solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

lunes, 24 de febrero de 2014

[67] “Bella” puede ser, pero “dulce” te la debo



“Douce dame jolie”, de Guillaume de Machaut (siglo XIV)




Como segunda entrega de la serie “Hits bailables del medioevo”, aquí va uno de los primeros temas en la música occidental que podría haber recibido la calificación de “hit”. Es que esta canción, “Douce dame jolie” (“dulce dama bella”), sonaba en todos los boliches medievales, primero de Francia y luego de todos los reinos vecinos; la pedían siempre a todos los juglares, y de haber existido el copyright, el autor de la canción, Guillermo de Machaut, se habría vuelto muy rico, muy insoportable, y probablemente hubiera muerto de una sobredosis de lo que fuera que se consumía en la Francia del siglo XIV, como por ejemplo peste negra, bacterias o pasteles endulzados con miel.


Como todo hit, la fama de la canción se sustenta en una melodía agradable y fácil de recordar y tararear, y en un ritmo pegadizo, que se niega a irse una vez que se enseñorea de tus oídos. Y también como muchos hits, la letra es ocurrente pero sencilla, sin grandes complicaciones (en este siglo se nos está yendo la mano, con la sencillez de las letras).

La canción se basa en el amor cortés, un invento bastante gracioso de los medievales europeos: un caballero (es decir, un varón con mínimo un caballo, un terrenito y un buen pasar económico) elige a una dama noble (cuanto más noble, mejor) como enamorada (muchas veces, sin siquiera preguntarle si ella está de acuerdo) y se la pasa haciendo cosas para lograr que ella le dé bola: conquistar castillos, arremeter contra molinos de viento, mandarle flores, componer canciones, regalarle zapatos (eso nunca falla, ya se sabía desde entonces). Ahora bien: la dama, frecuentemente, ya estaba casada (con un varón noble y/o adinerado). A lo que el caballero enamorado responde: “No te preocupes, barón: yo la quiero platónicamente nomás”. Es decir, el enamorado se muere por recibir algún gesto de la dama, una palabra amable, un roce, un toqueteo, un besito… pero nunca va a llegar a los bifes. Incluso se proponía que la prueba perfecta del amor cortés era pasar la noche con la amada, acostados en una misma cama, y no tocarle un pelo a ella.



Esa es la teoría, al menos. No sé cuánto lo creerían o qué gracia le haría el asunto a los nobles esposos, pero parece bastante difícil de tragar, el tema del platonismo. A las pruebas me remito: el caballero más noble y más famoso de la historia mundial fue Lancelot du Lac, e igual, así de noble y caballeroso como era, se la trincó de lo lindo a la bella Ginebra (no, no estaba borracha), que era la esposa de su jefe, el rey Arturo (el que luchaba duro).

Pero en las canciones y los libros sonaba muy bien, lo del amor cortés: un amor desinteresado, “puro”. El narrador de “Dulce dama bella” se dirige a su amada y le dice, en la primera estrofa (que hará de estribillo en adelante), que no se ponga celosa, porque ella es y será siempre su “si sostenido”, es decir, “la dominante de mi” (chiste nerd para músicos, perdón).



Inmediatamente, en la segunda estrofa, detalla su currículum, en el que aclara que siempre la quiso, que nunca la traicionó, que la sirvió (no se aclara cómo exactamente) cada día de su vida y “sin pensamientos vulgares” (algo incomprobable, por supuesto).

Que siempre, sin traición
te quise y humildemente
cada día de mi vida te serví
sin pensamientos vulgares.

Y sin embargo, a pesar de haber hecho tanta buena letra, él se encuentra en una situación penosa: él sufre. ¿Por qué? Porque no recibe nada de ella. Mejor dicho: recibe duros tormentos. Ella lo domina, lo ata y lo tortura impiadosamente, y obtiene con ello gran deleite. Es una dominatriz sadomaso, digamos. Le da de lo lindo, y le gusta. Y a él, aunque protesta, le gusta también (“y él [mi corazón] nada desea / sino estar en tu poder”). Con menos que esto, E.L. James se escribió “Cincuenta sombras de Grey” y se salvó para toda la temporada.

O sea: ella es linda, pero no tan dulce después de todo, porque le da con todo al pobre corazón del cantor, que sufre y sufre sin paz ni consuelo, al punto que le suplica a su “dulce enemiga” (de rodillas y con las manitos juntas, como rezando) que ponga fin a su sufrimiento y lo mate de una vez, porque ya no aguanta más.

Tan hit fue esta canción que todavía la sigue cantanto la gente, haciendo nuevas versiones. Pero como, a diferencia de la mayoría de los temas medievales, este tiene autor, las variaciones entre los diferentes covers son mínimas, y tienen que ver más con los instrumentos y las voces de los intérpretes que con ideas creativas sobre la melodía. La versión que elegí es la del dúo alemán Annwn (nombre del paraíso en la mitología celta-galesa), en su álbum Orbis Alia, grabado en 2007. Annwn está integrado por Sabine Hornung y Tobias von Schmude; Orbis Alia fue su primer disco. Es la versión que más me hizo sufrir, pero eso me gustó.



Douce dame jolie

Douce dame jolie,
pour Dieu ne pensés mie
que nulle ait signorie
seur moy fors vous seulement.

Qu'adès sans tricherie chierie
Vous ay et humblement
Tous les jours de ma vie servie
Sans villain pensement.

Helas! et je mendie
D'esperance et d'aïe;
Dont ma joie est fenie,
Se pité ne vous en prent.

Douce dame jolie,
pour Dieu ne pensés mie
que nulle ait signorie
seur moy fors vous seulement.

Mais vo douce maistrie maistrie
mon cuer si durement
qu'elle le contralie et lie
en amour tellement

Qu'il n'a de riens envie
Fors d'estre en vo baillie;
Et se ne li ottrie
Vos cuers nul aligement.

Douce dame jolie,
pour Dieu ne pensés mie
que nulle ait signorie
seur moy fors vous seulement.

Et quant ma maladie garie
Ne sera nullement
Sans vous, douce anemie, qui lie
Estes de mon tourment,

A jointes mains deprie
Vo cuer, puis qu'il m'oublie,
Que temprement m'ocie,
Car trop langui longuement.

Douce dame jolie,
pour Dieu ne pensés mie
que nulle ait signorie
seur moy fors vous seulement.

Dulce dama bella

Dulce dama bella,
por dios no pienses nunca
que alguien señorea
sobre mí, excepto solo tú.

Que siempre, sin traición
te quise y humildemente
cada día de mi vida te serví
sin pensamientos vulgares.

¡Ay!, y yo mendigo
por esperanza y ayuda,
pues mi alegría terminó
si no me tienes piedad.

Dulce dama bella,
por dios no pienses nunca
que alguien señorea
sobre mí, excepto solo tú.

Pero tu dulce dominio domina
mi corazón tan duramente
que lo atormenta y lo ata
con puro amor.

Y él nada desea
sino estar en tu poder;
y sin embargo no le da
tu corazón ningún alivio.

Dulce dama bella,
por dios no pienses nunca
que alguien señorea
sobre mí, excepto solo tú.

Y en cuanto mi enfermedad jamás
será anulada
sin ti, dulce enemiga, que deleite
tomas de mi tormento,

con las manos unidas suplico
a tu corazón que se apiade
y compasivamente me mate,
pues ya languidecí muy largamente.

Dulce dama bella,
por dios no pienses nunca
que alguien señorea
sobre mí, excepto solo tú.


Igual pongo un par de versiones más, por si quieren comparar:

- por Margaret Davis (mucho más rápida):




- por Mélusine (canta un varón):


Eso es todo por esta semana. Suplicando sus despiadadas críticas, se despide trop atormenté,

DJ Vago



lunes, 17 de febrero de 2014

[66] De local pierdo, pero de visitante empato

"Big in Japan", de Alphaville, en su álbum "Forever young" (1984)





A Silvia Saucedo, Silvina Chauvin y Flor Palermo.




Empiezo aquí la serie "Bizarro Oriente", que contendrá, como epifánicamente descubrirán en cuatro segundos, canciones mucho más bizarras que orientales. 

Bueno, en realidad, aquí lo bizarro no es el tema sino el videoclip. Probablemente lo hayan visto alguna vez; pero si no lo vieron, no se lo pierdan: aquí va (no sé por qué hoy este puto blog no me deja incluir ningún videoclip, van los links nomás):

http://www.youtube.com/watch?v=tl6u2NASUzU&hd=1

Intentaré comentar la canción sin hacer referencias específicas a los notables, inolvidables gestitos del cantante (Marian Gold). En especial, porque ya el INADI puso precio a mi cabeza (nunca dirían "cabecita") desde que comparé las voces de los Bee Gees con grititos de ardillas hidrofóbicas, o algo así. Y tampoco les gustó lo de "la yo poética", de paso.



Aunque la canción está en inglés, Alphaville es una banda alemana. Muy ochentosa, muy sintetizador al mango, y mucha bizarreada. Con este tema se volvieron famosos a nivel mundial (en Alemania y otros países europeos, la canción fue número 1 en los charts).

La canción es, a pesar de lo distractivo que puede resultar el videoclip, buenísima, y tiene su profundidad, por cierto. Y no es nada alegre; por el contrario, es una canción amarga, de alguien que lo perdió todo, y que se burla de sí mismo utilizando una frase hecha: "Big in Japan" se usa para hacer referencia a alguien a quien acá no lo conoce nadie, pero es (o dice ser) famoso e importante en un lugar lejanísimo. 

El narrador, entonces, se autodenomina "grande en Japón", asumiendo que es una especie de Don Nadie, pero con el consuelo de una gloria incomprobable en un mundo lejano. Por la onda (no por la música), esta canción me hace acordar a "We are the champions" de Queen, que todos, en especial en competencias deportivas, repiten hasta la náusea como himno al exitismo chauvinista, pero en realidad lo que plantea la letra es: somos unos parias, pero si queremos sobrevivir en este mundo despiadado, es necesario que digamos y repitamos (aunque nadie lo crea) que somos los campeones del mundo.

De forma similar, aquí el yo se ve en un paisaje urbano lleno de frío, solo, usado ("me hiciste lo que me hiciste"), abandonado ("ahora eso es historia, ya veo"), sin hogar ("aquí regreso a la calle de nuevo") y sin futuro. Pero eso sí: es grande en Japón. Lo que "facilita todo": nada más le queda esperar que se produzca un milagro y en medio de la noche llegue "su hombre", pues "las cosas sucederán mientras puedan". Y comienza a darse ánimos a sí mismo ("esta noche sé fuerte"), y aclara que la vida, en su situación actual, se volvió extremadamente sencilla: "pagá, y dormiré a tu lado". La prostitución es una de las problemáticas que Alphaville tocó (iba a poner "manoseó", pero recordé mi asunto con el INADI) a lo largo de toda su carrera; su cuarto disco, por ejemplo, se llama "Prostitute". Y claro, en el videoclip aparece el proceso de "preparación" de una geisha (me contuve de escribir "putización": estoy muy discreto hoy) que, hacia el final del clip, por si no habíamos entendido el mensaje, se superpone con la imagen del cantante.

Llega la segunda y última estrofa, que es realmente preciosa, y en la que él se pregunta si no debería irse de esa ciudad decadente y extraña, tan carente de humanidad como de calor, a la cual solamente lo ata la insegura promesa de un reencuentro; y sin embargo, no se ilusiona demasiado, pues en lo lejano lo esperan otros escenarios igual de feos y opresivos:

Neón en mi piel desnuda, siluetas pasajeras
de maniquíes extrañamente iluminados.
¿Debo quedarme aquí en el zoo
o debo irme y cambiar mi punto de vista
por otras feas escenas?

Como vemos, los sintetizadores y la desencajada sonrisa del cantante y los banderines verticales a lo Kurosawa intentan esconder, como una máscara, una canción dramática y triste, desesperanzada, desencantada del amor y sus ciudades.


Big in Japan                     Grande en Japón
Winter's cityside 
                         Suburbio de invierno

Crystal bits of snowflakes 
                         cristal de copos de nieve

All around my head and in the wind 
                        alrededor de mi cabeza y en el viento.

I had no illusions 
                        No me hago ilusiones

That I'd ever find a glimpse 
                        de que encontraré un atisbo

Of summer's heatwaves in your eyes 
                      de calor de verano en tus ojos.
You did what you did to me 
                       Me hiciste lo que me hiciste,

Now it's history I see 
                     ahora es historia, ya veo,
Here's my comeback on the road again 
                     aquí viene mi regreso al camino otra vez.

Things will happen while they can 
                    Las cosas sucederán mientras puedan,

I will wait here for my man tonight 
                   esperaré aquí por mi hombre esta noche:

It's easy when you're big in Japan 
                    es fácil cuando eres grande en Japón.

Aah when you're big in Japan (tonight)
                    Ah, cuando eres grande en Japón (esta noche),
Big in Japan (be tight)
                  grande en Japón (sé fuerte)

Big in Japan, oh the eastern sea's so blue 
                  grande en Japón, oh, el mar oriental es tan azul.

Big in Japan, alright:                    grande en Japón, está bien:
Pay!  Then I'll sleep by your side 
                  paga y entonces dormiré a tu lado,
Things are easy when you're big in Japan 
                  las cosas son fáciles cuando eres grande en Japón.    

Oh when you're big in Japan 
                 Oh, cuando eres grande en Japón.

Neon on my naked skin, passing silhouettes 
                Neón en mi piel desnuda, siluetas pasajeras

Of strange illuminated mannequins 
               de maniquíes extrañamente iluminados.

Shall I stay here at the zoo 
             ¿Debo quedarme aquí en el zoo

Or should I go and change my point of view 
              o debo irme y cambiar mi punto de vista

For other ugly scenes 
              por otras feas imágenes?

You did what you did to me 
               Me hiciste lo que me hiciste,
Now it's history I see 
                     ahora es historia, ya veo,
Here's my comeback on the road again 
                     aquí viene mi regreso al camino otra vez.

Things will happen while they can 
                    Las cosas sucederán mientras puedan,

I will wait here for my man tonight 
                   esperaré aquí por mi hombre esta noche:

It's easy when you're big in Japan 
                    es fácil cuando eres grande en Japón.

Aah when you're big in Japan (tonight)
                    Ah, cuando eres grande en Japón (esta noche),
Big in Japan (be tight)
                  grande en Japón (sé fuerte)

Big in Japan, oh the eastern sea's so blue 
                  grande en Japón, oh, el mar oriental es tan azul.

Big in Japan, alright:                    grande en Japón, está bien:
Pay!  Then I'll sleep by your side 
                  paga y entonces dormiré a tu lado,
Things are easy when you're big in Japan 
                  las cosas son fáciles cuando eres grande en Japón.    

Oh when you're big in Japan 
                 Oh, cuando eres grande en Japón.




De esta canción se hicieron excelentes covers, y como muestra y bonus track, aquí van los dos que más me gustan:

- Acústico y delicado, por la cantante noruega Ane Brun. Un hallazgo (gracias, Susana Aime):
http://www.youtube.com/watch?v=L4wBOyXJqNM&hd=1

- Metálico y energético, por la banda alemana Guano Apes:
http://www.youtube.com/watch?v=Q9jJufz9RNE&hd=1

Bueno, creo que esto es todo por hoy. La semana que viene toca hit medieval otra vez, así que no se vayan muy lejos (a menos que busquen sus propias glorias lejanas). 

Se despide, con el gestito de ceja de Marian Gold en el segundo 52,

DJ Big-o

lunes, 10 de febrero de 2014

[65] Duérmete niño, o llamo al exorcista

“Canción de cuna de Takeda”, anónimo japonés del siglo XIX, por Akai Tori (1971)


 A Carola Martínez, Belén Torras, Laura Olivero y Andrea Moglia.



Comienzo aquí una nueva serie, dedicada a canciones de cuna. Más particularmente, a canciones de cuna inquietantes, poco apropiadas para inducir o conciliar el sueño.

Y empiezo por una hermosísima canción de cuna japonesa, “Takeda no komoriuta”, lo que evidentemente significa “Canción de cuna de Takeda”. Takeda no es nombre de persona, sino de lugar: un pueblo rural en la región de Kioto, donde se cree que surgió esta música. Puse que es del siglo XIX, pero la verdad, no encontré en ningún lado una confirmación sobre esa fecha: la canción podría ser más antigua aún, o más moderna y haber nacido en los albores del siglo XX.

Takeda es el pueblo, dijimos. eso significa que no sabemos el nombre de la pobre chica que co-protagoniza esta canción. La yo poética (in your face, Germán Machado) es una adolescente pobre que trabaja, lejos de su pueblo natal, como niñera para una familia rica.

Esta canción de cuna, curiosamente, no muestra ninguna simpatía hacia el bebé (que es tradicionalmente un personaje muy bien considerado en el género).

Se acerca la celebración budista del festival Obon, durante el cual las familias visitan las tumbas de sus ancestros, recordando y honrando sus espíritus. Esa celebración es una especie de vacación, y todos viajan y se reúnen en los solares de origen de sus familias. 



El festival incluye una danza tradicional, una suelta de farolitos encendidos y largos paseos, en los cuales todos usan sus mejores vestidos, conversan cortés y cautelosamente, comen pescado crudo y alimentos gelatinosos, arman grullas de origami, alzan la voz porque sí en oraciones sueltas, preparan complicados arreglo florales, amenazan con cometer sepuku ante cualquier inconveniente, trabajan horas extra sin que les paguen, y otras costumbres japonesas.



Pero para la niñera cantora, la llegada de tan esperado festival no es una buena noticia, pues está condenada a seguir cuidando a ese bebé con el que no tiene un especial afecto y que se la pasa llorando. Tal vez el bebé llora porque ella no es una buena niñera; o quizá ella no es buena niñera porque el bebé, al llorar todo el tiempo, no le da oportunidad: decidan ustedes.

El caso es que se acerca el festival, y ella no tiene buenas ropas, y está cada vez más delgada por cuidar todo el tiempo a ese bebé. Y el bebé, demoníaco como el de Rosmary, llora que te llora, todo el día y todos los días, enloqueciéndola.

La canción termina con ella anunciando cuán alegremente renunciaría a ese trabajo infame y volvería a su pueblo, a la casa de sus padres. Pero por cómo lo dice, es evidente que no puede realizar su proyecto: no puede irse de allí, no puede regresar más que con el deseo, y la única música que oirá durante el festival Obon será el incesante llanto del mocoso.

A quien, en última instancia, habría que agradecerle sus cuerdas vocales y su perseverancia en el berreo, porque da pie a una melodía muy triste y muy bella, que bien serviría como canción de cuna, si nos olvidamos de la letra o, simplemente, nos rebelamos a aceptar el japonés como idioma y lo interpretamos como un rebuscado tarareo.

La grabación elegida es la famosísima versión del grupo folclórico japonés Akai Tori, que a comienzos de los setentas vendió, en pocos años, más de un millón de discos de esta canción, lo que la debe convertir probablemente en una de las más “comerciales” canciones de cuna del mundo.

El videoclip elegido fue armado con algunos fotogramas de una película japonesa guionada a partir de la canción, y otras imágenes más o menos apropiadas.


竹田の子守唄
守も嫌がる 盆から先にゃ
雪もちらつくし 子も泣くし

盆が来たとて 何嬉しかろ
帷子は無し 帯は無し

この子よう泣く 守をばいじる
守も一日 痩せるやら

早よも行きたや この在所越えて
向こうに見えるは 親の家
向こうに見えるは 親の家

Takeda no komoriuta

Mori mo iyagaru, Bon kara saki-nya
Yuki mo chiratsuku-shi, Ko mo naku-shi

Bon ga kita-tote, Nani ureshi-karo
Katabira wa nashi, Obi wa nashi

Kono ko you naku, Mori wo ba ijiru
Mori mo ichi-nichi, Yaseru-yara

Hayo-mo yuki-taya, Kono zaisho koete
Mukou ni mieru wa, Oya no uchi

Mukou ni mieru wa, Oya no uchi
Canción de cuna de Takeda

Odiaría hacer de niñera más allá del festival Obon.
La nieve comienza a caer y el bebé llora.

¿Cómo puedo estar feliz aunque ya llega el festejo?
No tengo bellas ropas ni un cinturón para ponerme.

Este nene sigue llorando, es malo conmigo.
Cada vez estoy más delgada, pues él llora todo el día.

Sin dudarlo renunciaría y volvería
a la casa de mis padres, allá lejos.

A la casa de mis padres, allá lejos.



Afuera está cayendo también algo así como nieve, así que yo también, al compás de este tema, voy a lamentarme un buen rato por mis desgracias y por la limitación de mi guardarropas. O tal vez prefiera llorar como bebé malcriado, voy a ver cómo viene la mano de mis pulsiones.

Los saluda sin consuelo ni sueño,


DJ Vago

lunes, 3 de febrero de 2014

[64] Por algo no se ponía el Sol



“Chapirón de la reina”, anónimo español de 1532, por Joaquín Díaz



A Silvia Calero y Silvia Lanteri



Empieza aquí la serie “Hits bailables del medioevo”, con un tema muy divertido y a la vez muy valiente. Porque hoy en día, con el derecho a la libertad de expresión y con la noción tan contemporánea de que “si no es serio, no es en serio”, cualquiera puede hacer sátira política sin riesgo (no en todos lados, claro: en algunos países nomás).

Pero a fines de la Edad Media aún se sabía que no hay nada más serio que una comedia. Aunque todavía se recuerda cada tanto en algunos lados, y podemos leer noticias “medievales” como “la Iglesia católica prohibe la película Habemus papam de Nani Moretti”.

Hacia 1532 no había diarios (lo contrario hubiera sido, además de anacrónico, inútil, considerando que casi nadie sabía leer), y el principal medio de comunicación masivo (masivito) era el canto popular. Aquí, el juglar entona una alegre danza (el “tono de chapirón” era un tipo de danza en Aragón), basándose en una noticia de actualidad, para burlarse de uno de los seres humanos más poderosos de la historia de la humanidad (incluyendo los cinco siglos que no habían sucedido todavía): el emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. Más conocido, para los amigos, como “el rey Carlos Quinto”.


La noticia: el rey Carlos deja el país con rumbo a Austria, para ayudar a su hermano Fernando en su lucha contra los turcos del poderoso sultán Solimán. Como esto ocurrió en 1532, y la canción hace referencia a ese hecho preciso en tiempo presente, es bastante probable que la canción haya sido compuesta en ese mismo año: un raro caso en que se puede fechar con exactitud un tema medieval.

Con ese marco, el anónimo juglar comienza un tema alegre y, sobre todo, breve. Es, de hecho (y por amplio margen) el tema más breve que glosé desde que comenzó este blog: 58 segundos. Para los punks que se jactan de componer canciones breves: chúpense esta mandarina. En los 58 segundos, le alcanza al juglar para mandarse una intro con laúd, cantar cinco veces el estribillo, entonar tres estrofas y, por si alguien quería un bis, repetir la primera.

Por un lado, ya comenté otras veces que en la Edad Media no había tiempo para demorarse con detalles, y por eso las canciones suelen ser más breves y directas que las actuales. Por otra parte, creo que, considerando el tema y el sujeto de esta canción, al intérprete le convenía no demorarse demasiado: cosa que, cuando llegaran las autoridades para apresarlo, él ya estuviera bien lejos.

Pues el referente de la cantiga es nada más y nada menos que el rey, a quien se critica con gracia impiadosa. ¿Por qué? Por ser suelto de bragueta. Además de sus seis hijos legítimos, Carlitos Quinto era conocido (y se ufanaba de ello) por sus muchos hijos bastardos, de los cuales son bien conocidos cinco o seis que tuvo con damas nobles de diversas nacionalidades, pero hay muchos más que no llegaron a la fama o no fueron reconocidos, así que no se sabe, y probablemente nunca se sepa, la cantidad exacta de hijos que tuvo. Mucho menos, la de amantes. Considerando que a Carlos le gustaba hacer todo a lo grande, podríamos aventurar que la lista sería tan larga como diversa: es que el rey no le hacía asco a nada.

Y de eso se burla el juglar. No le habla al rey, sino a las damas. En primer lugar, a las de Toledo, es decir, las de la corte del rey Carlos, las “locales”. Comenta que ahora que el rey se va, cuando queden embarazadas ya no van a saber quién es el padre (es decir: hasta entonces, cada hijo que nacía en la corte era casi con seguridad del rey).

Mozas de Toledo,
ya se parte el rey:
quedaréis preñadas,
no sabréis de quién.

Esto no habla muy bien de las damas de la corte tampoco; pero el juglar, en tanto le está dando con un caño al todopoderoso rey de media Europa y de casi toda América, en cuyo imperio nunca se pone el Sol, no se va a preocupar por enemistarse con unas cuantas damas de Toledo.

Inmediatamente, en las siguientes estrofas, se dirige a las otras damas, las de Viena y otras ciudades que recibirán al rey como visitante. A ellas les advierte que no tengan miedo pero tengan cuidado, porque el rey está siempre tan alzado que les será difícil contener sus embates amorosos (“tener” significa aquí “retener”, “detener”), inclusive si se les presentara apenas como un relieve en la cara de las monedas:

Mozas de ciudade,
guardaros de él,
que aun ni en moneda
podréisle tener.



Y continúa el aviso con un consejo de etiqueta y, a la vez, prudencia: cuando el rey se les presente, pónganse en pie; pero que el pie sea lo único que pongan, porque si llegan a poner cualquier otra parte del cuerpo, el rey se les abalanzará y hará lo suyo:


En tanto que entre
poneros en pie,
mas otros primores
no habréis de poner.



Cada estrofa se enmarca con el muy breve estribillo, que solo anuncia “Chapirón de la reina, chapirón del rey”. La interpretación de ese estribillo es bastante ambigua, porque la palabra “chapirón” tiene diversos sentidos.
· Por un lado, es el nombre de una danza, como se dijo.
· Por otra parte, chapirón es, claro, el origen de la palabra actual (en desuso) chaperón: una persona que acompaña y vigila a una joven pareja para evitar que realicen cualquier acto indecoroso o que atente contra la honra, en especial la de la señorita. En ese sentido, la canción funcionaría como un chaperón, “cuidando” a las damas y previniéndolas de los ataques sexuales del Emperador Que le Da a Todo lo que se Mueve (inclusive, llegado el caso, al Sol, por lo cual este tenía el cuidado de no ponerse nunca en los dominios de Carlitos).
· Chapirón es también origen de las palabras “caperuza” (“caperucita roja” = “Le petit chaperon rouge”), una prenda de vestir que hoy podría traducirse como “buzo con capucha”. También es origen de la palabra capirote, que es también una caperuza-capucha, en especial, en cetrería, la que se le colocaba a las aves de rapiña (halcones, águilas) para que no vieran, y así no tuvieran deseos o posibilidades de salir volando a cazar sus presas. La canción “caperuza” funcionaría igualmente como una forma de taparle (por un rato al menos) la bragueta al rey, para evitar que se cebe con nuevas presas indefensas.



La única versión que circula de este tema es excelente, de Joaquín Díaz (que musicalizó montón de canciones de la picaresca española medieval). Comienza, como intro a la canción, con la lectura de un bando imperial, en el que, tras pedir atención a la audiencia, se anuncia que el rey parte de viaje “para combatir al moro” y se advierte que no será tolerado que los juglares compongan, en su ausencia, cánticos de burla hacia su real persona. Lo cual ocasiona, por supuesto, que inmediatamente comience el burlesco chapirón.

(en el link, "Chapirón de la reina" comienza en el minuto 4:20.)

https://www.youtube.com/watch?v=aYFnMMywxIo




Chapirón de la reina,
chapirón del rey.

Mozas de Toledo,
ya se parte el rey:
quedaréis preñadas,
no sabréis de quién.

Chapirón de la reina,
chapirón del rey.

Mozas de ciudade,
guardaros de él,
que aun ni en moneda
podréisle tener.

Chapirón de la reina,
chapirón del rey.

En tanto que entre
poneros en pie,
mas otros primores
no habréis de poner.

Chapirón de la reina,
chapirón del rey.

Mozas de Toledo,
ya se parte el rey:
quedaréis preñadas,
no sabréis de quién.

Chapirón de la reina,
chapirón del rey.



Eso es todo por esta semana. La semana próxima, en vez de continuar con los hits medievales, inauguraré otra serie diferente (canciones de cuna insomnes, probablemente), e iré alternando las temáticas. Así que los temas medievales continuarán, pero en dos o tres semanas recién. Estén atentos. Y sobre todo, tengan cuidado.

Sin ponerse en pie, se despide cautamente,


DJ Vago