoy seguro de que “Las 4 y 10” se incluya en este último grupo. Es, sin lugar a dudas, una de las canciones más famosas de Aute: la gente la corea en masa en los recitales, y las luces de los encendedores amenazan con incendiarlo todo ante la menor corriente de aire.
¿Por qué “Las 4 y 10” alcanzó ese nivel de fama? No es fácil decirlo. El tema tiene, sin lugar a dudas, cierto encanto: plantea, sin estribillo y en dos estrofas simétricas de doce versos cada una, un encuentro del narrador (el yo poético) con su noviecita del colegio, muchos años después. Como en otras canciones de Aute, lo que se sugiere es mucho más importante que lo que se dice (escuchen por ejemplo, si no lo hicieron ya, “De alguna manera”, tal vez la mejor canción de Aute [aunque sin dudas, la mejor versión de dicho tema es la cantada por Joan Manuel Serrat; compruébenlo ustedes mismos, me da fiaca guglear las referencias].

(Digresión: Va aquí abajo la tapa del disco y un cuadro de Aute:)




Lo que a mí más me gusta de la letra son las referencias específicas a un momento histórico irrepetible (de manera similar, me sopla mi hermana la tercera, a como Machado prefería, de las coplas de Manrique, aquellas que hacen referencia a las ropas y las costumbres de una época que ya no existe ("¿Qué se hizieron las damas, / sus tocados e vestidos, / sus olores? / ¿Qué se hizieron las llamas / de los fuegos encendidos / d´amadores? / ¿Qué se hizo aquel trovar, / las músicas acordadas / que tañían? / ¿Qué se hizo aquel danzar, / aquellas ropas chapadas / que traían?"). El pasado de cada persona es único, pero hay elementos que retratan por sí solos una época y que hermanan, por así decirlo, a todos quienes los experimentaron. El yo poético (diré “él”, para abreviar) empieza apelando a la memoria del tú (“ella”), haciendo referencia a algo que sucedió en un cine (“¿te acuerdas?”): estaban pasando Al este del Edén, de Elia Kazan, con James Dean. Aquí incluyo un link con extractos de la película, para que adviertan que la música del filme es la misma que utiliza Aute como inicio de su canción:



Mientras en la película se desarrolla una escena específica, él la besa. “Tus labios parecían de papel”, que a mí me gusta más, como imagen, que los ojos de papel de la muchacha de Spinetta (por más que la canción del flaco sea espectacular). Cuando salieron del cine, un “triste inspector” les pidió los carnets: esa es otra referencia muy específica, que da cuenta del momento histórico: el inspector triste (no sabemos si es triste per se o lo triste es que trabaje de botonazo) les pide sus documentos para chequear si tienen la edad suficiente para estar en el cine (supuestamente no, no tienen la edad, aunque es raro que el inspector les pida los documentos “a la salida” del cine: ¿los va a echar, cuando la película ya terminó? Raro. Tal vez era un inspector vago, o no llegó a tiempo para inspeccionar los carnets cuando la gente entraba al cine).

Luego, él vuelve al colegio “para no faltar a clase de francés”. Este verso, que Aute canta como si nada, a mí me enloquece (de furia, digo): ¿cómo que vuelve al colegio? ¿Dónde se vio que alguien se haga la rata (la rabona, la chupina, como quieran llamarlo) y luego vuelva al colegio…? ¿Eh? Me enerva. Faltaste al colegio para ir al cine con tu noviecita; se dieron el primer beso (tampoco queda claro, en la letra, si es el primer beso de él o es el primero que se dan entre ellos dos, o ambas cosas a la vez). Y entonces, él decide que tiene que volver al colegio “para no faltar a clase de francés”?????!!! La profesora de francés debía ser algo espectacular, o en su defecto el pibe es un nerd que tiene un orden de prioridades completamente trastocado.

Encima, ese acto de volver al colegio es lo que aparentemente genera (faltándonos más datos sobre el asunto) el desencuentro entre ambos, porque ella se queda esperándolo “hora y media” en un bar o restaurante (donde están, años después, almorzando), y él “se retrasó”… ¡Por no perderse la clase de francés! Increíble. Se merece toda la melancolía que pueda sentir.

En la segunda estrofa se pasa del recuerdo lejano al presente, con una sucesión de frases de compromiso y diálogos entrecortados que ocurren en esa mesa de restaurant mediopelo, siempre narrados desde el punto de vista de él: él pregunta si desea postre (que elije él, “helado de frutilla”, no le deja elegir a ella qué quiere; o tal vez el restaurant es tan malo que solamente tienen esa opción) o quiere ya el café (presupone que ella quiere café); él le pregunta cómo está, pero no espera a que ella le cuente (ya sabe lo que ella le va a contestar, que “está muy bien”). Le da una foto de sus hijos (tiene al menos dos); pero no menciona, sugestivamente, a su esposa o pareja, a la madre de esos hijos: ¿él está separado, y por eso se le ocurrió invitar a almorzar a su noviecita del secundario? No se sabe. Tampoco se sabe por qué ella aceptó la invitación de ese fantasma del pasado, si “se encuentra muy bien”…  Él pide la cuenta, y se niega a compartir los gastos (menos mal: lo único que faltaba era que la hiciera pagar el almuerzo a ella).

Y ahí, ya despidiéndose, le dice a ella que vaya, que no se demore, “no sea que no llegues a tiempo al almacén”. ¿Lo qué? Son (como se aclara en el verso final) las 4 y 10 de la tarde. Eso nos demuestra dos cosas:

a)  Lo tarde que están almorzando. O se despiertan al mediodía, como yo, o debían estar famélicos, para esa hora.   
b) Lo temprano que cerraban los almacenes en España, en los setentas. ¿A las cinco de la tarde ya con las persianas bajas? Uau.

Pero ponele que sí, que los almacenes cerraran a las cinco de la tarde: igualmente no queda claro por qué es taaaaan importante que ella llegue a tiempo al almacén. Lo que nos hace aventurar una hipótesis: ella le dijo a alguien (le mintió, bah) que iba al almacén, en vez de a almorzar con un antiguo noviecito. Y por eso debe llegar al almacén a tiempo: para volver con las compras y que no se descubra su mentirita. Eso nos lleva a conjeturar que ella está casada o en pareja, y que ese almuerzo, además de un guiño a la melancolía de la adolescencia, es una especie de trampa, una especie de inocente (pero no tanto) reincidencia, que deja abierta una puerta al futuro (“llámame el día que puedas”). Y esa puerta al posible futuro se remarca con la hora: “ya son las cuatro y diez”, es decir, un momento de la tarde (o de la vida) en que apenas queda tiempo para llegar adonde se quiere llegar, antes de que el almacén (o la oportunidad) se cierre.

Claro, nada de esto se dice explícitamente, así que uno tiene que andar adivinando o imaginando, y eso está bien, porque el resultado de callar es mucho más sugerente y abarcativo que el de decir, y nos permite entender la situación y asociarla con experiencias vitales propias, aunque nosotros no hayamos visto Al este del Edén en el cine ni tengamos ganas de invitar a nuestra noviecita del secundario a almorzar (parece desconocer, el yo poético de la canción, que nadie es el mismo que veinte años atrás (ni física ni mental ni espiritualmente), por lo cual el reencuentro con gente que no vimos en veinte años lleva necesariamente a decepciones, malentendidos, silencios incómodos y gags patético-ridículos).

Pero somos humanos, y en tanto tales, la memoria es el órgano que nos constituye. Cada tanto, podemos permitirnos un momento de melancolía esperanzada, y creo que eso es lo que captura Aute en esta canción y explica, tal vez, su tibio pero constante éxito.

Van dos versiones de la canción: la primera en vivo (en el recital que Aute hizo a dúo con Silvio Rodríguez), y la segunda en estudio pero malísima (la incluyo solamente porque en el clip está la escenita de James Dean tirando las piedras a la casa blanca; por lo demás, la versión es floja y el clip es insufrible).

http://www.youtube.com/watch?v=4w7mrt0Wjqo


Las 4 y 10
Fue en ese cine, ¿te acuerdas?
En una mañana al este de Edén
James Dean tiraba piedras
a una casa blanca; entonces te besé.
Aquella fue la primera vez,
tus labios parecían de papel,
y a la salida en la puerta
nos pidió un triste inspector nuestros carnets.
Luego volví a la academia
para no faltar a clase de francés.
Tú me esperaste hora y media
en esta misma mesa, yo me retrasé.

¿Quieres helado de fresa
o prefieres que te pida ya el café?
Cuéntame cómo te encuentras,
aunque sé que me responderás “Muy bien”.
Ten, esta foto es muy fea,
el más pequeño acababa de nacer.
Oiga, ¿me trae la cuenta?
Calla, que fui yo quien te invitó a comer.
No te demores, no sea
que no llegues a la hora al almacén;
llámame el día que puedas,
date prisa que ya son las cuatro y diez.


Bonus track: también de Aute, “Anda”, un gran tema que es (a menos que algún vaguito me refute) la única canción que incluye en su letra la palabra “concupiscencia”:

http://www.youtube.com/watch?v=gshvKzt6d_4



Y me despido, a la manera de Aute: “que dios reparta suerte, y va por ustedes”.
DJ Vago



martes, 12 de marzo de 2013

[20] Al que madruga, m-m, m-m


“Colours”, de Donovan (1965)

A Susana Aime.


Mi cosmovisión es semiquechua, así que el tiempo es, si no circular, bastante ovalado para mí. Por eso seguramente me olvidé ayer de que era lunes, y estoy presentando el tema semanal con un día de atraso. Además, tuve una entrevista de trabajo, lo que me dejó completamente agotado y me hizo dormir una siesta más extensa que de costumbre (de cuatro horas en lugar de tres). Mis padres y mis hermanas no parecen últimamente muy contentos con seguir auspiciándome, y pensaron que yo debo pensar en sentar cabeza y, por ejemplo, obtener un empleo decente. Me presenté para el puesto de ejecutivo comercial en una empresa multinacional.  Creo que causé buena impresión, al menos hasta que en mis últimos antecedentes laborales puse “escuchar música variada, seleccionar un tema por semana y comentarlo en Internet”. En fin, crucen los dedos. Crucen los dedos para que no me den el trabajo: este blog ya me lleva al límite de mis energías; pensar en trabajar más me da escalofríos.

Continuando con la serie de los momentos del día, es el turno de la mañana. Y conste que no voy por el camino fácil: podría, sin transpirar, armar la serie con puros temas de Serrat (“Canço de matinada” para la madrugada; “Bon dia” para la mañana; “Cremant núvols” para el mediodía; “Balada de otoño” para el atardecer, “Conversando con la noche y con el viento” o “Fiesta” para la noche, etc.). 

Pero ya ven que no: aquí va “Colores”, para la mañana (un momento del día que me es bastante ajeno, porque soy una persona búho, que vivo en la noche, aunque conozco a varias personas alondra, para quienes la mañana es “el momento que más aman”. Es un hermoso tema folk, bien sesentoso, del escocés Donovan (nombre artístico de Donovan Phillips Leitch), apodado en sus comienzos “el Bob Dylan británico”, aunque pronto se distanció de Bob, volviéndose menos folk y más psicodélico.



La canción fue lanzada en 1965 por Pye Records, como single (en el atrás del disquito iba “Cantar para ti”). Ingresó en el top 100 en los charts británico y estadounidense, y tuvo un moderado éxito. 



Joan Báez la cantó con él a dúo ese mismo año, en una de las versiones más bellas del tema (probablemente la incluya abajo). Y fue cantada por un jovencísimo Terence Stamp en la película Pobre vaca. No vi la película, pero la escena de Terence cantando “Colores” a su rubia mujer y su pelirrojísimo hijito es muy linda (tal vez la incluya abajo también, si me deja don Youtube).

“Colours” es un tema muy positivo, y sin embargo, aunque parece no tener la menor complejidad, algo esconde, como veremos. La música es una balada folk, limpia, pegadiza, en 4/4; la estructura básica de la letra es la siguiente:

a)      decir un color (por ejemplo, “azul”);

b)      asignarle un sustantivo a ese color (por ejemplo, “cielo”);

c)       asignarle un momento del día (“la mañana”) a la dupla anterior;

d)      asignarle al momento del día una acción (“levantarse”) y un sujeto (“nosotros”).

e)      Concluir que ese momento (“la mañana”) es el que más ama (o aquel en que ama mejor, según cómo se prefiera traducir).

Hasta ahora, es algo que podrían hacer hasta los teletubis o los backyardigans. Y por momentos sí parece una cancioncita de jardín de infantes, mientras va pasando del amarillo (que se compara con el pelo de la amada) al azul (del cielo), al verde (del maíz que brota). 

Pero aquí hay un cambio, porque mientras los teletubis jamás cortarían la serie sin mencionar el rojo, y Barney se quejaría al INADI si no se incluyera el violeta, a Donovan le da fiaca seguir con los colores, y comienza a irse mentalmente, a perderse en sus pensamientos aún mientras está cantando (algo que a mí me pasa todo el tiempo): “suave es lo que siento cuando la veo”, dice, ya sin importarle que no mencionó ningún color en la estrofa. Pero lo peor (lo realmente genial, quiero decir) es que ni siquiera se toma el trabajo de terminar la estrofa: después de “cuando la veo” le falta todavía medio verso por rellenar. “¿Qué palabra pongo?”, se habrá preguntado Donovan, y se contestó (como haría yo, tal vez): “Ma sí, está bien como está, ¿para qué agregar más? Hago un sonido cualquiera y paso a otra cosa”. Y entonces, sin siquiera tomarse el trabajo de abrir la boca, termina el verso con dos emes conectadas: m-m. En la repetición, como un exceso de vocación, lo cambia por dos aes: ah-ah.

En la última estrofa vuelve a repetir el recurso de la m-m, para completar el verso. Es un ídolo, Donovan: se escribe una canción en la que solo tiene que pensar cuatro palabras, y ni siquiera le importa terminar cada estrofa.

Y llegamos a la última estrofa, y acá viene lo bueno: “Libertad”, comienza. Eso, claramente, ya no es un color. ¿Qué tiene que ver la libertad con la canción que venimos escuchando? Poco, pareciera. Es, además, Libertad con mayúscula (porque inicia la estrofa) y con bastardillas, porque se refiere a la palabra, no al concepto: “Libertad es una palabra que raramente uso”. Ajá: acá hubo una mutación, porque ese verso es claramente político. De pronto, salimos de los cielos azules y los maizales verdes y estamos quejándonos de que hay poca libertad (o de que es una palabra que casi no se puede usar, lo cual agrega, a la falta de libertad, la falta de libertad de expresión).

Por la estructura sintáctica elegida para las estrofas, sin embargo, las oraciones se van completando muy de a poco, y no llegan a completar su sentido sino hasta el fin de la estrofa:

a)      Libertad es una palabra que raramente uso.

b)      Libertad es una palabra que raramente uso sin pensar.
Acá se extiende y se modifica la idea; no es que no puede decir “libertad”, sino que lo dice solamente cuando vale la pena, cuando lo piensa: no es una palabra para decir al tuntún.

c)       Libertad es una palabra que raramente uso sin pensar en el tiempo.
Pensar en el tiempo, en esa época, en esos años sesenta que muchas veces se asociaron con la liberación, desde distintos ámbitos.

d)      Libertad es una palabra que raramente uso sin pensar en el tiempo en que fui amado.
O sea: cuando digo libertad, eso me hace acordar al tiempo en que fui amado. Ser amado te hace libre: es una bella idea, y tal vez es cierta. Y si no lo fuera, merecería serlo.

(Digresión: en un cover de esta canción, The Buddies cambiaron la letra de la estrofa final por la siguiente: Whisky es una palabra que raramente uso / sin pensar / en las veces / en que estuve borracho.)

Esta estrofa final hace que reconsideremos toda la canción, porque aquí apareció, además del amor, la libertad, y una relación estrecha entre ambas ideas. De pronto, al volver atrás en la canción, podemos reconsiderar la letra “sencilla”, y pensar que “nos levantamos” puede ´referirse, claro, a ella y él que se levantan de la cama por la mañana, pero “levantarse” también significa “rebelarse”, “movilizarse contra algo”. “Cuando nos levantamos” bien podría ser, en tanto esta es una canción de amor y de libertad, cuando nos levantamos contra un sistema, contra un gobierno, contra un poder, contra un enemigo. Esa mañana en que uno se levanta bien puede ser “el momento que más amo” (o “el momento en que amo mejor”: porque luchar es también una forma de amar).

Acepto que puede resultar traída de los pelos esta interpretación. Pero me gusta pensar en “Colores” como una “canción de protesta”: la canción de protesta más buena onda de la historia. Y sin embargo, esa aparente inocencia es lo que permite que pase desapercibida, y uno podría despacharse cantando, en medio del gobierno más opresivo, “libertad es una palabra que raramente uso” y “cuando nos rebelamos es el momento que más amo” sin que las autoridades escucharan más que verde, amarillo y azul.

En todo caso, conviene estar bien despierto para disfrutar de esos momentos de amable rebelión matutina.

En todo caso, si alguien se despierta temprano para hacer la revolución (o el amor, que como vimos, es lo mismo), llámenme. Pero traigan café, porque soy remolón.

Café negro.



Aquí va la versión del actor Terence Stamp en el filme Poor Cow:

http://www.youtube.com/watch?v=rKOwXAMyFtM


Y el dúo de Donovan con Joan Baez:


Colours 

Yellow is the colour
of my true love's hair
In the mornin' when we rise,
In the mornin' when we rise,
That's the time
that's the time,
I love the best.

Blue's the colour of the sky
In the mornin' when we rise,
In the mornin' when we rise.
That's the time,
that's the time
I love the best.

Green's the colour of the sparklin' corn
In the mornin' when we rise,
In the mornin' when we rise.
in the mornin' when we rise.
That's the time, that's the time
I love the best.

Mellow is the feeling that I get
when I see her, m-m ,
when I see her, ah-ah.
That's the time,
that's the time
I love the best.

Freedom is a word I rarely use
Without thinkin', m-m,
Without thinkin', m-m,
Of the time,
of the time
When I've been loved.
Colores

Amarillo es el color
del pelo de mi amor verdadero
en la mañana cuando nos levantamos
en la mañana cuando nos levantamos
Ese es el momento
ese es el momento
que más amo.

Azul es el color del cielo
en la mañana cuando nos levantamos
en la mañana cuando nos levantamos.
Ese es el momento
ese es el momento
que más amo.

Verde es el color del maíz chispeante
en la mañana cuando nos levantamos
en la mañana cuando nos levantamos.
Ese es el momento
ese es el momento
que más amo.

Suave es la sensación que tengo
cuando la veo, m-m,
cuando la veo, ah-ah.
Ese es el momento
ese es el momento
que más amo.

Libertad es una palabra que raramente uso
sin pensar, m-m,
sin pensar, m-m,
en el tiempo,
en el tiempo
en que fui amado.

Se despide hasta (el) mañana,
DJ Vago

lunes, 4 de marzo de 2013

[19] Demasiado tarde para lágrimas


"3 a.m.", de Eminem, en su álbum Relapse (2009)


A Sebastián Vargas, porque sé que no le va a molestar 
que le dedique este tema horroroso.


Comienzo aquí una serie musical de temas relacionados con momentos del día. Y este momento es una hora en que todavía no es de día y ya casi no es de noche: una hora en que estar despierto es extraordinario, una hora en que muy pocas veces no se está durmiendo. Una hora perdida. Y en el caso de este tema, una hora fatal, más fatídica que las cinco de la tarde (“eran las cinco en todos los relojes”) del famoso poema de Lorca (gracias, hermana tercera).

En una de mis primeras canciones seleccionadas, allá por el año pasado, dije que el tema y el videoclip de Enter Sandman, de Metallica, era tal vez el más creepy de la historia. Bueno, acá hay uno que le compite en horror (y tal vez hasta le gane, no sé).

Es la historia, en primera persona, de un asesino serial, pero no esos asesinos cultos que escuchan las variaciones Goldberg de Bach mientras mandan cartas en clave al detective que los persigue. No: este es un asesino brutal, que mata sin consciencia, sin darse cuenta, pues su mente está tan hecha mierda que ya no distingue la realidad de sus pesadillas, y todo el tiempo oscila entre fantasías sanguinarias, miedos atávicos y horribles despertares.

La verdad, hay que ser talentoso como Eminem para que se te ocurra un tema así, y hay que estar un poco loco también para poder hacerlo y que el resultado sea tan creíble como aquí, pues casi podemos presenciar, con gran verosimilitud, cómo la mente del protagonista superpone escenas y confunde realidades, y pasa de mirar algo en la tele para masturbarse a despertarse, sin solución de continuidad, en un MacDonalds lleno de cadáveres (y no de bovinos, por cierto), y pensar: “no sé qué pasó, pero seguro que fui yo…”.

El tema es el segundo sencillo del álbum Relapse (recaída), el sexto de la discografía de Eminem. Producido por su amigo y tutor Dr. Dre y lanzado en 2009. Dijeron de Eminem, con respecto a este tema: “Es el sociópata más elocuente del mundo”, y las críticas fueron, en general, buenas. Vendió más de un millón de discos en su semana de lanzamiento.

Esta es, tal vez, la mejor canción (y quién te dice, tal vez la más conocida también) de horrorrap, un subgénero musical de raps con temática de horror (créanme, existe esto, no lo estoy inventando ahora mismo). Es también una muy buena muestra del talento de Eminem para hacer un rap virtuoso en la rima y exacto en el ritmo, pero crudo en las letras, implacable con todo el mundo (comenzando consigo mismo) y feroz en la elección de temas. El rap es de por sí un género marginal, de los negros discriminados de los suburbios estadounidenses. En ese contexto, ser un rapero blanco es mucho peor todavía, porque implica que te consideren un extraño tus mismos compañeros de desgracia: la discriminación funciona para los dos lados, pues al igual que cualquier fuerza aplicada, genera una reacción de igual intensidad pero de sentido contrario (jeje, me lo enseñó mi hermana la científica). Por eso Eminem (Marshall Bruce Mathers es su nombre real) solía decir que él era negro, “pero con un gran lunar blanco”. Que haya triunfado más allá de su diferencia de piel es muestra de su talento.

El videoclip es también una joyita, que recupera escenarios típicos de diversas películas de horror para generar, en pocos segundos, un clima inquietante y opresivo, y ese clima va empeorando y empeorando mientras se desarrolla la letra.

Comienza todo en un bosque siniestro y con la escena filmada con cámara cercana, tipo El proyecto Blairwitch. Él con los ojos blancos, como enceguecido.
Luego: hospital vacío de paredes blancas y pisos grises (asoma un encapuchado que camina tras la enfermera), referencia a varias películas y juegos de terror, como Silent Hill.
Él, con pantalón y en cueros de la cintura para arriba, ve su propia mano vendada, al sacar la venda ve un tajo, tiene un flashback de tajearse su propia mano con un machete…
Mientras, la enfermera cierra el espejito del botiquín y ve, a sus espaldas, al siniestro extraño encapuchado vestido de negro (típica escena de horror movie).
Sus manos ensangrentadas manoteando los frascos de pastillas (klonopin es un fármaco anticonvulsivo recetado contra la epilepsia), la enfermera tirada en el piso, muerta…
Se ve una máquina de escribir con la misma frase repetida hasta el infinito:

3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m.
3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m.
3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m. 3 a.m.

(referencia, por supuesto, a El resplandor, cuando la esposa de Jack Nicholson descubre que todos esos meses en que supuestamente él había estado escribiendo una novela en realidad se la había pasado horas y horas escribiendo siempre la misma frase, y se da cuenta, ahí mismo, de que él se volvió completamente loco).
Luego él con la capucha en el hospital vacío, lo que termina de confirmar (pero ya lo sospechábamos) que él es el asesino de la enfermera.

Y el estribillo, muy logrado, que dice que son las tres de la mañana y entra a su departamento y lo encuentra lleno de muertos y reflexiona, lleno de lógica, que aunque no sabe cómo llegaron allí, "supongo que yo los maté". Y repite todo el párrafo, no sabemos si para reafirmarlo o porque no recuerda haberlo dicho un minuto atrás.

Otros cadáveres en sótanos con cañerías externas. Una habitación blanca con un maniquí y la pared se va llenando de salpicaduras de sangre, pero siguen los flashbacks del bosque siniestro, manchas de manos ensangrentadas en las paredes, y hay un monstruo encapuchado en la tele.

“Ella pone la crema en el balde, se pone la loción en la piel o le toca la manguera de nuevo”: referencia a El silencio de los inocentes (para quienes no la vieron, va la explicación: el asesino serial de la película secuestra a muchachas regordetas y las pone en un pozo, mientras las hace adelgazar les baja un pomo de crema en un balde y las obliga a que se unten la crema humectante, porque quiere que la piel de las chicas quede suelta pero en buen estado… porque se está armando un vestido con la piel que les quita una vez que las mata; si la víctima se resiste a untarse la crema, la manguerea).

Hay una referencia que sería graciosa en otro contexto: busca algo en la tele para masturbarse, y lo encuentra en Hannah Montana, la insufrible serie de Disney para niños y preadolescentes sobre una nena-cantante estrella pop… Aloe y lanolina son ingredientes para las cremas humectantes; “Jack” es una referencia, claro, a Jack Daniels, la famosa marca de whisky.
Más adelante en el clip, él encuentra un reloj en su bolsillo y recuerda un brazo cortado de cuajo con ese mismo reloj…
Hay una pared llena de monitores de habitaciones (como en ciertos loqueros, o en películas de terror también, por ejemplo Vacancy, donde se retoma de Psicosis el motivo del dueño de hotelucho demente (aunque sin el talento de Hitchcock, claro).
También aparecen, por breves instantes, filmaciones de él mismo, como en Actividad paranormal.
Y el cadáver sin brazo sobre un sofá floreado, frente al televisor.
Luego, el sereno leyendo el diario, sin prestar atención a los monitores, donde está él cantando y/o matando.
“¿Cuándo se termina?”, dice la letra, y efectivamente parece como si el horror (y la canción) nunca terminaran, se sucedieran en escenas interminables, donde a una referencia casi porno a Kim Kardashian (si no saben quién es, bienaventurados ustedes; podría definírsela como una inútil integral con un gran culo) le sucede un “recuerdo familiar navideño”, que resulta ser su primer crimen (de una larga serie, al parecer).
Bañadera llena de sangre. Luego, él bañándose en esa misma bañadera sangrienta.

Él, cuchillo en mano y encapuchado, atrás del sereno, que sigue de lo más pancho leyendo su diario, y de las paredes comienzan a ascender hilos de sangre (otra referencia a El resplandor).
Luego, el sereno muerto, dedos sueltos cortados como ramillete, alguna oreja independizada también sobre el escritorio,
Más sangre en el piso, en el escritorio, en la bañadera…
Alguien caído en el hueco de la escalera, en un charco de sangre sobre las baldosas blancas y negras.
Maniquíes desmembrados en un pasillo.
El se saca la capucha, su camiseta blanca está manchada y ya a esta altura no creemos que sea de la salsa de los noquis del domingo.
Se quita la remera manchada, pero ya no creemos que sea para echarla al lavarropas. Efectivamente, la deja tirada en el piso.
Sale del hospital-hotel-manicomio-oficina-restaurante-casa (o de donde fuera que está) y se ve otra vez en el bosque siniestro de su mente, solo y perdido para siempre, elevando las manos al cielo como ofreciendo su vacío…
Luego se despierta de nuevo y descubre (de nuevo) su mano vendada y se horroriza, y grita, y allí termina el videoclip.

No es muy light el tema de hoy, ¿no? Espero, sin embargo, que les haya gustado. A mí el rap me gusta muy poco, por lo general me aburre, porque la música suele ser bastante pobre y se basa demasiado en la letra, con temáticas que tienden a repetirse mucho, con dos subvariantes principales: a) “cómo me gusta ver tu culo”, b) “qué feo e inseguro es mi barrio”.

Pero este tema, y Eminem en general, es algo que vale la pena escuchar, aunque sea muy de vez en cuando a las tres de la mañana, cuando ya se perdió noción del tiempo. Quién te dice, tal vez escuchar los crímenes de otro funcione como catarsis y nos evite tener que salir nosotros a la calle, cuchillo en mano y con el abrigo de capucha.



3 a.m.

There is no escaping.
There's no place to hide.
You scream "Someone save me"
But they don't pay you no mind...
Goodbye!
You're walkin' down a horror corridor
It's almost 4 in the morning and you're in a
Nightmare, it's horrible
Right there's the coroner
Waiting for ya to turn the corner so he can corner ya
You're a goner he's onto ya
Out the corner of his cornea he just saw you run
All you want is to rest
cuz you can't run anymore you're done
All he wants is to kill you in front of an audience
While everybody is watching in the party applauding it
Here I sit while I'm caught up in deep thought again
Contemplating my next plot again
Swallowing a klonopin while I'm noddin in and out on the ottoman at the ramada inn, holdin' on to the pill bottle then
Lick my finger and swirl it round
the bottom
and make sure I got all of it
Wake up naked at McDonald's with
Blood all over me,
Dead bodies behind the counter, shit
Guess I must have just blacked out again...
Not again!

It's 3 A.M. in the mornin'
Put my key in the door and
Bodies layin' all over the floor and
I dont remember how they got there
but I guess I musta killed em.
Killed em.
I said:
It's 3 A.M. in the mornin'
Put my key in the door and
Bodies layin' all over the floor and
I dont remember how they got there
but I guess I musta killed em.
Killed em.

Sitting nude in my living room, it's almost noon
I wonder what's on the tube, maybe they'll show some boobs
Surfin' every channel until I find Hannah Montana
Then I reach for the Aloe and lanolin
Bust all over the wall panel and dismantlin' every candle
On top of the fireplace mantle and
Grab my flannel and my bandana then
Kiss the naked mannequin man again
You can see him standin' in my front window if you look in
I'm just a hooligan who's used to usin' hallucinogens
Causin' illusions again
Brain contusions again
Cutting and bruisin' the skin
Razors, scissors and pins
Jesus, when does it end?
Phases, that I go through
Dazed, and I'm so confused
Cheesed, that I don't know who
Gave, these molecules to me,
 what am I gon' do?
Heed, the prodigal son
The diabolical one
Very methodical when I slaughter them.

It's 3 A.M. in the mornin'
Put my key in the door and
Bodies layin' all over the floor and
I dont remember how they got there
but I guess I musta killed em.
Killed em.
I said...
It's 3 A.M. in the mornin'
Put my key in the door and
Bodies layin' all over the floor and
I dont remember how they got there
but I guess I musta killed em.
Killed em.

She puts the lotion in the bucket, it puts the lotion on the skin, or else it gets the hose again
She puts the lotion in the bucket, it puts the lotion on the skin, or else it gets the hose again

I choke and I slash sliced and gassed
Last night was a blast
I can't quite remember when I had that
Much fun of a half pint of a jack
My last spike and a half
A flashlight up Kim Kardashian's ass.
I remember the first time I
dismembered a family member,
December I think it was,
I was havin' drinks with my cousin
I wrapped him in Christmas lights,
pushed him into the stinkin' tub,
Cut him up into pieces and just when I went to drink his blood
I thought I oughta drink this bath water that oughta be fun
That's when my days of serial murder manslaughter begun
The sight of blood excites me, that might be an artery son
Your blood curdling screams just don't seem to bother me none
It's 3 A.M. and here I come
so you should probably run
A secret passageway around here man
there's gotta be one,
Oh no there's probably none,
he can scream all that he wants
Top of his lungs, but ain't no stoppin' me from choppin' him up... up
Cuz it's...

It's 3 A.M. in the mornin'
Put my key in the door and
Bodies layin' all over the floor and
I dont remember how they got there
but I guess I musta killed em.
Killed em.
I said...
It's 3 A.M. in the mornin'
Put my key in the door and
Bodies layin' all over the floor and
I dont remember how they got there
but I guess I musta killed em.
Killed em.
3 de la mañana

No hay escapatoria.
No hay lugar donde esconderse.
Gritás "Que alguien me salve"
pero ellos no te prestan atención…
Adiós.
Vas caminando por un pasillo de horror
son casi las 4 de la mañana y estás en una pesadilla, es horrible
justo ahí está el médico forense
esperando que cruces la esquina así puede acorralarte.
Estás muerto, ya te tiene.
Con el rabillo del ojo justo te vio
correr
Todo lo que quieres es descansar
porque ya no podés correr más, estás frito.
Él solo quiere matarte frente a un
público
mientras todo el mundo en la fiesta mira
y aplaude.
Aquí me siento mientras me atrapa un profundo pensamiento de nuevo
Contemplando mi próximo plan
Tragandome un klonopin mientras muevo la cabeza en la otomana del hotel Ramada,
agarrándome al frasco de pastillas, luego
me chupo el dedo y lo paso alrededor del fondo
y me aseguro de que agarré hasta lo último
Me despierto en McDonald's con
sangre por todo mi cuerpo,
cadáveres detrás del mostrador, mierda.
Creo que me desmayé de nuevo…
¡No otra vez!

Son las 3 de la mañana,
pongo la llave en la puerta y
hay cuerpos por todo el suelo y
no recuerdo cómo llegaron allí
pero supongo que yo debí matarlos.
Matarlos.
Dije:
Son las 3 de la mañana,
pongo la llave en la puerta y
hay cuerpos por todo el suelo y
no recuerdo cómo llegaron allí
pero supongo que yo debí matarlos.
Matarlos.

Sentado desnudo en mi habitación, casi es mediodía,
me pregunto qué estarán dando en la tele,
tal vez muestren algunas tetas
Hago zapping hasta que encuentro a Hannah Montana
entonces busco el aloe y la lanolina.
Rompo el panel de la pared y desarmo cada vela
sobre la repisa de la chimenea
Agarro mi franela y mi bandana y
Beso de nuevo al maniquí desnudo
Frente a mi ventana podés ver,
si espiás adentro
que soy solo un hooligan asiduo a usar
alucinógenos
causando ilusiones de nuevo
contusiones cerebrales de nuevo
cortando y magullando la piel
cuchillas, tijeras y alfileres
Jesús, ¿cuándo se termina?
Etapas que atravieso
aturdido, y estoy tan confuso
Fastidioso porque no sé quién
me dio estas moléculas,
¿qué voy a hacer?
¡Atenti! El hijo prodigo,
el diabólico,
muy metódico cuando los masacro.

Son las 3 de la mañana,
pongo la llave en la puerta y
hay cuerpos por todo el suelo y
no recuerdo cómo llegaron allí
pero supongo que yo debí matarlos.
Matarlos.
Dije:
Son las 3 de la mañana,
pongo la llave en la puerta y
hay cuerpos por todo el suelo y
no recuerdo cómo llegaron allí
pero supongo que yo debí matarlos.
Matarlos.

Ella pone la crema en el balde, se pone la loción en la piel o le toca la manguera
de nuevo.
Ella pone la crema en el balde, se pone la loción en la piel o le toca la manguera
de nuevo.

Trago y tajeo rebano y corto
Ayer anoche fue un desparramo,
No puedo recordar cuándo la pasé tan bien
con media botella de Jack.
Mi última clavada y media,
una linterna por el culo de Kim Kardashian.
Recuerdo la primera vez que
descuarticé a un familiar,
creo que fue en diciembre,
estaba bebiendo con mi primo
lo envolví en luces de Navidad
y lo empujé en la bañadera apestosa,
lo corté en pedazos y justo cuando iba a tomar su sangre
pensé que debía beber el agua de la bañera, iba a ser divertido,
Allí comenzaron mis días
de asesino serial,
Ver sangre me excita, eso podría ser una arteria, hijo,
tu sangre coagulada ni tus gritos parecen molestarme
Son las 3 de la mañana y aquí vengo
así que probablemente deberías correr.
Un pasadizo secreto por acá, macho,
debe haber uno,
oh no, probablemente no haya ninguno ,
él puede gritar todo lo que quiera
lo que le den los pulmones, pero no me detendrá de cortarlo en trozos, trozos.
Porque son…

Son las 3 de la mañana,
pongo la llave en la puerta y
hay cuerpos por todo el suelo y
no recuerdo cómo llegaron allí
pero supongo que yo debí matarlos.
Matarlos.
Dije:
Son las 3 de la mañana,
pongo la llave en la puerta y
hay cuerpos por todo el suelo y
no recuerdo cómo llegaron allí
pero supongo que yo debí matarlos.
Matarlos.

Como bonus track, el tema preferido de la seño Gogonza, del jardincito Tribilín: “Mi mamá”, del mismo disco de Eminem.



Se despide (¿o ya se despidió y no lo recuerda?),

DJ Vago