solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

sábado, 16 de septiembre de 2017

Qué amplia nariz tienes en medio de esos dos pómulos


“Malagueña salerosa” (tradicional mexicano)


La canción elegida para hoy, como penúltima entrega de la serie “Canciones de película”, es “Malagueña salerosa”, que apareció en un montón de cintas. La más reciente y famosa, “Kill Bill”, de Quentin Tarantino (una gran película sobre una venganza sangrienta), pero antes de eso estuvo en montones de filmes, pues es un tema muy famoso.



En 1947, Pedro Galindo y Elpidio Ramírez la registraron como compositores, y de allí en adelante pararon el puchero cobrando derechos de autor, pero en realidad fue una avivada, porque la canción es un son huasteco anónimo que tiene muchos, muchísimos años.

La música con seguridad es popular y anónima; sobre la letra hay algunas dudas, porque al ser tan básica y pobre, me cuesta creer que sea de origen popular. La música mexicana es enormemente rica y se destacan sus letras frescas y plenas de gracia. Piensen, por ejemplo, en “La maquinita”, llena de humor negro, o en “La llorona” (inmortal en la versión de Chavela Vargas), con esa tierna picardía sutilmente erótica:

A mí me dicen el Negro, llorona.
Negro, pero cariñoso.
Yo soy como el chile verde, llorona:
picante pero sabroso.

Ay de mí, llorona, llorona.
Llorona, llévame al río
y tápame con tu manto, llorona,
porque me muero de frío.

Bueno, “La malagueña”, también conocida como “Malagueña salerosa”, no tiene nada de eso. La música es muy bella y la canción se te pega a los huesos, en especial cuando sin aviso de pronto aparece un falsete que parece no tener fin en mitad de una palabra (“eres liiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinda y hechicera”), pero la letra es increíblemente tosca.

La síntesis de la letra de esta canción es: “sos linda”. El resumen, un poco más extenso, sería: “sos linda, malagueña, y aunque yo soy pobre, te tengo ganas”. Para decir esto, el cantor se extiende en unas imágenes y versos que rozan lo ridículo, y a veces lo atraviesan de lleno como con una katana de Hattori Hanzo. Fíjense, si no, en la primera estrofa.

Qué bonitos ojos tienes
debajo de esas dos cejas,
debajo de esas dos cejas
qué bonitos ojos tienes.

Esto nos da mucha información: que ella tiene ojos (más de uno seguro), que son bonitos, que están ubicados debajo de las cejas, y que las cejas son dos. Toda esta información sería muy pertinente, digamos, si estuviéramos en “Star Wars”, pero localizándonos en México o en cualquier lugar razonablemente terrestre, es totalmente innecesario aclarar dónde tiene ella los ojos, y qué cantidad de cejas posee.

Durante meses estuve yo pensando otros versos similares a este:

“Qué anchos tobillos posees
arriba de esos dos pies”;

“Qué turgentes pechos tienes
bajo esos dos esternones”;

“Qué puntiaguda mandíbula
presentas encima del cuello”;

“Qué amarillos dientes tienes
en el interior de esa boca”

etcétera,

pero creo que ninguna de mis invenciones iguala la ridiculez de “qué bonitos ojos tienes / debajo de esas dos cejas”.

La segunda estrofa nos presenta también enormes inconvenientes:

Ellos [los ojos bonitos, acuérdense] me quieren mirar,
pero si tú no los dejas,
pero si tú no los dejas
ni siquiera parpadear.

O sea: los ojos de ella, que al parecer tienen voluntad propia, quieren mirar al cantor (cómo él lo sabe es un misterio más de esta misteriosa letra). Pero ella, que es como una gobernante totalitaria de sus propios ojos, los censura, no los deja que lo miren a él. Y no solo eso: no los deja hacer nada, “ni siquiera parpadear”.

Entonces, ¿ella no parpadea? ¿Va con los ojos cerrados por todas partes? ¿No se choca con las cosas? Pero si caminara con los ojos cerrados, ¿cómo él sabría que tiene “bonitos ojos”? Solo queda que ella no parpadee porque va con los ojos eternamente abiertos: ¿no se le secan, los ojos? ¿No tiene problemas en la vista? (“Qué secos y rojos tus ojos / arriba de esas dos mejillas”). Y si va siempre con los ojos abiertos, ¿cómo hace ella para impedirle a los ojos que lo miren a él? (en especial, cuando se le pone delante y le canta esos sapucais mexicanos que te vuelan la peluca).

En fin: muchas preguntas, ninguna respuesta. Pasemos al estribillo, una estrofa doble:

Malagueña salerosa,
besar tus labios quisiera,
besar tus labios quisiera
malagueña salerosa

A esta altura, ya nos damos cuenta de que ella no es una persona para él, sino apenas una suma de partes sueltas: ojos, cejas (dos), labios… Ma qué “mujer-objeto”: esto es peor todavía, es la cosificación máxima. Las feministas se lo comerían crudo (con esas bocas), al cantor.

“Salerosa” significa, claro, “que tiene salero”. El salero es una palabra española para aludir a la gracia, el atractivo y la picardía (no necesariamente acompañados de belleza física).

y decirte, niña hermosa,
que eres linda y hechicera
eres linda y hechicera
como el candor de una rosa.

Ya le dijo que tiene bonitos ojos y que es hermosa (decirle “niña” no es buena idea, tampoco: supongo (espero) que sea una imagen para decirle a ella que es muy joven, y no que la malagueña sea efectivamente menor de edad); pero lo que el cantor necesita, además de besarle los labios, es decirle (no mientras la está besando, espero) “que es linda y hechicera”. ¿Hay necesidad? ¿No estaba claro, a esta altura?

Pero aún faltaba un verso para completar la estrofa, y el cantor se las ingenia para arruinarlo, pues compara la lindura de la malagueña con “el candor de una rosa”.

¿No podía decirle: “eres linda como una rosa”? Sería un cliché bastante pavote, pero al menos tendría sentido. “Candor” significa “ingenuidad”, “pureza”. ¿Las rosas tienen candor? ¿El candor (una cualidad abstracta) es “lindo”? ¿El candor es “hechicero”? ¿Por qué el candor sería lindo? ¿Por qué el cantor, en vez de apelar al candor, no le dice, ya que vemos que no estaría participando de las marchas por “ni una menos”, de última un piropo más tradicional y que se entienda?: “estás que te partís de buena, malagueña”, “¿qué comés, bulones, malagueña?”.

Y las dos últimas estrofas, si bien corren el foco hacia la cuestión social, tampoco evitan el naufragio:

Si por pobre me desprecias,
yo te concedo razón,
yo te concedo razón
si por pobre me desprecias.

Esta estrofa, que es la única diría que parece algo que podría decir un ser humano normal, invalida el resto de la canción: si ella tiene razón en despreciarlo, ¿qué hace él ahí, rompiéndole las bolas con sus frases ininteligibles sobre cejas (dos), candores de rosa y bonituras-linduras? La secuencia lógica sería:

Él: tenés razón en despreciarme.
Ella: okey, adiós.

Pero no, él sigue ahí para una estrofa más:

Yo no te ofrezco riquezas,
te ofrezco mi corazón,
te ofrezco mi corazón
a cambio de mi pobreza.

¿Cómo “a cambio de mi pobreza”? ¿Deja de ser pobre, al ofrecerle el corazón? No. Sigue siendo pobre. ¿Entonces? ¿No debería decir “en compensación por mi pobreza”, “para contrarrestar el inconveniente de que yo sea un pelagatos”? Es decir: no le ofrece riquezas, y tampoco le ofrece oraciones sintácticamente válidas.

Pero claro, repite el estribillo y espera que la malagueña salerosa se concentre en el sapucai y los gorgoritos y no en las palabras que él le está diciendo.

La versión elegida es la de Chingón, grupo de rock-ranchero mexicano-estadounidense, que se popularizó por haber sido utilizada en la película Kill Bill, en 2003. Mantienen la gracia y la melodía de la versión original, pero la hacen más roquera y rasposa (como Avenged Sevenfold, solo que los de Chingón pronuncian bien el castellano).



Malagueña salerosa

Qué bonitos ojos tienes
debajo de esas dos cejas,
debajo de esas dos cejas
qué bonitos ojos tienes.

Ellos me quieren mirar,
pero si tú no los dejas,
pero si tú no los dejas
ni siquiera parpadear.

Malagueña salerosa,
besar tus labios quisiera,
besar tus labios quisiera
malagueña salerosa

y decirte, niña hermosa,
que eres linda y hechicera
eres linda y hechicera
como el candor de una rosa.

Si por pobre me desprecias,
yo te concedo razón,
yo te concedo razón
si por pobre me desprecias.

Yo no te ofrezco riquezas,
te ofrezco mi corazón,
te ofrezco mi corazón
a cambio de mi pobreza.

Malagueña salerosa,
besar tus labios quisiera,
besar tus labios quisiera
malagueña salerosa

y decirte, niña hermosa,
que eres linda y hechicera
eres linda y hechicera
como el candor de una rosa.

Esta canción apareció en un montonazo de películas mexicanas, y recientemente, en algunos filmes hollywoodenses. Aquí va, como cierre de este largo posteo, un popurrí de ejemplos.

- En la película “Enamorada” (1946), por unos mariachis anónimos, con María Félix (a.k.a. “María Bonita”) en el papel de La Chica Que Revolea Los Ojos, y Pedro Armendáriz en el rol de El Militar Tímido.


- Por Antonio Aguilar y Joselito, en la película “El caballo blanco” (1961). El clip comienza con una música de suspenso que no tiene nada que ver, y luego Antonio y Joselito, ambos sobre un caballo (que no, no es blanco) empiezan a cantar esta canción a dúo (choca un poco, a mí al menos, escuchar al pibito de pantaloncitos cortos decir que quisiera besar en los labios a la misma malagueña que el adulto de sombrero gigante y enterito mostaza).
El niño canta “a la española” y el grande “a la mexicana” (muy buenas voces ambos, imposible negarlo), acompañados por unas trompetas y una orquesta que no sabemos dónde están, ahí en medio del campo, y mientras tanto, por si fuera poco, desde el minuto 3 del clip hacen destrezas con el caballo, en una demostración circense bastante innecesaria.


- Miguel Aceves Mejía, “El Falsete de Oro”, que cantó esta canción en varias películas (por ejemplo, “Amor se dice cantando”, de 1959, y la de este clip, “Las canciones unidas”, de 1960). Aquí, acompañado por el famosísimo Mariachi Vargas, Miguel en su caballo blanco y con su traje típico empieza a perseguir a la malagueña (Elvira Quintana Molina), mientras le canta. El tipo es un pesado del año cero, y realmente resulta amenazante, eso de perseguir a la pobre chica mientras le canta a voz en cuello. Para nuestro alivio, la muchacha llega a refugiarse en una iglesia y lo deja cantando solo al quía con su falsete de oro y su caballo blanco.


- Otra por Miguel, en la película “Los cinco halcones” (1962). En la escena, que transcurre en una especie de pulpería, prueban una guitarra (“Ráscale, a ver qué tal suena”), y de repente Miguelito se da vuelta y, así porque sí, le empieza a cantar a una mujer que está ahí viendo si compra una cortina. Al cumplirse el minuto 1 del clip, e igual que en la película anterior, aparecen trompetas de la nada, y lo más gracioso es que Miguel decide alejarse de la mujer, camina cinco pasos y empieza a cantarle la segunda estrofa a otra mujer que está ahí (esta, por lo menos, le devuelve la mirada), y luego se van sucediendo las mujeres, les va cantando a todas por turnos, es muy ridícula la escena, muy graciosas las caras que ponen las distintas mujeres cuando él les canta. Miguel hace la canción un poco más lenta e íntima, y canta muy bien sin dudas.
https://www.youtube.com/watch?v=LLPekLFTBz4


- Comienzo de la película “Érase una vez en México” (2003), con Salma Hayek y Antonio Banderas (y Enrique Iglesias, que habría hecho mejor en seguir su carrera como actor). Aquí Antonio, mientras pasan los créditos de la película, simula tocar la guitarra (una guitarra bastante chota y pobretona, que sin embargo suena como de súper concierto).


- Final (alerta spoiler…!) de la película “Kill Bill” (2003), de Quentin Tarantino incluyendo los créditos finales. La versión es la de Chingón.


Y eso es todo por hoy. Me voy a poner un colirio en los (dos) ojos enrojecidos que tengo debajo de mi (una) ceja, y a descansar hasta la semana que viene, cuando terminará esta serie de canciones de cine.

Candorosamente se despide:


DJ Vago

lunes, 4 de septiembre de 2017

[191] Hay que escucharnos más, Vincent


“Stuck in the middle with you”, de Steelers Wheel (1972)



Y llegó por fin el día en que te diste cuenta de que estás rodeado de infelices. A un tercio de los que te rodean los querés ver muertos, a otro tercio los querés matar con tus propias manos, y al tercer tercio no los querés matar solo porque te dan tanta lástima que no quisieras gastar energía en ello. Pero sabés que vas a tener que seguir en este país unos cuantos años más, posiblemente hasta que te mueras vos mismo, posiblemente muy pronto porque suicidarse es una opción también, solo para no tener que escuchar más las cosas que estás escuchando. Algunos dicen que el diálogo, que si nos escucháramos más y fuéramos más tolerantes, se solucionaría todo, pero a esos también querrías callarlos los primeros, en lo posible cortándoles la lengua como para que no reincidan, y también cortarles las orejas quizás, solo de yapa y sin cobrar horas extra.

Tal vez te pase algo así, estos días. A mí podría pasarme también, pero por suerte tomé desde hace mucho tiempo la precaución de no existir. O de existir tan apenas que ni me noto. Será de tanto que duermo.

Pero como sí me das pena vos, que estás clavado en el tercio que da lástima, te traigo, para que te relajes un rato antes de volver a tu sufrimiento, este simpático tema escocés de los setentas que trata, con una musiquita muy simpática, sobre la incomodidad que trae estar rodeado de gente a la que no se aguanta.

Seguimos con la serie “Canciones de película”, y presentamos pues la poco conocida “Clavado en el medio con vos”, de Steelers Wheel (“la rueda del ladrón”), un grupo escocés que duró lo que un pedo en el huracán Harvey, y cuyo único tema medianamente conocido fue este.

La canción ganó, muchos años después, una tenue e inesperada fama cuando fue utilizado como “música de fondo” para una escena tremendamente violenta y sádica de una película de Tarantino.



La película es “Reservoir dogs”, que trata de un grupo de ladrones de banco que se reúnen en un aguantadero después de que el robo salió mal. Si viste la película, recordarás la escena: el más loco de los ladrones, el señor Rubio (Michael Madsen) tortura a un policía que capturó. La tortura incluye cortarle una oreja con una navaja. Para “amenizar” la tortura, pone la radio, que comienza a pasar este tema tan alegre y simpático y, a la vez, extrañamente apropiado para la escena (Tarantino dice que probaron con otras canciones, pero ninguna “funcionaba” como esta, para la escena).

En el mundo real es mucho más fácil que los roles estén cambiados, y que sea el policía el que tiene la navaja y una persona cualquiera (vos, por ejemplo) quien esté atado en la silla. Las fuerzas de “seguridad” están esforzándose mucho para recordárnoslo, últimamente. Tal vez por eso la escena tarantinesca se siente artificiosa, casi irreal, aunque no tanto como para dejar de dar mucha impresión: si no viste la película y sos una persona impresionable, o si sos policía, no sé qué estás haciendo acá, pero te aconsejo que al menos no veas el clip de acá abajo, que es la escena en cuestión.

El señor Rubio le avisa al pobre policía que lo va a torturar, no para sacarle información, sino solo para divertirse. En el minuto 1:30 del clip enciende la radio, y en el 1:50, tras la presentación del locutor, comienza la canción y el simpático y muy memorable bailecito canchero de Michael Madsen mientras se acerca con su navaja abierta…



“¿Fue tan bueno para ti como lo fue para mí?”
“Ey, ¡hola!... ¿Escuchaste eso?”


Bueno, eso es todo, en relación con la película. A mí me gusta Tarantino, no me molesta la sangre ni la violencia (fílmica). Además, más violencia es el reguetón, y ahí lo tenés en las radios todo el santo día.

Pero comentaré un poquito sobre la canción en sí, porque, no sé si lo recuerdan, este es un blog de música, y me pagan para eso. No, mentira, nadie me paga para escribir esto, ¿quién lo haría? Eso sí que sería loco.
La letra no trata, como suelen hacer las demás canciones en su apabullante mayoría, de amor ni de muerte, sino de una sensación también poderosa y cotidiana: la incomodidad.

El cantor está en una fiesta, rodeado de desconocidos con los que no tiene nada en común, sintiéndose físicamente muy mal (tal vez, a causa de todos los tragos que ya se bebió para intentar, sin conseguirlo, sobrellevar la noche). Payasos a la izquierda, bromistas a la derecha, y ahí en el medio él y su acompañante-anfitrión, un insoportable, que se la pasa contándole cómo “se hizo de abajo” hasta llegar a ser un empresario exitoso, y que es saludado a cada rato por amigos y solicitantes que lo palmean amistosamente y le dicen (acá la voz del cantor se alarga en un lamento puneño muy expresivo): “por favoooorrrr… por favoooorrrr”.

Nada tiene sentido, en ese lugar de locos, y él quisiera saber si tirarse al piso y dormir está socialmente aceptado, porque no cree poder hallar una mejor opción para escapar de ese loquero infernal.

Esa letra de inmensa incomodidad está acompañada por una música muy rítmica y pegadiza, y se nota (como en pocas canciones lo lograron) la onda que tenían juntos los ex compañeros de colegio Joe Egan (el que canta) y Gerry Rafferty (el de la guitarra), y que los llevó a formar esa banda que tan poco duró, pues antes de que saliera el disco ya habían empezado a desmantelarse de a poco.

El clip, además de mostrarnos a los integrantes de la banda, nos muestra a otros personajes igualmente bizarros y tal vez, un poquitín siniestros, que completan el panorama de inadecuación e incomodidad total, de la que esta canción es como un himno.


Stuck in the middle with you

Well, I don't know why I came here tonight
I got the feeling that something ain't right
I'm so scared in case I fall off my chair,
And I'm wondering how I'll get down those stairs

Clowns to the left of me, jokers to the right,
Here I am, stuck in the middle with you

Yes, I'm stuck in the middle with you,
And I'm wondering what it is I should do
It's so hard to keep this smile from my face,
Losing control, and I'm all over the place

Clowns to the left of me, jokers to the right,
Here I am, stuck in the middle with you

Well, you started off with nothing,
And you're proud that you're a self-made man
And your friends they all come crawling,
Slap you on the back and say:
please, please

Trying to make some sense of it all,
But I can see it makes no sense at all
Is it cool to go to sleep on the floor?
'Cause I don't think that I can take anymore

Clowns to the left of me, jokers to the right,
Here I am, stuck in the middle with you

Clavado en el medio con vos

Bien, no sé porqué vine con vos acá esta noche,
tengo la sensación de que algo no está bien,
tengo tanto miedo de caerme de la silla
y me pregunto cómo bajaré esas escaleras.

Payasos a mi izquierda, bromistas a mi derecha
y aquí yo, clavado en el medio con vos.

Si, estoy clavado en el medio con vos
y me pregunto qué es lo que debo hacer.
Es tan difícil mantener esta sonrisa en mi cara,
pierdo el control y me vuelvo un desastre.

Payasos a mi izquierda, bromistas a mi derecha
y aquí yo, clavado en el medio con vos.

Bueno, empezaste de cero
y estás orgulloso de haberte hecho de abajo
y todos tus amigos vienen arrastrándose,
te palmean en la espalda y dicen:
por favor, por favor…

Intento entender algo de todo esto,
pero lo que veo no tiene ni el menor sentido.
¿Está de moda dormirse en el piso?
Porque no creo que pueda aguantarlo más.

Payasos a mi izquierda, bromistas a mi derecha
y aquí yo, clavado en el medio con vos.


Y eso es todo por hoy, quedan un par de canciones más en esta serie de películas (una más de Tarantino entre ellas) y luego entraremos en la recta final de este blog, lo aviso como para que no se tomen el trabajo de matarme, ya lo iré haciendo yo mismo, chagracias.

DJ Vago


PD: ¿Dónde está Santiago Maldonado?

martes, 29 de agosto de 2017

[190] La UOM cerró paritarias



“Flashdance… What a Feeling” (1983) por Irene Cara



Hoy, como tercera entrega de la serie “Canciones de película”, vamos con “Flashdance… What a feeling”, que no necesita mucha traducción, pero ponele que sea “Flashdance… qué sensación”. La peli es casi un ícono de los ochentas, seguro que la vieron. Pero si no la vieron, pueden seguir leyendo igual, no los voy a echar esta vez. Es una de esas típicas películas de camino del héroe, como “Karate Kid”, como “El gran dragón blanco” de Van Damme, como la de surfers ladrones de bancos con Keanu Reeves, ya saben: el héroe va aprendiendo, tiene ayudas, tiene enemigos, se enamora, triunfa. Propp para principiantes. Esas películas.



La gracia de “Flashdance” es que combina esa estructura conocida con elementos del cuento de hadas, motivos de telenovelas, erotismo light y canciones con sintetizador al mango. La protagonista, Jennifer Beals, basó toda su carrera en esta película, en la que indudablemente brilla: es súper bonita, encantadora, y baila. No es una gran actriz, pero nadie esperaba tanto: tampoco lo fueron el chico Larusso, el señor Miyagi ni Keanu Reeves.

Resumen. La protagonista, Alexandra (Alex), es una figura casi sacada de los Village People, en versión femenina: una obrera metalúrgica de dieciocho años que sueña con ser bailarina, rulitos maradonianos, gambones, cara de nena. Durante el día, suelda y funde, con máscara de hierro, overol y borcegos, y participa, supongo, en las asambleas de la UOM (o su equivalente de Pittsburg).


Durante la noche, como una forma de acercarse a su sueño artístico, baila en un cabarute. Algunas de esas noches, a falta de ducha en el vestuario, se baldea a ella misma.




Alex intenta audicionar para entrar al conservatorio, pero se acobarda cuando ve que en los formularios le piden experiencia previa como bailarina clásica, y que las otras postulantes a ingresar vienen ya con sus zapatillas de baile y sus tutús blancos. Sigue en la fábrica, sepultando-demorando sus sueños, y comienza una relación amorosa con Nick, el dueño de la fábrica metalúrgica, quien la salva de las garras del inescrupuloso Johnny C, quien estaba a punto de reclutar a Alex como stripper. Hacia el final de la película, Nick consigue que acepten darle una audición a Alex, y esa audición, en la que ella empieza muy mal pero logra reponerse y triunfar, es el final a todo trapo de la película, y allí suena la canción de la que hablamos hoy:



Canta Irene Cara, quien compuso la letra, junto con Keith Forsey; la música es de Giorgio Moroder. Sin dudas, el mayor éxito de las carreras de todos ellos, pues con ella obtuvieron el GOT, que aquí no significa “Game Of Thrones” sino Grammy, Oscar y Top de los Rankings. Y disco de platino, también (un millón de discos vendidos).

La música es lo que escucharon: no es uau qué maravilla, pero claramente nos sitúa en una época. También lo hace la letra, que habla de vencer tus miedos, sobreponerte a ese mundo “hecho de acero, hecho de piedra” y perseguir tus sueños, bailar como si la vida te fuera en ello, pues “ser es creer” y “puedes tenerlo todo”:

Qué sensación, ser es creer,
puedo tenerlo todo,
ahora estoy bailando por mi vida.
Toma tu pasión, y haz que ocurra.
Las imágenes cobran vida,
puedes bailar a través de tu vida.

La canción logra construir un clima y transmitir una emoción, un impulso. En ese sentido, considero que es una muy buena canción. Y combina perfecta con la película para la cual fue compuesta, no hay ninguna duda al respecto.



Flashdance… What a Feeling

First, when there's nothing
But a slow glowing dream
That your fear seems to hide
Deep inside your mind

All alone I have cried
silent tears full of pride
In a world made of steel,
made of stone

Well I hear the music, close my eyes
Feel the rhythm wrap around
Take a hold of my heart

What a feeling, being is believing
I can have it all,
now I'm dancing for my life
Take your passion, and make it happen
Pictures come alive
You can dance right through your life

Now I hear the music, close my eyes,
 I am rhythm
In a flash it takes hold of my heart

What a feeling, being is believing
I can have it all,
now I'm dancing for my life
What a feeling!
What a feeling -I am music now-
Being is believing -I am rhythm now-
Pictures come alive,
you can dance right through your life
What a feeling -I can really have it all-
What a feeling -Pictures come alive when I call-
I can have it all -I can really have it all-
Have it all -Pictures come alive when I call-
Flashdance… Qué sensación

Al principio, cuando no hay nada
salvo un sueño que resplandece suavemente,
que tu miedo parece esconder
profundo dentro de tu cabeza.

A solas he llorado
lágrimas silenciosas llenas de orgullo,
en un mundo hecho de acero,
hecho de piedra.

Bien, oigo la música, cierro mis ojos,
siento el ritmo que envuelve,
me aferro a mi corazón.

Qué sensación, ser es creer,
puedo tenerlo todo,
ahora estoy bailando por mi vida,
toma tu pasión, y haz que ocurra.
Las imágenes cobran vida,
puedes bailar a través de tu vida.

Ahora oigo la música, cierro mis ojos,
 soy ritmo,
en un destello, se apodera de mi corazón.

Qué sensación, ser es creer,
puedo tenerlo todo,
ahora estoy bailando por mi vida.
¡Qué sensación!
Qué sensación -ahora soy música-,
ser es creer -ahora soy ritmo-.
Los sueños cobran vida,
puedes bailar a través de tu vida.
Qué sensación -realmente puedo tenerlo todo-
Qué sensación -los sueños cobran vida cuando los llamo-
Puedo tenerlo todo -realmente puedo tenerlo todo-los sueños cobran vida cuando los llamo-


Bueno, eso es todo por hoy, me parece. Podría seguir hablando, pero mejor me voy a perseguir mis sueños. Lo que en mi caso ya se imaginarán qué significa.

Saluda y bosteza,


DJ Vago

lunes, 21 de agosto de 2017

[189] Deja que te la tararee


“As time goes by”, de Herman Hupfeld (1931)


Mi nueva costumbre de trabajar en los feriados me obligó a salir de mi hibernación para retomar, a regañadientes, la serie “Canciones de película”, con uno de los mayores hits de la primera mitad del siglo pasado y, según los ránkings (de quienes deberían desconfiar, como hago yo, pero igual hay que conocerlos), una de las más famosas canciones de película, solamente superada por “Somewhere over the rainbow” de Judy Garland, para El mago de Oz.

La película a la que remite automáticamente “As time goes by” es, obviamente, Casablanca, de 1942. La película favorita de mi hermana la quinta, cuestión que ya mencioné en enero de 2013, en mi posteo 15, al hablar de “La Marsellesa”. Si no vieron Casablanca, rajen de acá, no puedo seguir conversando con ustedes.

Si sí la vieron, seguramente recordarán la siguiente escena, en la que Ilsa le pide a Sam que toque aquella vieja canción y él se hace el gil e intenta negarse, pero claro, no tiene éxito. 




Tuvo suerte, Sam, de que Ingrid no le pidiera “Hacete el harakiri, Sam, con un tramontina oxidado”, o “Entregale a Hitler los planos de la bomba atómica”, porque lo habría hecho seguramente: es imposible negarle nada a Ingrid Bergman cuando ella te insiste con esa cara y esa vocecita, y encima te tararea la canción por si te la habías olvidado en serio, distraído. 



En mi ránking, ese tarareo entra en el podio de los compases más sexys de la historia, junto con el “Uh, barra-Cú-da” de Ann Wilson y el “Happy birthday, mister president” de Marilyn Monroe a JFK en el Madison Square Garden.

Así que Sam toca y canta “As time goes by”, lo que genera el instantáneo enojo del patrón Rick (Humphrey Bogart) y ya sabemos todo lo que pasa después, desde “Los alemanes vestían de gris, tú vestías de azul” hasta “Este el es comienzo de una hermosa amistad”.


Hablemos de la canción: es una típica canción de esa época: lentona, algo melosa, cuadradita, sin nada demasiado especial. Si sonara en el ascensor y nunca hubieras visto Casablanca, ni la notarías. De hecho, casi nadie la notó, cuando salió la canción en 1931, como parte del musical “Sean todos bienvenidos”, que con ese título, imagino que fue un bodrio. La grabaron varios artistas, con muy escaso éxito.

La canción incluía un largo preludio de tres estrofas, very forgettable y algo oscurantista, en el que se menciona a Einstein y la ciencia ficción y se alega que en esta época de velocidad e inventos, debemos relajarnos, bajar un cable a tierra y confiar en las bases, en “las cosas simples de la vida”…

This day and age we're living in
Gives cause for apprehension
With speed and new invention
And things like fourth dimension.

Yet we get a trifle weary
With Mr. Einstein's theory.
So we must get down to earth at times
Relax relieve the tension

And no matter what the progress
Or what may yet be proved
The simple facts of life are such
They cannot be removed.

Este día y época en que vivimos
da motivo para sentir recelos
con velocidad y nuevos inventos
y cosas como la cuarta dimensión.

Como nos pone un poco inquietos
la teoría del señor Einstein,
debemos bajar a la Tierra a veces
relajarnos, aliviar la tensión.

Y no importa qué el progreso
o lo que sea nos depare,
las cosas simples de la vida son tales
que no pueden borrarse.


Por suerte en la película obviaron este largo preludio, que no aporta nada interesante a la canción, cuya letra explica y se centra en la misma idea: el amor es algo fundamental para la humanidad, y eso seguirá siendo siempre así, pase lo que pase, de acá en los años cuarenta hasta que el DJ Vago se digne escribir su posteo en el 2017.

Es una idea bastante positiva, entonces: “la luz de la luna y las canciones de amor nunca pasarán de moda”. Sea lo que sea que traiga el futuro, hay algo que se mantendrá invariable:

Y cuando dos amantes se atraen
todavía dicen: "Te quiero",
en eso puedes confiar.

“El mundo siempre le dará la bienvenida a los amantes”, termina la canción, “mientras el tiempo pasa”. O sea: una canción muy positiva. Podrá haber ataques terroristas, bombardeos a inocentes, desaparecidos por las fuerzas de seguridad, mujeres secuestradas vejadas torturadas asesinadas solo por serlo, hambre de millones e injusticias sin fin, pero al menos seguirá existiendo el amor y eso, de alguna manera, lo equilibra todo. En la canción esta, al menos.

Aunque al fin y al cabo y a pesar de su positivismo, la canción no es alegre, porque ese “as time goes by”, ese paso del tiempo, se conjuga con la melodía para dar un aire melancólico que envuelve toda la canción: una canción para rememorar el pasado y para creer que podemos volver a él, que podemos creer que aún somos los mismos. Pero nosotros los de entonces ya no somos los mismos, como dijo mi hermana la tercera que había dicho nosequién antes.

Es decir: “As time goes by” es una canción ideal para el reencuentro entre Ilsa y Rick en el café de Casablanca, para soñar que su antiguo amor truncado puede renacer. Lo que no es nada claro es por qué esa era “su canción” antes, cuando se conocieron, en la preguerra, en París, cuando todo era alegría, romance y los únicos cañonazos que se oían eran los latires de sus propios corazones al unísono.

Pero bueno, en fin: detalles. No le busquen la quinta pata al gato, que para eso estoy yo, mientras el tiempo pasa y ya me dio sueño de nuevo.

Abajo pondré, obviamente, la versión de Dooley Wilson (el Sam de la película), que es unánimemente la mejor y más famosa e insuperable versión de esta canción. Lo curioso fue que cuando salió la película, los músicos estaban en huelga contra las compañías discográficas por mejores condiciones contractuales, y la huelga se extendió hasta dos años después, así que Wilson no pudo grabar su tema como disco hasta bastante después. Entonces, las compañías discográficas, que vieron el gran éxito de Casablanca y de su canción, en 1942 reeditaron aquellas versiones de 1931 y vendieron toneladas de discos. La versión de Rudy Vallee, por ejemplo, con la introducción y todo, se vendió un montonazo en 1942-1943, y llegó a ser número 1, once años después de su nada exitoso lanzamiento (abajo pondré el link por si la quieren escuchar).

Pero “la” versión es, como dije, la de Dooley. Tócala de nuevo, Sam, ¿sí? Una vez más, por los viejos tiempos, y aunque yo no te haga ojitos como Ingrid.



As time goes by

You must remember this
A kiss is just a kiss,
a sigh is just a sigh.
The fundamental things apply
As time goes by.

And when two lovers woo
They still say, "I love you."
On that you can rely
No matter what the future brings
As time goes by.

Moonlight and love songs
Never out of date.
Hearts full of passion
Jealousy and hate.
Woman needs man
And man must have his mate
That no one can deny.

It's still the same old story
A fight for love and glory
A case of do or die.
The world will always
welcome lovers
As time goes by.
Mientras el tiempo pasa

Debes recordar esto:
un beso sigue siendo un beso,
un suspiro es solo un suspiro.
Las cosas fundamentales adquieren valor
a medida que pasa el tiempo.

Y cuando dos amantes se atraen
todavía dicen: "Te quiero",
en eso puedes confiar.
No importa lo que traiga el futuro,
a medida que pasa el tiempo.

Luz de luna y canciones de amor
nunca pasan de moda.
Corazones llenos de pasión,
celos y odio.
La mujer necesita al hombre
y el hombre debe tener su compañera,
eso nadie lo puede negar.

Es siempre la misma vieja historia,
una lucha por el amor y la gloria,
un caso de vida o muerte.
El mundo siempre dará la
bienvenida a los amantes,
a medida que pasa el tiempo.



Y esta es la versión de Rudy Vallee (1931):


Eso es todo por hoy. Mientras el tiempo pasa y ya solo quedan once posteos para el final de temporada, aprovechen para confiar en las cosas fundamentales, como que, tras una buena siesta, volveré a pasar por aquí.

DJ Vago