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jueves, 19 de enero de 2017

[177] El extraño caso del chico pájaro


“Què volen aquesta gent?”, de Maria del Mar Bonet (1968)



Hoy, como cuarta entrega de la serie “Preguntas sin respuesta”, vamos con el primer tema en catalán de la temporada (para quienes son nuevos por aquí, sepan que mi apellido (Vagot), mi padre (Josep) y mis sueños y mis pesadillas vienen todos de tierras catalanas).

La canción elegida es “Què volen aquesta gent?” (“¿Qué quiere esta gente?”), compuesta por una jovencísima Maria del Mar Bonet a partir de un poema de Lluís Serrahima, en 1968. Si uno la escucha descuidado, sin embargo, parece una canción mucho más antigua, porque está armada muy parecida a las musicalizaciones de los romances medievales (recuerden, por ejemplo, el posteo 102, de diciembre 2014, en el que comenté sobre “El enamorado y la muerte”). Y la letra también tiene esa onda medieval de contar una historia con pocas palabras, con muchos sobreentendidos, y con la tragedia sobrevolando en cada verso.

Pero no, la canción es de fines de los sesentas (plena época de un tal Franco, allá en la península Ibérica), compuesta por dos jóvenes talentos de la incipiente nova cançó catalana. La historia que se relata (porque es una canción narrativa) es tan trágica como extraña, y deja, en la voz de Maria del Mar, la mar de dudas. Y resulta, hoy de hoy, de una actualidad innegable aquí, allá y en todas partes.

Todo comienza con alguien que llama a la puerta. Lo que podría derivar en una canción de Pimpinela, si no fuera por la hora: es plena madrugada. Alguien atiende ese llamado y abre la puerta: es una madre (lo que ya nos indica, con la típica economía informativa medieval, que en algún lugar hay un hijo o una hija) y lleva la bata puesta (porque claro, no tuvo tiempo ni ganas de cambiarse).

Y ahí nomás comienza el memorable estribillo, de brevedad también medieval, que es una simple pregunta:

¿Qué quiere esta gente
que llama de madrugada?

Es una sola pregunta, pero inmediatamente se desdobla en dos, porque lo primero que uno se pregunta al escuchar esto es: ¿quién es “esta gente”?

Son varios, como indica la palabra “gente”. Y no son muy amistosos, como indica que ya en la segunda estrofa entren a hacer preguntas, en vez de aclarar quiénes son y qué quieren. Y uno pronto deduce, aunque la canción no lo dice, que son parte de las fuerzas represivas del Estado. La policía, tal vez; aunque bien podría ser un “grupo de tareas” paraestatal, en tanto en ningún momento se aclara que sean policías ni que lleven uniforme (y, además, se los llama “esta gente” y se pregunta qué querrán, cosa que, si fueran policías de uniforme, sería innecesario).

Los tipos preguntan por el hijo, y la madre, que es medio boluda o está aún medio dormida, les contesta que el pibe está adentro en su habitación. Les repregunta a “esa gente” que qué quieren con su hijo, y mientras el hijo ya escuchó y se despierta, el estribillo vuelve a recalcar esa pregunta:

¿Qué quiere esta gente
que llama de madrugada?

La tercera y la cuarta estrofas, en vez de responder, abren un paréntesis para explicar quién es el hijo: es un estudiante que “está muy comprometido” (se supone que ante la ley) debido a “todas sus esperanzas” (y ya sabemos, si recuerdan el posteo sobre la “Zamba de mi esperanza” (153), que nada genera más temor en los tiranos que la esperanza). Este estudiante, entonces, es un militante de la esperanza que, últimamente, sabe que lo están buscando y teme lo que está sucediendo desde el primer verso: que lo vayan a buscar en la madrugada.

¿Y para qué lo fueron a buscar? ¿Qué quiere “esa gente”?

La canción jamás lo dice, y eso me parece una de las cosas más geniales que tiene, porque el que escucha es quien tiene que aventurar una respuesta. Yo les doy algunas opciones:

Tema 2. “Esa gente” va a la casa del estudiante a la madrugada porque...

a) pasaban por ahí y decidieron pedir un vaso de agua;

b) quieren invitar al estudiante a salir juntos a un boliche, y no se acordaban el teléfono;

c) cursan juntos Historia del Arte en la uni y vinieron a pedirle los apuntes, porque ellos justo faltaron la última clase;

d) quieren atraparlo, meterlo preso sin orden judicial, torturarlo y matarlo.

Mientras ustedes piensan dónde poner la crucecita, les cuento que Serrahima y Bonet escribieron esta canción para dar a conocer (visto el total silencio de los medios de comunicación) un caso real, el de Rafael Guijarro, un joven estudiante chino (no por asiático, sino por militante de un grupo comunista-maoísta) de 23 años que, al ser “visitado” por la policía en plena madrugada, decidió de pronto que era un buen momento para ver si le habían crecido alas, y decidió lanzarse desde un sexto piso. No, no le habían crecido alas.



Muy poquito después de salida esta canción, hubo otro caso parecido, el del estudiante Enrique Ruano, de 21 años, que fue llevado preso (acusado de ser militante de izquierda y de repartir propaganda política entre los obreros) y decidió también “volar” desde la ventana de la comisaría. La familia denunció que a Enrique lo habían torturado y le habían pegado un tiro y luego lo habían tirado por la ventana; los oficiales fueron juzgados (para que vean qué bien funcionan las instituciones, loco) y absueltos (oh, quelle surprise!). Lo curioso es que, pasada la época de Franco, en los noventas se reabrió el caso y los oficiales fueron nuevamente absueltos; y se apeló y fueron nuevamente absueltos (por la Corte Suprema de España), deben ser los policías más absueltos de la historia (pero igual yo les juro que no querría que tocaran a mi puerta de madrugada).

Esta cancioncita, en la exquisita voz de Maria del Mar Bonet, apenas fue cantada una vez y enseguida fue prohibida por la censura franquista, tachada doble para cualquier radio, recital, y si te escuchaban cantándola en la bañadera seguro que algo te decían también. A veces intentaban hacerla pasar disimuladamente cambiándole el nombre (“De madrugada”, “Al alba”), pero en general, tarde o temprano a algún cerebro estatal le tincaba la neurona de que era esta canción y la censuraban igual.



Uno pensaría entonces que la canción cuenta la posta, la verdad de lo que sucedió con esos estudiantes “voladores”. Pero no. En otra decisión notablemente lúcida, la canción relata simplemente lo que se ve desde afuera, la “historia oficial”: el estudiante se tiró él mismo por la ventana.

Todavía no bien despierto
siente clara la llamada
y se lanza por el ventanal
al asfalto, de un vuelo.

Los que llaman se quedan mudos
excepto uno, quizás quien manda,
que se inclina por la ventana.
Detrás chilla la madre.

Y “casualmente”, el jefe de la partida se asoma luego por la ventana, seguramente “sorprendido” por el insólito impulso volador del estudiante.

La última estrofa presenta la conclusión: “ahora el estudiante está muerto”. Y el motivo: “muerto de una llamada al alba”.

De madrugada han llamado,
la ley una hora señala.
Ahora el estudiante está muerto,
muerto de una llamada al alba.

Claro, cualquiera puede, conociendo cómo son las cosas (aquí, allá, entonces, siempre) hilar uno más uno y darse cuenta de qué pasó realmente, de qué verdad se esconde tras esa “versión oficial” de lo sucedido y tras las razones y absoluciones de la ley. Y por eso, por supuesto, es que esta cancioncilla tan alegre y medieval-friendly fue prohibidísima por la dictadura franquista.

Hoy, casi cincuenta años después, si te asomás un poquito por la ventana, la represión estatal está a la orden del día. Pero no se reprime a cualquiera. Tenés más (muchas más) chances de que te repriman si sos:
- pobre,
- joven,
- de piel no muy clara,
- de una religión sin cruces (o sin religión),
- mujer,
- inmigrante,
- de izquierda.

Y si sos todo eso junto, bueno, imaginate que estás en “Los juegos del hambre” y méi de ods bi in ior féivor, porque estás nominada.

De última, andá juntando plumas para armarte unas alas.



Què volen aquesta gent?

De matinada han trucat,
són al replà de l'escala;
la mare quan surt a obrir
porta la bata posada.

Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?

"El seu fill, que no és aquí?"
"N'és adormit a la cambra.
Què li volen al meu fill?"
El fill mig es desvetllava.

La mare ben poc en sap,
de totes les esperances
del seu fill estudiant,
que ben compromès n'estava.

Dies fa que parla poc
i cada nit s'agitava.
Li venia un tremolor
tement un truc a trenc d'alba.

Encara no ben despert
ja sent viva la trucada,
i es llença pel finestral,
a l'asfalt d'una volada.

Els que truquen resten muts,
menys un d'ells, potser el que mana,
que s'inclina pel finestral.
Darrere xiscla la mare.

De matinada han trucat,
la llei una hora assenyala.
Ara l'estudiant és mort,
n'és mort d'un truc a trenc d'alba.
¿Qué quiere esta gente?

De madrugada han llamado,
están en el rellano de la escalera,
la madre cuando sale a abrir
lleva la bata puesta.

¿Qué quiere esta gente
que llama de madrugada?

“¿Su hijo está aquí?”
“Está durmiendo en la habitación,
¿qué quieren de él?”
Mientras el hijo se desvelaba.

La madre sabe muy poco
de todas las esperanzas
de su hijo estudiante
que bien comprometido estaba.

Hace días que hablaba poco
y cada noche se agitaba,
le venía un temblor
temiendo una llamada al alba.

Todavía no bien despierto
siente clara la llamada
y se lanza por el ventanal
al asfalto, de un vuelo.

Los que llaman se quedan mudos
excepto uno, quizás quien manda,
que se inclina por la ventana.
Detrás chilla la madre.

De madrugada han llamado,
la ley una hora señala.
Ahora el estudiante está muerto,
muerto de una llamada al alba.


Hasta la próxima, los dejo porque me tocaron el timbre (¡a la hora de la siesta!).


DJ Vago 

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