solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

lunes, 31 de marzo de 2014

[72] Lápiz japonés


“Turning japanese”, por The Vapors, en su disco New Clear Days (1980)



Tuve un lunes negro en la oficina, porque mi jefa tuvo la peregrina idea de que yo estaba allí para trabajar. Como si me interesaran en algo los potenciales tratados comerciales nacionales con los tigres del Asia. Le dije que sí, a desgano, a sus dos primeros pedidos, y trabajé como un ponja, pero cuando llegó el tercer requerimiento se me ocurrió una frase notable, que usé como respuesta, me salvó de la tarea e inmediatamente incluí en mi escudo de armas, que pasé a dibujar allí mismo, ocupando así más amablemente las dos horas que me quedaban hasta que sonó la campana y pude huir de mi puesto.

Me quedó así:



Debajo del lema está el escudo, donde en un campo de gules (que no sé qué color sea, pero suena gracioso) hay un CD en llamas. No significa nada en particular, pero es algo fácil de dibujar. Agregué las letras D y J, para rellenar un poco la parte de abajo que me había quedado vacía. Abajo, rodeando el escudo, pensé poner laureles, pero me decidí mejor por cactus, porque no hay que regarlos.

Cuando volví a casa, mi hermana la tercera vino a visitarme; mientras tomábamos mate (cebaba ella, por supuesto), le mostré el escudo. Ella me dijo:
—Esa frase no la inventaste vos, ya se le ocurrió a…
—¿Sabías —interrumpí— que es muy difícil tenerte como hermana?
Lo que terminó nuestra conversación por el momento. Y su visita.

Y entonces, no quedándome más remedio, y después de la siesta de rigor, me pongo ahora a escribir el posteo semanal. Hoy toca “Bizarro Oriente” volumen 3, y vamos con “Volviéndome japonés”, de The Vapors, una banda fugaz que duró lo que un pedo en un tornado (se separaron en 1981, meses después del lanzamiento de su segundo disco, “Magnets”) y cuya única canción conocida es esta.

Comienza el tema con un riff “oriental”, y tras establecerse la base rítmica, el cantante David Fenton empieza a desgranar la historia de un pibe con una foto de su enamorada. De su ex enamorada, probablemente, porque si ella (digamos que es una ella, por comodidad) siguiera siendo su novia, él no estaría probablemente tan pendiente de la foto, mirándola todo el timpo y sin nada más que hacer. Por momentos, pareciera incluso que prefiere la foto a la persona, algo que a mí me sucede con frecuencia. Cuando le dice, por ejemplo, que querría “un millón de vos sobre mí” se está refiriendo a fotos de ella. El pibe está, como ya vimos en muchos otros temas en semanas anteriores, occesionado, al punto de pedirle una radiografía de ella al médico para poder verla por dentro (en lo que sería el equivalente inglés de la muy alemana declaración de amor de Hans Castorp a Clawdia en “La montaña mágica”, que me contó mi hermana la tercera cuando era más buena onda y que recuerdo perfectamente, pero no transcribiré aquí porque me canso).

El tema es que él está dado vuelta por ella, y solamente tiene su foto. Nada más le queda que esa foto y la oscuridad, pues ya dejó el sexo, las drogas, las mujeres, el vino, la diversión y el pecado. El resto del mundo le resulta como un montonaje de desconocidos, y a su vez, y con razón, ellos lo evitan también, como a un “llanero solitario psicotizado” (una imagen tan rara, y pronunciada tan mal por el cantante, que aun hoy es transcripta de muy diversas formas: “cyclone ranger”, “psicho-ranger”, etc.

En esta situación, él se siente alienado, desconocido de sí mismo, como si se estuviera convirtiendo, minuto a minuto, en alguien extraño a todos y a él mismo, alguien que habla en un idioma que nadie entiende: un japonés, digamos (Fenton aclaró que pusieron “japonés” pero podrían haber puesto cualquier otra cosa: “volviéndome portugués”, “volviéndome finlandés”: no es sobre (ni contra) los japoneses, la canción).


Hasta el día de hoy, miles de personas (en especial en los Estados Unidos) creen que la canción “Volviéndome japonés” trata sobre la masturbación. Obviamente eso no es así. Los mismos Vapors lo desmienten una y otra vez desde hace treinta años, cada vez que les preguntan; pero aunque no lo desmintieran, no parece haber ningún elemento para interpretar que la canción es sobre ese tema.

La masturbación dio varias canciones, a lo largo de la historia reciente; algunos buenos y explícitos, como “Con mis manos” de Bebe (“en el sillón de mi cuarto / pienso en ti con mi mano / una y otra vez / qué barbaridá”); otros malos y explícitos, como “I touch myself” de Divinlys (“no quiero a nadie más / cuando pienso en ti / me toco”); otros con referencias más sutiles, como “Amores platónicos” de Julieta Venegas (“y así, con tu imagen me iré / de la mano de haberte deseado tanto: / mejor desenvaino una melodía / para hacerle los honores a tu fantasía”). Pero “Turning japanese” no parece pertenecer a ese grupo. ¿Qué pasó, entonces? Cuando The Vapors viajaron a Estados Unidos, un periodista, que aparentemente se masturbaba mucho y, al hacerlo, achinaba los ojos, les preguntó a los integrantes de la banda si la canción hablaba sobre eso. Los músicos, al escuchar tal afirmación, y cuando lograron dejar de reírse, a pesar de que jamás habían imaginado nada por el estilo, contestaron lo que se le contesta a alguien que pregunta algo tan descolgado: que sí, que obviamente, por supuesto que la canción era un himno sobre la masturbación. Y así se extendió esa idea, casi como una leyenda urbana. Probablemente, gracias a eso se vendieron varios miles de discos más, incluso. Mundo loco.


The Vapors temían que “Volviéndome japonés” se convirtiera en su único hit, y hacían bien, porque efectivamente eso fue lo que ocurrió. La canción se escuchó en todo el mundo, y llegó a ser número 1 en los charts de Australia, y luego desapareció al igual que la banda. El disco New clear days (“nuevos días claros”, que suena igual a “días nucleares”) pasó sin pena ni gloria por los inicios de los ochenta. Fenton se hizo abogado de una compañía discográfica, lo cual es todo un logro, considerando la facha que tenía: un pibe flaquísimo y alargado como un lápiz (todos en la banda son flacos como perro de croto).

En el videoclip, que es desopilante, se lo ve a Fenton con anteojos y sombrerito dentro de su cuarto, accionando su cámara de fotos, y convirtiéndose en una especie de samurai, y a su novia que también se vuelve japonesa (geisha, para seguir con los clichés), y bailando con unos pasitos ultragraciosos, en especial en el estribillo, que es pegadizo y memorablemente bizarro.

Hablando de bizarro: hay un cover de esta canción hecho por Kirsten Dunst en Japón, con ella vestida como personaje de manga. Aparentemente, Kirsten no se conforma con arruinar películas: está dispuesta a destruir todas las artes. Es tan malo su cover que no merece aparecer en este blog (y eso que yo incluyo cada cosa…).

https://www.youtube.com/watch?v=IWWwM2wwMww



Turning japanese

I've got your picture,
of me and you.
You wrote "I love you"
I wrote "me too".
I sit there staring
and there's nothing else to do.

Oh it's in color,
your hair is brown,
your eyes are hazel
and soft as clouds.
I often kiss you when there's no one else around

I've got your picture,
I've got your picture
I'd like a million of you over myself
I want a doctor to take your picture
So I can look at you from inside as well

You've got me turning up and turning down and turning in and turning 'round,
I'm turning Japanese
I think I'm turning Japanese
I really think so
Turning Japanese
I think I'm turning Japanese
I really think so.
I'm turning Japanese
I think I'm turning Japanese
I really think so
Turning Japanese
I think I'm turning Japanese
I really think so.

No sex, no drugs, no wine, no women,
no fun, no sin, no you:
no wonder it's dark.

Everyone around me is a total stranger
Everyone avoids me like a psyched lone ranger
That's why I'm turning Japanese.
I think I'm turning Japanese
I really think so.
Turning Japanese
I think I'm turning Japanese
I really think so.
I'm turning Japanese
I think I'm turning Japanese
I really think so
Turning Japanese
I think I'm turning Japanese
I really think so.
Volviéndome japonés

Tengo tu foto,
de vos y de mí.
Escribiste "Te amo",
escribí “yo también”.
Me siento ahí mirándola
y no hay nada más que hacer.

Oh, es a colores,
tu pelo es marrón,
tus ojos son castaños
y suaves como nubes.
A menudo te beso cuando no hay nadie alrededor.

Tengo tu foto,
tengo tu foto,
querría un millón de vos sobre mí.
Le pedí a un médico que te sacara una foto
Para que pudiera mirarte por dentro también.

Me tenés subiendo y bajando y encendiendo y girando alrededor,
me estoy volviendo japonés,
creo que me estoy volviendo japonés,
realmente lo creo.
Volviendo japonés,
creo que me estoy volviendo japonés,
realmente lo creo.
Me estoy volviendo japonés,
creo que me estoy volviendo japonés,
realmente lo creo.
Volviendo japonés,
creo que me estoy volviendo japonés,
realmente lo creo.

No sexo, no drogas, no vino, no mujeres,
no diversión, no pecado, no vos:
no es extraño que esté oscuro.

Todos a mi alrededor son unos desconocidos,
todos me evitan como a un llanero solitario psicótico,
por eso estoy volviéndome japonés.
creo que me estoy volviendo japonés,
realmente lo creo.
Volviendo japonés,
creo que me estoy volviendo japonés,
realmente lo creo.
Me estoy volviendo japonés,
creo que me estoy volviendo japonés,
realmente lo creo.
Volviendo japonés,
creo que me estoy volviendo japonés,
realmente lo creo.


Eso es todo por esta semana, porque ya me cansé y tengo cosas que hacer, si me entienden.

さようなら, おやすみなさい (sayounara oyasuminasai: chau, buenas noches).


DJ Vago

martes, 25 de marzo de 2014

[71] A dormir sin comer


“Nanas de la cebolla”, poema de Miguel Hernández (1939) musicalizado por Alberto Cortez (1975)



A Matías Acosta, que me prestó algunas de sus ilustraciones
de las “Nanas” para esta nota.



Ayer fue 24 de marzo, y entonces decidí modificar el orden de las “canciones de cuna para no pegar un ojo”, para hablar hoy de “Nanas de la cebolla”, un tema que viene bien para recordar momentos horribles, esperanzarse con el futuro y llorar con una buena excusa.

El poema es de Miguel Hernández, uno de los más entrañables poetas en idioma español. Peleó durante la Guerra Civil Española del lado de los republicanos, y fue tomado prisionero por los franquistas, y murió en la cárcel. Este poema, como muchos de su producción, fue escrito tras las rejas. Con estos versos, Miguel contestaba una carta de su mujer, en la que ella le contaba que el bebé de ambos estaba bien, pero que en la casa solamente había para comer pan y cebolla.


Hablando de este poema, me dicen que dijo Germán Machado (abajo pongo el link): “Como que las nanas valen para ese momento tan doloroso que atravesó al poeta y valen, también, para todo momento en el que necesitamos una respuesta a la pregunta de qué hacer ante el hambre de un niño: uno cualquiera, todos los niños. […] Porque lo que uno busca, en una primera instancia, cuando pregunta por qué el hambre de un niño, no es un plan de acción: es consuelo”. Y supongo que dijo muchas más cosas interesantes, pero me da fiaca transcribirlas, léanlas ustedes y dense, en lo que a este blog corresponde, por esclarecidos.

Germán Machado, sobre el libro de Ediciones del Naranjo ilustrado (exquisitamente) por Matías Acosta (2013):

http://machadolens.wordpress.com/2014/01/09/la-actualidad-de-las-%E2%80%B3nanas-de-la-cebolla%E2%80%B3-miguel-hernandez-ilustrado-por-matias-acosta/ 





Este poema es sobre el hijo de Hernández (que no toca, como ellos mismos lo aclarararon enfáticamente, en el Cuarteto de Nos), pero sobre todo, sobre sus propios padres: su Madre-Luna, que llora lágrimas de cebolla por las noches mientras su hijo reposa en la cuna, y su Padre-Sol, lejano, eclipsado, contenido en una prisión helada y negra.

[Digresión: sobre la Mujer-Madre-Luna y el Varón-Padre-Sol, el beso de ambos, el hijo y su sentido, hay que escuchar la canción que hizo Serrat en 2011 sobre el poema “Hijo de la luz y de la sombra”. Aquí va el link, donde pueden ver el videoclip de “animación geométrica” (bastante pavote, por cierto) que se hizo especialmente para esa canción. Más allá de los coritos, que son muy molestos, creo que es una de las mejores canciones de mi tío Joan en la última década. Le queda poca voz, pero ¡qué genio, meu Déu! El poema de Hernández es muy impresionante, y no tiene desperdicio. Escuchen, por ejemplo, esta estrofa (mi favorita), que muestra que se puede ser tétrico y, a la vez, superromántico:

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.

La canción incluye también el siguiente verso, que yo utilicé para romper el hielo en numerosos boliches, fiestas y reuniones:

[La noche] pide que nos echemos tú y yo sobre la manta

Sin resultados positivos, hasta la fecha.


Fin de la digresión.]

Ante la ineludible e insoportable realidad del hambre y la cebolla, el consuelo que se encuentra es el de la risa infantil. Pero es claro que el consuelo no es para el niño, sino para los padres: la canción de cuna es para intentar que puedar dormir los adultos, porque ellos son quienes sufren la injusticia, el hambre, el confinamiento, la lejanía. El niño ronca de lo más bien, mientras tanto. Y por más que aparentemente sea el destinatario de la canción, en virtud de ella termina siendo, más bien, el paladín de sus padres, su campeón, quien peleará a dentellada y risa limpia para liberarlos. Del bebé no sabemos si precisa canciones de cuna o no: pero sus padres seguro que sí las necesitan.



En un punto, es un poema egoísta, porque no solo se carga en el Niño-Pájaro la enorme responsabilidad de luchar y vencer, él solo, contra la Realidad Terrible en todas sus formas (hambre, hielo negro, soledades, cárcel): se le pide además que lo siga haciendo indefinidamente, que nunca crezca, que nunca salga de la cuna, y que por lo tanto, permanezca en una feliz ignorancia y nunca llegue a ser consciente de esa nefasta realidad:

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

[…]
No te derrumbes,
no sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

Está bien, está bien: yo entiendo que ya es de noche, estamos todos muy cansados y lo que necesitamos, como dice Machado (el de acá) es consuelo y no un plan de acción. Pero espero que a la mañana siguiente, después de algunas horas de sueño, los padres lo dejen salir de la cuna al niño (a su tiempo) y ayuden a que entienda lo que pasa, y que así él pueda de grande (si quiere) hacer también algo para mejorar el mundo, además de reírse.


La música de “Nanas de la cebolla” no es de Serrat, como seguramente piensen algunos, sino de Alberto Cortez, y la editó en su disco A mis amigos (1975). Aunque no es una gran musicalización, cumple sin dudas con los requisitos de una buena canción de cuna. La melodía es bastante dulce, el ritmo no es muy rápido (incluso, algo lentón para mi gusto, y en 4/4, lo que lo hace más cadencioso que si estuviera en un ritmo ternario); y es, como muchas canciones de Cortez, un poco ampulosa, un poco solemne y empalagosa. El poema es bastante largo, así que su versión completa (aunque quitándole una estrofa al original) dura casi siete minutos. En su propia versión, Joan Manuel Serrat quitó algunas estrofas más y alivianó la orquestación, como para acortar un poco el trámite y que los oyentes no se durmieran. Aquí va la versión elegida, donde Alberto Cortez canta a dúo con mi tío (va link, Youtube no me deja incluir la pantalla):


Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre,
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba,
con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho,
que es la risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas,
soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares,
con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma,
sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes,
no sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.


Y va también una agradable versión flamenca, por José Mercé, en su disco Ruido (2010):


Se despide, con los ojos rojos llorosos pero despiertos,

DJ Vago

lunes, 17 de marzo de 2014

[70] ¡Vaca! …yendo gente al baile

 

“Guárdame las vacas”, anónimo español del siglo XV, y “Siete diferencias sobre Guárdame las vacas”, de Luys de Narváez (ca. 1540)


Para la penúltima entrega de la serie “Hits bailables del medioevo”, aquí va un tema que fue muy famoso, número 1 en todos los charts de la segunda mitad del siglo XV desde Toledo hasta Aquisgrán, y sin embargo, hoy es imposible de oír: no hay ninguna versión confiable de “Guárdame las vacas” en su forma original, así que este posteo (escrito en un rincón poco iluminado de mi escritorio, en mi nuevo trabajo oficinesco) requerirá de ustedes una buena cuota de comprensión, imaginación y cariño.




Hablando de eso: me emocionaron todas las muestras de buena onda, sorpresa, ternura y/o profunda pasión que despertaron mis apuntes sobre “China in your hand”, la semana pasada; en especial entre las lectoras femeninas (que son, por supuesto, el 95% de toda la matrícula del blog). Evidentemente muchas de ustedes aún se ven profundamente influidas por los lentos, voy a pasarle el dato a los científicos de la Universidad de Connecticut (conocidos de mi hermana la Pata), algo tendrán que decir sobre esto.

Volviendo a nuestro hit medieval: conocemos, de “Guárdame las vacas”, la línea melódica principal y solamente dos versos de la letra.

La melodía es la que pueden escuchar en los primeros 21 segundos de este videoclip, por mi amigo Trond Bengston, un laudista aficionado noruego que intenta, con mucho esfuerzo, sobreponerse a la parálisis de su dedo meñique derecho:



La letra, en tanto, es la siguiente:

Guárdame las vacas, carillejo, y besarte he;
 si no, bésame tú a mí,  que yo te las guardaré.

No sabemos si esas dos líneas son TODA la letra (lo que no sería imposible, pues ya sabemos que los medievales preferían las canciones breves) o son solamente el estribillo; en todo caso, si había estrofas distintas, no las conocemos.

Los dos versos, sin embargo, dejan bastante tela que cortar. Habla una muchacha campesina que le hace, sin vueltas y yendo directamente al grano, una curiosa propuesta a un “carrillejo” (apelativo que no puedo decidir aún si significa “cachetoncito” o “joven carrero”): “si me guardás las vacas, te doy un beso”.

Uno podría pensar que la vaquera es extremadamente vaga (mi tipo de chica), para intentar comprar con algo tan íntimo como un beso una tarea que no parece, al menos con los datos que tenemos, tan complicada: llevar unas vacas hasta el corral. Pero enseguida ella le presenta a su carrillejo (también pastor-vaquero) una opción: “si preferís, dame un beso vos, y yo guardo las vacas tuyas”. Con lo que nos damos cuenta de que la cuestión de guardar las vacas es secundaria: lo que ella quiere es el beso.

No sabemos la respuesta del carrillejo, pero hay ofertas difíciles de rechazar.

Es una letra sexy, atrevida, pícara y alegre, y mucho más si recordamos que la canta una mujer y que estamos en el siglo XV en España (la Inquisición Española comenzó su período de auge en 1478, como para ubicarnos mínimamente).


En todo Youtube solamente encontré una versión cantada, con arreglo para guitarra de Francisco Salinas e interpretada por la vihuelista portuguesa Marcia Taborda. La canción empieza en el segundo 45, antes de eso Marcia recita, en un idioma ligeramente parecido al castellano y con un tono mucho más irritante que conmovedor, un poema de Lope de Vega. En la versión de Taborda, la letra de “Guárdame las vacas” se completa con unas rimas de la picaresca española, los versos de “Fray Antón”, que son bastante más subidos de tono que los de las vacas y no tienen casi nada que ver con ellos, pues aquí se habla de un cura o fraile al que se defiende (“no hables mal de él, porque es mi enamorado y yo lo adoro”), a pesar de que no suena muy acorde con los votos religiosos el que el padre Antón le saque “algunas cosillas” a ella y le toquetee el busto, mientras ambos rezan, arrodillados, en la penumbra de la iglesia:

No le digáis, madre, mal al padre fray Antón:
es mi enamorado y yo le tengo en devoción.

Cuando estamos juntos, ambos de rodillas,
Sácame por puntos algunas cosillas,

háceme cosquillas en el corazón.
No le digáis mal, que yo le tengo en devoción.

Por Marcia Taborda:

Lo que sí conocemos ampliamente, de “Guárdame las vacas”, son las diferencias que compuso el guitarrista Luys de Narváez, alrededor de 1540. Diferencias es un género musical que comenzó más o menos por esa época, pero que se hizo realmente famoso mucho después, en el romanticismo, con el nombre de variaciones (Beethoven, por ejemplo, amaba ese género) y que consiste en tomar una melodía, presentarla y luego repetirla pero en versiones siempre diferentes (mostrando, por lo general, a la vez que la creatividad del compositor, el virtuosismo del intérprete).


Las “Siete diferencias sobre Guárdame las vacas” se hicieron, gracias a la notación musical y a la fama de Luysito, mucho más perdurables que la canción original. Recuerdo que, cuando estaba en el conservatorio municipal estudiando canto, en toda audición de guitarra que se preciara, los alumnos de años semi-avanzados siempre interpretaban esta pieza, que es bella y difícil, pero no tan difícil como muchísimas otras, por lo cual se deja abordar amablemente por guitarristas en formación. Esta famosa obra medieval-renacentista para guitarra es, sin dudas, muy escuchable (no tan bailable, eso sí, como el “tema madre”).

Diferencias (variaciones) de Luys de Narváez:


Por detrás de la dulce melodía, si uno se esfuerza, puede escuchar todavía la oferta del beso e imaginar a las vacas libres mirando pensativas a los dos jóvenes, lo que vuelve a la canción mucho más fresca y divertida que si pensamos que es solo “música vieja”.

Y creo que eso es todo por hoy, me despido: tengo que reunir a mis propias vacas (a menos que alguien tenga otra propuesta).

DJ Vaquero

lunes, 10 de marzo de 2014

[69] Lo que Mao cantaba en la ducha



China in your hand”, de T´pau (1987)

  

Pasó finalmente, queridos lectores, lo que más temí durante los últimos dos años: conseguí trabajo.
Mi hermana la quinta, la abogada sentimental, me obligó casi a presentarme a una entrevista laboral en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Subsecretaría de Desarrollo de Inversiones y Promoción Comercial. E hice lo que hago siempre: fui perfectamente honesto. En el 99% de los casos, eso es suficiente para lograr mis objetivos, que son mantener el statu quo y seguir siendo un desempleado; pero en este caso, aparentemente el país necesitaba urgentemente de alguien sin experiencia laboral previa, con poca (tirando a nula) energía, una innata intuición para los idiomas y una memoria auditiva importante. Así que me contrataron nomás como Asistente Técnico Nivel III, para cargar datos diversos en una computadora. Y no pude decir que no gracias mejor no, porque la jefa es amiga de mi hermana Pata, y no quiero tener más problemas familiares que los necesarios, en particular con mis fraternales sponsoras.
Hoy fue mi primer día de oficina, y mi pánico al sudor se vio aminorado cuando comprobé (después de unos minutos frenéticos en que me explicaron millones de cosas y creí que me daba un infarto) que en realidad, a pesar del nombre rebuscado, esto es un ministerio después de todo, y una persona de bien pero con pocas ganas puede pasar la mayor parte del tiempo haciendo valer su derecho al ocio calificado.
Así que, mientras removía algunos papeles haciendo vientito como para demostrar interés, leí algo que me llamó la atención, y pensé que podía servirme para el posteo semanal de este blog (mi real trabajo verdadero).

El tema de hoy, que vale como segunda entrega de la serie “Bizarro Oriente”, es “China in your hand”, del grupo inglés T´pau, liderado por Carol Decker, alias “La Pelirroja Frentona”.


El tema no es muy bueno que digamos, como pronto se darán cuenta. A pesar de ello, llegó a ser Nº 1 en los ránkings ingleses durante cuatro o cinco semanas. Por lo general, todos los que traducen la letra lo titulan “Porcelana en tu mano”, porque sucede que, en inglés, “porcelana” se dice “China”. Mi hermana la tercera me dijo que eso se llama metonimia, y yo le contesté que le creía (aunque no le creía nada: ella suele hacerme esos chistes con palabras que inventa solo para reírse de mí).

El videoclip es una preciosa obra de arte, si definimos “precioso” como “bizarrada ochentosa” y “arte” como “una cantante con más de catorce dedos de frente”. En él, ella se revuelca sola en la cama y se recalienta con un muñequito de porcelana que se transforma en un muchachito de jopo y campera de cuero, que le toca la mano mientras ella, con la otra, se mete un lápiz en la boca y lo mordisquea (al lápiz). Luego el muchacho, sin interrupción, aparece sin camisa (pero con jean) en la cama de ella, mientras ella, al lado, lo mira y no le dice nada. Empieza entonces el estribillo, en el que chocamos con la cantante de frente, que vuelve al departamento para verlo vacío. Hay una carta que pasa por la rendija de la puerta (símbolo sexual), una canilla (símbolo sexual), luego el muchacho aparece sentado en la silla y ella le tira el vaso de vino (o de cocacola) al suelo mientras lo vitupera, ella vuelve a su cama (sola) y llora, el muchacho la mira y se va por la escalera, el velador se cae solo, como en Actividad paranormal, y ella se bebe todo el vino (¡si hubiera sabido La Mona!).
Y en el minuto 2:25 se acaba por fin la canción.

No, esperen, no terminó, era un amague nomás: enseguida comienza un solo de saxofón a lo Kenny G, ella aparece en un callejón amarillento donde todos se pelean, se le cruza el galancito de nuevo, en el minuto 3:05 le mira intensamente la entrepierna al muchacho de sus sueños, el bulto del susodicho se transforma en un doberman negro que le ladra, el muchacho se va otra vez por las escaleras, y luego el pibe está con otra mujer en la habitación, y le cierra la puerta en la cara (a pesar de que la casa es de ella…). Se rompen varias tazas, y ella se ve de pronto sola en una habitación devastada y desordenada, donde vuelan papelitos como en la tribuna de Racing. El clip termina con ella en la cama otra vez, pensativa.



La letra de la canción, en teoría, habla de cómo hay que ser cuidadoso con lo que uno sueña, porque lo que tanto queremos se puede hacer realidad y entonces seguro que nos arrepentiríamos de haber querido eso. Aunque es una mentira atroz y bastante retorcido, el planteo, pareciera, a partir del videoclip, que la afirmación no es general (no vale, por ejemplo, para soñar con ser astronauta o con soñar con aprobar Matemática de cuarto), sino que más bien se centra en un intento de profilaxis para adolescentes (en especial, para las chicas): “Ojo nena no te vayas a encamar con cualquiera que te den ganas, porque vas a terminar sola, arrepentida y, quién te dice, con el bombo”.

Eso se expresa en la idea de que los sueños son frágiles como una taza o un plato de porcelana en tu mano; siempre y cuando vos seas, como yo, bastante torpe, o en su defecto muy rico o con Parkinson, y no te moleste o no puedas evitar tirar al suelo la taza o el plato de porcelana.

Pero si se ponen a escuchar en serio la letra, van a ver que es mucho más compleja, y que está llena de frases que, aparentemente, no tienen ningún sentido. Como tampoco tiene ningún sentido evidente el nombre de la banda, T´pau, ni el cideoclip, ni nada de lo que hacen.

Ahora bien: en mi primer día de oficina en Cancillería descubrí, casualmente, que ti pao (大炮) significa en chino “gran cañón / cañonazo”, y que el primer disco de la banda (en el que está incluido este tema) se tituló Puente de espías (Bridge of Spies).

Y entonces me di cuenta de algo que ahora me parece evidente: esta canción es un manifiesto político, y “China” aquí, significa (quién lo hubiera imaginado), China. La traducción correcta es, entonces, “China en tu mano”, y es una canción maoísta, un homenaje “contado en una tierra extranjera” hacia Mao, “el hombre que está al mando”. Y habla de dominar al país más poblado, antiguo, poderoso y extenso del mundo (bah, es el segundo más extenso, pero Canadá no cuenta, la mitad es hielo y está lleno de focas y esquimales).


Hay que leer un poco entre líneas, sí, pero claramente, cuando la canción habla de “llevar la vida en la Tierra al segundo nacimiento” se está haciendo una referencia a la internacionalización del comunismo post-Lenin y la expansión de los gonghé chinos (soviets rurales) a los decadentes países capitalistas. La “jovencita” ilusa, la “tormenta eléctrica inicial”, “el monstruo que revive”: son todas metáforas políticas obvias, y explicarlas aquí sería innecesario (y tal vez imprudente, ahora que soy un funcionario oficial). Y este “presagio de nuestro tiempo” que plantea la canción es, a la vez, poderoso y frágil, como la historia se encargó de confirmar poco después, con la caída del Muro de Berlín y todo lo que ya sabemos, incluyendo la temprana disolución del grupo T´pau, pocos años después de su inicial y breve éxito. Tal vez ellos soñaron demasiado fuerte también, sea lo que fuere que esto signifique.



https://www.youtube.com/watch?v=T4sV3lqzKqQ



China in your hand

It was a theme she had
On a scheme he had
Told in a foreign land
To take life on earth
To the second birth
And the man was in command
It was a flight on the wings
Of a young girl's dreams
That flew too far away.

And we could make the monster live again
Oh hands move and heart beat on
Now life will return in this electric storm
A prophecy for a fantasy
The curse of a vivid mind

Don't push too far
Your dreams are china in your hand
Don't wish too hard
Because they may come true
And you can't help them
You don't know what you might
Have set upon yourself
China in your hand

Come from greed
Never born of the seed
Took a life from a barren hand
Oh eyes wide
Like a child in the form of man
A story told
A mind of his own
An omen for our time

Don't push too far
Your dreams are china in your hand
Don't wish too hard
Because they may come true
And you can't help them
You don't know what you might
Have set upon yourself
China in your hand

Oh your hand
Your dreams are china in your hand,
Here in your hand
China in your hand,
Here in your hand

Woh! You take a flight on the wings of fantasy
Then you push too far
And make your dreams reality
Yeah! For the china in your hand
But you shouldn't push too hard

You take a flight on the wings of fantasy
Then you push too hard
You make those dreams reality
Yeah! China in your hands
But they're only dreams
And you shouldn't push too hard
No, no.

Porcelana en tu mano

Era un tema que ella tenía
en un plan que él tenía
contado en una tierra extrajera
para llevar la vida en la Tierra
al segundo nacimiento,
y el hombre estaba al mando.
Fue el vuelo sobre las alas
de los sueños de una jovencita
que voló demasiado lejos.

Y nosotros podríamos hacer vivir nuevamente al monstruo.
Oh, las manos se mueven y el corazón late,
ahora la vida retornará en esta tormenta eléctrica,
una profecía para una fantasía,
la maldición de una mente imaginativa.

No avances demasiado lejos,
tus sueños son porcelana en tu mano;
no desees demasiado fuerte
pues ellos pueden volverse realidad
y tú no podrás evitarlos.
No sabes lo que podrías
provocar sobre tí mismo:
porcelana en tu mano.

Proviene de la codicia,
jamás nacida de la semilla
tomó una vida de una mano árida.
Oh, ojos abiertos
como un niño en la forma de un hombre,
una historia contada,
una mente propia,
un presagio para nuestro tiempo.

No avances demasiado lejos,
tus sueños son porcelana en tu mano;
no desees demasiado fuerte
pues ellos pueden volverse realidad
y tú no podrás evitarlos.
No sabes lo que podrías
provocar sobre tí mismo:
porcelana en tu mano.

Oh, tu mano,
tus sueños son porcelana en tu mano,
aquí en tu mano,
porcelana en tu mano,
aquí en tu mano.

¡Oh! Has tomado vuelo en alas de la fantasía,
luego avanzaste demasiado lejos
e hiciste realidad tus sueños,
sí, para la porcelana en tu mano,
pero no deberías presionar demasiado.

Has tomado vuelo en alas de la fantasía,
luego avanzaste demasiado lejos
e hiciste realidad esos sueños.

Sí, porcelana en tu mano:
pero son solamente sueños
y no deberías avanzar demasiado,
no, no.



Se despide por ahora, tecleando en voz baja en la oficina y sin hacer olas,

DJ Vago



lunes, 3 de marzo de 2014

[68] Al final, te hubiera cortado las alas y chau

 


“Ushag veg ruy” anónimo tradicional de la Isla de Man




Esta semana, como segunda entrega de la serie “Canciones de cuna para no pegar un ojo”, nos dedicaremos (si nos permiten el plural demoníaco) a “Pajarito rojo” (“Ushag veg ruy”), que, apostaría mi Oscar, será la primera canción que conozcan en idioma manés. Es decir, en la versión del idioma gaélico-celta que solamente se habla en la Isla de Man, esa islita que está, si ven un mapa de las islas británicas, a mitad de camino entre Irlanda y Bretaña. 


A pesar de lo que parece indicar el nombre de la isla, allí hay mujeres también. En inglés, al dialecto manés lo llaman manx, que parece nombre de idioma de superhéroes.

Como ya está llegando mi hora de ir a dormir, seré breve con los comentarios sobre la canción.

La melodía es muy simple, bella y, como corresponde a una canción de cuna, bastante repetitiva, como para inducir el sueño. Sin embargo, la letra no ayuda mucho a la causa, porque el protagonista principal (un pequeño pájaro rojo) se la pasa relatando cómo NO puede dormir nunca, porque siempre está incómodo, muerto de frío, mojado, inquieto, etcéterax (que es como se dice “ectétera” en manx).

La canción presenta un diálogo, entre el pajarito rojo y alguien que lo interroga, siempre con la misma pregunta: “Pajarito rojo del negro pantano, ¿dónde dormiste anoche?”. Eso significa que cada pregunta se realiza en un día diferente: toda la canción, aunque breve, dura, en “tiempo pájaro”, varios días; tal vez consecutivos, tal vez no (podrían haber pasado varios días entre encuentro y encuentro del pájaro con el preguntón).

Y el pajarito rojo del negro pantano (en realidad, la letra dice “turbera” en vez de pantano, pero me sonó mejor traducir “pantano”, sepan disculpar ustedes, manesas y maneses, la inexactitud) va respondiendo, estrofa por estrofa, dónde intenta dormir cada noche. Al avanzar por la canción, pronto podemos llegar a dos conclusiones:
· el pajarito rojo es un sin techo: no tiene domicilio fijo;
· tiene muy poco presupuesto y/o un pésimo gusto para buscar refugio.



Repasemos:

· Primero, intenta dormir sobre un arbusto ralo, que no lo protege de la lluvia. Resultado: duerme para el culo (“my chadley cho treih”).

· En la siguiente noche, se posa en la copa de un brezo cuyas ramas van y vienen, azotadas por tremendo viento. Resultado: duerme poco y mal, y cagado de frío (“my chadley cho treih”).

· En tercer lugar, se acomoda en la punta de un tejado diagonal, donde no puede acomodarse bien, se resbala, se cae, y encima el clima no ayuda para nada. Resultado: aunque bajo el tejado hay gente que duerme de lo más bien, el pájaro rojo, arriba, dormita apenas de a pocos minutos, y se despierta a las puteadas contra el intendente (“my chadley cho treih”).

· La estrofa previa, en otras versiones de la canción, en vez de tejado dice que el pajarito duerme “en la cresta de una ola fría”, que es todavía un peor lugar para dormir. En esa versión, cuando se dice que bajo la ola “muchos descansan”, lo que se entiende es que muchos yacen ahogados allí abajo: es una estrofa bastante tétrica esa.

· En la cuarta noche, el pajarito se toma tres pastillas de zolpidem, se duerme por fin y como llega el mediodía siguiente y no se despierta, los demás pajaritos lo llevan a la guardia del Pirovano, donde le hacen un lavaje de estómago. Pero esa estrofa en general es censurada, cuando se le canta a los niños.

· En la quinta noche, el pajarito ya empieza a volverse un poco loco, se mira las alas ensangrentadas y se pregunta si no habrá asesinado al sueño; esta estrofa la usó Shakespeare como inspiración para su obra Macbeth, y solamente aparece en algunas de las versiones de la canción de cuna.

· En la noche/estrofa final, el pajarito rojo se envuelve entre dos hojas, se siente tranquilo y, por fin, duerme como un bebé en el regazo de su madre. Y la canción termina con el pajarito, ya descansado, que cuenta qué bien que durmió, por fin.


Dormir entre dos hojas no parece, si nos ponemos a pensarlo, una gran mejora, respecto de la estrofas previas. Tal vez ayuda que el pájaro venía con insomnio desde hacía un montón, y a esa altura, cualquier bondi lo deja en el sueño. Otra posibilidad es que (creo), “entre dos hojas” suena parecido, en manés, a “entre dos adioses”, que es un lugar figurado y que ayudaría a responder, figuradamente, a la gran pregunta de esta canción, que es: ¿quién pregunta?

Quien pregunta, obviamente, está interesada/o en el pajarito rojo. La pregunta “¿dónde dormiste anoche?” suena como un amoroso reproche, como un sutil lamento. Como si preguntara, en cierta forma: “¿por qué no dormiste acá conmigo?”. Como si afirmara, sin decirlo: “Si hubieras dormido acá, no hubieras tenido problema en conciliar el sueño, tontito”. Este pajarón/pajarona que le pregunta al pajarito rojo me hace acordar al cantor de “Pájaro pájaro”, de Mikel Laboa (si recuerdan una vieja entrada del año pasado), que reflexiona y se lamenta: “si le hubiera cortado las alas, el pájaro no se habría volado”; aunque inmediatamente concluye: “pero entonces, ya no sería pájaro; y yo amaba al pájaro”.

De forma similar, aquí en “Ushag veg ruy” no hay reproches, no se le pide al pájaro nada: solo se le pregunta. Pero uno (yo, al menos) no puede dejar de imaginar el amor hacia el pajarito rojo, y la pena, y un cierto reproche, y un alivio final cuando el pájaro por fin encuentra un mínimo sosiego y puede dormir. Pero tal vez soy yo nomás, no me hagan caso.

Es tan inquietante lo que le pasa al pájaro rojo, que la estrofa final como que no llega a dejar tranquilo a quien escucha: nada ni nadie asegura que a la noche siguiente el pajarito pueda conciliar el sueño, ya sea que se arrope entre dos hojas o no.

Según estadísticas extraoficiales, los niños en la Isla de Man duermen tres hojas menos, promedio, que los infantes del resto del mundo.

El clip elegido es una preciosa animación, filmada para la serie “Canciones de cuna del mundo”. Incluye una imagen del pajarito intentando dormir entre las olas (aunque no está la estrofa correspondiente) y una interpretación amable de la estrofa final, en la cual el pajarito se encuentra finalmente con quien pregunta, en la forma de un paternal/maternal pájaro rojo. Que la disfruten.



Ushag veg ruy

Ushag veg ruy ny moanee doo,
C'raad chaddil oo riyr syn oie?

Chaddil mish riyr er baare ny crouw,
Er baare ny crouw, er baare ny crouw,
Lesh fliaghey tuittym er dagh cheu
As ogh, my chadley cho treih!

Ushag veg ruy my moanee doo,
Ny moanee doo, ny moanee doo,
Ushag veg ruy ny moanee doo,
C'raad chaddil oo riyr syn oie?

Chaddil mish riyr er baare ny dress,
Er baare ny dress, er baare ny dress,
Tra va’n gheay sheidey v’eh gymmyrkey lhee,
As ogh, my chadley cho treih!

Ushag veg ruy my moanee doo,
Ny moanee doo, ny moanee doo,
Ushag veg ruy ny moanee doo,
C'raad chaddil oo riyr syn oie?

Chaddil mish riyr er baare ny thooane,
Er baare ny thooane, er baare ny thooane,
Myr shimmey mac dooiney cadley roym
As ogh, my chadley cho treih!

Ushag veg ruy my moanee doo,
Ny moanee doo, ny moanee doo,
Ushag veg ruy ny moanee doo,
C'raad chaddil oo riyr syn oie?

Chadil mish riyr eddyr daa ghuillag,
Eddyr daa ghuillag, eddyr daa ghuillag,
Myr cadley yn oikan er keeagh y vummig. As O! my chadley cha kiune! 
Pajarito rojo

Pajarito rojo del negro pantano,
¿dónde dormiste anoche?

Sobre un arbusto amplio y oscuro,
amplio y oscuro, amplio y oscuro,
la lluvia caía por todos lados
y ¡oh, qué mal que dormí!

Pajarito rojo del negro pantano,
del negro pantano, del negro pantano,
pajarito rojo del negro pantano,
¿dónde dormiste anoche?

Anoche dormí en un brezo inquieto,
en un brezo inquieto, en un brezo inquieto
que se movía al compás del viento
y ¡oh, qué mal que dormí!

Pajarito rojo del negro pantano,
del negro pantano, del negro pantano,
pajarito rojo del negro pantano,
¿dónde dormiste anoche?

Anoche dormí en la punta del tejado,
en la punta del tejado, en la punta del tejado
bajo el cual muchos descansaban
y ¡oh, qué mal que dormí!

Pajarito rojo del negro pantano,
del negro pantano, del negro pantano,
pajarito rojo del negro pantano,
¿dónde dormiste anoche?

Arropado entre dos hojas me sentí tranquilo
me sentí tranquilo, me sentí tranquilo,
como duerme el bebé en las rodillas de su madre,
¡Oh, qué dulce fue mi sueño anoche!


Con los ojos cerrados de par en par, se despide hasta la próxima,


DJ Vagox