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lunes, 12 de mayo de 2014

[78] Introducción al Karma - nivel 1


“Something good”, de Richard Rodgers (1959), en la banda de sonido del film “La novicia rebelde” (1965)




Como tercera y penúltima entrega de la serie “ella dice él dice” va una canción romántica, tranqui, en 4/4, conocida por participar de la banda de sonido de uno de los filmes más vistos y recordados de la historia del cine: “The sound of music” (“el sonido de la música”), título que los Traductores Mafiosos de Títulos de Película tuvieron el buen tino de reemplazar por el genial “La novicia rebelde”, que parece título de película porno y tiene mucho más que ver con la obra que “el sonido de la música”, por más musical que sea la película de Julie Andrews en el papel de la novicia rebelde, pero recatada, que cambia su noviazgo con Jesús por el casamiento con un militar austríaco, con lo cual ella consigue un buen pasar y el se asegura de contar con una buena niñera ad infinitum: “a win-win situation”, evidentemente. El capitán von Trapp fue representado por Christopher Plummer, quien recién a los 80 aprendió a actuar, pero entretanto, en su juventud, era un galán recio, o más bien durengue, a quien hubo que doblar en las canciones (Julie, en cambio, sí cantó ella sus partes de los temas).




Ya sé que la vieron a la peli, pero probablemente no tantas veces como yo, gracias a mi hermana la quinta, que además de “Casablanca”, es fanática también de “La novicia rebelde” (y de otras cuantas películas semiépicas, semimusicales y telenovelescas). Así que, aunque ya la hayan visto, igual les voy a contar brevemente de qué trata la película, solo para quitarme ese peso de encima:

Una novicia quilombera, María, tiene locas a las demás monjas, que cuestionan su vocación religiosa y/o no se la bancan más. Surge una gran oportunidad de deshacerse de María cuando un militar de la zona (Salzburgo, en Austria) pide una niñera-institrutriz para sus siete hijos, preponderantemente rubiones. La niñera calma a los niños-fieras con la música de su guitarra, su voz algo nasal y un repertorio bastante empalagoso, pero de canciones memorables y simpáticas. Finalmente, la niñera Blancanieves y los siete niños se hacen amigos, y con eso termina la fase 1.


La segunda parte es que, paralelamente, María se enamora de su jefe, el capitán von Trapp, que está comprometido sentimentalmente con una baronesa rubia, y patrióticamente con la resistencia austríaca antinazi (están justo en los momentos pre-Segunda Guerra, y post-anexión de Austria a Alemania). Pero la inocencia, el candor, la buena onda y el trepadorismo de la ex novicia terminan por minar la relación del capitán con la baronesa, e inmediatamente después de confesarse mutuamente su amor, ambos se casan. Con eso termina la fase 2.

En la fase 3, la ex novicia rebelde formó, con sus hijastros y su flamante esposo, una banda musical, al mejor estilo de los Jacksons Five. 


Ellos están vigilados, porque los nazis ya junan sobre el pensamiento rebelde de Von Trapp, y le quieren pasar el trapp lo antes posible, atrapp-ándolo. Pero ellos utilizan una actuación en un festival musical para escabullirse entre las sombras, a pie y hacia las montañas, a pesar de que el buchoneo del noviecito nazi de la nena mayor casi los hace arrestar y terminar en otra película mucho menos simpática, como “La lista de Schindler”. Y la película termina con los siete niños y los dos adultos salticando felices y libres por los verdes y soleados prados de los Alpes suizos.
La película nació a partir de un musical de Broadway (de 1960, ya con el título “The sound of music”), y el musical nació a partir de la biografía de María von Trapp, que era una mujer real (aunque probablemente no tan parecida al personaje de Julie Andrews). La critica la consideró melosa, pero como sabemos, no hay mejor receta para el éxito en cine que juntar nazis con monjas y música: es el Oscar garantizado, y efectivamente así fue, “La novicia rebelde” arrasó como ninguna película antes, estando en cartel durante añares.

Y la banda de sonido ayudó, porque las canciones son muy buenas. En todos los temas de la película, la música es de de Richard Rodgers y la letra es de Oscar Hammerstein II (hijo de Oscar Hammerstein I y padre de Oscar Hammerstein III [me pregunto cómo habrán llamado al nieto]). Excepto en el tema de esta semana, “Something good”, cuya letra y música pertenecen a Rodgers exclusivamente.

Esta canción se da en una escena sumamente íntima. Los críos ya se fueron a dormir, después de despedirse en todos los idiomas (“so long, farewell, aufwiedersehen adieu”), los nazis están maquinando en otras locaciones, y ellos dos, María y el Capitán, están solos por fin. La canción se canta en voz baja, y en penumbras: en un mundo tenue de paredes de cristales y árbole alimentados por el claro de la luna, donde todo lo demás parece accesorio e innecesario. Lo único importante es ella (para él) y él (para ella).


(Va clip con un cacho de la escena:)
http://www.youtube.com/watch?v=UetJAFogqE4
En este momento romántico, al verse sumidos en una improbable felicidad, ellos hacen un raconto y se hacen una pregunta.
El raconto los lleva a repasar su infancia y juventud, llenos de infelicidad y de maldades, destinos descarriados y errores.

Y a partir de eso, llega la pregunta, la misma que se hace uno cuando se ve hundido en una inmerecida desgracia: “¿Qué hice yo para merecer esto?”. La respuesta frecuente del inconsciente (cualquiera que esté cerca) es, tanto en los casos felices como desgraciados, falaz y conocida “algo habrás hecho”. Porque nada es gratuito e inmerecido: el azar es apenas una excusa, el nombre de nuestra incapacidad de conocer los sutiles motivos del destino. Y por lo tanto, si ahora estamos juntos y felices, en algún momento de mi vida descarriada “debí haber hecho algo bueno”.

Pues “nada viene de la nada”, o lo que es lo mismo: todo es por algo. Entonces, algo bueno tuve que haber hecho, dice ella dice él, para que estés aquí amándome así… aunque probablemente no deberías (pero no voy a protestar, quedate nomás). Ese “algo bueno”, ese punto blanco en un pasado negro es el cheque al portador del destino que nos presentamos a cobrar en el Banco Karma, mientras rogamos que el cajero no nos pida el documento.

La idea de la canción es sencilla, y no tiene más estrofas que la primera. Le alcanza para sonar en mi blog y permitirme soñar con un futuro en el que el destino kármico me recompense con creces por esta impensada semana de buena onda. O si no.


https://www.youtube.com/watch?v=RNdl-HIkDqQ

Something good

[She:]
Perhaps I had a wicked childhood.
Perhaps I had a miserable youth.
But somewhere in my wicked, miserable past
there must have been a moment of truth.
For here you are standing there,
loving me whether or not you should.

So somewhere in my youth
or childhood,
I must have done something good.

Nothing comes from nothing.
Nothing ever could.
So somewhere in my youth
or childhood,
I must have done something good.

He:
For here you are standing there,
loving me whether or not you should.

She:
So somewhere in my youth
or childhood,
I must have done something good.
Nothing comes from nothing,
Nothing ever could:
So somewhere in my youth
or childhood
I must have done something good.
Algo bueno

[Ella:]
Tal vez tuve una infancia terrible,
tal vez tuve una juventud infeliz.
Pero en algún lado en mi terrible, infeliz pasado
debió haber un momento de verdad.
Ya que tú estás parado aquí,
amándome aunque tal vez no debieras.

Así que en algún momento en mi juventud
o infancia
debí haber hecho algo bueno.

Nada viene de la nada,
nada nunca podría;
así que en algún momento en mi juventud
o niñez
debí haber hecho algo bueno.

[Él:]
Ya que tú estás parado aquí,
amándome aunque tal vez no debieras.

Ella:]
Así que en algún momento en mi juventud
o infancia
debí haber hecho algo bueno.
Nada viene de la nada,
nada nunca podría;
así que en algún momento en mi juventud
o niñez
debí haber hecho algo bueno.


Se despide hasta la próxima, abrazado por las dudas a su terrible juventud,


DJ Vago

1 comentario:

  1. A mí la letra de la canción me encanta, la tengo muy presente, sobre todo la frase
    " So somewhere in my youth
    or childhood
    I must have done something good.",
    como una forma de que sí, uno a veces se merece disfrutar de lo bueno que le toca y no sentirse culpable por ello.

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