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jueves, 14 de febrero de 2019

50 sombras más pálidas



“A Whiter Shade of Pale”, de Procol Harum (1967)


Sigue la serie “Este libro me suena”, ahora con la canción “Un tono más blanco que pálido” (o, si les suena mejor, “un tono más blanco DE pálido”), uno de los mayores y a la vez más extraños hits de la historia de la música en los últimos cincuenta años.



Porque si uno escucha la canción, parece propiamente la receta para NO ser un hit: un tema larguísimo, lento, el primero de un grupo formado así nomás, que comienza con una intro de órgano de iglesia muy parecida a un oratorio barroco (“Le robaron todo a Bach”, diría el padre de un amigo (posteo 84)), con el ritmo de Vidal cuando avanza con las paritarias docentes y con una letra que las millones de personas que escucharon la canción no entendieron nunca, o todavía no entienden pero creen que algún día, o creen que entienden pero no están seguros, o están a punto de rendirse de una vez, o agradecen que no cazan un fulbo de inglés para poder no entender tranquilos.



Y sin embargo, así y todo, ¡qué éxito! No solo alcanzó en junio del 67, enseguida que salió, el número 1 en los charts ingleses (y el mismo año, el puesto 5 en el ranking yanqui), sino que es uno de los singles más vendidos de la historia (más de diez millones de copias), fue elegida, junto con “Bohemian Raphsody” de Queen como la “mejor canción pop entre el 52 y el 77” y es la canción más pasada por las radios inglesas en los últimos 75 años; considerada unánimemente entre las cien mejores canciones de rock de todos los tiempos... y dejo acá pero podría seguir, porque el palmarés es interminable.

(Pequeña digresión. No voy a hablar mucho del famoso juicio, solo lo menciono. El autor de la intro “a lo Bach”, Mathew Fischer, hizo un juicio al resto de la banda para que lo reconocieran como coautor de la canción; la Corte Suprema inglesa falló a su favor (primera vez que una corte suprema se expide sobre una querella por regalías musicales), y tras casi cuarenta años, comenzó a cobrar regalías por el único pero gran hit de su vida. Fin de la digresión.)



Procul Harum: ni el nombre del grupo se entiende. Pero uno los ve en el clip (que me encanta) y le da como una ternura, son unos pibitos (lo eran en el 68, al menos) medio hippies y vestidos como Flower-Power Rangers, que se habrán divertido mucho haciendo esas tomas ridículas con primeros planos de ellos mismos yendo y viniendo al lado de la iglesia y luego en Trafalgar Square filmando a las chicas en minifalda y a les muchaches con pantalones oxford. Miren el clip, lean la letra y sigo abajo.



A Whiter Shade of Pale

We skipped the light fandango
Turned cartwheels 'cross the floor
I was feeling kinda seasick
But the crowd called out for more
The room was humming harder
As the ceiling flew away
When we called out for another drink
The waiter brought a tray

And so it was that later
As the miller told his tale
That her face, at first just ghostly
Turned a whiter shade of pale

She said, 'There is no reason'
And the truth is plain to see
But I wandered through my playing cards
And would not let her be
One of sixteen vestal virgins
Who were leaving for the coast
And although my eyes were open
they might have just as well've been closed

And so it was that later
As the miller told his tale
That her face, at first just ghostly
Turned a whiter shade of pale
Un tono más blanco que pálido

Nos salteamos el fandango liviano,
dimos volteretas por todo el salón;
yo me sentía algo mareado
pero la hinchada pedía más;
el lugar tarareaba más fuerte
mientras que el techo salió volando;
cuando pedimos otro trago
el mozo trajo la bandeja.

Y así fue nomás, más tarde,
mientras el molinero contaba su cuento
que su cara, al principio solo fantasmal
se volvió de un tono más blanco que pálido.

Ella dijo: “No hay motivo”
y la verdad es evidente,
pero me paseé por las cartas en mi mano
y no la iba a dejar ser
una de dieciséis vírgenes vestales
que se iban yendo para la costa;
y aunque mis ojos estaban abiertos
bien podrían haber estado cerrados.

Y así fue nomás, más tarde,
mientras el molinero contaba su cuento
que su cara, al principio solo fantasmal
se volvió de un tono más blanco que pálido.


No es tan difícil la letra, che, ¿no? Es poética, sí. No dice las cosas en forma llana y directa. Hay mucha gente (incluido un tal Claes Joansen que hasta escribió un libro (jajajajajajaj) sobre la banda: Procul Harum: más allá de lo pálido); muchas gentes, decía, que interpretan que esta canción trata sobre una relación sexual. Bueno, claramente hay alguna relación entre dos personas, y están bastante marcados esos personajes como un él y una ella, pero: ¿dónde leen lo de la relación sexual? Me hacen acordar a los que dicen que “Turning japanese” es una canción sobre la masturbación (revisen el posteo 72, si quieren recordar esa polémica). O sea: disimulen, loco. ¿Qué son, Froi?

Tampoco habla de las drogas, ya que estamos. Que los de Procul Harum se drogaran (como todo joven inglés que se preciara en los sesentas) no tiene nada que ver con este tema en particular.

Sí acuerdo en que se desarrolla una escena de seducción entre ambos protagonistas de la canción, y según cómo lo veo yo, hay dos momentos muy marcados en lo que se narra:

- un momento inicial de euforia, descripto en las estrofas;
- un momento final de bajón, expuesto en el estribillo.

La primera estrofa es pura euforia: somos el alma de la fiesta. Nos salteamos el fandango liviano y vamos directo al chachachá, a los bifes. Generamos tanto revuelo alrededor que al salón se le vuela el techo, como si fuera un peluquín, y cuando le pedimos al mozo una ronda más, nos deja directamente la bandeja: no podemos pedir más. Todo está saliendo fenomenal.

Y sin embargo... un poco más tarde, en el pensativo estribillo, cuando parece que nada podía salir mal, de pronto todo desbarranca cuando el molinero cuenta su cuento y ella, que ya de por sí es pálida, se vuelve más blanca aún.

Esta es la referencia literaria a la que nadie le da mucha bola pero me parece significativa: “el cuento del molinero” está haciendo mención a Los cuentos de Canterbury, obra medieval inglesa de Geoffrey Chaucer. Obvio que no lo leí, pero mi hermana la tercera dice que ella sí, y con uno en la familia que lo haya leído alcanza y sobra. 

Dice mi hermana la tercera que los personajes se juntan y se van contando cuentos y chistes verdes (misma idea de otros “hits” literarios de la época, como el Decamerón de Bocaccio); el cuento del molinero es una historia de celos, de engaños y de besos mal situados, que no viene aquí al caso relatar; solo diré que Allison, la jovencísima esposa del celoso carpintero, lo engaña olímpicamente con un joven estudiante, y el carpintero termina, además de cornudo, con un brazo roto y burlado por todos los vecinos.  El estudiante logra acostarse con Allison, sí, pero termina con el culo quemado con un hierro ardiente. Y el sacristán, que hubiera querido acostarse también con Allison, no lo logra, y termina burlado y con una fea sensación de boca. La única que hace lo que quiere y no sufre mucho es Allison, en la historia.

Y volviendo a nuestra canción: en el estribillo, cuando ella escucha la historia del molinero, se vuelve más pálida que una hoja. ¿Es porque siente descubierta su propia trama de engaños amorosos?  ¿Descubierta ante él, o ante otra persona? ¿O es solo que no le gusta la literatura medieval inglesa? ¿Él (el bailarín excelso) es el carpintero o el estudiante, en esta historia? ¿O el sacristán? ¿Cuál es la consecuencia de esa súbita y extrema palidez de ella?

No sabemos. No sabemos nada. Pero podemos imaginar que la velada no termina tan bien como pintaba. La historia de amor no llega a ser feliz. Él intenta denodadamente retenerla (en la segunda estrofa), pero aunque tiene los ojos abiertos, no ve lo que está sucediendo hasta que la blancura de ella la deschava, o al menos muestra que todo se fue al carajo, a pesar de la tranquila música cuasi bachiana que nos trajo hasta esta costa.

En 2008, Keith Reid (no es el cantante de la banda, sino el autor de las letras, camina hacia nosotros en el segundo 22 del videoclip) dijo esto, sobre la letra de “A Whiter Shade of Pale”:

“Yo intentaba armar un clima para contar una historia sencilla de una chica que deja a un chico. Con el techo volador y el salón tarareante quería pintar una escena. No intentaba ser misterioso con estas imágenes: quería ser evocativo. Supongo que la escena que describía podía parecer decadente; pero yo era demasiado joven para haber experimentado decadencia alguna. Quizás estaba fumado cuando la concebí, pero no cuando la escribí. Estaba influenciado por libros, no por drogas.”

Más claro, metete en un jarrón y echale agua. Cuando le leí eso de “estaba influenciado por libros, no por drogas”, mi hermana la tercera suspiró de amor, pobre cristiana.

Y creo que eso es todo por hoy, no tengo nada más para contarles (bastante me extendí, ya vieron) y me siento un poco mareado también, quizá me bajó la presión.

Mozo: otra ronda para todos.

Hasta la próxima,

DJ Vago

1 comentario:

  1. No dejarla ser una de las 16 vírgenes del templo de Vesta, que quemaban vivas si perdían su virginidad, está haciendo alusión a que no hubo relación sexual. Creo que la letra fue escrita absolutamente bajo influencia de hojas que no son de libros sino de plantas. Flores también, y no me refiero al barrio.

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