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martes, 8 de septiembre de 2015

[138] Tiene que haber payasos


“Send in the clowns” (“que entren los payasos”), de Stephen Sondheim, 1973, por Judy Collins y por Barbra Streisand



Sigo la serie “Tango/Drama”, y como la semana pasada fue de tango, esta será de drama, con una canción que por cierto no tiene un pelo de tango, pero que conceptualmente podría serlo, si estuviera en 2/4 en vez de en una mezcla medio ebria de 9/8 y 12/8.

Se trata de “Send in the clowns”, que se traduce como “manden a los payasos” o “que entren los payasos”, y es una canción de teatro musical. Odio los musicales, así que no hubo ni habrá muchas de esas, por acá, pero tener principios inquebrantables requiere mucho esfuerzo, así que aquí va esta canción del musical “A Little Night Music”, que debe ser un bodrio (o no, no sé), pero contiene esta curiosa canción llena de ironía y desencanto, tan difícil de interpretar que casi ningún cantante la hace bien, y tan difícil de cantar que casi ningún actor la zafa.

Porque es una canción muy entrecortada y pausada, llena de matices y con un ritmo quebrado y oscilante (entre un compás ternario de tres tiempos y otro de cuatro tiempos), cuya melodía se va como escondiendo y aparece aquí y allá, como desparejamente. Si se cantan solo las notas, por más buena voz que se tenga, se naufraga estrepitosamente, con esta canción. Y si solamente se actúa, el naufragio es menos estrepitoso (porque la canción pide a gritos que el intérprete se “meta en el personaje”), pero igual no estaríamos llegando a la costa (como les pasa a muchos últimamente). Salvo raras excepciones (Frank Sinatra, por ejemplo), siempre la cantan mujeres.

Desde que salió la canción, se armaron algo así como dos grupos de intérpretes.
· Las cantantes, que la cantan bien pero hacen caso omiso de lo que significa la letra.
· Las actrices, que la actúan y pilotean el canto como pueden.

Voy a poner, en mi humilde opinión, a las mejores representantes de ambos grupos: Judy Collins, la cantante que supo darle más onda a la canción y a la vez, cantarla como la gente (aunque para mí se equivocó fiero al modificar la letra, cambiando el final), y Barbra Streisand, que siempre me pareció un poco imbancable como cantante y un poco bizcocha, pero hace una buena versión actuada.

La idea de la canción es esta: él la estuvo persiguiendo a ella durante años y años, y ahora que ella finalmente, después de revolotear (“ir por el aire”) por montón de otras relaciones (“abrir puertas”) llega a quererlo a él, y se lo dice, él le dice que no, que ahora no puede/no quiere (no lo explica, pero la idea es que él está atrapado en una especie de matrimonio sin amor pero que le queda cómodo, como pasa a menudo en los cuartetos de Rodrigo). Ahora que es ella la que está con los pies sobre la tierra, él es el que está por el aire, incapaz de volver a tierra y dar un paso.

¿No es fuerte?
¿No somos un par bárbaro?
Yo aquí por fin sobre la tierra,
vos por el aire.
Manden a los payasos.

El desencuentro sería gracioso, si no fuera ridículamente trágico. La obra de teatro en la que ellos participaron se volvió una farsa, una charada, y solo falta, para completar el efecto, que entren payasos al escenario.


¿No tiene su gracia?
¿No te parece?
Uno que sigue dando vueltas
y uno que no se puede mover.
Pero ¿dónde están los payasos?
¡Que entren los payasos!

Justo cuando dejé
de abrir puertas,
al descubrir por fin que la única que quería era la tuya,
hago mi entrada de nuevo
con mi usual donaire
segura de mis líneas:
no hay nadie allí.

Ella se da cuenta de que la situación es un total cliché, algo poco creíble, poco verosímil: como una peli con guión malo. Pero es lo que hay. Nadie puede mejorar esta escena… excepto unos buenos payasos, que entren ya mismo a sacar las papas del fuego o, al menos, a permitir que los dos hagan mutis por el foro con los últimos harapos de dignidad que les quedan, después de decirse la verdad desnuda. Ella insiste en que manden rápido a los payasos: tiene que haber payasos. Esto tiene que ser una cámara oculta, una joda de Tinelli, no puede estar pasando de verdad:



¿No te gusta la comedia?
Mi culpa, me temo.
Pensé que querrías
lo que quiero,
perdón, querido.
¿Pero dónde están los payasos?
Tiene que haber payasos.
Rápido, ¡manden a los payasos!

Pero qué sorpresa,
¿quién lo habría previsto?
Llegué a sentir por ti
lo que sentiste por mí.
¿Por qué recién ahora veo
que vos ya volaste?
Pero qué sorpresa, qué cliché.

Ella, hacia el final, reflexiona que esto no debería haberle pasado, a esta altura de su carrera (de su vida): ya somos grandes, loco. Pero cuando vuelve preguntarse dónde es que están los payasos y por qué no entraron todavía, entonces por fin se da cuenta. Los payasos ya entraron a escena hace rato: son ellos dos.

¿No es fuerte? ¿No es curioso?
Perder mis reflejos a esta altura
de mi carrera.
¿Y dónde están los payasos?
Rápido, manden a los payasos.

No te molestes, ya están aquí.

La versión de Judy está muy bien, pero ella hace que este final quede en la penúltima estrofa, elimina la estrofa que menciona el cliché, y para el final agrega, después del “¿Pero dónde están los payasos?”, un verso totalmente anticlimático: “Bueno, tal vez el año que viene”. Como si esta situación fuera algo que se repite y sucede todos los años, cuando claramente no lo es. Me resulta muy molesto ese final cambiado, pero hay montones de versiones (la mayoría de ellas) que lo toman así. En todo caso, Judy tiene una bella voz y hace una muy buena versión, casi nunca igualada en los últimos cuarenta años:




Send in the clowns

Isn't it rich?
aren't we a pair?
Me here at last on the ground
You in mid-air
Send in the clowns

Isn't it bliss?
don't you approve?
One who keeps tearing around
One who can't move
Where are the clowns?
Send in the clowns

Just when I stopped
opening doors
Finally knowing the one that I wanted
was yours
Making my entrance again
with my usual flair
Sure of my lines
no one is there

Don't you love the farce?
My fault I fear
I thought that you'd want
what I want
Sorry my dear
but where are the clowns?
There ought to be clowns,
quick send in the clowns

What a surprise,
who could foresee?
I've come to feel about you
what you felt about me
Why only now when I see
that you've drifted away
What a surprise, what a cliche.

Isn't it rich, isn't it queer?
Losing my timing this late
in my career
And where are the clowns?
Quick send in the clowns

Don't bother, they're here.
Que entren los payasos

¿No es de salón?
¿No somos un par bárbaro?
Yo aquí por fin sobre la tierra,
vos por el aire.
Manden a los payasos.

¿No tiene su gracia?
¿No te parece?
Uno que sigue dando vueltas
y uno que no se puede mover.
Pero ¿dónde están los payasos?
¡Que entren los payasos!

Justo cuando dejé
de abrir puertas,
al descubrir por fin que la única que quería era la tuya,
hago mi entrada de nuevo
con mi usual donaire
segura de mis líneas:
no hay nadie allí.

¿No te gusta la comedia?
Mi culpa, me temo.
Pensé que querrías
lo que quiero,
perdón, querido.
¿Pero dónde están los payasos?
Tiene que haber payasos.
Rápido, ¡manden a los payasos!

Pero qué sorpresa,
¿quién lo habría previsto?
Llegué a sentir por ti
lo que sentiste por mí.
¿Por qué recién ahora veo
que vos ya volaste?
Pero qué sorpresa, qué cliché.

¿No es fuerte? ¿No es curioso?
Perder mis reflejos a esta altura
de mi carrera.
¿Y dónde están los payasos?
Rápido, manden a los payasos.

No te molestes, están aquí.


En esta versión de Barbra Streisand, podrán notar a qué me refiero cuando hablo de “actuar la canción”, y cómo ella aprovecha al 100% el final correcto de la letra.

https://www.youtube.com/watch?v=UBkM0kuIAY8



Si me tienen paciencia y cariño entenderán por qué conecté esta canción a “Los mareados”, de la semana anterior, si bien la verdad no tienen un joraca que ver, musicalmente.

La semana que viene tocará tango, y allí estaré, seguro de mis líneas, listo para abrir la puerta y encontrarme con nadie.

DJ Vago



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