solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

martes, 19 de febrero de 2013

[17] Le mer estebe serene


“El Moldava”, de Bedrich Smetana, en su poema sinfónico Mi patria (1874)



Para Bruno Terraneo y Paula Galdeano.


La dama blanca albana va a la casa, cansada. Ata al can, tranca la trampa, arranca la Mac, manda cartas chanchas a Alan Alda (gran fan MASH). Acapara la palabra, malhablada: agranda la mala fama. Danza zarabandas, canta ABBA. ¡Andá a la cancha, a cantar rap! Acá la banda canta tap, papá. La dama cala la banana, la marca para asarla, alza llamaradas (la dama ama las bananas asadas). La banana, pasada: mal karma. Masca naranja amarga, traga manzana blanda. Jamás habrá paz para Canadá: abrazá al mapa. Rajá, flaca tarambana.

Ese nene mequetrefe, ¿qué pretende? ¿Meter el pene en el té verde? ¡Que se queme! ¿Sed? Bebe tereré. En el neceser mete leche G-G en gel, ¡que se encreme! Él vende lentes de X-men. Leve, ve el éter celeste, se cree E.T. Se ve célebre en el set de tevé (el referente es Petete). Sé que es gente decente, se le ve. Lee Genet en el tren, qué mente excelente. En el frente, cede el retén. Deseé que entrene en FedEx; en vez, él es chef (metre) en el Med de Lens. Le repele el gerente meterete, se mete en el freezer. Ve el Excel en red, qué vejete nerd. Selene es el gen regente. Es zen: teme el leve ente del ser.

Etcétere.

¿Se acuerdan de “La mar estaba serena”: se van cambiando las vocales, sobre una misma melodía. Aunque busqué (un poco), no pude hallar si esa melodía era anónima o tenía un autor. Como no encontré más datos, y al menos hasta que alguien se tome el trabajo de rebatirme, lanzaré esta sentencia: “La mar estaba serena” se hizo a partir del tema principal de “El moldava”, de Smetana. Ja, ahí tenés, si esto no es blogueo de investigación, me corto las venas con un disco de Julieta Magaña.





(Digresión: ayer no escribí porque fue el cumpleaños de mi hermana la Pota, y tuve que ir a su quinta en Banfield, tras lo cual quedé agotado. Pero se ve que a nadie le importa mucho que digamos lo que mando, porque nadie echó en falta el tema semanal. Ingratos. Ah, y quiero agradecer, con una semana de atraso, a mi hermana la Peti, que me ayudó a buscar los cuadros de “70 millions”, y que se enojó bastante cuando no le di el crédito correspondiente: ingrato).

Este tema no tiene letra, pero no la necesita tampoco, porque la música fluye como agua clara, contando un relato más que transparente: el recorrido de un río (el Moldava) en la patria checa del compositor.

Es música clásica, sí: escuchala igual, te juro que no te vas a dormir. Un buen consejo para oír mejor este tipo de música es siempre prestar atención al “atrás” de la melodía, concentrarse en los sonidos más graves y suaves que suenan “por debajo” de la melodía principal (que casi siempre es llevada por los violines, las trompetas [o similar] y/o el piano). Porque la melodía la escucharemos igual aunque no querramos; pero si solo escuchamos eso, nos quedamos con la superficie de la música, y nos perderemos las demás “capas” que, como una cebolla, integran la obra. Esto es especialmente beneficioso para la música barroca, donde hay varias melodías superpuestas; pero vale también para la música clásica (buena) en general.





Má vlast (“mi patria”) es una obra compuesta por seis poemas musicales.El segundo de ellos, en mi menor, titulado Vltava (el río Moldava), fue compuesto en 1874 y estrenado al año siguiente. Es, sin dudas, la obra más reconocida y reconocible de Smetana, que sin ser un gran músico, se lució con esta pieza breve (para lo que suelen durar las obras de música clásica). En apenas doce minutos, el autor nos muestra una serie de paisajes, y casi podemos verlos, con poco esfuerzo y sin haber viajado hasta Praga.



Entonces, nuestro recorrido comienza con el nacimiento del río, un hilo de agua de manantial apenas, que se va extendiendo, en melodía llevada por dos flautas. Hasta el minuto 1 y monedas, cuando entra, majestuoso, nuestro conocido tema, tan parecido a “La mar estaba serena” (pero este es mejor).


Se dice que Smetana se inspiró para este línea melódica en un tema folclórico sueco: “Ack Värmeland sköne”. No sé sueco, pero lo intuyo con un 65% de eficacia, y diré (no creo que nadie se tome el trabajo de rebatirme) que significa “Ay, patria hermosa”. Lo cual lo haría especialmente apropiado para que se lo haya apropiado Smetana en su poema sinfónico “Mi patria”. Dicen también que el tema sueco, o la versión de Smetana, sirvieron como inspiración para el Hatikya, el himno de Israel. Acá van clips de ambas referencias musicales.

http://www.youtube.com/watch?v=kXPPMYyJl-g


El río sigue, atravesando pastizales hasta el minuto 3, cuando llega al bosque y suenan los cuernos de caza; luego pasa por donde se celebra una boda campesina (4:10 en el reloj: valsesito en 4 tiempos, juguetón). Sigue el esplendor del río, la ciudad de Praga, el castillo medieval. Danza de las náyades (ninfas de río), un remanso (6:40). A los 8:50 vuelve el tema principal a encauzar el rumbo. A los 9:40 ya se prepara el desenlace, y al llegar a los rápidos de San Juan, la música se vuelve dramática, desde el minuto 10: hay platillos que resuenan como truenos, y trompetas asesinas. A los 10:50 suenan moscardones y el agua llega, con el tema principal asomándose en el fondo, a su majestuoso final (11:20), la desembocadura.

La música es la menos representativa de las artes: una melodía, por lo general (a diferencia de un dibujo o un cuento o una escultura) no quiere significar otra cosa que sí misma. Aquí, sin embargo, la obra se conecta brillantemente con un elemento natural (aunque afectado visiblemente por la cercanía humana): un río. Y el resultado es, en mi humilde opinión, memorable.

El Moldava seguirá su curso durante todo el día, y con eso me daré por bañado.

Son otro portocolor, so dospodo hosto lo próxomo:

DJ Vogo

3 comentarios:

  1. Yo lo noté! Su ausencia, diyei, digo. Me peguntaba por qué no había leído su post y resulta que era porque no existía, y no porque el reader fallaba o fallaba yo (que es más probable, a pesar del controlfreakness que me aqueja).
    Eselente como siempres.
    Le dejo mi obsequio:
    http://sabrosovolatil.blogspot.com.ar/2008/01/la-blanca.html

    ResponderEliminar
  2. Se hizo esperar, Vogo, pero valió la pena!!! Cuando esta admiradora suya estuvo en Praga visitó el Museo Smetana (ex casa del músico)que está a la orillita del Ultava, "debajo" del Puente Carlos V, el que lleva al Castillo, se la pasó todo el día con la melodía en la cabeza, la del comienzo: naná naná nanana... La mar/el río se gual!
    gracias!

    ResponderEliminar
  3. Aun Mas el origen de esto es una danza aparentemente de Mantua , el "Ballo di Montova " que se percolo a las melodias campesinas del Danubio, como la cancion de los bueyes Rumana "Carul cu Boi" Smetana la oyo por ahi y la hizo el tema de Ma Vlast Vlatava , y se hizo casi al mismo tiempo la tonada del Hatikva de los judios de Bohemia finalmente el Himno nacional de Israel.

    ResponderEliminar