solo un tema por semana,
y con que le guste al diyei alcanza

lunes, 26 de junio de 2017

Resumen Lerú del Proyecto Blair Witch


“In the woods somewhere”, de Hozier (2014)




Hoy, continuando la serie “Es una jungla allá afuera” (de la que ya hubo tres posteos antes y quedarán dos después), va el único tema del lote que no habla de la ciudad como selva, sino que ocurre, efectivamente, en una selva o bosque: “En algún lugar del bosque”, sería una traducción aceptable del título, canción de Hozier en su disco homónimo, de 2014.

Hozier (nombre artístico de Andrew Hozier-Byrne) es un joven cantautor irlandés que alcanzó un discreto renombre con su tema “Take me to church” (“Llévame a la iglesia”), número 2 en los charts de Irlanda, vendió varios millones de copias y fue candidata al Grammy como “Canción del año”, pero no ganó (le ganó Sam Smith con “Stay with me”, pero si me preguntan, le robaron el premio, a Hozier).



Tengo una debilidad por los cantautores irlandeses, como saben (al igual que por los neocelandeses y los uruguayos, es decir, los artistas del hambre, diría Kafka, los genios de la periferia). Hozier tiene buenas canciones, y se mueve por afuerita de los cánones del rock-pop internacional (para el cual, por ejemplo, los latinoamericanos estamos condenados a morir en una debacle nuclear de reguetón arjónico).

Así como a lo largo de este largo blog les presenté temas policiales (“El testament d´ Amelia”, posteo 7, y los de la serie “Si se mata al cantor”, 120 a 123) y temas de ciencia ficción (como “Space Oddity”, posteo 146, y los cuartetos cordobeses de los posteos 56 y 57), este es, me parece, el primer tema de terror que aparece en el blog. Hubo temas malos, ya sé, ya sé, pero no me refiero a eso: este es un tema de miedo, de terror-terrorífico. Concentrada en cinco minutos, como si fuera un resumen Lerú, tenemos aquí toda una película siniestra, un thriller inquietante que, si te lo ponés a pensar mucho, probablemente te impida dormir esta noche o quién sabe por cuánto.

No hay videoclip, aquí: lo que da miedo no es eso (como sí dan miedo los videoclips de “Enter Sandmann”, posteo 2, “3 a.m.”, posteo 19, o “Lamento della Ninfa” en la versión de Anna Prohaska, posteo 77). Pero desde la musicalización (sencilla, machacona, repetitiva) y las palabras (breves, sugerentes, sin un gramo de descripción) Hozier va construyendo un clima. Y lo va armando tan bien, y tan poco a poco, que uno entra en ese bosque como por un tubo, y cuando se quiere dar cuenta, ya está tan adentro que no puede escapar, como les pasa a los pobres chicos infelices que quieren hacer un documental sobre una bruja boscosa, en la película “El proyecto de la Bruja de Blair” (spoiler: terminan mal). Si uno va escuchando, es realmente como una película, esta canción, llena de escenas que generan inquietud, misterio y/o puro miedo.



De entrada, el cantor está afiebrado, y en sus desvaríos solamente repite un nombre (¿el de su amada/amado?, ¿el de su dios? nunca queda claro). Cuando la fiebre cede, él despierta para encontrarse inmerso en una noche con Luna pero, a pesar de ello, “tan oscura que la oscuridad tarareaba” (me gusta mucho esa imagen):

Mi cabeza estaba caliente,
mi piel estaba empapada.
Dije tu nombre
hasta que la fiebre cedió.

Cuando desperté
la Luna seguía colgando.
La noche tan oscura
que la oscuridad tarareaba.

El cantor se levanta, débil, y tiene miedo, ya de entrada, de que la lucidez lo abandone y lo alcance la locura: le suplica a su propia mente que se porte bien.

Me levanté,
mis piertas estaban débiles.
Le supliqué a mi mente:
“Sé buena conmigo”.

Entonces escucha un “horrible ruido”, una “voz de mujer”, y decide correr hacia ella, adentrándose en lo profundo del bosque (algo que no sé ustedes, pero yo intentaría evitar, en lo posible: como dice el lema de mi escudo, “Preferiría no hacerlo”).



Un horrible ruido
llenó el aire.
Escuché un grito
en algún lugar del bosque.

Una voz de mujer,
rápido corrí
hacia los árboles
con las manos vacías.

No era una mujer, al final, sino una zorra. O zorro. En algunas mitologías, como la japonesa, el zorro es el disfraz de presencias angelicales o demoníacas, y siempre, como bien saben la gente del campo, un zorro esconde astucias y peligros muy cercanos a lo humano. Este zorro tiene rota la pata, y el cantor, apiadado, lo mata de un piedrazo para evitar que siga sufriendo. La escena es muy intensa y te llena (me digo yo a mí mismo) de inquietud.



Era un zorro,
se sacudía temeroso.
No dije palabra,
no hizo ningún ruido.

Su hueso expuesto,
su pata estaba coja.
Levanté una piedra
para terminar su dolor.

Acá podría terminar la canción, pero no: esto recién empieza. Porque al matar al zorro herido, el cantor empieza a reflexionar: ¿qué animal, qué bestia pudo haber causado una herida así, como la que tenía el zorro? Y entonces siente que en el bosque hay unos ojos que lo miran…

¿Qué causó la herida?
¿Cuán largos los dientes?
Vi que nuevos ojos
me estaban mirando.

Y acá de golpe, como en canción medieval, ya se nos dice que hay una criatura (¿de qué tipo de criatura hablamos, Hozier? No, dejá, mejor no me contestes) que comienza a perseguirlo, y él se da vuelta y empieza a correr a todo lo que da, para “salvar una vida que no tenía”. ¿Qué quiere decir, “que no tenía” la vida que quiere salvar? ¿Que ya la da por perdida, o que estaba muerto de antes? Solo podemos conjeturar, pero en la canción nada queda definido.

La criatura arremetió,
me di vuelta y corrí
para salvar una vida
que no tenía.

Él vuela como un ciervo en la huida, y pierde las esperanzas de reunirse con ese amor-dios al que le habla desde el comienzo.

Ciervo en la cacería
era mientras volaba.
Olvidé todas las plegarias
de reunirme contigo.

Y aquí, en las dos últimas estrofas, llega el final, que es lejos lo más inquietante e indefinido de la canción. Él se aferra a su vida, y le anuncia a su amor que “aún no he terminado”. Y sin embargo, al final, hace una pregunta muy extraña: “¿Por cuántos años sé que soportaré?”. Y la única respuesta es una afirmación qus sintetiza toda la historia: “Encontré algo en algún lugar del bosque”.

Me aferré a mi vida
y deseé mantenerla.
Mi anhelado amor,
aún no he terminado.

¿Por cuántos años
sé que soportaré?
Encontré algo
en algún lugar del bosque.

Nos quedan montones de preguntas: ¿qué es lo que “soportará” el cantor durante tantos años? ¿Qué es exactamente lo que encontró en el bosque? ¿Está vivo, el cantor? ¿Lo estaba al encontrar a la zorra herida? ¿Lo alcanzó, la criatura que lo perseguía? Si no lo alcanzó, ¿cómo es que dejó de perseguirlo? ¿Cuál es el precio que él debe pagar por “aferrarse a su vida” y no darla por perdida?

Estas y muchas más preguntas que ustedes puedan hacerse, no serán respondidas en este blog, porque tengo miedo, como Macbeth, de asesinar mi propio sueño y no poder dormirme más, lo que para ustedes podría ser un contratiempo, pero en mi caso sería una tragedia total, porque dormir es la luz de mis ojos.

Así que si ustedes encuentran alguna respuesta, o encuentran algo en algún lado, por favor, no me avisen.




In The Woods Somewhere

My head was warm
My skin was soaked
I called your name
‘Til the fever broke

When I awoke
The moon still hung
The night so black
That the darkness hums

I raised myself
My legs were weak
I prayed my mind
Be good to me

An awful noise
Filled the air
I heard a scream
In the woods somewhere

A woman's voice
I quickly ran
Into the trees
With empty hands

A fox it was
He shook afraid
I spoke no word
No sound he made

His bones exposed
His hind was lame
I raised a stone
To end his pain

What caused the wound?
How large the teeth?
I saw new eyes
Were watching me

The creature lunged
I turned and ran
To save a life
I didn't have

Deer in the chase
There as I flew
I forgot all prayers
Of joining you

I clutched my life
And wished it kept
My dearest love
I'm not done yet

How many years
I know I'll bare?
I found something
In the woods somewhere
En algún lugar del bosque

Mi cabeza estaba caliente,
mi piel estaba empapada.
Dije tu nombre
hasta que la fiebre cedió.

Cuando desperté
la Luna seguía colgando.
La noche tan oscura
que la oscuridad tarareaba.

Me levanté,
mis piertas estaban débiles.
Le supliqué a mi mente:
“Sé buena conmigo”.

Un horrible ruido
llenó el aire.
Escuché un grito
en algún lugar del bosque.

Una voz de mujer,
rápido corrí
hacia los árboles
con las manos vacías.

Era un zorro,
se sacudía temeroso.
No dije palabra,
no hizo ningún ruido.

Su hueso expuesto,
su pata estaba coja.
Levanté una piedra
para terminar su dolor.

¿Qué causó la herida?
¿Cuán largos los dientes?
Vi que nuevos ojos
me estaban mirando.

La criatura arremetió,
me di vuelta y corrí
para salvar una vida
que no tenía.

Ciervo en la cacería
era mientras volaba.
Olvidé todas las plegarias
de reunirme contigo.

Me aferré a mi vida
y deseé mantenerla.
Mi anhelado amor,
aún no he terminado.

¿Por cuántos años
sé que soportaré?
Encontré algo
en algún lugar del bosque.



Se despide hasta la semana que viene, tarareando entre los ruiditos del bosque nocturno,

DJ Vagowitch


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