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y con que le guste al diyei alcanza

miércoles, 4 de marzo de 2020

[226] Si me vas a adorar, adorame bien


“Take me to church”, de Hozier (2014)

Amor moderno: me lleva a la iglesia a tiempo.
Iglesia a tiempo: me aterroriza.
Iglesia a tiempo: me hace parrandear.
Iglesia a tiempo: pone mi confianza en dios y en el hombre.
En “Modern love”, de David Bowie.

Como tercera entrega (me tentó decir “sacrificio”, pero no quisiera ser hereje tan temprano en el posteo) de la serie “El escabio de los pueblos”, dedicada a temas de religión (ponele), vamos con “Llevame a la iglesia”, del irlandés Hozier, de quien ya comenté la terrorífica canción “In the woods somewhere” (posteo 186, junio de 2017). El tema de hoy, “Take me to church” fue el primer single de su primer disco, titulado igual que la canción.

Le fue genial, a Hozier, con esta canción, que alcanzó el puesto 1 o el 2 en casi todos los rankings de Europa y Estados Unidos. Algo notable, considerando que es un tema que grabó a capella a las tres de la mañana en el sótano de su casa en Irlanda (después, cuando firmó su contrato con Columbia, le sobregrabaron los instrumentos arriba de su voz). Hozier recién había cortado con su primera novia y, además, había cortado también con la religión (“Losing my religion”...) en todas sus variantes, particularmente la católica (mayoritaria en su país) y la cuáquera (mayoritaria en su familia).

Así que se mandó con esta canción “religiosa”, pero decididamente hereje. Lo que en el “Aleluya” de Cohen se sugería, aquí se dice parecido, pero más directa y abiertamente, en un ritmo de semi soul onda indie y sin citas bíblicas: mi amante es mi dios, mi iglesia es estar con ella (en la cama, preferiblemente).


La primera estrofa la presenta a ella, la amante: “es la risita en el velorio”, “sabe que todos la desaprueban”, se la describe, y con eso como que ya alcanza para darse una idea de cómo es ella. “Debí adorarla desde antes”, aclara el cantor, aunque también dice que es “un veneno nuevo cada semana”. Tenemos a una amada intensa, contradictoria y, me parece a mí, bastante humana en líneas generales, a quien no le importan lo más mínimo las convenciones sociales ni, menos que menos, las religiosas: “A adorar a la pieza”, le dice a él (me parece genial, el comando religioso), y él hace caso, porque la adora y porque “Nací enfermo, pero me encanta”. Y la estrofa se cierra, como si fuera un rezo (y lo es, en cierta forma), con una sola palabra repetida (eso pasaba también en el “Aleluya” de Cohen, si recuerdan): amén.

El estribillo, en el que se acelera y acompasa el ritmo, se le habla directamente a ella, pidiéndole que lo lleve a su iglesia, donde se reúnen, al igual que en las historias de la Biblia, el sexo con los sacrificios sangrientos, y él está ansioso por dedicarle la vida a su diosa y recibir de ella la anunciada muerte que solo es un paso hacia el feliz más allá:

Llevame a la iglesia,
me postraré como un perro
ante el altar de tus mentiras,
te diré mis pecados
así podés afilar tu cuchillo,
Ofreceme esa muerte inmortal.
Buen Dios, dejame darte mi vida.

La segunda estrofa, que me encanta, es más hereje todavía, y más pícara. Él aclara que para que su diosa siga de su lado, le reclama sacrificios: algunos son algo complicados, como secar el mar, pero otros quizá más mundanos y asequibles: conseguirle algo brillante, algo sustancioso para la cena... Comienza a escucharse la voz de ella que le habla a él, y en una serie de dobles sentidos que bien podrían ser dichos por una horda de obreros de la construcción cachondos a un/a transeúnte desprevenido/a:

Lindo caballo ese al que estás subido,
¿qué guardarás en el establo?
Tenemos un montón de fieles famélicos.
Eso se ve delicioso.
Eso se ve abundante.
Tanto trabajo da hambre.

Y la canción se cierra, tras una nueva repetición del estribillo, con una breve estrofa más pausada y reflexiva (menos graciosa, también; quizás innecesaria) en la que se concluye que solo cuando sucede el ritual de “nuestro amable pecado” él se siente humano y limpio de culpas.

El videoclip de esta canción es memorable y terrible. Empieza con un aviso de “ojo al piojo, contenido explícito”, como en las películas no aptas para menores; el clip contiene algunos besos entre dos varones y escenas de violencia extrema, y fue censurado en varios países (creo yo, por no decir que estoy seguro, que a los censores les molestaron más los besos que las patadas). En blanco y negro, se va y viene entre dos momentos: escenas de amor tranquilo y vivencias compartidas entre dos chicos veinteañeros y otras en las que un grupo de neonazis, neofascistas, patoteros, fanáticos religiosos o rugbiers geselinos (elijan) persiguen a uno de esos chicos, lo cazan como a un animal, le queman un cofre desenterrado (donde guardaría sus secretos, supongo) y lo matan a patadas solo porque es homosexual, mientras el novio corre para intentar detenerlos pero llega demasiado tarde. Todo esto no tiene demasiado que ver con la canción, me parece, pero es un gran clip, en todo caso.



Take me to church

My lover’s got humor
She’s the giggle at a funeral
Knows everybody’s disapproval
I should’ve worshiped her sooner
If the Heavens ever did speak
She is the last true mouthpiece
Every Sunday’s getting more bleak
A fresh poison each week
“We were born sick”,
you heard them say it
My church offers no absolutes
She tells me “Worship in the bedroom”
The only Heaven I’ll be sent to
Is when I’m alone with you
I was born sick, but I love it
Command me to be well

Amen, Amen, Amen

Take me to church
I’ll worship like a dog
at the shrine of your lies
I’ll tell you my sins
and you can sharpen your knife
Offer me that deathless death
Good God, let me give you my life

If I’m a pagan of the good times
My lover’s the sunlight
To keep the Goddess on my side
She demands a sacrifice
Drain the whole sea
Get something shiny
Something meaty for the main course
That’s a fine looking high horse
What you got in the stable?
We’ve a lot of starving faithful
That looks tasty
That looks plenty
This is hungry work

Take me to church
I’ll worship like a dog
at the shrine of your lies
I’ll tell you my sins
so you can sharpen your knife
Offer me that deathless death
Good God, let me give you my life

No masters or kings
when the ritual begins
There is no sweeter innocence
than our gentle sin
In the madness and soil
of that sad earthly scene
Only then I am human
Only then I am clean

Amen, Amen, Amen
Llevame a la iglesia

Mi amante tiene gracia
es la risita en el velorio
sabe que todos la desaprueban
debí adorarla desde antes.
Si el Cielo alguna vez habló
ella es la última profeta verdadera
cada domingo se vuelve más lúgubre
un veneno nuevo cada semana.
“Nacimos enfermos”,
escuchás que dicen.
Mi iglesia no ofrece absolutos.
Ella me dice: “A adorar a la pieza”.
El único Cielo al que seré enviado
es cuando estoy a solas con vos.
Nací enfermo, pero me encanta.
Ordename que me sienta bien.

Amén, amén, amén.

Llevame a la iglesia,
me postraré como un perro
ante el altar de tus mentiras,
te diré mis pecados
así podés afilar tu cuchillo,
Ofreceme esa muerte inmortal.
Buen Dios, dejame darte mi vida.

Si soy un hereje de los buenos tiempos
mi amante es la luz del sol.
Para mantener a la diosa de mi lado
ella demanda un sacrificio:
secar el océano entero,
conseguir algo brillante,
algo sustancioso para el plato principal.
Lindo caballo ese al que estás subido,
¿qué guardarás en el establo?
Tenemos un montón de fieles famélicos.
Eso se ve delicioso.
Eso se ve abundante.
Tanto trabajo da hambre.

Llevame a la iglesia,
me postraré como un perro
ante el altar de tus mentiras,
te diré mis pecados
así podés afilar tu cuchillo,
Ofreceme esa muerte inmortal.
Buen Dios, dejame darte mi vida.

No hay señores ni reyes
cuando el ritual comienza.
No hay inocencia más dulce
que nuestro amable pecado
en la locura y el polvo
de aquella triste escena mundana.
Solo entonces soy humano.
Solo entonces estoy limpio.

Amén, amén, amén.


Y aquí me despido hasta la próxima porque escucho campanadas, creo que es hora de ir a misa.

DJ Vago


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